Blesa y sus gentes

General Forniés y Calvo
Del regeneracionismo al regionalismo
(1864 - ¿19xx?)

I. Vida pública y privada
II. Artículos y recopilaciones. Pensamiento y obra
Miscelánea turolense
El semanario Aragón
El Ebro, publicación aragonesista
Disputas en "La Crónica"
Su recopilación de vocabulario

por Javier Lozano Allueva

En la época a caballo entre los siglos XIX y XX vivió en la localidad de Blesa (Teruel) un hacendado natural de este pueblo, cuyas inquietudes dejaron su huella en el legado cultural tanto de su localidad como para el acervo aragonés. Pasado el tiempo esta huella casi ha desaparecido, y este artículo pretende rescatarla.

La suya fue una existencia aparentemente gris, pero nos aproximamos a su relativo valor si recopilamos datos de la memoria de los blesinos, las colaboraciones publicadas en la prensa de la época, como "Miscelánea turolense", información de sus aventuras políticas provinciales, su proselitismo regionalista, o el más reciente descubriendo de sus facetas, como autor de una gran recopilación de vocabulario de su localidad natal, que tanto supone para la conservación del patrimonio etnológico de Blesa.


 

I. Vida pública y privada


Primeros apuntes sobre su vida

Para situar a esta persona en su tiempo y su lugar debemos empezar por indicar que “General” nació en 1864 en la localidad rural de Blesa (Teruel), y que era hijo de una de las “casas” ricas de la localidad. Los padres de aquel niño, al que bautizaron con nombre tan singular -General- fueron Timoteo Forniés Ardid y Dolores Calvo. La riqueza de la familia era básicamente de naturaleza agropecuaria.

Dos partidas bautismales, de una hija y una sobrina de General, localizadas en el Archivo Parroquial de Blesa, ofrecen datos contradictorios sobre la procedencia de sus padres, de Timoteo y Dolores. En la partida de Dolores (hija de General) figuran los abuelos paternos como naturales de Blesa, mientras que en la partida de nacimiento de Mª Dolores (sobrina de General, hija de su hermana Natividad), se indica que Timoteo era natural de Híjar y Dolores de Lécera(1).

 

 

Llamamiento

Me interesaría ponerme en contacto con descendientes de General Forniés para completar este artículo en la medida de los posible. Correo de contacto.

Un blesino con estudios, marcando distancias.

Carecemos de información alguna sobre la infancia de General. Sí sabemos que sus padres se preocuparon por su educación, para que no fuese uno de tantos hacendados prácticamente incultos, lo que fue habitual entre tanta población blesina.(2)

Con 16 años General terminaba sus estudios de bachillerato en Zaragoza. Una nota en su expediente universitario indica que "Este interesado es Bachiller por el Instituto de esta Capital [Zaragoza] en 29 de junio del 1880 con calificación de aprobado en ambos ejercicios y título expedido por este Rectorado en 29 de septiembre de dicho año”. (3)

Estos estudios fueron únicamente el primer paso: tras terminar el bachillerato se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Zaragoza. Terminaría la carrera de abogado en 1886, según consta en la certificación académica del 25 de septiembre, cuando contaba 23 años de edad. (4)

Posiblemente sería uno de los pocos blesinos que recibió estudios universitarios.
De la certificación académica podemos obtener información sobre las materias que le impartieron, su preparación en ciencias humanas y asignaturas más profesionales, y de las calificaciones (que entran en un área más personal).

El choque de aquel joven de 16 o 17 años con el primer curso de Derecho debió de ser fuerte, pues tan sólo obtuvo “aprobado” en las tres asignaturas de aquel 1880-81 (Derecho romano 1, Historia universal 1 y Literatura general). En segundo curso, 1881-82, no mejoró: aprobó dos (Historia universal 2 y Literatura griega y latina), suspendió “Derecho romano 2” y no se presentó a "Economía política y estadística". Pero esta contrariedad debió de estimular al chaval (o le espolearon desde casa), ya que dedicó el curso de 1882-83 a recuperar las dos asignaturas, lo que hizo con calificación "buena".

A partir de ahí cambiaron los resultados de sus estudios. En el curso de 1883 siguió mejorando y comenzó a superar asignaturas ya con buenas calificaciones (Derecho político y administrativo, con “notable”, Literatura española, “aprobado”, "Derecho civil español 1" e "Instituciones de derecho canónico" “bien”). Siguió progresando en la recta final de la carrera en el curso de 1884-85, (“Derecho civil español 2” y “Derecho penal”, bien, y “Derecho mercantil” y “Derecho procesal 1” con notable). El último curso, 1885-86, terminó con buena calificación, la asignatura de “Derecho procesal 2”.

En resumen, comprobamos que General aprobó justillo las asignaturas de "estudios preparatorios" (las humanidades), y obtuvo bastantes mejores notas en las asignaturas propias de su carrera de Derecho. Aunque no fuese un estudiante brillante, obtendría una base sólida para hacerse un hueco en diversas facetas culturales, políticas y administrativas que luego veremos.

General figurará como abogado en distintos censos electorales posteriores, pero sabemos que nunca ejerció de tal (como confiesa en el artículo "Examen de conciencia" publicado en 1920). En el mismo artículo también renegaría de algún aspecto de su educación, por encorsetada: "Cuando comencé a ser hombre me maleducaron. Quisieron los rancios hijos-dalgos de mi casa que mi educación respondiera a las tradiciones honradas y venerandas de su vetusto solar."

Incorporación a la vida social y política de la Restauración

Sus estudios de abogado le otorgarían un estatus muy por encima de la mayoría de los blesinos y le abriría puertas a puestos administrativos y a una carrera política.

En 1890 (con 26 años a la sazón) General Forniés Calvo ya figura en el censo electoral, como mayor de 25 años (que era la edad mínima para tener derecho a voto), y domiciliado como su familia, en la calle Baja, en Blesa. Con mayoría de edad sería también elegible, y no sabemos a qué influjo achacarlo (ambiente político, familiar, amistades), General se introdujo en el círculo político de la época de la Restauración, y pocos años más tarde se presentó a las elecciones a la diputación provincial de Teruel.

Se conserva una noticia de Heraldo de Aragón de 1898 que menciona a General Forniés como un candidato a las elecciones provinciales:

[...]
No se conoce todavía el resultado de las elecciones provinciales.
La candidatura ministerial la componen D. Genaro Fornes [SIC, es General Forniés], D. Jaime Royo y don José Mª Sasor y la de oposición D. Antonio Valero Andreu.

Los tres últimos cuentan con muchas simpatías en el distrito por haber desempeñado diferentes veces dicho cargo, y en la actualidad los señores Royo y Valero, políticos consecuentes y de representación en esta provincia dentro del partido que militan.

[Heraldo de Aragón. 13 de septiembre de 1898]
[la noticia completa]

Sabemos que en 1901 figura como Diputado provincial, por lo que debió salir elegido en esas elecciones de 1898.(5)

No sabemos nada de su labor como diputado.

 

 

 

 

 


Certificado de estudios de Derecho en la Universidad de Zaragoza.

Formando familia

No sabemos por ahora en qué fecha contrajo matrimonio con la también blesina, Dámasa Lomba Arnal (hija de José Lomba y Felipa Pérez Arnal, de Blesa), pero sí que el 11 de febrero de 1900 nació su hija Dolores.(6)

Su casa. General Forniés y Calvo pudo vivir en una o más casas de su localidad natal, pero la que los blesinos identifican como “la casa de General Forniés” (aunque finalmente también fue vendida) es la casona solariega en la calle Baja, construida en 1608 si atendemos a la fecha que consta en su alero, (una de las pocas que conservan su estilo prácticamente original).

En esa casa hallamos una habitación con vistas a la calle, que fue pintada probablemente en el siglo XIX, con una recargada decoración de bastante mérito, desde el ras del suelo hasta los techos incluidos, con estilo muy clásico, de extendido uso en la época. Quizá fuese el "despacho" o sala de estar de General Forniés y su familia.

Participación en la administración local

General Forniés comenzó a participar en la administración local de Blesa, desde pocos años después de terminar su carrera. Fue delegado de Juez Municipal, (que como vemos no era ni el juez principal) en 1894, 1900 y 1912, y como Juez en 1920 y años posteriores aunque no sabemos si de forma continua.

Deja de figurar en este cargo 1924, en cuyo lugar comienza a figurar Celestino Negro. No sabemos el porqué de la sustitución ¿edad, traslado, fallecimiento?(7)

 


Vista de la decoración de su antigua casa en Blesa.
Foto de Olga Royo

Apuntes sobre su nivel de vida

Una de las "casas fuertes". Como herederos una parte de los bienes de sus padres Forniés Ardid y Calvo el matrimonio de General y Dámasa debía contar con muchos bienes raíces. Los blesinos nos cuentan que fueron de aquella familia gran parte de las vegas que hay aguas abajo de Blesa: la Vega y el Vado. Algunos detalles más sobre sus propiedades familiares se detallan en el anexo.

