Las casas de Blesa
Construcciones con historia
La calle Baja
La calle Mayor
Las Plazas
La calle de Enmedio
n este artículo vamos a realizar un pequeño
recorrido por las calles de nuestro pueblo, y si bien se habla y existen fotografías
de algunas casas en especial, por su valor artístico o grandeza pasada,
son muchas más las interesantes. Omitimos principalmente casas de interés
más etnográfico, y populares, o edificios oficiales.
La calle Baja
En la calle Baja encontramos
dos de las casas con más personalidad del pueblo.
La primera es una casa antigua en cuyo alero consta la fecha de 1608.
La fachada es de estilo sencillo, con una gran puerta de madera, aparentemente
contemporánea de la casa. El alero de la techumbre es de madera bien
trabajada, pero está en mal estado de conservación. La casa
está actualmente dividida en dos viviendas, una de las cuales conserva
una estancia con pinturas de motivos clásicos en las paredes y techos,
y tal vez fuera un despacho o sala de estar.
En la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX estuvo habitada
por el abogado blesino General Forniés,
uno de los personajes de los que habremos de ocuparnos en más
de una ocasión, ya que llegó a ser diputado provincial.
Entre sus actividades en pro de la provincia de Teruel, colaboró
en la revista "Miscelánea Turolense".
Alero de madera, de 1608, una casa de la calle Baja.
Fotografía de Javier Lozano

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Antigua casa de General Forniés, en la calle Baja.
Fotografía de Olga Royo
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| Prácticamente colindante a la anterior, y haciendo
esquina con la calle Mayor, tenemos otra gran casa de tres plantas, realizada
seguramente en 1848, como consta en el alero del tejado. Esta está
bien conservada, muestra en las fachadas detalles decorativos de estilo clásico,
y forma un interesante conjunto artístico con las obras y pinturas del
interior, en parte perdidas. Es la conocida como "casa del pintor".
Antigua casa del pintor Santiago González (1848)
El dintel de la puerta que hay bajo el balcón está pintado.
Fotografía de Javier Lozano
La casa estuvo habitada en el siglo XIX por Santiago
González, un pintor y artista proveniente de Loscos. Decoró
con frescos su casa y trazó motivos clásicos, geométricos
y naturales en diversas estancias, fachadas y balcones. En esta casa se crió
un sobrino suyo, Salvador Gisbert, también pintor, además de ilustrador.
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Decoración en el techo de
la casa de Santiago González.
Fotografía de Olga Royo
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Al final de la calle Baja encontramos algunos establecimientos
singulares del pueblo: el molino Bajo, el Cuartel y el Hospital. El
hospital data aproximadamente del finales del siglo XVIII, y lo tenemos datado
documentalmente.
Hoy en día están es muy mal estado, carecen de cualquier indicación
de su pasada función, y lo único que resalta de su fachada es una
hornacina vacía. El cuartel lo fue de la Guardia Civil que
estaba acantonada en Blesa, hasta que al construir el ferrocarril de Utrillas
en 1904, que pasaba por la vecina población de Muniesa, se trasladó
a este pueblo(1).
El hospital no ejercía de tal, con el sentido actual. Era
más bien un albergue para transeúntes pobres o enfermos, que contaba
con la atención médica y cuidados por caridad de los vecinos y el
médico del lugar, del mismo tipo de los que se encontraron en muchos pueblos
durante toda la Edad Moderna. En cualquier caso, no se utiliza al menos
de los años 30.
En la casa que hay frente a él podía verse, hasta el año
1999, el arranque de una obra previamente desaparecida, que formaba parte de una
de las antiguas puertas de Blesa. En esa fachada podemos ver un escudo
incrustado. No parece un escudo nobiliario. Quizá sea de alguna
orden religiosa (¿o militar?). En cualquier caso su estudio
bien puede dar para escribir un futuro artículo.

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Escudo en una fachada,
frente al antiguo cuartel
y el hospital.
Fotografía de Javier Lozano
Capilla tradicional en una fachada de la C/Baja.
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La calle Mayor
Encontramos algunas huellas de la mano del pintor Salvador
Gisbert en la casa de la calle Mayor, 3, ya que su "firma" preside la
fachada con sus siglas grabadas de forma artística. Salvador
Gisbert, fue un pintor blesino que vivió parte de su vida en el pueblo,
aunque luego se estableció en Teruel, donde colaboró con diferentes
publicaciones.
Fachada de la antigua casa del pintor Salvador Gisbert
Fotografía de Javier Lozano
En esta casa estuvo durante muchos años una de las tiendas del pueblo,
la de la tía Nati.

