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Peirones en Blesa
Construcciones con historia
Su razón de ser
Nuestros peirones
Pilones desaparecidos
El vía crucis
Los caminos antiguos
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Aragón se llama peirones a las columnas u obeliscos
religiosos (en castellano denominados humilladeros(1)
o rollos). Se solían construir a un lado de los caminos,
cerca de los pueblos, y sostenían una cruz (cruceros) o imagen
en una o varias capillas (peirones), donde las gentes se arrodillaban
o rezaban al santo o virgen a cuya advocación estaban consagrados.
En Blesa se usa el término pilón, que
muy bien puede ser una corrupción del término peirón,
aunque ninguno de los dos está recogido en el Diccionario de
la Lengua Española con este sentido.
Su razón de ser
La finalidad de la construcción de los antiguos
pilones tenía carácter religioso o supersticioso, pues unían
al sentido del lugar donde realizar rogativas o dar gracias, el de hito simbólico
que protegía al pueblo y sus gentes guardando los caminos de acceso.
También los hay conmemorativos de hechos o muertes, y también sirvieron
de referencia a los caminantes en las vastas tierras. Además de las finalidades
supersticioso-devocionales, hay autores que ligan su origen a la indicación
de los lindes, como cruces de término, en especial si están en las
afueras o en las divisorias de términos.
Son bastante comunes en los pueblos aragoneses (con predominio, al
parecer, en Teruel y Zaragoza), y entre los pueblos vecinos de Blesa
se encuentran en abundancia (Anadón, Rudilla, Piedrahíta,
Loscos, Moneva, Moyuela, Huesa, Cortes, Plou, Josa,...). Recordemos
los diferentes peirones (o pilones) que aún podemos encontrar
en los alrededores de nuestro pueblo:
-
el resto de un crucero antiguo conocido como La Cruz,
frente a la bodega de los Salas, en el término de Hituelo
(o Ituelo, la grafía no la he podido comprobar), en
la actual carretera hacia Moyuela y a los pies del antiguo camino
carretero que pasa por la parte de atrás.
-
un "pilón" dedicado a San Jorge sobre
el cabezo al nordeste del pueblo,
-
el "pilón" de la Burilla,
-
el peirón de San Bartolomé, adosado
a un pajar en la salida del Balaguero, y
- trece peirones en la pronunciada pendiente que lleva al cementerio, que forman
el Vía Crucis.
Nuestros peirones |
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LA CRUZ DEL HITUELO
El de mayor interés histórico
es la Cruz del Hituelo, de una antigüedad indeterminada,
que estaba
en un estado ruinoso y semienterrado hasta el año 2001.
Es el único de nuestros "pilones" realizado en piedra,
ya que se trataba de un crucero. Originalmente debió ser
más alto y tener una cruz de piedra quizá, pero la gente
más mayor todavía lo recuerda coronado con una cruz de
hierro, hoy desaparecida, y posiblemente de poco valor artístico.
La forma de este símbolo(2)
era de cruz griega con los extremos curvados hacia la derecha en sus
cuatro ramas (tetraskaleion). Era el destino de una procesión.
Como se aprecia bien en la fotografía, que data de 1999, se
conserva una parte del mástil, de unos 70 cm de altura (octogonal
en su tramo superior, y cuadrado en los 30 cm inferiores) con una sección
de unos 25 cm de lado. El tambor principal es un monolito de piedra,
de 80 cm de alto y 104 de diámetro, en apariencia poco consistente
con fósiles marinos incrustados. Tiene a sus pies otros tres
tambores, cada uno de tamaño creciente según descendemos,
y excéntricos con respecto al mástil (lo que fue posteriormente
corregido). Los dos superiores se componen de piedras labradas
en forma de sector circular y tienen un grosor en torno a 30 cm y se
encuentran parcialmente enterrados. El tambor inferior hace las
funciones de cimiento y se compone de roca y yeso o mortero(4).
La excentricidad del conjunto se pudo deber a un intento de derribo.