Leonor Naval, vecina nonagenaria de Blesa, nos cuenta algunos detalles, ya que su madre, Leoncia Pérez, fue criada para ellos, y salió de su servicio para casarse. Los Forniés-Lomba tenían coche de caballos, y tenían contratados peatones, detalle hoy curioso, aunque no eran los únicos en Blesa (también tuvo contratados peatones el pintor Santiago González, otro de los personajes culturalmente activos en Blesa de aquella época).

Entre los recuerdos de niñez de los blesinos más mayores, varios recuerdan haber conocido a General Forniés, (“y casi lo ven”), alto, con sus bigotes estirados.

General Forniés pertenecía a la elite local de Blesa, y porque se codeaba con ella apareció “retratado” en prensa, como este “recuerdo” publicado con posterioridad, en 1955(8). Un sacerdote que inició su carrera en Blesa hizo referencia a él y a su grupo de amistades.

«Mis inicios de carrera tuvieron lugar en Blesa, a los veintitrés años y medio de edad.
El párroco mosén Melitón Beltrán, el abogado don General Forniés, el padre de Gabriel el «Cerero» y el médico don Enrique Pina, paseaban a diario juntos; a ellos me agregaba yo, y todos solíamos ir, en tiempo frío, hacia el camino antiguo (hoy carretera) de Muniesa; y, en días de calor, al molino de la Cueva, que era llamado «San Sebastián de los pobres».
No había paseo, en que no se peleasen, con fuertes disputas, el párroco y el abogado. Lo temible era que ambos usaban bastón. Quedamos aún para contarlo, el médico señor Pina (residente actualmente en Muniesa) y el que redacta esta crónica.»
 

II. Artículos y recopilaciones. Pensamiento y obra

Colaboraciones con publicaciones

A General Forniés, cuando rondaba los treinta años, se le puede clasificar sin peros de regeneracionista turolense, al menos, por las referencias de sus colaboraciones. Sería aragonesista toda su vida. Encontramos sus escritos en periódicos, semanarios...

Como persona instruida y preocupada por el fomento y prosperidad de Teruel, era uno de los suscriptores activos de "Miscelánea turolense".

En mayo de 1892 envió a este singular periódico colaboraciones sobre el asociacionismo en localidades turolenses.(9)

Discurso regeneracionista


Nuestro abogado, aunque perteneciente a un estamento privilegiado, era muy consciente de los problemas de la provincia de Teruel para prosperar económica e industrialmente. Es iluminadora la memoria que publicó en el periódico “Miscelánea turolense” el 25 de diciembre de 1892. Su etapa como diputado provincial es posterior a este escrito.

UN PENSAMIENTO REGENERACIONISTA DESDE 1892

El regeneracionismo fue un ánimo colectivo, un impulso de aquella época que se volcó con la fe en la prosperidad de la provincia si a esta se le daban los medios para explotar sus riquezas naturales y mercadear con sus productos. Para ello se reivindicaba la atención de los propios turolenses y las administraciones. Hunde sus raíces en esta provincia al menos tan lejos como los problemas intrínsecos a ella, que la despueblan y alejan el progreso que otras reciben desde estas tierras. General Forniés reconoció estos problemas e hizo un llamamiento a sus contemporáneos en el periódico donde pudieran tener eco sus inquietudes.

Reproducimos aquí el pensamiento que este hacendado remitió al periódico Miscelánea Turolense. El espíritu que quiso compartir estaba muy en línea con la filosofía de esta peculiar publicación que se remitía gratuitamente.

Un pensamiento

Entre las muchas causas que concurren al abatimiento y ruina de la desventurada provincia de Teruel, es sin duda, la mayor de todas, el desconcierto y disensión en que perpetuamente se encuentran sus elementos más valiosos, aquellas personas de notoriedad reconocida, de posición desahogada y de cultura e ilustración bastantes para apreciar su precario estado y remediarlo, atacando y matando en su raíz los males que hoy padecemos.

No basta conocer el mal y deplorarlo; no es bastante indagar su origen, ni es suficiente, en último término, buscar afanosamente su remedio, si, una vez encontrado éste, cruzamos cobardemente los brazos y no lo aplicamos resuelta y enérgicamente a la necesidad sentida.

Esto es en puridad lo que en esta provincia acontece por espacio de más de medio siglo.

Ha llegado a ser proverbial, desgraciadamente por cierto, este estado miserable de la provincia de Teruel. Es hoy esta provincia el punto de comparación entre la cultura y la ignorancia, la riqueza y la miseria, el progreso y el atraso. Forma el tipo histórico nacional de lo inculto y abandonado.

Es esto tan evidente, es tan notorio, que ha degenerado en una vulgaridad. En cualquier rincón de España donde la casualidad suscite hablar de la provincia de Teruel es seguro que todo el mundo se hace lenguas, y valga el modismo vulgar, de todo lo malo y despreciativo que a una provincia puede imputársele en la forma menos piadosa y compasiva.

De ella se sabe que es un inmenso desierto abandonado a sus inclemencias, falto de todas las ventajas que la moderna cultura reporta a los pueblos que la poseen. Se sabe que el honor de llamarse provincia de Teruel cuesta algunos millones de pesetas a sus hijos, y que estos hijos de la provincia de Teruel, hijastros no más de la patria o hijos honorarios de la misma, han hecho en muchas ocasiones el penoso sacrificio de su vida cuando la libertad o la vida de su ingrata madre peligraba.

Siendo estas verdades harto conocidas, cuando se sabe evidentemente cuáles son las causas del triste abandono en que se encuentra esta pobre tierra; cuando es conocido el remedio a mal tan inveterado y grande, y, por último, es conocido otro tercer factor, que es la impotencia y mala voluntad de todos los Gobiernos para atenuar y remediar los males que sentimos, ¿no es una vergüenza para todos los hijos de esta tierra cruzarse perezosamente de brazos ante tal estado de cosas?

Por otra parte, es una insensatez esperarlo todo de los Gobiernos; y si esto es una verdad en términos generales, lo es mucho más en una región para la cual no ha habido siempre más que desdenes y, cuando mucho, falaces promesas de todos los sumos imperantes.

Planteada así la cuestión, ¿qué cabe hacer para la resolución pronta y eficaz? Una cosa sencilla, aunque su proceso sea lento y sus efectos algo tardíos. Consiste esto en hacer por nosotros mismos lo que en justicia perdimos e injustamente se nos niega. ¿Cómo hemos de realizar por nosotros mismos plan tan vasto? Por la asociación, y nada más que por ella. El axioma vulgar «Unión es fuerza» no es una frase hueca, es una verdad incontrastable y universalmente demostrada. Pues bien, por la unión de todos y para todos podemos conseguir algo de lo mucho que esta pobre tierra necesita. Concretando más mis afirmaciones, para darles la forma necesaria, lo que yo propongo demostrar es la necesidad de formar dentro de esta provincia una liga que podría llamarse de Patriotas turolenses, en la que cupieran todos los elementos hoy dispersos, y la que pudiera llenar todas las aspiraciones legítimas, tanto de la agricultura, industria y comercio como de todos los órdenes de cultura y del saber humano, sin distinción de ideas políticas ni religiosas, porque entiendo que el dogma, credo o programa de la liga habían de constituirlo únicamente el fomento y desarrollo de los intereses materiales de esta pobre tierra.

Este es mi pensamiento, expuesto con la sencilla desnudez y la ingénita franqueza con que pongo de manifiesto siempre mis ideas. Si merece tomarse en consideración, acéptese en buena hora; la idea está en embrión; agrándese cuanto se quiera, o modifíquenla los llamados a resolver estas cuestiones, que no por eso será menos la satisfacción por mí sentida si logro contribuir con mi pequeño óbolo a la mayor prosperidad y gloria de mi pobre tierra.


GENERAL FORNIÉS

Blesa, 30 septiembre del 92

Publicado en “Miscelánea turolense”
el 25 de diciembre de 1892

 

 

 

Miscelánea turolense

"Miscelánea turolense" fue una revista singular, gratuita, sin suscriptores, sin período fijo de publicación y "aparecerá cuando su confeccionador tenga tiempo disponible".

Labor de un sólo hombre, Domingo Gascón y Gimbao, el propulsor y redactor de la revista quiso promocionar desde esta publicación la provincia de Teruel, sin caer en exageraciones regionalistas, dar a conocer a los turolenses ilustres, contar las historia, las tradiciones, efemérides, arte, describir sus ciudades y pueblos, recopilar su bibliografía, etc. Gascón realizó su proyecto durante diez años, con gran independencia política.

"Aunque el peso principal recae sobre Gascón, cuenta con una larga lista de colaboradores, muchos de ellos residentes en pueblos de la provincia. Los más destacados: Santiago Vidiella, Federico Andrés (director del Heraldo de Teruel), Jerónimo Lafuente, el P. Calasanz Rabaza, José Garcés Tormos, Emilio Marconell, General Forniés y la gran feminista alcañizana Concepción Gimeno de Flaquer."

Los 23 números que constituyen la revista aparecieron entre 1891 y 1901 suman 532 páginas, numeradas correlativamente.

