| Santiago González y Pascual (1814 - ¿?) por Javier Lozano Allueva |
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Nuestro protagonista nació en el vecino pueblo de Loscos, el 25 de febrero de 1814, y poco se sabe de su familia o infancia, salvo que pronto vino a Blesa, donde su abuelo materno, don Félix Pascual, era médico(1). La conocida en Blesa como "casa del pintor" es la que se construyó en 1848 Santiago González, y no su ahijado Salvador, que al cabo de los años construyó su propia casa, muy próxima, en la calle Mayor, en cuya fachada vemos su anagrama y que posteriormente fue "la tienda de Nati". Recorriendo la casa y el estudio que acondicionó en la primera planta, podemos hacer un breve recorrido por la vida de Santiago González, descrito por él mismo, ya que pintó ocho escenas significativas de su vida y colocó una leyenda bajo ellas. Estos son sus textos (sólo del sexto se conserva la pintura alusiva): |
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La Visita Pastoral de 1849 (conservada en el ADZ) mencionaba a Santiago González entre los eclesiásticos residentes en la parroquia (aunque no perteneciese al capítulo eclesiástico)(2):
Tampoco descubrimos nada si decimos que estaba relativamente bien situado, reflejado en sus propiedades urbanas, no por las rústicas. En 1858, con sólo una propiedad de regadío y otra de secano, tenía tres buenas casas en Blesa, siendo en esta categoría de los propietarios más destacados. Si lo comparamos con otras propietarios blesinos típicos por su riqueza agropecuaria, como por ejemplo Manuel Bello, que poseía 33 fincas agrícolas, 1 casa y 3 pajares o parideras, además de 310 ovejas, este tributaba casi seis veces más que aquel, pero la casa del agricultor tributaba por 100 reales de vellón, mientras que las de Santiago González tributaban por 200, 190 y 150 reales(3). En la época que tratamos algunos blesinos no tenían otro oficio que criados y jornaleros, y si hacemos caso a los testimonios orales que aún hoy cuentan algunos blesinos, uno de ellos era peatón de Santiago González. Carecemos de datos para confirmar lo que nos cuentan respecto a que acompañaba al coche (de caballos se entiende) que poseería a la sazón Santiago González. No sabemos qué edad alcanzó, pero se conservan retratos suyos de 1881, cuando ya tendría unos 67 años. No figura en el censo electoral de 1890. |
La única orla que conserva un pasaje de su vida. Foto de Olga Royo |
Su obraComo decía, se dedicó a la pintura y escultura y realizó en su taller de Blesa numerosos altares, pinturas y dorados, principalmente de temas religiosos, extendiendo su obra por los pueblos próximos a Blesa y la ribera del Jiloca. Sobre su obra se han publicado un par de estudios. El profesor Fabián Mañas informa de obras suyas (alguna en combinación con su ahijado Salvador Gisbert a partir de los años 70) en las iglesias de Villarquemado, Calamocha, San Martín, Villanueva, Valdehorna y Murero, y que sus "obran son expositores, retablos, monumentos del Jueves Santo, pinturas murales, pilas bautismales y púlpitos"(4). Entre 1876 y 1879 realizó, junto con el joven artista Salvador
Gisbert, el retablo de San Pedro en la iglesia parroquial de Calamocha
y el Monumento para la Semana Santa para el convento de la Concepción
de la misma localidad, fechado en 1877. Posiblemente Santiago
consiguió ambos trabajos para dar una oportunidad a Gisbert,
ya que fueron los primeros encargos de su ahijado. |
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También existe una obra suya en el museo diocesano de la Almunia de doña Godina, donde «se conserva un tabernáculo-expositor de notables proporciones, realizado en madera policromada imitando jaspes y detalles estofados en oro. Tiene forma de templete circular con cuatro columnas en su frente que le dan apariencia ochavada. El cuerpo interior es giratorio. Es una obra de marcado gusto neoclásico». La guía histórico-artística de esta localidad zaragozana añade que la realizó nuestro protagonista en su taller de la villa de Blesa en 1858 (o 1851 según otros autores), ya que así consta en un documento conservado en el Archivo Parroquial de La Almunia. Para los lectores que no han contemplado en detalle la complejidad de estos muebles-templo copiamos la descripción que de ellos hace el profesor Mañas: "Los sagrarios-expositores tenía una doble función: la de sagrario para guardar las formas y la de expositor de la custodia en determinadas solemnidades. Para la primera función, se habilitaba un espacio en la parte inferior, con una puertecilla para abrir y cerrar. La parte superior se abría y cerraba accionando otra puerta de mayor tamaño, bien bajándola por medio de una polea o bien haciéndola girar por un medio parecido. Una vez abierta la puerta por uno u otro sistema, podía verse el interior cubierto de espejos por los lados y la cúpula y una peana de madera en forma de nube, en la base; esta ménsula estaba sujeta a una varilla metálica que se podía accionar desde la parte posterior del retablo con una manivela; así la custodia, colocada sobre la nube, salía del interior del expositor hasta posarse sobre el altar. Se producía un momento mágico y misterioso con acompañamiento de los brillos producidos por el reflejo de la custodia en los espejos del interior. Luego se hacía la procesión y a la vuelta se tornaba la custodia al interior del tabernáculo".(5) Como es natural el expositor estuvo situado en el altar mayor. Fabián Mañas recalca los conocimientos de mecánica necesarios para construir los mecanismos internos, de escultura para los relieves y de arquitectura para la construcción del mueble. Otros dos sagrarios realizados por Santiago González para las iglesias de Villanueva de Jiloca y Valdehorna son similares al de la Almunia, aunque no tan complejos y pueden verse en las respectivas iglesias parroquiales.
