«Sobre dos piedras de Blesa»por Víctor Poblador SanmiguelNota preliminar Una de las hipótesis propuestas en este trabajo, sobre la razón de las sentencias de los pleitos del siglo XVIII grabadas en una lápida en el ayuntamiento de Blesa, se ha comprobado posteriormente como equivocada. Tanto el autor del artículo como el editor, conocedores de esta circunstancia hemos decidido mantenerlo publicado como está, ya que la principal utilidad de aquella hipótesis era servir como introducción a la divulgación de las técnicas constructivas del pueblo de Blesa. No obstante, deseamos que el lector sepa que se está estudiando la auténtica razón de los pleitos sobre los límites con el vecino pueblo de Moneva, y que en el futuro se publicará un trabajo sobre los mismos. El autor y el editor
Pleitos con MonevaEn 1985 don Pascual Martínez Calvo, cura hijo de Segura de Baños, publicó un libro: "Historia de Montalbán y la Comarca", en el que da algunos datos de Blesa, como los referentes a propiedades de la iglesia que yo refería aquí el año pasado. En una nota en la página 193 detalla la transcripción de lo escrito en la lápida que hay en la galería del primer piso del Ayuntamiento. Pero, desgraciadamente, el texto es ininteligible por sus numerosos errores, ya que él en la primera línea plantea el pleito contra una tal "Manuela La Graba" en favor de Moneba en 1742, y luego habla de otras vistas en otras fechas desordenadas. En sentido real, como se verá, es la enumeración correlativa (estado cronológico) de los pleitos entre Blesa y Moneva por la grava del Río Aguas Vivas. Aunque pleitear repetidamente por tal motivo pueda parecer extraño piénsese que la grava ha sido tradicionalmente un material de construcción valiosísimo, tanto más si había pocos lugares en el río de donde extraerla, porque no era depositada de natural por las aguas, o porque, como yo sospecho, el río estaba canalizado en casi todo su recorrido aguas abajo del pueblo. Hoy la grava se usa sólo mezclada con cemento, para hacer mortero de cimentaciones, o, porgada fina, para unir ladrillos, bloques, bovedillas, etc. O sea, que la cantidad usada con estos nuevos materiales es mínima comparada con los tipos de fábrica (u obra) tradicionales que vamos a analizar.
Todos o algunos de estos tipos de fábrica suelen encontrarse mezclados en un mismo edificio, por las ampliaciones que se iban haciendo en distintas épocas, que, además de la moda, tenían también condicionantes económicos.
Técnicas de construcción: el tradicional cañizo y el adobe. Fotos de F.J.L.A.
Hay que señalar también que no siempre se puede hablar de argamasa (cal o yeso con arena o grava) pues a veces, ésta se sustituye por simple barro, lo que es una prueba más de que la grava, amén del yeso y la cal, debió ser escasa, cara o difícil de conseguir en otros tiempos. El único paramento que no utiliza, o lo hace apenas, una argamasa de unión es el muro de sillar, cuyo único ejemplo en este lugar, ya comenté el año pasado. Para terminar con los muros hay que tener también en cuenta que, a excepción del sillar, y a veces el ladrillo continuo, solían estar lavados o jarrados con argamasa que luego se encalaba. Pues bien, después de ver que la grava sí fue, sin duda, lo suficientemente importante como para provocar un pleito que tuvo cuatro vistas, veamos el texto íntegro de nuestra lápida, y que no nos extrañen las diferencias ortográficas con la escritura actual pues, además de que la ortografía está, como la propia lengua, sujeta a evolución, los antiguos eran para esto mucho menos remilgosos que nosotros. Tampoco usaban como ahora los signos de puntuación, por lo que los colocaré, como es norma, con el sentido actual.
"Estado chronologico de las sentencias en el pleito
contra Moneba:
La graba en fabor de Moneba, a 23 [25] de Junio de 1742. La Audiencia, en vista, en favor de Moneba a 7 de Nobiembre de 1749. La Audiencia, en rebista, en favor del Común y Honor de Huesa y Lugar de Blesa, a 10 de Octubre de 1753. En el Consejo y Sala de mil quinientos, se declaró no haver lugar al grado de segunda suplicación en seis de Julio de 1756".
Un peirón en el caminoNuestro pueblo no se caracteriza por tener demasiadas leyendas, más bien pocas, pero hay una que cuenta la historia de una princesa mora que, abandonando a su esposo, salía del pueblo, con su amante en dirección al Norte. El moro, airado, salió tras ellos tan pronto conoció la noticia, les dio alcance y los mató justo en el lugar donde ahora hay un pedestal que en tiempos sustentó una cruz. Los mayores del lugar conocieron la cruz, de hierro, sobre la columna de piedra, y los no tan mayores, aún recuerdan las rogativas en este pilón(1) , al que existía en el puente nuevo y al de San Bartolomé, en el arranque del camino del Balaguero, que se hacían a principios de Mayo. Este pedestal está formado por tres bloques de piedras superpuestos. El primero de más de un metro y medio de diámetro, y el segundo, de un metro aproximadamente tienen el mismo grosor y están semienterrados. El tercero es un tambor de igual diámetro que altura, unos setenta centímetros, y está muy erosionado. El fragmento de columna que se conserva, poco más de medio metro, tiene sección octogonal, aunque muy deteriorada. En principio debió tener unas tres veces su altura actual y soportar una cruz, no de hierro, sino de piedra. Este resto es sin duda gótico (de entre el siglo XIII y el XVI), aunque por su sencillez y mal estado es imposible precisar más su época, ya que falta la cruz, que debió ser esculpida y que, de haberse conservado, hubiese podido dar alguna pista más concreta sobre su datación. El motivo de su colocación no fue, aunque con esto contradiga la leyenda, el recordar una muerte, sino muy por el contrario, dar la bienvenida a quienes se acercaban al pueblo y brindar al caminante la ocasión de agradecer el haber concluido una etapa más de su camino, o quizá la llegada a su destino, sano y salvo. El antiguo viajero sentiría ante este jalón la misma sensación que sentimos nosotros cuando con el coche, doblamos una curva, antes del canal y vemos la torre. "Ya estamos, menos mal". Ha cambiado la forma de hacer el viaje, ha cambiado el "avisador" de llegada pues el pueblo seguiría durante siglos escondido tras los montes hasta que se construyera la Torre que lo delata a lo lejos, ha cambiado quizá la mentalidad, impregnada entonces de religiosidad en todas manifestaciones vitales y más laica ahora, pero no ha cambiado la incertidumbre del viaje y la tranquilidad de la llegada. Pero aún hay más. En este caso ha cambiado incluso la perspectiva del viajero, pues hoy la contemplamos a la derecha (siempre según llegamos) y antiguamente se hacía a la izquierda.
Aunque con evidencias en el monte y en la roca, todo esto es, como siempre, otra hipótesis, de las que todavía hay muchas por plantear, algunas de las cuales, desgraciadamente, no dejarán de serlo nunca.
Publicado en el libro de fiestas de Blesa,
en honor de Santa Ana de 1987
1.Según me informaron en un principio, la cruz que existía frente a la actual bodega del Salas, estaba dedicada a San Marcos, aunque otros vecinos no reconocían esta denominación. El nombre usado era simplemente "la Cruz" o la "Cruz del Hituelo". [Nota del editor] Última actualización: 16 de marzo de 1999
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