[FERNÁNDEZ y FORCADELL (1979), pág. 95]

 

 

La provincia de Teruel ya apuntaba hace un siglo por la senda en que aún camina, hacia un oscuro horizonte, fruto de cierto abandono político, poco dinamismo económico, todo ello causa y fruto al mismo tiempo de una fuerte emigración y envejecimiento de la población.

Regionalismo militante. El semanario “Aragón”

Tras aquella colaboración de 1892, a lo largo de veinte años, General Forniés siguió en activo, pero poco podemos escribir en concreto: transcurriría su etapa como Diputado Provincial de Teruel, evolucionaría su pensamiento y su esfuerzo pro provincia de Teruel, se ampliaría su horizonte reivindicando la mejora de la propia región aragonesa, y entró en contacto con destacadas personalidades intelectuales y conservadoras de aquel arranque del siglo XX.

La primera pista de esta etapa la hallamos dos décadas más tarde, cuando General Forniés rondará los 50 de edad. El escritor y periodista conservador Sancho Izquierdo recuerda a General en unas memorias, en torno al año 1912(10):

“Yo fui desde chico [Miguel Sancho] regionalista, [...] Mas no podía faltar y no faltó tampoco mi colaboración en el semanario “Aragón”, portavoz del regionalismo aragonés en aquellos años de feliz recordación.

Dicha revista la fundó don José García Mercadal y eran destacados colaboradores en ella don Juan Moneva, don Andrés Giménez Soler, don General Forniés y don Genaro Poza, que firmaba con el seudónimo Jena. García Mercadal, Giménez Soler, Forniés y Poza desfilaron, además por la tribuna del Centre Catalá en una serie de conferencias que sobre regionalismo había organizado dicha sociedad.”

La revista semanal Aragón la fundó en enero de 1912 un veterano del periodismo aragonés, José García Mercadal. La revista tiene un tono conservador pero muy volcada con el regionalismo, una palabra que según dicen “no había sonado en nuestra tierra hasta que nosotros la estampamos en nuestras columnas”(11) .

Numerosas de sus colaboraciones abogan por la creación de un partido aragonés que represente los intereses de la región aragonesa en Madrid.

Forniés colabora con frecuencia, y sabemos que además de firmar con su nombre muchas colaboraciones, en la lista de colaboradores figura junto a un alias: “Bachiller Carrasco”. No sabemos cuándo lo utilizaría.
Los mensajes de los artículos de Forniés suelen abogar porque se aúnen los aragoneses en torno al regionalismo (que no separatismo nos aclararía), la creación de un partido aragonés, y la posterior exasperación por la acidia de los aragoneses al respecto. Es bastante insistente (particularmente demasiado) en el lenguaje de tono victimista frente al desinterés del gobierno central por Aragón, lo aragonés y sus posibles intereses o desarrollo.

Estas son algunas de las primeras colaboraciones de General Forniés en “Aragón” (Revista semanal):

31 de marzo de 1912 (nº 12): “Tarde y con daño”.
21 de abril de 1912 (nº 15): “Regionalismo aragonés”.
28 de abril de 1912 (nº 16): “Remachando el clavo”.
12 de mayo de 1912 (nº 18) “El partido regionalista aragonés. Actuación regionalista”.
19 de mayo de 1912 (nº 19) “El partido regionalista aragonés. Cada ascua a su sardina”.
16 de junio de 1912 (nº 23) “Pro Victis” .
7 de julio de 1912 (nº 26) “¡¡¡Para cuándo son los rayos!!!”
11 de agosto de 1912 (nº 31) “La honorabilidad política y social”

Durante este tiempo Forniés viviría en Madrid, no sabemos si de forma eventual o permanente, pues en su artículo de 19 de mayo de 1912 reconoce que desde allí siente más el latir del regionalismo y que “Jamás me sentí más español, que cuando me hallé lejos de España, y creome más aragonés lejos de Aragón de lo que fuera si en Aragón viviera”.

 

Contenido de su discurso

Una crítica larga y afilada la dedica Forniés a los diputados cuneros:

“Los regionalistas aragoneses creemos que la presencia de los cuneros en Aragón es una ofensa que se nos hace, porque entendemos que en esta tierra sobran los aragoneses dignos de ostentar nuestra representación en Cortes, y [...] resultan unos asalariados del poder central, unos mercenarios del abstracto imperante, y ...”

A Forniés le gusta rebatir con argumentos a quienes le contestan en artículos o quienes no han sabido apreciar sus preclaras ideas. Algunos fragmentos corresponden a interesantes réplicas a otros articulistas en diversos medios, como a un tal Ben-Amel que escribe en “Lealtad” (21/04/1912), a las palabras y actitudes de Heraldo (16/6/1912), y alguna replica a colaboradores del propio periódico Aragón, como S. Kossti (19/5/1912).

De sus escritos obtenemos pistas que nos hablan de una pasada actividad pro-regionalista, que da apuntes del periodo con menos datos sobre él (entre 1892-1912):

“Aunque yo tuve la ocurrencia (quiero llamarla así por no despertar emulaciones que yo respeto mucho) de iniciar este despertar del regionalismo, (porque el regionalismo latente es ya viejo en Aragón) no he querido precipitar los hechos.

Paciente, a usanza benedictina, he aprovechado cuantas ocasiones creí propicias para propagar mis ideales regionalistas.”(12)

Sus escritos también nos ilustran sobre su carácter, de su convencimiento y no precisamente de un exceso de modestia:

“Mucho antes de escribir mi primer artículo proponiendo la formación del partido regionalista aragonés, sabía ya que mi idea, por lo original, por lo grande y por lo generosa, había de tropezar con los obstáculos tradicionales que surgen siempre en esta tierra de abúlicos, de envidiosos, de mansos y pobres de espíritu, antes de toda idea desinteresada, noble y honrada.
[...]
No me importa.
Creo que un hombre ha tenido muchas veces razón contra toda la humanidad, y en el caso presente, creo yo, que tengo razón sobradísima para pedir en nombre de nuestra propia conservación como aragoneses, de nuestra historia, de nuestro derecho, de nuestra cultura y de nuestra dignidad como pueblo, la constitución de un partido regionalista aragonés, que conserve los restos de un pasado glorioso y que reivindique lo presente y futuro que en justicia nos es debido.” (13)

¿Era costista General Forniés? Se puede considerar que sí, así como muchos de los colaboradores de este semanal. El propio Forniés, así lo expresa en un artículo:

“Por lo demás creo que el programa de Costa es el único que aún podría manumitirnos de la esclavitud afrentosa en que nos han colocado la debilidad regional, enfrente de la arrogancia cada día más creciente y desapoderada de los cesaristas de opera bufa”(14)

En otros párrafos de sus artículos (Véase especialmente “Actuación regionalista”, 12 de mayo, nº 18) aboga por la potenciación de instituciones históricas aragonesas y restablecimiento de antiguos fueros, que tiene por más perfectos y con más libertades para el individuo que las leyes y estructuras castellanas que se impusieron doscientos años atrás, aunque él mismo creía todo ello improbable. También difunde como una aspiración regionalista la potenciación de los municipios, como nervios del Estado, que recuperen las funciones que antes ostentaban, aunque también cree que es inviable sin “su libertad nativa y su dinero” [...] “no a la antigua usanza, porque a ello se opondría entre otras causas la enajenación bárbara de los bienes comunales y propios de los municipios”.

Posiblemente, la época en que se expresaban todos estos pensamientos estaba marcada por un excesivo centralismo, y algunos argumentos estaban motivados por el tipo de defectos que tiene cualquier burocracia excesivamente centralizada:

“Aspiración regionalista debe ser la cesación de esa vergüenza que nos obliga a suplicar años y más años un miserable pantano, que mientras se construye con el dinero que el Estado suministra con cuentagotas, perecen dos generaciones de hombres, si antes de verlo construido no se marcharan los sedientos aborígenes de las tales obras a construir las obras hidráulicas del extranjero”.

De hecho, todo su artículo “Actuación regionalista”, resume muchos puntos y razonamientos por los que creen que es necesario ser regionalista y fomentar el regionalismo en Aragón.

Un sentir personal que creemos entrever en las palabras de Forniés en diferentes artículos es su falta de esperanza en que finalmente cuaje un espíritu aragonesista en la región. Seguramente Forniés hubiera querido encontrar y fomentar el ánimo y energía colectivos que se despertó en los regionalismos de las comunidades vecinas como Cataluña o el País Vasco, que viven en esta época de entre siglos un periodo de búsqueda y revalorización de sus señas de identidad, que calaría finalmente en muchas capas sociales y serían asumidas por las clases burguesas dirigentes.

En junio de 1912 el motivo de las quejas contra el centralismo vino motivado por el regreso con las manos vacías de la “Comisión de peticiones y agravios” que se desplazó a Madrid “en busca de la protección centralista”. Fue el argumento perfecto para Forniés, quien vio así corroborado por los hechos, lo que argumentó tiempo ha contra algunos aragoneses que le debatieron que no era necesario un partido regionalista, sino confiar en el patriotismo común... A Heraldo de Aragón, el diario de la competencia, que reacciona en su editorial tras el regreso de la comisión, lo califica de aragonesismo deslavazado. Le replica que:

[...] “Tarde ha recordado el Heraldo para predicar el aragonesismo, muerto airadamente por los sicarios del cunerismo, del forasterismo y del virreynato.