En unas excavaciones desarrolladas en agosto
de 2001 con el fin de descubrir las gradas enterradas por la obra
de un camino que ahora hay tras él, salió a la luz otro
segmento del fuste. Es octogonal en sus 65,5 cm de altura con una base
cóncava y otra convexa por lo que suponemos que es un tramo intermedio.
Su estado de conservación es bueno con todas sus aristas bien
marcadas, pero carece cualquier tipo de adorno ni grabado. Se ese mes
centró el tambor superior con respecto al pie del monumento.
Una leyenda en el origen
Existe una leyenda asociada a este peirón, que
puede leer en el artículo "Sobre dos piedras
de Blesa", de Víctor Poblador. La leyenda varía sensiblemente
en algunos aspectos, dependiendo de quien la narre, pero esas variaciones forman
parte de todas las tradiciones orales. Tal como a mí me la contaron,
la hija de un blesino cristiano (alguna versión dice que fue alcalde, pero
no todas las personas mayores con las que hablo lo corroboran) se fugaba con su
enamorado, posiblemente un morisco al que expulsaban, y el padre al enterarse
les dio alcance en este paraje, donde se entablaría una disputa o lucha,
cayendo muerto el padre en el lugar donde la familia Serrano alzó la cruz(3).
El vecino de Blesa Pablo Serrano nos cuenta que ha pasado de generación
en generación en su "memoria familiar" el que descendían
de aquel blesino muerto. Nos contaban detalles como que el enfrentamiento tuvo
lugar a la altura del huerto próximo a "la caseta del pintor",
y que el moribundo se arrastró hasta donde se elevó el monumento.
La investigadora Concha Lomba Serrano encontró un libro donde el pintor
y divulgador blesino Salvador Gisbert (1851-1912)
recogió y noveló esta leyenda junto
a ilustraciones propias.
Rogativas religiosas
Este crucero, como otros pilones de nuestro
pueblo, era el destino de las tradicionales rogativas semi-religiosas.
A la Cruz del Hituelo acudían el día de San Marcos (25
de abril) tras la misa en procesión. |
Imagen tradicional del pilón, previa a su restauración.
Reconstrucción ideal del
pilón del Hituelo.
Dibujo de Pedro Luis Arqued.
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| Restaurado en 2003
El pilón del Hituelo recobró
a mediados de julio de 2003 parte
de su esplendor y significado. La historia se vuelve a acordar de
él. Por iniciativa de la Asociación Cultural el Hocino
de Blesa, se encargó al escultor blesino José Luis
Plou la reparación del pilón, volviendo a incorporar
el fuste desenterrado en 2001 y la elaboración de un nuevo
remate, con una cruz de piedra.
Puesto que no existía recuerdo de la cruz original, ni encontramos más
fragmentos del fuste, el encargo de elaborar una nueva cruz no se atuvo a condicionantes.
Además de la cruz, en lo alto de la columna hay ahora grabada una deidad
femenina. |
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SAN JORGE
El pilón dedicado a San Jorge está
bien conservado, incluye una baldosa con la imagen de este supuesto
santo-guerrero, orientada hacia el pueblo. Este pilón era
la meta de la procesión, que ascendía al monte para rogar
al santo el día correspondiente. La procesión no
utilizaba el camino más directo, sino el que comienza por la
zona de los corrales con una pendiente moderada.
Sus dos cuerpos son de sección casi cuadrada, realizados en piedra y
yeso. La altura del primer cuerpo es de un metro, y 84 por 78 cm de lado.
El segundo tiene dos metros de altura y una sección de 55 por 63 cm.
El remate piramidal tiene unos 30 cm aproximadamente, sin contar la elaborada
cruz.

Según nos contaron los vecinos Tomás Sanz y Manuel Lomba,
el pilón tal como lo conocemos en la actualidad es una reconstrucción
del que existía antes de la guerra civil en que fue derribado,
y que levantaron en la inmediata postguerra (posiblemente entre marzo
de 1938 y 1939).
