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| Un sagrario con un poquito de magiaLos sagrarios-expositores tenían una doble función: la de sagrario para guardar las formas (las hostias) y la de expositor de la custodia en determinadas solemnidades. La custodia es, para quien no lo sepa, una obra de orfebrería (de oro, plata u otro metal), donde se expone la hostia consagrada a la adoración de los fieles.
Pero, de conformar uno o dos espacios sagrados para contener el cáliz y la custodia, en la época en que la Iglesia cedió más al boato, evolucionaron para ser complejos y recargados, casi altares. El protagonismo del sagrario en el momento culminante de la ceremonia de la misa hizo que en algunas parroquias quisieran dotar a este mueble-capilla de una mayor (y más artificial) solemnidad. Podemos pensar que los sacerdotes que encargaron los nuevos sagrarios quisieron “que se viera” y no sólo se creyera en el milagro de la conversión del pan y el vino en cuerpo y sangre de su Mesías. Concediéndonos una licencia intentaremos imaginar los deseos o gustos de aquellos sacerdotes que los encargaron, o intuir las aspiraciones del constructor del expositor, sentir interiormente como dejaron volar su imaginación...
¿Parece un sueño? Tal vez no se creyera si sólo nos lo hubiesen contado, que con la tecnología y el ingenio de la España rural del siglo XIX intentaron hacerlo realidad.
El sagrario-expositor de la iglesia de Blesa quiso cumplir con todo
ello, y aunque no tenemos pruebas documentales de ello, es muy probable
que fuese fabricado en un taller de la propia localidad por un antiguo
fraile. ¿Y por qué sabemos todo ello...?Sabemos que el expositor de Blesa fue como hemos descrito por una cadena de circunstancias. El profesor e investigador Fabián Mañas(1) escribió sobre sagrarios-expositores que realizaban prácticamente idénticos efectos al referido, que aún hoy se encuentran en pueblos de la ribera del Jiloca (de Zaragoza y Teruel). Según sus investigaciones varios estaban fabricados en Blesa, en el siglo XIX, por un fraile exclaustrado que se había establecido en esta localidad, llamado Santiago González. Una vez sabido este dato preguntamos a algunos de los mayores de Blesa si recordaban haber visto algo parecido a lo descrito anteriormente sobre el expositor en las ceremonias religiosas. Entonces acudió a su memoria que efectivamente el sagrario de Blesa producía aquellos brillos y la custodia salía sobre una nube hacia el sacerdote. ¡Eureka! A continuación describiremos cómo accionaban este pequeño templete, ese artilugio, centro espiritual de muchas iglesias. Lo hemos podido documentar muy bien gracias al trabajo del profesor Fabián Mañas y a las atenciones que me dispensó Mariano Sierra, vecino de Valdehorna (Zaragoza), que más allá de la amabilidad me enseñó con detalles aquella iglesia, donde se conserva un sagrario-expositor realizado en Blesa, en perfecto estado, así como el altar mayor y las pinturas del púlpito todo creado por Santiago González. |
Todo el proceso del momento mágico
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El sacristán, la clave de la magiaEl vecino de Valdehorna y colaborador del párroco nos enseñó el sagrario realizado en Blesa. Pudimos, además, observar su funcionamiento desde el trasaltar, descubrir sus mecanismos y observarlo en ejecución. Como se ve en la fotografía, el sagrario para el cáliz se encuentra en la parte inferior y tiene puertecilla propia para acceder. Sobre el sagrario existe un espacio cerrado disimulado por lo que aparenta
ser sólo una pintura sobre tabla que, en el caso de Valdehorna,
representa la última cena. Esta es una puerta. La puerta de este
se desliza hacia abajo, pero en otros expositores del propio Santiago
González la puerta era curva y se deslizaba por unas guías