Tardía la iracundia del periódico del Trush, al sentirse ofendido por los políticos que según él asegura, hace de la política negocio y especulación.

Muchos años hace que el Heraldo pudo percatarse de esas miserias y haber abominado de ellas; hoy es tarde; aquí no queda nada. Conservadores, liberales, republicanos, jaimistas, con la mirada puesta en el fajín, la banda, la condecoración, la plaza para el hijo, la colocación para el sobrino y el momio para sí propios.

Es triste decirlo, pero aquí no hay más que una multitud de perros hambrientos rondando los presupuestos de la Nación, de la provincia y del Municipio, otra multitud de falderillos vanidosos enamorados de los collares condecorados, y una muchedumbre, imbécil, abúlica, mansueta, descreída e indiferente a todo, puestos los ojos en Dios y las manos donde caigan. Aragoneses que quieran y sepan serlo, unos cuantos adoradores platónicos del país, que tienen la suerte de amar a su tierra y la paciencia de sufrir con resignación las flaquezas y burlas de sus descreídos coterráneos. [...]” (15)

Crítica de la educación en España

No solamente escribe de política en sus columnas General Forniés, pues al hilo de otras críticas sociales, nos dibuja en ocasiones pesimistas panoramas de algunas facetas en la base del retraso de nuestro país respecto a otros del contorno: la educación.(16) Lo exponemos con detalle porque tal vez trasluce parte del pasado de nuestro protagonista.

Forniés cree que la función de la educación debiera ser perfeccionar a la persona en lo profesional, en su actuación política y para llenar los fines de la vida. En cambio, la realidad de la educación en España pasa por:

“Primero una escuela primaria donde por los métodos atrasadísimos del siglo XVIII, se le enseña al pequeñuelo a leer mal, a escribir peor y a llenar su reducido intelecto de jeroglíficos [...]
Como excepción tenemos, y siempre tuvimos, maestros de primera enseñanza meritísimos y progresivos, aun cuando estas excepciones honrosas no se prodiguen y residan en los grandes centros de población, en las escuelas que podríamos llamar privilegiadas [...]
Ayudando a la imperfecta escuela elemental en su tarea de estropear inteligencias y malograr voluntades, están esas fábricas de sopa (vulgo colegios), donde la juventud de los pueblos pequeños, los desdichados huérfanos y muchos de las ciudades que en cada casa son un estorbo, hacen sus primeras armas en las letras y ciencias que jamás logran entender por la defectuosa y torcida educación pedagógica que se les da.
Y como complemento del desastre y ruinas pedagógicas, el Estado ha fundado los Institutos provinciales de Enseñanza, que son una vergüenza nacional, porque en ellos pierde la juventud lo mejor y más florido de su edad, pierden los padres el dinero malversado en matrículas y en la porquería de los libros de texto impuestos [...]
Con esta preparación inmoral, inculta, llena de prejuicios, de rutinas y de errores, es como la juventud entra en la Universidad, no con el estímulo ni la emulación nobles de aprender, de adquirir conocimientos, sino con la ambición de adquirir un título profesional, que muchas veces significa el testimonio de la ineptitud [...]
La familia ayuda por su parte lo que puede para completar la obra destructora, comenzada en la escuela elemental y terminada con la obtención de su aspirado título. [...]”


¿Generaliza Forniés o leemos entre líneas retazos de su experiencia vital? ¿Realizó los estudios primarios en Blesa el niño General? ¿Sufrió los anticuados métodos que nos han contado nuestros abuelos y algunos de nuestros padres? ¿Se referirá a su paso por el Instituto en Zaragoza? ¿No hay mucho de subjetivo en cómo habla de los objetivos que impulsan a la juventud en la Universidad? ¿Esa referencia a que la familia ayuda a completar la obra destructora, cuando ésta intenta dar un mejor porvenir a sus vástagos, nos esconde alguna vivencia, escarmiento, desengaño? Todo ello es probable, creemos, pero no sabemos a qué podría deberse ese poso de frustración ya que él es un privilegiado con carrera. Quizá se mezclen sus recelos, su experiencia, con el poco fruto que observa en el conjunto de una sociedad bastante cateta tanto en el ámbito rural como ciudadano.

Modelos políticos de Forniés

Algún artículo suyo refleja las facciones y personalidades políticas de la época de comienzos del siglo XX, de cara a quienes tenemos una idea somera, y nos ilustra sobre las afinidades y animadversiones de General Forniés.

Es significativo el artículo “¡¡¡Para cuando los rayos!!!” del 7 de julio. En el menciona a Montero Ríos, Canalejas, Maura... como parte del sistema centralista que no está dispuesto a implantar ni siquiera las reformas que ellos mismos proponen, caso de las “mancomunidades”.

Pero es más revelador del pensamiento de Forniés lo que escribe sobre Françesc Cambó (1876-1947).
Este regionalista catalán, banquero y político, militante de organizaciones nacionalistas desde su juventud, abanderó movimientos en Cataluña y contactó con el equivalente de otras regiones. Cambó fue la figura de mayor relevancia en el regeneracionismo de base catalana, y líder del catalanismo conservador, al que Forniés no puede sino admirar. Forniés habla del regionalismo catalán como “hermano mayor de los demás” y espera en ocasiones que arrastre al resto.

Así, cuando Cambó se integra en la política nacional formando un “contubernio del regionalismo y del centralismo”, y Forniés cree esa posición errónea, trata de justificar su actuación de 1912, en varios párrafos:

“No acierto a comprender cómo a un espíritu tan intenso y ecuánime como el de Cambó hayan podido deslumbrarle los espejuelos madrileños. Sólo una impaciencia disculpable por la actuación del regionalismo desde el poder [...] No debemos los nacionalistas españoles escuchar las menguadas ofertas madrileñas; nada de componendas ni vergonzosos maridajes [...]”.

Cambó no tuvo inconveniente en integrarse en la política madrileña para hacer cambios desde dentro del sistema; y fue partidario del mantenimiento del orden público a cualquier costa, así como de prevenir cualquier ruptura del orden social y sus clases. Sufrió rechazo en Cataluña por esta misma actitud, por parte de sus compañeros o rivales nacionalistas más radicales, o impacientes, pero éste financiero creía que “la regeneración sólo podría venir desde la derecha, lo que excluía posibles escrúpulos nacionalistas en los acuerdos con Madrid”(17)

Impacto de los discursos de Forniés

El discurso de Forniés se basa en argumentos y los expone mayoritariamente con tono vehemente. Su prosa hace gala de una riqueza de léxico, expresiones o referencias clásicas que nacen invariablemente de la formación intelectual decimonónica de Forniés (a un lector actual le obligarán a consultar diccionario y enciclopedia); aunque él la describe como desaliñada, “porque mi pluma nada galana no da para más” y reconoce sus limitaciones como conferenciante porque “lo que lamento es no tener la arrebatadora elocuencia de Mirabeau”. (18)

Creemos que Forniés, mediante sus argumentos y vindicaciones, acumularía una pequeña comunidad de lectores y seguidores... Publicaban en la revista “Aragón” muy prestigiosos colaboradores, de mayor talla intelectual que Forniés posiblemente, pero él figura varias veces en la primera página, y no pensamos que sea únicamente por la conveniencia del montador de un periódico diseñado a la vieja usanza (cuya primera plana aún era una página más, y no un reclamo o escaparate del contenido).

No sabemos la tirada del semanal “Aragón”, o si Forniés escribía para otros medios aragoneses. Sería lógico que entre 1892 y 1912 lo hiciera, y quizá también después de 1914. Recordemos que dio discursos en el “Círculo catalá” de Zaragoza, o la mención a las burlas de que dicen son objeto los aragonesistas. Todo hace pensar que los aragoneses regionalistas serían entonces minoritarios y su impacto pequeño.

La existencia y publicación de un artículo de terceros alabando a Forniés, al que no conocen y cuyo nombre creen que es un seudónimo, no hace sino constatar que las colaboraciones de Forniés en prensa regionalista tenían eco en la sociedad aragonesa, pero un tanto escaso, y que las figuras regionalistas son relativamente anónimas. (19)

“No hemos pretendido indagar quién sea el mencionado escritor: los hombres valen por sus ideas, y por esto nos importa muy poco conocer la materialidad de su persona: sabemos como piensa y eso nos basta. Así, también dejando en el misterio de un pseudónimo o de un nombre desconocido [...]”

El 11 de agosto de 1912 “Aragón” reproduce un artículo dedicado a General Forniés, publicado en el periódico “El Porvenir”, de Huesca. El desencadenante es un artículo de Forniés que no conocemos titulado “Mentiras tradicionales. Nuestra agricultura” del que dicen que “hay un fondo de ira, un mucho amor a España, un noble sentimiento de justicia [...]”