En una roca de la cresta de la montaña, a la espalda de este
pilón, están grabados dos rostros en sendos óvalos,
representado la cara de Jesucristo y la del Diablo, aunque esta última
está muy deteriorada y es absolutamente irrecuperable si es que
alguna vez estuvo bien definida, por la costumbre que había de
besar la cara de Jesucristo y de golpear con una piedra la del Diablo.
Parece que estos relieves datan de hace unas décadas y los talló
Eduardo Royo.
A este pilón subían los vecinos en procesión el
día de San Jorge (23 de abril), o si caía entre semana,
subían al domingo siguiente.
Aunque no tenemos documentado el levantamiento del pilón, sabemos
que el monte ya era "Cabezo de San Jorge" en 1787, cuando
confronta con campo de Pedro Serrano, montes comunes y camino que
va de Blesa a Muniesa"(5). Por lo tanto
la advocación a San Jorge sería anterior a los hechos
que novela la leyenda de la Peña del Mudo, situaba en San
Jorge, durante la guerra de la Independencia. |

En 2005 fue restaurado
por la Asociación Cultural El Hocino, se revocó y
pintó, perdiendo el remate piramidal. |
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LA BURILLA
El pilón de la Burilla no tenía un origen religioso,
se levantó en conmemoración de la entrada en el pueblo
de las tropas alzadas contra la II República, el 9 de marzo de
1938. Es un simple pilar de piedra sin cantear, forrado de yeso
del lugar. Quizá estuviera rematado por una cruz, pero
carecía de capilla. En fotos más antiguas que la
presente el remate piramidal se abría en la parte superior alojando
una esfera de obra. En la cara que mira al Este, hacia el pueblo, se
aprecian huellas de haber tenido varias baldosas incrustadas.
Tiene una altura de unos tres metros y treinta centímetros, dos
cuerpos de sección cuadrada, de 80 por 72 cm, la inferior.
Se levantó, según me han dicho, el 9 de marzo de 1939,
y a él se acudió en procesión durante varios años
para celebrar el aniversario. Lo realizaron los albañiles del
pueblo Ceferino y Manuel Lomba, acarreando los materiales diversos vecinos.
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Cara posterior de la Burilla
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El PILÓN DE SAN BARTOLOMÉ
En el arranque del camino de las eras, en el
Balaguero, podemos ver a la izquierda una pequeña capilla vacía
en un gran pilar ausente de decoración, que sobrepasa la altura
del pajar en el que se incrusta (o que lo rodeó). Tiene
el aspecto de ser un pilón, pero como desconocemos su edad y
si fue anterior o simultáneo el pajar, queda su consideración
en duda.
La base es de ladrillo y piedras bien asentadas, y tiene poco más
1,20 m de anchura, por 80 cm de altura. El fuste tiene un metro de anchura.
La altura total de pilón será de unos 4,20 m. Todo él
está revocado en yeso del lugar, y donde falta se observa la
obra de mampuesto y ladrillo. Está coronado por una cruz de hierro
muy sencilla, sin más adorno que la división en dos de
las terminaciones de cada uno de sus extremos.
Sabemos que era el destino de una antigua procesión con rogativa incluida.
Varios vecinos me han dicho que a este iban el día de Sta. Cruz (el 3 de
mayo) a bendecir los términos. Pero en realidad la procesión se
detenía en la era que hay a continuación a la derecha, en la era
de Gonzalvo, donde el sacerdote bendecía los terrenos a los cuatro
puntos cardinales.
Tenemos documentada en el siglo XVIII la existencia en Blesa de una
ermita a la advocación de S. Bartolomé y que fue abandonada
a finales del mismo. Puede ampliar información en el artículo
"Ermitas" en esta misma publicación.
Sería lógico que el pilón se construyera en sustitución
de aquella, quizá con la misma estatuilla que tuviese la ermita,
pues su gran capilla de más de 70 cm. de altura es mayor que
otras capillas de pilones más sencillos, destinados a mostrar
una simple baldosa.