Los monumentos del Jueves Santo Un tipo de altar muy difundido eran los monumentos de Jueves Santo. En muchas iglesias estos altares eran desmontables, y a modo de telón se colocaban el jueves correspondiente y donde se guardaba el sagrario hasta el sábado. Se conserva uno realizado por González y Gisbert en 1881 en San Martín del Río (que vemos en la fotografía de Fabián Mañas). Este monumento, tiene un bastidor de madera que lo sostiene, y representa un altar de estilo neogótico. Se colocaba en el altar mayor de la iglesia. Es muy rico en detalles y colorido. En medio, elevado delante del monumento colocan un altar con una urna dorada que simula el sepulcro de Cristo.
Fabián Mañas también recoge la autoría de González y Gisbert en el monumento del Jueves Santo del convento de la Concepción de Calamocha, realizado en 1877. Éste se conserva incompleto y está desmontado. Sergio Gisbert descubrió la autoría de Santiago González en el retablo de San Pedro de la iglesia parroquial de Calamocha. Se trata de un retablo realizado en yeso, de estilo clásico y pintado simulando jaspes y mármoles, como alguno de los que podemos ver hoy en día en Blesa. El proyecto y altar lo realizó González y las pinturas su ahijado Salvador Gisbert. Altares y pinturas Por su gran número hay que destacar los existente en la iglesia de Villanueva de Jiloca, donde dos de ellos se tiene constancia de haber sido construidos por Santiago González (el de Corazón de María y de la Inmaculada), y de otros tres se sospecha que también, al ser de los mismos materiales, estilo y época. También es suyo el retablo mayor de Valdehorna, construido antes de 1866, aunque se trata de un retablo algo tosco, así como el púlpito, pintado por González en 1860. También son suyas las numerosas pinturas realizadas en 1863 en la ermita de San Mamés, en Murero, que no tienen al parecer gran calidad. También sabemos de la participación de González en la ermita de la Virgen del Rosario en Villanueva de Jiloca, que proyecto, y pintó Gisbert en 1881. Aquí sólo los enumeramos unas de sus obras, pero le conminamos a que consulte el completo artículo "Santiago González, artista polifacético...", si quiere conocer todos los detalles sobre autoría, estilo y circunstancias de estos distintos altares. Y por otro lado, el profesor Mañas termina su estudio constatando que Santiago González también construía obras menores, como facistoles, confesionarios, mesas de altar, sitiales y pilas bautismales. |
Expositor de La Almunia. La puerta baja servía
de Sagrario, y la superior cierra el expositorio.