Tras algunos párrafos que nos hacen reflexionar, en que aclaran que la primera sensación lleva a rechazar de plano las teorías de Forniés sin meditarlas, sólo leyendo con detenimiento el artículo desde la primera línea a la última, sin perder sílaba, se puede asentir y sentir al mismo tiempo. Concluyen que:

“Nosotros leemos con fruición los artículos de «General Forniés», hechos con rudeza y fuerza de pensamiento. Sentimos vibrar dentro del alma cuerdas que sólo las grandes ideas logran conmover. Aprendemos cosas, nos enseña a razonar en muchos puntos, nos hace ver relaciones ignoradas o no bien sabidas. Para nosotros «General Forniés» es maestro.
Hoy al saludarle por primera vez desde estas columnas, lo hacemos con respeto, esperando que nos lo agradecerá enseñándonos sus teorías como a discípulos que tienen ansia de aprender.”

Pero el apunte más importante de este panegírico, aparentemente desinteresado, es una pequeña introspección que se permiten apuntar sobre lo que la personalidad de Forniés trasluce, y que refuerza nuestra propia teoría:

“«General Forniés» es pesimista, como lo son la minoría de españoles que piensan y tienen contextura de europeos: dicen que el pesimismo es de almas enfermas, pero siempre han sido y serán casos patológicos en psicología los hombres superiores. Pero, y aunque fuera un enfermo espiritual «General Forniés», deseamos a todos los españoles al misma enfermedad.”


El semanario Aragón


Este periódico semanal zaragozano, cuyo primer número se publicó el 14 de enero de 1912 fue fundado y dirigido por José García Mercadal, quien en 1910 había abandonado La Correspondencia de Aragón, al pasar ésta a ser expresión del Partido Republicano Radical (dirigida por Álvaro de Albornoz).

La primera etapa de Aragón duró hasta el 1 de septiembre del mismo año y, tras un largo eclipse, su director lo volvió a imprimir desde el 15 de febrero de 1914. Una tercera etapa, con Felipe Aláiz al frente, tuvo efímera vida en julio 1917.

Las dos primeras etapas conjuntaron una lista de colaboradores magnífica en el que figuraban M. de Cavia, J. Cejador, S. Kossti, E. Ibarra, J. Moneva, Dicenta, Matheu, Darío Pérez, Leopoldo Romeo, López Allué, Blas y Ubice, Del Arco, Gascón de Gotor, G. Poza, Manuel Marraco, Baselga, Casañal, Pamplona Escudero, Sixto Celorrio, Antonio y Ricardo Royo Villanova, Eduardo Ibarra, Ricardo Horno y un largo etc.

Imprimieron al semanario un tono de vindicación regionalista muy acusado que no tardó en ser replicado en La Correspondencia de Aragón por los antiguos compañeros de García Mercadal. Se insistía repetidamente en «la necesidad cada día más apremiante y avasalladora de constituir un partido sano, de recias iniciativas aragonesas...».

[FERNÁNDEZ CLEMENTE; FORCADELL ÁLVAREZ (1979), pág. 129-131; GEA 2000 (artículo Aragón)]

1914. Una vía hacia... ¿la agonía?

En 1914 comienza a publicarse la segunda época del semanario “Aragón”. Ya en su segundo número encontramos una colaboración de Forniés, titulada “Un pueblo sin conciencia”.

Cambia el tono de su elocuencia, y empieza con ánimo, crítico, profundo y relativamente sereno, comparado con sus inflamados discursos de un par de años atrás. No trascribo el artículo por su tamaño, pero estos dos párrafos entresacados son muestras significativas:

“La conciencia individual se condensa en los pueblos como se condensa en la atmósfera el vapor de agua. Cuando la conciencia individual está muerta, no puede haber una condensación de conciencia nacional o colectiva.
[...]
Estamos en circunstancias tan críticas como se encontraba Egipto hace cincuenta años, y si nosotros no hacemos un esfuerzo para llegar al estado de conciencia que nos capacite para reconstituir una patria que se desmorona, tendremos, tendremos que suplicar el auxilio espiritual de hombres superiores que carguen con la misión de educarnos, y desinfectar esta charca pestilente, poblada de renacuajos y culebrones.”

Esta es la triste y desesperanzada opinión, muy crítica, de General Forniés. Sigue denunciando en otras frases el status quo, a los diputados cuneros, el caciquismo, la falta de conciencia colectiva del pueblo y las cabezas pensantes... Nos da la impresión (subjetiva, no se olvide) de que es un hombre distinto el que nos escribe. Éste se haya ya en un final de etapa, ya no puede luchar contra el sistema y apela al “auxilio espiritual de hombres superiores”... “a desinfectar esta charca” que ciertamente era la política española en la época de entre siglos. Quizá hecha de menos una figura intelectual que arrastre al país y las facciones políticas y el pueblo hacia arriba. Todos sabemos que en España estas personalidades apenas existen; cuando brotan, como fue, por ejemplo, la gran conciencia y figura de Miguel de Unamuno, (contemporánea de Forniés, –nacieron el mismo año-), unos las ensalzan, otros las derriban, pocos la comprenden en su profundidad. Históricamente hemos recibido la herencia de una clase política bastante imperfecta y sufrido el espíritu y mediocridad de la visceralidad militar, conformado por el interesado egoísmo de determinadas facciones.

Pero, lo que es más importante en el discurso de Forniés, es que, distinguiéndose de las colaboraciones en la primera etapa en “Aragón”, dos años antes, ahora no se menciona ni una vez a Aragón, su pobre tierra. Amplía sus miras. La falta de conciencia y los otros defectos que expone con meditada resignación hacen referencia explícita a España y los españoles. Casi podríamos afirmar que General Forniés, en 1914, medita en un sentido unamuniano, y que “le duele España”, como les ocurrió a otros íntegros intelectuales. ¿Leía Forniés los artículos y obra de Unamuno?

Lamentablemente, de esta segunda etapa apenas se conservan en el Archivo Biblioteca Hemeroteca Municipal de Zaragoza, una pareja de ejemplares, y no podemos atestiguar si hubo más colaboraciones de Forniés, o si de haberlas eran combativas o descorazonadoras, regionalistas o de ámbito nacional. La tercera etapa del semanario apenas la he podido estudiar ni he hallado colaboraciones de Forniés, pero también es un registro incompleto de ejemplares.

 

Unos escritos amargos

En enero de 1919 se lanza una nueva publicación absolutamente regionalista, EL EBRO; se edita en Cataluña, en Barcelona. Sus colaboradores están todos comprometidos con el regionalismo aragonés, por lo que seguimos viendo entre sus páginas a muchos de los convencidos defensores del aragonesismo que antes publicaron en "Aragón" ¿Escribiría todavía General Forniés? Sí, pero ya muy poco. Hallamos su primer artículo en el nº 10 de EL EBRO el 29 de junio de 1919 ("Los dioses se ausentan") con el mismo tono reivindicativo y victimista, abominador del centralismo y la política de la Restauración; y tras bastantes números una colaboración tremendamente valiosa.

La última publicación que hemos hallado de Forniés es muy especial por el tono y por lo que cuenta; ofrece detalles de su vida, de su infancia y deficiencias de la educación provinciana, de las ingratitudes y de sus colaboraciones en determinada prensa, que aún estamos por estudiar. Y por su estado de ánimo y algunas frases parece una clara despedida de la faceta de colaborador en prensa. En este momento tendría en torno a 56 años. Suena a testamento como escritor de opinión. Lo reproducimos completo por lo que de interés tiene en estos aspectos. Algunos matices se han perdido al no poder reconstruir el ambiente político, tendencias de diversas publicaciones, referencias temporales. En otro orden de cosas, hace gala de la soberbia que caracteriza otros escritos.

 

 

El Ebro, revista aragonesista (1920)

Examen de conciencia

No soy actual: debí nacer en el siglo XXII; he nacido en el siglo XIX y de ahí mi fracaso. No es mía la culpa. Cuando comencé a ser hombre me maleducaron. Quisieron los rancios hijos-dalgos de mi casa que mi educación respondiera a las tradiciones honradas y venerandas de su vetusto solar. Me colocaron desde niño un corsé-coraza que abroquelara y difundiera mi espíritu contra la gitanería, la mansuetud y la cobardía racial del medio en que principiaba a vivir, y lograron sin gran esfuerzo que yo fuera caballeroso, honrado e independiente.

Pero lo que los míos no contaron fue con la huéspeda, y la huéspeda fué la gitanería, ruindad y miseria que encerraba la sociedad donde forzadamente tenía que frecuentar.

De ahí mis tumbos. Llevo medio siglo de lucha, y siempre he perdido. Por cada persona decente que Dios me deparó, he tropezado, en este maldecido mundo, con mil granujas. Cuando no granujas, imbéciles; si no, lacayos; siempre los sepulcros blanqueados; como los de los Santos Evangelios.