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Capilla de San Bartolomé
En 2004 fue restaurado
por la Asociación Cultural El Hocino y se cambió la
advocación por la de S. Antón. |
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Peirones desaparecidos
EL PILÓN DEL
CAMPILLO
Un pilón desaparecido, y del que sólo
se conserva la memoria y unas pocas hiladas de ladrillos era el pilón
del Campillo, a unos dos kilómetros de Blesa, en lo alto del monte
que domina tanto Hornachas o Carboneras como la Pedriza. Por los restos
a la vista, a pocos metros a la derecha del camino, era un pilón de ladrillos
macizos y yeso.
Según me contaron tendría una altura de unos tres
metros. La amplitud de los territorios que "amparaba"
pudo ser la razón de su existencia, sirviendo de punto de
referencia cuando la nieve ocultara los caminos, y antes de que
se construyera el canal, que hoy en día hace las funciones
de un interminable hilo de Ariadna por los términos que socava.
El pilón contó con una imagen de San Antonio en la
cara que miraba directamente al camino, pero este santo no dio nombre
al pilón, porque al parecer la imagen fue colocada en el
siglo XX por el propietario de un campo cercano.
Tenemos documentado que el pilón existía en 1858,
porque se cita entre los lindes de una propiedad de José
Arnal Guardia, un campo de secano en el Campillo que linda con el
Peirón, Isidro Lou, monte y camino.
Su derribo no se debió a guerras o inclemencias, sino a
un malquerer de un vecino que lo derribó hace varias décadas
con ayuda de sus animales de labor. |
Restos de hiladas de piedra
y yeso del Pilón del Campillo,
en el alto del canal
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EL PILÓN DE LA CABRERA
Junto a la actual carretera de Blesa a Muniesa, todavía
podemos ver los restos de un antiguo pilón, a poco más de dos kilómetros
y medio de nuestro pueblo. Según nos alejamos, podemos encontrarlo
sobre el talud izquierdo, en la curva siguiente a "los Caídos"
y antes de encarar la recta que enfila el término de la "Envista".
Sólo podemos observar unos decímetros de altura, pero con ellos
conocemos su emplazamiento y su fábrica. Estaba construido con piedras
toscas y yeso. Al contrario que el pilón del Campillo, ni los mayores
recuerdan haberlo visto erguido.
Justo frente a él arranca un camino que se desparrama progresivamente
por las laderas del monte de la Cabrera, que le da nombre.
UN FALSO PILÓN CONMEMORATIVO
También recuerdan los blesinos una especie
de pilón que se construyó tras la última guerra
civil, en el centro de la plaza Nueva, para conmemorar, según
nos informa Manuel Lomba, el día 2 de mayo.
Esta obra que sólo podemos conocer por la fotografía
tenía un gran pilar pero en modo alguno es un pilón. Tuvo
corta existencia (de 3 a 5 años), contó con unos tres
metros de altura, y aunque quienes lo recuerdan lo llaman pilón,
su destino era el ser una fuente, cuando ni siquiera había posibles
tomas de agua en la plaza. Lo construyeron los albañiles Manuel
Lomba y su padre Ceferino.

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Restos de hiladas de piedra
y yeso del Pilón de la Cabrera,
junto a la carretera de Muniesa
Fotografía de Agustina Allueva
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El Vía Crucis
LOS PILONES DEL
VÍA CRUCIS
El Vía Crucis de Blesa se levanta a lo largo
del camino del actual cementerio y las ruinas de la ermita de la Virgen del Pilar.
Esta serie de peirones es relativamente tosca, fabricados
con ladrillo y forrados de yeso. No conservan ninguna imagen ni numeración.
Conforman los pasos o estaciones del vía crucis (camino de la cruz), aunque
la leyenda divide el camino del calvario en catorce etapas. En las celebraciones
de la Semana Santa católica se recorre, rezando en cada una de estas "estaciones".
Modernamente es más habitual que las estaciones se señalen en el
interior de la iglesia parroquial, donde se celebra el vía crucis, mediante
baldosas, cuadros o señales, donde el devoto se detiene para rezar o meditar.