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Su imaginería religiosa en Blesa Posiblemente Santiago González también realizaría obras para iglesias del valle del Aguasvivas, pero la destrucción de la mayoría del contenido y archivos eclesiásticos durante la última guerra civil nos ha privado de conocerlas e incluso documentarlas. Tenemos constancia de que en Blesa todavía queda una obra religiosa de Santiago González, que salvó los avatares históricos de la guerra civil al ser ocultada. La blesina Josefa Aznar, donó en 2003 a la Iglesia parroquial de Blesa un elaborado crucifijo de madera. Juan Andrés Pérez Belenguer, el último propietario nos envió la historia de esta obra:
Aquí es cuando entra Josefa en la historia, al pedir que le regalasen el crucifijo para repararlo, y que tras ello donó. El tamaño de la cruz es de 75 x 52 cm, y ni en el anverso ni reverso consta firma ni dato alguno que autentique su origen. |
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Por otro lado, en Loscos, su localidad natal, por las indagaciones de Ceferino y Manuel Carbó(6) sabemos que viven allí familiares del pintor. Debió decorar alguna habitación en casa de estos con pintura al óleo, aunque ahora está encalada. Esta familia dispone de un cuadro de Santiago que representa la Inmaculada y pudiera datar de 1824. También guardan un cuadro del Venerable Anadón(7), que a pesar de su anonimato, por las fechas, puede ser de este autor. |
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Su idearioTambién podemos perfilar un poco más vida la vida de Santiago González, con detalles diversos. Sabemos que tenía una biblioteca nutrida de tratados de historia y literatura religiosa y otros de su técnica. Aún podemos leer las sentencias que pintaba en su estudio de pintura, que amablemente nos enseñó Miguel Ángel Pascual. En un armario empotrado que se encuentra en dicha sala escribió:
En la actualidad, únicamente partes muy concretas de su estudio han sobrevivido al paso de más un siglo. Gran parte de la decoración era papel ilustrado o impreso colocado como cenefa. El vecino de Blesa, Tomás Sanz, me contó que en su juventud tuvo oportunidad de ver aquella estancia y memorizó algunas de las sentencias escritas en orlas que yo ya no he podido ver. Una que quedó grabada en su memoria decía:
Aparece ante nosotros como un hombre cultivado y recto, pero con la perspectiva de los siglos, uno de sus mayores méritos lo constituye la educación de su ahijado Salvador Gisbert, cuya relación de parentesco queda un tanto en la sombra y se mantendrá en la duda una posible paternidad no reconocida. |
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- MAÑAS BALLESTÍN, Fabián (2000) "Santiago
González, artista polifacético", revista Xiloca nº
26 (noviembre 2000) Centro de Estudios del Jiloca. Fuentes de archivo - Visitas pastorales de Blesa. A.D.Z.
Aunque el libro de Concha Lomba que citamos en la bibliografía, se centra básicamente en la obra de Salvador Gisbert, a ella le debemos la semilla del interés que ha plantado sobre la figura su padrino Santiago, fruto de la cual se ha publicado ya un buen artículo dedicado exclusivamente al pintor de Loscos, por Fabián Mañas que aparece en la Bibliografía. 2.- Visitas pastorales. Blesa. 1849: Archivo Diocesano de Zaragoza. No figura en ninguna otra visita pastoral posterior, pero si hay una mención en un informe del mismo archivo, en la sección de desamortizaciones, titulado "Copia de Expediente Particular del arreglo y demarcación de las parroquias del Arciprestazgo de Segura hoy de Montalbán conforme a la Real Cédula de 3 de enero de 1854 y Real Decreto de 15 de febrero de 1867", donde sólo se añade el detalle de que estuvo en el convento de Barcelona. "Fray Santiago Gonzalez, ordenado de cuatro menores, de treinta y nueve años de edad, esclaustrado en el convento de Barcelona de la Orden de Agustinos descalzos". 3.- Estadística de la riqueza rústica, urbana y pecuaria (año 1858). Blesa (Teruel). Archivo Histórico Provincial de Teruel. Fichas 216 (Manuel Bello) y 365 (Santiago González). Estudiando algunos fragmentos de documentos conservados en el Archivo
Municipal de Blesa, aparece Santiago González en 1869 entre
los mayores contribuyentes, si bien no conservamos el registro completo.
Restos del AMB, doc. 54. 4.- MAÑAS BALLESTÍN, Fabián (2000) "Santiago González, artista polifacético", pág. 79. 6.- Manuel Carbó Lomba. "Más sobre Santiago González". Revista Oriche, nº 27, enero 1998. En este artículo se apuntan datos inéditos sobre otro, publicado en el numero 26 de la misma revista que se basa principalmente en el libro de Concha Lomba sobre Salvador Gisbert. 7.- Domingo Anadón, un piadoso y humilde religioso nacido en Loscos en 1530 y muerto en Valencia en 1602, que fue beatificado y cuya vida pueden leer en las revistas Oriche, número 3 y siguientes, publicadas por la Asociación Cultural Trassierra, de Loscos.
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Última actualización: 8 de junio de 2004
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