Todos los canallas que he tratado acudieron a mi con el mismo estribillo: «¡¡Ayúdeme usted, por Dios!!» «¡¡¡Si usted fuere tan amable, que me ayudara!!!»
Y el corsé, que me ceñía los lomos como un cilicio, podía más que mis desengaños; y muchas veces, a su despecho agarraba la cruz y hacía de cirineo, sospechando por anticipado la ingratitud y la burla a mi servicio y buen deseo. Hace treinta años que escribo de balde; sólo por amor al arte; por ayudar; por sacar de apuros a muchos Don Nadies que cargaron con pesos fuertes; sin medir las mediocres y desmembradas fuerzas. Y el pago fue siempre el mismo. La ingratitud más negra por puño y alguna zancadilla gitanesca por contera.

Está sangrando todavía la última injuria.

Tuve la condescendencia de colaborar en La Crónica; veía a su director Miral asediado por un Directorio, en donde el miembro, que más y que menos tiene una dinastía de reyes –un rey me parece poco- en el pecho y un anarquista en la espalda. Tuve compasión a Miral, al que conocía sólo por sus artículos, que entre las líneas adivinaba yo su suplicio, y viendo a un pobre hombre sudando amarguras y bebiendo berrinches, me apiadé y, espontáneamente, aproveché la primera ocasión y le remití unas cuartillas. Mi primer artículo de La Crónica creo que no pudieron leerlo. En un rincón del periódico apareció en caracteres tan microscópicos, que había que dejarse los ojos en el papel para entender aquello. Disimulé como pude el desaire, y a los pocos días, aprovechando la plancha que el señor Castel hizo en Tortosa y la defensa que de aquel acrobático duplante hizo Rocasolano, quise poner las cosas en su punto, y al hacerlo hube de llamar cándido al buen doctor, a quien, como tal, respeto y hasta reverencio, y me mutilaron el artículo, y para que fuera mi éxito menos ostensible, me mandaron el artículo a segunda página.

Como consecuencia de aquel artículo, unos cuantos renacuajos de la charca turolense se me insoletaron y quise volverlos a la charca a trallazos, y entonces tuve que aguantar que la La Crónica admitiera el pestilente croar de los renacuajos, y no me admitió que les pusiera un correctivo ni que me defendiera de sus babeos y de sus estridencias lacustres. Y que el motivo fue gordo. Para Miral, mis réplicas a los innominados eran, según carta suya, que guardo, asunto limitado, trivial, sin importancia; para La Crónica, en cambio, los insultos y salivajos de los quidam eran de interés general.

Al mismo tiempo La Crónica publicaba una carta del novillero «Nacional». Y ya, entonces, me expliqué que don Domingo menospreciara mis artículos. Yo, un pobrete literato aragonés, abogado sin ejercicio, en funciones de juez rural, vecino de un lugar de cuatrocientos vecinos en donde todavía no se lidia ni un mal novillo, ni tenemos plaza de toros, ¿con qué derecho podría yo disputar un espacio en La Crónica nada menos que a «Nacional», hombre que, por su mote y por su profesión, tiene una circulación ibérica y hasta ultramarina? Yo, en cambio, mi circulación es limitadísima; sólo abarca las tres provincias aragonesas, y un poquito en Barcelona, donde El Día Gráfico me ha publicado, en contactos honores, cuantos artículos he remitido.

Por lo que cuento, me he propuesto no escribir más que cartas familiares, porque lo que es esas no me las trunca nadie. Por otra parte, yo no quisiera tener que decir a la hora de mi muerte lo que dijo un famosísimo crítico del divino Dante.

Yo quiera decir todo lo que siento de Aragón y sus arrabales, en plena salud, y cómo me gusta decirlo, en aragonés neto y con el brazo remangado.

No con la cobardía y mansuetismo en circulación.

En Aragón no tenemos hoy conductores de verdad; nos faltan plumas y periódicos.
Plumas que traicionan el pensamiento por cobardía; plumas torpes que no saben conducir la idea del cerebro a la pluma; plumas vendidas a la conveniencia del momento; plumas vendidas al status quo dominador; plumas avasalladas, servilonas, lacayunas, las tenemos por cientos; plumas fieles, fuertes, conscientes, rotundas, encariñadas con la verdad y enamoradas de la justicia, esas se pueden contar con los dedos de una mano, y sobrarían dedos, de las disponibles en Aragón.
Porque hay escritores honrados y hasta talentudos, en la Corona aragonesa, pero es una lástima; casi todos ellos, con una independencia absoluta en apariencia, con esclavos de los chinchín que voluntariamente aceptaron; el chinchín jaimista, el chinchín maurista, el chinchín liberal, el republicano, cuando quieren jugar sinceramente en política, fallan indefectiblemente, o los mismos palos, o fallan a oros, o fallan a espadas. Fallan siempre.

Hoy la propaganda es estridente, en todos los frentes.

La sacudida mundial nos ha dejado como reato, un ardor apasionado, provocativo.

Hoy la elocuencia y la escritura están más en los puños que en la cabeza. Corazón y puños, y es lo que faltan.

Aunque parezca irreverente, Jesús hoy dejaría las sublimes y sencillas parábolas y predicaría con una ametralladora preparada a sus pies; el látigo con que acarició los lomos de los mercaderes, sería el instrumento más eficaz de sus elocuentísimos sermones. Los lomos curtidos de los esclavos, hechos a las soleas y verdascos de sus señores, no reaccionarían con halagos y caricias mujeriegas.

Y Aragón es ya una barricada madrileña; si se la quiere reconquistar y volverla aragonesa, hacen falta domadores con buenos puños, corazón fuerte y de conciencia honrada. Lo demás es jugar, pasar el rato y hacer el pendón con las oriflamas y oropeles retóricos que heredamos del bajo imperio.

General FORNIÉS CALVO
El Ebro. 5 de noviembre de 1920


 

 

Sus colaboraciones en "La Crónica de Aragón"

Siguiendo las indicaciones de Forniés de que había colaborado en este diario aragonés de la segunda década del siglo XX (1/10/1912-10/10/1920), buscamos en dicho periódico hasta dar (con cierta sorpresa) con una abundante serie de artículos suyos. Retrocedemos ahora unos meses en el tiempo: Forniés daba a entender en su artículo posterior, de "El Ebro", lleno de amargura y espinas, que habían arrinconado su primera colaboración y después se había enzarzado en alguna discusión publicada que motivaría el cesar ensus colaboraciones. No parece que fuera así a la vista de lo hallado.

No hemos hallado ese primer artículo orillado, si en cambio una serie de colaboraciones, la mayoría de las cuales se publicó en primera plana de este diario (que ofrecía entre cuatro y ocho páginas).

El primero de una serie de artículos firmados por Fornies bajo el epígrafe "Voces" se publicó el 4 de junio de 1920. Apareció en primera página. Las colaboraciones versan sobre aragonesismo político, anticentralismo, tienen tono victimista y en algunos casos critican a determinadas personas públicas, a las que no se cortaba en señalar públicamente.

Encontramos sus colaboraciones entre el 4 de junio y el 9 de septiembre.

- 4 de junio: "Voces". Contra el centralismo y las diputaciones provinciales, sus "taifas"; aboga a favor de la fundación de una escuela de zootécnia, unida a la de Veterinaria, para formar profesionales, mediante becas.
- 10 de junio: "Voces". Sobre los beneficios de la explotación del Ebro entre Fontibre y el mar, fruto de una conferencia del aragonés Lorenzo Pardo. Describe el buen ambiente e ideas apoyadas por los catalanes y aragoneses asistentes; pero Forniés juzga que la intervención posterior de un "representante de la Curia madrileña", el diputado por el distrito de Montalbán, Sr. Castel, arroja un jarro de agua fría con su discurso. Menciona también el mal estado de la carretera que pasa por su Blesa natal, y da más argumentos contra Carlos Castel.
- 20 de junio: "Voces". Sobre la conveniencia de acudir los municipios a un encuentro de la Semana Municipalista, a la cual algunos ayuntamientos se oponen, lo que les recrimina Forniés.

Pronto comienza una primera polémica. El día 26 del mismo mes se publicó un artículo en contestación al del 10 de junio de Forniés. Un tal Tomás Gascón, de Estercuel, escribe en defensa del político provincial atacado por Forniés, Carlos Castel, a la sazón, Director General de Obras Públicas y diputado del distrito de Montalbán. No parece seguirse polemizando por la diferencia de pareceres, y Forniés sigue publicando a buen ritmo.

El siguiente artículo es del 6 de julio de 1920, y en este sí que contesta en tono solemne, restregando por la cara al alcalde de Teruel, nada menos, sobre la nobleza de su apellido, conocimiento y amor a Teruel y muchos otros detalles biográficos de General Forniés, que corroboran datos que ya poseíamos anteriormente. Posiblemente sería esta serie de artículos a favor y en contra de los políticos turolenses los que originarían el roce con La Crónica que antes detallábamos, según el absolutamente parcial juicio de General.