El primero de ellos pudo ser de construcción anterior a los demás(6).
Se diferencia en que es más grande (unos cuatro metros de altura
y una sección de 78 por 80 cm) y tiene una capilla orientada
hacia el pueblo, los otros doce son prácticamente iguales, de
unos tres metros de altura, sin capillas ni inscripciones, sólo
adornados por unas molduras junto al borde superior y a unos 40 cm por
debajo del anterior. Tienen en común el estar forrados
con yeso del lugar.
Los pilones que hoy se conservan se reconstruyeron, según
me contaron, tras la guerra civil de 1936, y los levantaron los
albañiles locales: el tío Mesías Royo, Ceferino
y Manuel Lomba. Los pilones que hoy vemos carecen de cualquier identificador
o alusión a su función. Los testigos de la época
nos cuentan que los actuales pilones no tenían figuras o
baldosas, sino que cada estación estaba marcada únicamente
por números romanos pintados.
¿Eran estos pilones iguales a los existentes previamente?
Algunas personas los recuerdan con una pequeña cruz en el
remate, ¿pero cuáles recuerdan, los antiguos o los
restaurados? ¿Por qué el primero de los pilones es
distinto y mayor a los demás?
Sabemos que en 1858 (por el amillaramiento de ese año),
en término del Calvario (un lugar con pajares y eras que
se puede asimilar al monte del cementerio actual), había
una serie de peirones y una senda, pues algunas fincas lindan con
ellos. Teniendo en cuenta el nombre el monte, es de suponer que
simbolizaban los pasos, igual que los actuales.
Tenemos más datos sobre el Vía crucis o Calvario
original, por una noticia de hemeroteca publicada en El Noticiero
el 19 de mayo de 1916 sabemos en qué fecha se inauguró,
un dato que raramente se conservaría para elementos tan modestos.
Según las palabras del corresponsal del Noticiero resultó
así:
El día 14 [de mayo de 1916] se inauguró un bonito Calvario, construido
por suscripción popular, desde el pueblo a la ermita del Pilar.
Se rezó el Vía Crucis, que resultó solemnísimo.
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Los caminos antiguos
Dada la finalidad de los peirones existentes a los
pies de los caminos, se puede intuir la antigua existencia de tantos como vías
de entrada tuviesen los pueblos. Habría que conocer en primer lugar
cuáles eran los trazados de los caminos antiguos que nos unían a
los lugares vecinos: Muniesa, Plou, Huesa, Monforte, Plenas, Moyuela y Moneva.
El camino más directo a Muniesa ascendía por Val de Martín
(por detrás del pilón de San Jorge). Este camino pudo estar
amparado por el pilón de San Jorge, suponiendo que este "centinela"
fuese lo suficientemente antiguo. Pero ¿cuál es la antigüedad
del pilón? Por el tipo de construcción podemos asegurar que
es posterior al del Hituelo. Nada impide suponer la existencia de otros
pilones anteriores, en esta u otra localización. Quizá cuando
se construyó el pilón de San Jorge los peirones ya habían
perdido su sentido secular y por ello está en lo alto de un crestón
sin espacio aprovechable para ermitas ni actos sociales. Como vemos, nuestros
peirones plantean más cuestiones de las que resuelven.
El antiguo camino de Plou discurre por el Val de Blesa (donde se ha
perdido), cruza la actual carretera y continúa a partir de ahí por
caminos todavía en uso. Quizá el primer pilón del cementerio
sea antiguo y cumpliera esa función de límite y destino de oraciones.
Si se toma la actual carretera a Muniesa, que posiblemente también fue
un antiguo camino, el pilón de la Cabrera pudo amparar o señalar
el buen término al que llevaba el mismo.
