Ampliado el trabajo sobre la toponimia de Blesa

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Una comisión del Ayuntamiento de Blesa de 1772, hubo de recorrerse todo el término de Norte a Sur y Este a Oeste para recuperar cuantos espacios comunes habían "arañado" los vecinos.

1772, reina Carlos III. Tras algunos años sin control o con este relajado, las propiedades comunales de algunos lugares habían sido "raspadas", ocupadas, cultivadas sin permiso, y mereció una llamada de atención. Una orden del señor alcalde mayor de la ciudad de Daroca y su partido, para corregir estos rompimientos de tierras incultas, que jamás habían sido de labrantío, en perjuicio de dehesas, montes, pasos, pasto y abrevaderos comunes.

Para ello el Ayuntamiento de Blesa nombró una comisión que, partiendo de Sanchet y remontando el río Aguasvivas fue delimitando y amojonando todas las orillas a las que se les había labrado una porción, así como a los costados de cañadas ganaderas, caminos, balsas o montes comunes. Fueron multitud los vecinos que se habían "tomado" media melga, una melga, dos melgas, una tabla, una escarramada de tierra, un pedazo, un pedacito, una guincha... El documento sobre la mojonación de estas roturaciones es rico en vocabulario de la época, ha aportado muchos topónimos y ha provocado el tener que actualizar uno de los principales trabajos publicados en Blesa, un lugar en el mundo.

De los cientos de entradas de toponimia que teníamos recopilados, a decenas les ha aportado algún detalle (incluida la situación aproximada para algunas poco documentadas y cuyo nombre había caído en desuso); pero también han aparecido nombres de partidas que desconocíamos, como barranco Royo, Cueva Roya, Colladillos, Forcallo, Collado del Padre, paso del Cadellar y Jayubar, barranco del Juncar, el estrecho de Peñas de Juan Agustín, loma de Pedro Royo, la Plana García, majada de los Escorchaderos, el campo del Magisterio de Moneva, el cabezo del Zerro... Algunos de dichos nombres se han perdido o se han sustituido.

Esta ampliación ha sido posible gracias a unos interesantes documentos que me remitió el investigador José María Carreras (presidente del Centro de Estudios del Jiloca), con el que hemos podido mejorar, ampliar o aclarar algunos misterios de nuestra historia local. Fruto de la lectura de varios protolocos notariales, además del trabajo antedicho, se han ampliado los artículos sobre:

Sabiendo más de nuestra historia, podemos disfrutar más de los paseos por nuestro término.

No es la primera vez que recibimos la ayuda de José María Carreras, a cuya labor debemos la existencia de otros artículos y libros que dieron luz a otras facetas históricas de Blesa, como su documentado trabajo de 2003 sobre "Noticias sobre la Construcción de iglesias en el noroeste de la provincia de Teruel (siglos XVII-XVIII)" y su adelanto de 2001 en el nº 5 de la revista El Hocino y nuestra web. O cuando nos descubrió los datos que en nuestros propios archivos quedaban sobre la nevera de hielo del lugar.

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