Sigue publicando Forniés sin aparente discriminación, por parte del Director:
- el 14 de agosto con "Sindicato del hambre", acerca de los males de la clase media, acorralada entre los conflictos entre la clase obrera y los patronos, que por causa de las huelgas, las demandas de aumento salarial, ver mermado su poder adquisitivo.
- el 7 de septiembre con "Arbitraje", sobre que los patronos y obreros aragoneses acepten un arbitraje en sus numerosas huelgas, por el bien de la industria de la región.
- el 9 de septiembre con "Avaricia, ignorancia y cobardía". Sobre las huelgas y las malas soluciones que según Forniés se aplican en los conflictos laborales del momento.

No hallaremos más artículos de Forniés, pero acaso porque el diario que fuera competencia de Heraldo de Aragón terminaría su vida tipográfica sólo un mes más tarde.

Por su gran interés como biografía de Forniés, reproducimos completo el artículo de Forniés en La Crónica de Aragón, del 6 de julio de 1920


Siento infinito molestar la atención del periódico y de los lectores en una discusión baldía; y además hacerme cómplice de la cursilería de quedar en rectificaciones ñoñas, con don Isidro Salvador, a quien desconozco, por más que ese señor sea alcalde de Teruel; que tampoco me consta.

Por mí; a quien debo mucho por respeto a mi apellido ya ilustre en el siglo XIII, y aragonés desde entonces; desciendo a un plano que me repugna; a contender con un alcalde de Teruel, que olvidando la Templanza que debe a su cargo y el respecto y consideración que debe a un aragonés que hace treinta años ha puesto su pluma y su dinero al servicio de su país; quiere defender a Teruel y su Ayuntamiento, tratándome como pudiera hacerlo el último alguacil, en la última aldea turolense. Dice ese señor que en un artículo mío vertí conceptos injuriosos y falsos contra Teruel, y no hay tal. Yo comenté el viaje a Teruel del señor Berdejo y este señor dijo en Zaragoza:
«Así lo dijo «Heraldo de Aragón» que algunos concejales de Teruel se oponían a que su Ayuntamiento concurriera a la Semana municipalista de Barcelona.»

Esto me pareció absurdo, y no quise, como hombre culto –pero culto de verdad- por mis estudios por mi amor a un país, por conocerlo y por ajustar mis acciones a una estrecha disciplina intelectual y moral. Yo por esto protesté contra ese absurdo y nada más.

Díceme el señor alcalde de Teruel que yo he recogido del arroyo voces, confundiendo lastimosamente la oposición estólida y sistemática con los demás concejales. Luego el señor Berdejo y «Heraldo» estaban en lo cierto. Hubo, pues, en el Ayuntamiento de Teruel la oposición de una minoría al concurso municipalista.

No, señor alcalde; yo me precio de persona limpia y como tal me guardo mucho de recoger de la calle como decimos los aragoneses, no del arroyo, que eso transciende a cursi, nada que pueda ensudar mi bien cuidadas manos. A no ser que usted entienda que los periódicos son calles o arroyos, que es donde yo leí la versión que motivó mi más acendrada protesta.
Ahora bien, si usted cree que «Heraldo de Aragón» y LA CRONICA son arroyos, usted con ellos; allá se las entiendan.

Eso es lo injurioso para mí; cree que un hombre de mis circunstancias se dedica como una comadre como las que hacen calceta en las grandes avenidas turolenses, a recoger chismes y enredos de bajo coturno.
Entre las cosas que se le ocurren al señor Salvador, es decir que yo siento afirmaciones, sin conocerlas ni de lejos siquiera, ¡¡¡Hombre ni que hubiera caído de un bólido la semana pasada!!! Me precio de conocer Teruel mucho mejor y más intensamente que usted.

El año 1892, en el único certamen literario del Ateneo turolense, me cupo la honra de ganar el primer premio de una Memoria que presenté estudiando «Las causas de postración de la provincia». Tuve el honor de que dos docenas o tres de hombres cultos (en Teruel no ha habido más nunca) me felicitaran efusivamente.

He representado el distrito de Montalbán, en su Diputación; en el año que fui a la Comisión provincial, como soy estudioso, conocí a conciencia lo que es Teruel.

Por mis cargos de alcalde, y juez municipal, y diputado provincial, he tenido muchas ocasiones de conocer a Teruel. Recientemente en el Estudio de Filología de Aragón; tengo presentada una colección de artículos aragoneses que pasan de 6.000; cosa que no ha hecho ningún turolense; primero porque no saben ni les caben en la cabeza, y segundo porque entre todos los de Teruel no tienen la mitad de cariño que tengo yo a Aragón, porque en el siglo XIII, mi familia era nombre con solar conocido por Olsón; en el Pirineo, y creo que en setecientos años que llevo de aragonés me obliga a amar mucho a mi país.

Conozco su legislación, su literatura, su idioma, yo sé aragonés; y cuando lo hablo, sé por qué y lo digo sin matizarlo de madrileñerías cursilonas.

Y como conocer Teruel lo conozco bien de vedad.

Teruel es un pueblo muy pobre y muy ignorante. Es la clase baja, que lo es muchedumbre, muy buena muy honrada y muy sufrida; y su ignorancia y su pobreza las debe a un gremio politiquero, de ahí que no se han preocupado nunca de hacer de Teruel una población sana; y sino rica; por lo menos, no tan pobre.

El Ayuntamiento de Teruel no ha hecho más que cobrar los consumos y repartir en calderilla su producto una colección de empleados mal retribuidos.

No tiene Teruel el agua suficiente abundando tanta en sus alrededores; no tiene alcantarillado; no tiene las escuelas necesarias; no tienen la asistencia benéfica, con sus enfermos y desvalidos, pues la Diputación consume las tres cuartas partes de su haber, en menesteres que debieran de ser municipales; y en cambio, a la provincia se la ordeña como a una vaca; para que en Teruel se puedan sostener centros docentes y benéficos que debieran pagarlos su Ayuntamiento.

Los pocos pobres que en este pueblo han acudido a la Casa de Beneficencia de Teruel, se les podía haber mantenido aquí con langosta y foiegras y haberles puesto automóvil, pues en treinta años ha habido dos huérfanos, cuatro o seis años cada uno; y este le ha costado a este pueblo más de 70.000 pesetas de contingente provincial.

En Teruel no hay bueno más que la gente obrera del campo y la ciudad; las torres mudéjares del Salvador y la Andaguilla; la techumbre de la catedral; los restos del antiquísimo palacio de la Judería y las buenas mozas de cántaro que hacen lo que buenamente pueden al llenar en la fuente de Torico. Lo demás de Teruel es muy malo; usura, pagarés, tiendecicas, juegos de azar, vaquillas del Ángel, flamenquismo, pana y alpargata. Vea, usted, señor Salvador, si conoce de cerca a Teruel. Y como esto es el Evangelio de San Mateo, siempre que quiera usted iré ilustrando su memoria, con lo mucho que sé de la ciudad de los Amantes.

General FORNIÉS CALVO
La Crónica de Aragón. 25 de junio de 1920


Tras el detenido estudio de este artículo añadimos a nuestro conocimiento de Forniés que aquella colaboración en Miscelánea Turolense, sería, seguramente, el texto de su «Las causas de postración de la provincia», que fue el primer premio del certamen literario del Ateneo turolense, en un lejano 1892, con un General de 28 años.

Sabíamos por diversa documentación que había sido juez municipal, pero no como dice que hubiese sido alcalde de Blesa (se entiende). Y confirma de primera mano que está colaborando con uno de los mayores esfuerzos por la conservación del idioma aragonés, en un estudio que describimos en el siguiente apartado.

La Crónica de Aragón

Su recopilación de vocabulario

Como hemos visto Forniés fue colaborador en diversos medios de comunicación aragoneses, marcados por su inclinación al regionalismo o el espíritu regeneracionista. Ahora sabemos que no fue una colaboración aislada en el tiempo, sino que movía en los mismos círculos que muchas de las personalidades de la cultura, el periodismo, la literatura... Forniés colaboraba en 1912 en el semanario “Aragón”, donde también lo hacía Juan Moneva y Puyol.

Este gran estudioso tenía el proyecto de crear el Estudio de Filología de Aragón, que fraguaría en 1915, y que quería fructificar en un “Diccionario de aragonés”, realizado con profesionalidad y amplios estudios de campo, que eran públicamente anunciados, para recopilar vocabulario. Aquí es donde Forniés, en contacto o enterado del proyecto del Estudio de Filología de Juan Moneva, realizó la gran aportación a la herencia cultural popular de Blesa y Aragón: su recopilación de vocabulario. Pero todo el esfuerzo quedó enterrado durante décadas, así que... empecemos por el final.

Volvamos al presente. En 2004 se publicó sorpresivamente "Vocabulario de Aragón", que a pesar de lo reciente de su aparición, se basa en la edición de un manuscrito inédito presentado entre 1922 y 1924 a la Real Academia, realizado con el material recopilado a lo largo del primer cuarto del siglo XX. La procedencia y volumen de vocablos recogidos es el de un auténtico y amplio diccionario aragonés.