El camino más directo para ir a Huesa acompaña al río
Aguasvivas si se va por sendas, o bien rodea las montañas cercanas si se
requieren caminos carreteros; uno asciende por la cuesta Roya y el otro
cruza por el término de Valdoria, saliendo por Valdevidales. También
para ir a Monforte y a Plenas, se sigue el camino de las eras por
Valdevidales. No queda recuerdo de ningún pilón solitario por esta
salida del pueblo, aunque pudiera cumplir esta misión la desaparecida ermita
de San Bartolomé o la hornacina situada en el primero de los pajares
del Balaguero. Nos queda la duda de si fue el pajar el que se apoyó
en una estructura previa o ambos son contemporáneos.
Para ir a Moyuela y Moneva es muy posible que se usara inicialmente
el mismo camino hacia el norte, "protegido" por el peirón
de la Cruz, situado en el Hituelo.
Tenemos pues unos siete pueblos limítrofes, a los que parten unos cuatro
o cinco caminos y constancia de un peirón antiguo en cada ruta (contando
el Hituelo, el de San Jorge, S. Bartolomé, más los dos arruinados
y quizá el primero de los peirones del vía crucis).
¿Existieron más? ¿A la advocación
de quien se consagraron? ¿Cuándo desaparecieron
o quedaron desafectos de culto? ¿Quedan topónimos?
¿Y cuál era su localización? Esta última
no siempre habríamos de buscarla en las inmediaciones del núcleo
urbano, como indicaría su función de "cruces
de término", ya que pueden situarse bastante lejos
de él. Ya hemos hablado de los dos pilones que se localizaban
a dos kilómetros del pueblo y que podían hacer de avisadores
y de guías. Tenemos también el cercano ejemplo de
Huesa del Común, donde el peirón del camino de
Blesa (dedicado a S. Miguel) está situado a más de un
kilómetro de Huesa, al final de su Vega(7).
Otro lugar propicio para su localización son los cruces de caminos,
dado que así se economiza material aprovechando el peirón
para "vigilar" varias rutas. Ejemplos de estos últimos
son los restos del peirón de las Almas, alejado de Huesa unos
dos kilómetros y medio, que ampara un camino a Blesa a la vez
que el de Monforte y Plenas. Otro peirón de Rudilla, ya
desaparecido (y levantado de nueva planta más cerca del pueblo),
se encontraba en la separación de los caminos a Piedrahita y
Fonfría alejado del pueblo.
Nos encontramos ante unos monumentos (aún en pie o en el recuerdo) siempre
esquivos a la hora de desentrañar su historia, pues no son del tipo de
construcciones que genera restos documentales, y la memoria histórica de
las gentes tiene claras limitaciones cuando nos remontamos a más de dos
generaciones. |
Situación de los pilones
En amarillo los que ya no existen.
Arriba, pilón en San Pedro (Oliete, Teruel). Debajo, el peirón de
Miravete (Teruel), ambos de estructura muy similar
al del Hituelo de Blesa.
Fotos de F.J.L.A.

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F. Javier Lozano Allueva
1999 - Septiembre de 2001 |
Para conocer mejor la historia y curiosidades sobre
peirones de diferentes pueblos aragoneses puede consultar el trabajo de Manuel
Pérez Belanche en Los
peirones en Aragón. Esta página habla, entre otros,
de los pilones de Blesa, y publica algunos datos históricos de nuestro
pueblo, además de un diccionario de vocablos aragoneses de la comarca
darocense. Si conoces peirones aragoneses que no estén catalogados
en su página puedes escribirle con información o fotografías
de los mismos. Se encuentra en www.peirones.com.
También puedes leer un buen artículo en la revista Xiloca (nº
24, de noviembre de 1999), del Centro
de Estudios del Jiloca. El trabajo de Ernesto Utrillas titulado
"Los peirones de Visiedo" comenta las definiciones y denominaciones,
los orígenes y difusión, las funciones, además de describir
cada uno de los interesantes peirones de esa localidad bajo turolense.
Con posterioridad a la elaboración de este artículo se ha publicado
un libro muy interesante "Los peirones en las comarcas del Jiloca y Campo
de Daroca", por varios autores, Centro de Estudios del Jiloca (2002),
Zaragoza. Contiene varios artículos, multitud de fichas y fotografías,
y material didáctico anexo.