a un lado, elegantemente, para descubrir el interior. Una vez que la puerta había descendido se descubre el interior, recubierto enteramente de espejos formado un semicírculo dividido en cinco tramos que devolverían la luz y la imagen en todos los ángulos, así como la cúpula del propio interior del sagrario, forrada de siete piezas de espejo en cada uno de los cinco tramos. A pesar de lo somera de la iluminación del altar, la luz de los cirios próximos reverberaría en los espejos del expositor. Dentro aparecía una talla en forma de nube, suspendida, con dos ángelotes un tanto toscos, todo ello en madera pintada. Esta plataforma estaba sujeta por una varilla metálica articulada que el ayudante accionaba desde la parte posterior del retablo; En la fotografía que acompaña al texto vemos muy bien las barras de esta palanca, pero no era así cuando se colocaba la custodia sobre la nube. En la fotografía que nos cedió el profesor Mañas apreciamos como la custodia ocultaba eficazmente el mecanismo. El sacristán movía la barra hacia arriba con lo que la nube y la custodia descendían hacia adelante, hasta las proximidades del altar. El momento misterioso acompañado de los brillos de los espejos del interior, era seguido, según el profesor Mañas, de una procesión y a la vuelta se tornaba la custodia al interior del tabernáculo”(2). Para introducir la custodia se operaba en el trasaltar de forma inversa a la descrita, y finalmente, una vez todo en la posición definitiva, el sacristán inmovilizaba los mecanismos un taco de madera que hace las veces de pasador. Puede que el expositor de Blesa funcionase como el de Valdehorna, o
quizá ligeramente distinto como el comentado de puerta semicircular,
también realizados por Santiago González (caso del de La
Almunia de doña Godina). Y también el sacristán de BlesaLa vecina Leonor Naval nos recordaba algunos detalles sobre nuestro desaparecido expositor. Recuerda que un familiar suyo que era sacristán a comienzos del siglo XX y que él operaba con el torno para abrir el expositor oculto a la vista de los feligreses. Este sacristán se llamaba Juan Antonio (o Juan Andrés) y era nieto a su vez otro sacristán, llamado Baltasar que posiblemente estuviese encargado de realizar la misma operación.
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El artífice: una vida dedicada al arteRetrocedamos un poco en el tiempo, situémonos en el contexto de la Blesa del siglo XIX. En Blesa residía un antiguo fraile, nacido en Loscos en 1814, exclaustrado por una revolución en 1835. Pronto se afincó en Blesa, donde su abuelo materno, don Félix Pascual, era médico(3). Se llamaba Santiago González Pascual. La conocida en Blesa como "casa del pintor" es la que él se construyó en 1848. Por una escena sobre su vida pintada en esta casa sabemos que desde ese año “«Se fabrica esta casa el año 1848 y se dedica a la escultura, arquitectura y toda la mecánica»”. Descrita su actividad por él mismo, sabemos que aplicó su conocimiento de la pintura y escultura, montó en Blesa su propio taller, desde donde diseñó y realizó numerosos altares, pinturas y dorados, principalmente de temas religiosos. Su obra se extendió por los pueblos próximos a Blesa y hoy todavía pervive en la ribera del río Jiloca como veremos más abajo. Sobre González escribe Fabián Mañas que:
Resumiendo grandemente su obra podemos resumir esta en “expositores, retablos, sagrarios y monumentos del Jueves Santo, de las iglesias de Villarquemado, Calamocha, San Martín, Villanueva, Valdehorna y Murero. Y además de pinturas murales, decoró pilas bautismales y púlpitos"(4). Si quieres saber más sobre su vida y obra se han publicado tres estudios. El del profesor Fabián Mañas está dedicado a gran parte de la obra y figura de este losquino afincado en Blesa (alguna realización en combinación con su ahijado Salvador Gisbert a partir de los años 1870). El trabajo de la profesara Concha Lomba se centraba en su adelantado ahijado Salvador Gisbert, y mencionaba datos de interés sobre González. Para una aproximación a la obra de Santiago González puede leer el artículo a él dedicado en la página web de Blesa un lugar en el mundo (http://www.blesa.info), que contiene detalles recopilados y otros datos novedosos, así como la historia del crucifijo que podemos ver en la iglesia parroquial en un pilar del lado derecho y que es la única obra que se conserva en Blesa, que nosotros sepamos, de Santiago González. |
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| Javier Lozano Allueva Septiembre 2006 |
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A Mariano Sierra Hijazo vecino de Valdehorna por su amabilidad y atenciones
gracias existe este artículo.
1.- Doctor en Historia del Arte. Catedrático excedente de Escuela Universitaria y de Instituto de Bachillerato. 3.- Los datos básicos sobre la vida de Santiago González aparecieron en "Salvador Gisbert (1851-1912) Recuperar la memoria" en el estudio de la profesora Concha Lomba.
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Última actualización: 7 de noviembre de
2006 |
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