San Valero. ¡¡Ventolero en el sendero!!

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A las nueve de la mañana del domingo 29 de enero (el festejado santo Valero en Zaragoza) cinco abrigados blesinos partimos del barranco hacia la ruta de las presas del Aguasvivas con el objetivo de encontrarnos y acompañar a los vecinos monevinos.

Logotipo de la ruta de las presas históricas del río Aguasvivas

 

Su iniciativa: recorrer la ruta de las presas y llegar hasta Blesa donde pasar la mañana del sábado, por aquello de hacer ejercicio, conocer nuevos paisajes y hacer tiempo hasta la hora de la gran comida en su pueblo. Nuestra voluntad: acompañarles en su camino y acogerles en nuestro pueblo enseñándoles algunos de los lugares más emblemáticos.

¿Que el frío y el cierzo hace incómoda la marcha...? No pasa nada: se imprime un ritmo casi de carrera y se obvia la visita a los molinos y azudes de la ruta. ¡¡Hay que llegar cuanto antes a Blesa!! "A ver si vemos la escombrera y nos damos una alegría. Venga que ya solo queda el repechón. Mira que si se ha llevado la torre la cierzera.". Animados y frescos fueron llegando poco a poco los andarines escoltados por algunos coches escoba.

 

¿Que los cortes de agua imposibilitan tomar un café con leche calentico en el bar.? No pasa nada: ¡¡Más tiempo para ver los museos!! Como si de una gran urbe cultural se tratase, los andarines divididos en grupos fueron pasando por el molino Bajo, el Museo de la carpintería y la fragua y "La Labranza". El reconfortante resguardo y calor de las estancias y el gran contenido etnográfico recopilado, hicieron sentir a los caminantes de Moneva como en casa, a la vez que quedaban asombrados de todo el material y trabajo recopilado por los vecinos del pueblo de Blesa.

 

Y es que, como versa uno de los más grandes poemas. "Caminante, no hay camino, se hace camino al andar". es un orgullo que nuestros centenarios caminos se conviertan en proyectos de futuro de convivencia entre nuestros pueblos.

Con ese deseo y ese proyecto se despidió el ventolero y friolero fin de semana de San Valero en Blesa.

Por Ana Lozano y David Lasheras