Frente a esta casa hay otra de gran tamaño, que fue posada hasta mediados
del siglo XX, con una docena de plazas. Se llamaba "la posada del Agua".
Hubo otra posada contemporánea de esta entre la calle de Enmedio y la calle
del Horno, hoy muy transformada. Y, por otro lado, todavía quedan restos
de la antigua posada
en la calle Baja, esquina con la calle de la Hilarza, que dataría al
menos del siglo XVIII.
Entre la calle Mayor y la calle de Enmedio existe una
placita llamada la "Replaceta", donde se emplaza una de las casas más
características por su gran alero. Además, tendría bastantes
historias que contar. Fue la casa de un abogado de Rudilla que se casó
con una acaudalada blesina en la primera mitad del siglo XX y posteriormente fue
sede del sindicato UGT durante la última guerra civil.
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Las plazas
La plaza Vieja de Blesa es el centro
social del pueblo. En ella están la iglesia, el ayuntamiento, y las
antiguas escuelas. También es el solar habitual para la venta ambulante.
Y en ella abre sus puertas la carpintería que constituirá el futuro
"Museo de la Carpintería y la fragua".
Posee una fuente, bastante reciente para la historia de Blesa (de 1958).
El Ayuntamiento no tiene factura antigua, y la única fecha que hemos
localizado está en el barandado de la escalera (1891). En una placa
de azulejo en su fachada se homenajea al blesino Pedro Serrano (empresario que
ha realizado donaciones muy representativas). En la galería superior existe
una lápida de piedra grabada con las sentencias de un
pleito entre Blesa y Moneva de altísimo valor histórico.
Las casas de la plaza Vieja presentan la peculiaridad de contar con un pórtico,
al igual que el ayuntamiento, y como es habitual, en ella se localiza la entrada
de la iglesia. En una de las casas de la plaza nació el director
de la Biblioteca Nacional, Miguel Gerónimo Artigas
y existe una placa que lo conmemora.

Con el paso de los siglos, el pueblo se expandió
más allá del núcleo primitivo, que posiblemente abarcara
lo que es la parte baja del pueblo, entre el hospital y la calle de Enmedio, hasta
los antiguos lavaderos. Es curioso que en un pueblo de extensión
media o pequeña encontremos dos "barrios" denominados como tales:
el Barrio Verde y el Barrio del Castillo.
En esta expansión se aprovechó para realizar uno de los pocos
espacios llanos y amplios del pueblo: la plaza Nueva (ya que la plaza Vieja está
en cuesta casi en su totalidad). La nueva plaza se convertiría en
un nuevo centro social, y algunas de las familias pudientes del pueblo construyeron
en ella grandes casas que todavía conservan parte de su solemnidad.
También tiene una fuente coetánea de la de la plaza Vieja.
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Frontal del barandado donde está grabada la fecha de 1891
en el ayuntamiento de Blesa. Foto de F.J.L.A.
Plano del casco urbano
Blesa. En negro los edificios
singulares y calles
más representativas, según Félix Benito Martín .
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La casa de las Manuelas (Plaza Nueva)
foto: F.J.L.A 2002
Una de las mayores casas de Blesa, en la plaza Nueva
Fotografía de Javier Lozano
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La calle de Enmedio
Otra fachada de interés podemos verla en la
parte baja de la calle de Enmedio. Está construida totalmente en
ladrillo, de tres plantas y tenía un alero de madera bastante saliente
(renovado en 2002 junto con el tejado). La puerta está enmarcada
en un arco de medio punto, también en ladrillo. Sobre ella, presidiéndola,
vemos el escudo nobiliario de la única familia de antiguos hidalgos que
había en Blesa, los Lomba(2):
El amplio solar que ocupa esta casa albergó en tiempos una de las carpinterías
del pueblo.
El otro escudo nobiliario que podemos encontrar en una fachada de la calle
Mayor también pertenece a esta estirpe.
A mitad de la calle encontramos otras fachadas singulares, que cuentan con
adornos de estilo clásico.
Fachada con motivos clásicos. F.J.L.A.
Casa de los Catalanes F.J.L.A.
La fachada de la Casa de los Catalanes da a dos calles, y es difícil
abarcar todo su conjunto. La casa es muy amplia, con grandes salones.
Su nombre se debe a que uno de los dueños era de esa procedencia:
José Graells fue comerciante y se dedicaba en la primera mitad del siglo
XX a comprar azafrán por los pueblos de la redolada para luego venderlo
al por mayor, así como al comercio de abonos.
En la contigua calle del barrio Verde también existe alguna fachada
decorada con columnas adosadas, aunque de menor tamaño que ésta.
Javier Lozano Allueva
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Casa de los Provinciales.
F.J.L.A., 2002
Escudo de armas
de los Lomba.
Fotografía de Javier Lozano
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Félix Benito Martín Patrimonio histórico de Aragón.
Inventario arquitectónico de Teruel (2 tomos). D.G.A., 1991.
1.- Esta vía de ferrocarril, tan importante para
comunicar esta comarca, se puso en funcionamiento el 30 de septiembre de 1904.
Trasladaba principalmente carbón y mercancías a Zaragoza.
Tuvo sus años más prósperos en la década de los 20,
para descender en los años treinta debido a la competencia de los pequeños
camiones y la menor demanda de carbón por culpa de la generalización
de la electricidad y el gas. Tras el paréntesis de la guerra civil
(debido a que su origen y destino estaban en distinto bando), fue muy utilizado,
pero ya a partir de 1955 la competencia de los grandes camiones, la menor demanda
de carbón frente a otros combustibles fósiles, y la perspectiva
de la creación de una central térmica en Escucha, motivo su cierre
el 31 de marzo de 1966.
2.- En la "Gran Enciclopedia
Aragonesa" dice de ellos que es familia hidalga aragonesa oriunda de la localidad
de Blesa, documentada desde 1783 según datos de la Real Audiencia de Aragón,
pero no aparecen como Lomba, sino Lalomba.
Última actualización: 22 de marzo de 2003
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