1.- El significado de esta denominación
castellana, humilladero, puede provenir de ser aquel el lugar donde
se castigaba con el cepo a los infractores de algunos delitos, como la caza
furtiva menor, en las tierras del Señor. A pesar de las similitudes
de las definiciones hay que puntualizar, como me hizo ver José Miguel
Simón, colaborador habitual de la revista Oriche (de Loscos), que los
humilladeros castellanos, por estar a veces cubiertos por espléndidas
construcciones al modo de capillas abiertas, no tienen la misma concepción
que tenemos nosotros de nuestros pilones o peirones.
2.- El dibujo de la cruz no la representa
exactamente, sino que se trata de un esquema, tal como la recordaba el vecino
de Blesa, Tomás Sanz. También me comentó que por
aquel entonces los tambores de la base estaban totalmente enterrados.
3.- El polifacético
artista blesino Salvador Gisbert recogió
esta leyenda en una de sus obras sobre leyendas y cuentos aragoneses.
En el exhaustivo trabajo que sobre Salvador publicó Concha
Lomba Serrano, cita una de sus muchas colaboraciones. Salvador,
junto a Federico Andrés publicó un libro titulado "Leyendas
y tradiciones turolenses por..." Obra ilustrada con profusión
de grabados originales del Sr. Gisbert y otros dibujantes (Teruel, imprenta
de Dionisio Zarzoso, 1901). Casi todas las ilustraciones eran de
Gisbert, realizadas entre 1899 y 1901, entre ellas tres para la leyenda
titulada "la Cruz del Hituelo". El
relato de Gisbert noveló muy posiblemente la leyenda existente
añadiendo detalles, y puede leerlo en la sección de historia
junto a reproducciones de las ilustraciones del libro. Los blesinos tomaron
este hilo que los conduce a parte de su historia (seguramente apócrifa)
y adaptaron el relato en forma de representación teatral infantil,
que organizó la Asociación
Cultural El Hocino en 2003.
Según Concha Lomba que tuvo oportunidad de ver el libro
y sus ilustraciones «La calidad del más de medio centenar de
dibujos es notabilísima, convirtiéndose muchos de ellos en verdaderos
cuadros costumbristas inspirados en una zona geográfica que el autor
conocía bien -Blesa y sus entornos- y en composiciones históricas
otros...». Por otra parte, la investigadora menciona que la calidad
de la impresión era mala y las ilustraciones pequeñas, pese
a lo cual no cabe duda de que ese libro tiene un interés muy alto para
recuperar parte del pasado de Blesa.
4.- Existe un peirón
de estructura muy similar, con un mástil de sección octogonal
pero de unos tres metros de altura, en el cruce de caminos de San Pedro, entre
los pueblos de Oliete y Ariño, y al que también le falta el
remate. También el peirón moyuelino llamado "de las
almas", que hay junto al río, aguas abajo del pueblo, es similar
al que nos ocupa. En Miravete (en el centro de la provincia de Teruel), se
conserva uno completo y precioso que podría ser una imagen bastante
fiel del porte de los hoy arruinados.
5.- [1787].
AHPZ. Pleitos civiles. 3289-1. fol. 7 anv.
6.- Miguel Simón, vecino
de Blesa y monaguillo de la parroquia hace ya bastantes años, me comentó
que el primero de esta serie de peirones era el destino de una de las procesiones
o rogativas que realizaban los blesinos, y que los demás peirones se
construyeron después de la guerra civil.
7.- Huesa cuenta con dos peirones
en pie y restos de varios más, con existencia probada de nueve, aunque
quizá fueran más. Existe un artículo de Miguel
Ayete sobre los peirones de Huesa del Común, publicado en la revista
Ossa nº 2 (diciembre de 1995), la revista de la Asociación
Cultural "Castillo de Peñaflor".
Última actualización: 16 de julio de 2005
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