Aunque la autoría del "vocabulario" se presenta encabezada por Juan Moneva y Puyol, en él colaboraron una serie de personalidades aragonesas de la época, y contó con la virtud de su publicidad requiriendo la colaboración de la sociedad. Moneva preparó el manuscrito para la Real Academia, donde quedó semioculto, y tras casi 80 años lo ha rescatado José Luis Aliaga Jiménez que realiza un buen trabajo de investigación.
Uno de los valores esenciales de este diccionario es su vocación de documentar, no sólo el significado, sino también el ámbito geográfico donde se recoge. Y ahí es donde el pueblo de Blesa es absolutamente destacable. En él figuran cerca de 2.500 acepciones recopiladas en esta localidad. También figuran en mucho menor grado palabras tomadas en la zona del norte de Teruel y sur de Zaragoza: Huesa del Común, Moyuela, Montalbán, La Hoz de la Vieja, Lécera, Oliete, Plenas, Alcaine o Anadón.

Según las investigaciones del filólogo José Luis Aliaga, General Forniés fue el autor de una recopilación de casi 2.500 palabras recogidas en Blesa o sus inmediaciones. Téngase en cuenta que el total del diccionario recoge en total 19.683 acepciones, así que la aportación de Forniés supone más de 10%. Aunque estuvo previsto publicar esta recopilación en el Boletín Oficial de la Provincia de Teruel, alrededor de 1916, no tenemos constancia de que se llevase a cabo.

Tras casi 90 años oculto, nos encontramos ante este tesoro inesperado, una hermosa herencia aplazada, que invita a viajar a través del contexto de las palabras y las expresiones... un libro, en suma, imprescindible para la localidad de Blesa y los que buscan entre su ser, su historia y señas de identidad. Forniés regaló a la cultura aragonesa mucho más que un diccionario del vocabulario de los blesinos, se trata de una ventana al pasado que recopila, sin duda, el habla pura y rural del siglo XIX. Para todos los curiosos es un material insustituible para estudio y catalogación, hojear y consultar, para contrastar con las palabras que todavía usan nuestros mayores.

Epílogo

Cerramos por ahora este artículo a la espera de conseguir más información en el futuro. Como habrá apreciado el lector, desconocemos dónde y cuándo murió este destacado blesino, así como detalles de su etapa política, de sus conferencias en el círculo catalá, además de muchos detalles sobre su descendencia, familia y patrimonio.

Por ello hago un llamamiento: si nos leen descendientes de General Forniés y Dámasa Lomba, que por favor, se pongan en contacto conmigo () si nos pueden ayudar a recabar más testimonios o fotografías de los protagonistas.

Fotografía de General Fornies Y Dolores Calvo (sobre 1890). Foto de Ernesto Conesa
Fotografía de General Fornies y Dolores Calvo (sobre 1890). Foto de Ernesto Conesa

Esposa de Ernesto es biznieta de Doña Dolores Calvo y Don Timoteo Forniés, y nieta de Doña Dolores Forniés Calvo (hermana de Don General), por lo que el apellido Forniés era el segundo de su madre y mi esposa no lo lleva ya.
Nada podemos aclarar sobre el lugar de nacimiento de Doña Dolores Calvo y su esposo, lo único que sabemos es que en Lécera tenían casa solariega y gran patrimonio; y el paño bordado y pintado, que ella ejecutó en el Colegio de San Rafael de Belchite el año 1862, es testimonio de que allí se educaba; y que poco antes de casarse era todavía alumna de este Colegio; y aunque esto nada aclara la cuestión, lo cierto es que los hermanos de General cuando dejaron Blesa se establecieron en su casa de Lécera que fue dividida en dos partes, una equivalente a dos tercios que correspondió a la familia de Doña Natividad y su hermano German Forniés Calvo y otra parte equivalente a un tercio que poseyó Doña Dolores Forniés Calvo y su esposo Pedro Arroyo Plou, abuelos de mi esposa. Estos antecedentes no dicen gran cosa, pues lo mismo podían ser naturales de Lécera con posesiones en Blesa que lo contrario. Lo que si sabemos que el apellido Forniés no existía en Lécera antes de que se establecieran los Forniés Calvo venidos de Blesa. Existió otro hermano de General que vivía en Zaragoza y nosotros conocimos y tuvimos relación familiar sus dos hijos (los tíos José y Maria), que no existen ya.
Total que de lo que al investigador más le interesa es lo que no le podemos informar; únicamente sabemos lo que nos trasmitió una sobrina de Don General; que éste tenía una hija casada en Madrid, por tanto sus descendientes, que ya serán nietos o biznietos de ella, ya no se apellidarán Forniés y que él murió en Zaragoza, no conocemos la fecha; su hermano German falleció en Zaragoza entre 1956-60. Un hijo de Doña Natividad llamado Juan residía en Lécera y allí falleció el año 1936 (por causas naturales), estaba casado y no dejó descendencia. Dña. Natividad con sus hijas (Dolores y Joaquina que permanecieron solteras) se establecieron en Zaragoza poco antes de 1936. No podemos precisar el año de su óbito.
La foto de General Forniés y de su esposa Dámasa Lomba y refleja fielmente la descripción que, quienes aún lo recuerdan, hacen de su imagen.
Esperando le sean útiles estos datos sobre los Fornier le saluda atentamente desde Valencia

Ernesto Conesa

 

Complementamos este trabajo con un anexo sobre facetas secundarias de la familia de General Forniés.


F.J.L.A.
Marzo de 2006, agosto 2007, junio 2008


 

Portada de vocabulario de Aragón
Portada actual del "vocabulario" donde se incluye la gran regesta de vocablos realizada por General Forniés a comienzos del siglo XX. El diccionario es un gran documento histórico por sí mismo, dado que recopila 19.683 acepciones (2.500 documentadas en Blesa por Forniés).

[Más detalles...]

 

Apéndice

Anexo I. Propiedades y adquisiciones

General debió contar con recursos económicos que le permitió invertir y comprar bienes raíces, como tenemos constancia a comienzos del siglo XX. No obstante, los blesinos que nos hablan de su prosperidad también nos comentan, sin poder precisar mucho, el como del desgaste de aquellas fortunas de antaño. Para mantener su posición social, estas familias se iban desprendiendo gradualmente de sus tierras o inmuebles, que eran comprados por quienes en aquel momento disfrutaban de un momento más próspero.

Por diversos documentos de la época que hemos hallado en el A.H.P.T., sabemos que el 31 de mayo de 1902 compró a D. Joaquín Calvo Blasco (su cuñado): el horno de pan de la calle la Hilarza, la casa macelo de la plaza Vieja, además de pajar en los Altos y las parideras en la Hoya del Pozo, Sanched, Galindo, Cañadavellida, las Costeras, Valdeoria. Además adquirió otra en la era de los Sobrinos comprada a Pedro Arnal. (20).

General Forniés y Calvo compró en 1903 la casa macelo (matadero) que existió en la planta más baja de las escuelas, local que más tarde venderían Fabián y Manuela a Germán Lomba en 1916 para instalar la carpintería que hoy es Museo de esta actividad.

Las familias Forniés, Calvo y su patrimonio

Timoteo Forniés Ardid (padre de General) nació en 1828 (según el censo de 1906, o 1830 según el de 1890) y era uno de los "propietarios", según figura en ellos, domiciliado en la calle Baja. Sus actividades económicas tienen reflejo en unos pocos documentos de contribuciones locales: en la contribución de 1868-69 figura como abastecedor de carnes para arrieros[?]. Más adelante lo hallamos como uno de los ganaderos de Blesa en la contribución urbana de la localidad en 1878-1879.

También sabemos que fue alcalde del ayuntamiento de Blesa a fecha del 30 de junio de 1873, como figura en la Contribución de inmuebles, cultivo y ganadería, Restos del A.M.B.

Parece claro que se trataba de un propietario potente y con liquidez económica, pues adquirió una dehesa en el término de Moneva a mediados de siglo XIX, el periodo de las desamortizaciones. (21)

También figura este hacendado como una de las partes en una interesante "Carta de pago y cesación de consorcio" que tiene por otorgantes: Francisca Magallón y Calvo acompañada de su esposo D. Tomás Royo y Esteban, de una parte, y de otra, D. Timoteo Forniés y Ardid. Tomás Royo y Esteban era otro de los grandes terratenientes. (22)

Timoteo Forniés no figura como propietario en la contribución industrial de 1858, ni en el censo electoral de 1897, pero sí en el de 1906 cuando contaba con 78 años. Nada más sabemos de él por el momento.
La madre de General Forniés, Dolores Calvo era muy probablemente de las familias con más propiedades de la localidad, por lo que cuentan los testimonios orales... pero es difícil seguir su pista, dado que las mujeres raramente constan en los registros, en favor de maridos, padres, hermanos...

Por otra parte, sabemos de la existencia de un documento de 1903 en que figura la familia Forniés, pero que no hemos podido estudiar. Un pleito entre la familia llega a la sala de lo Civil del Tribunal Supremo, y se describe como "Manuel Royo Ferrer, como marido de María Forníes contra General Forníes por sí y como marido de Damasa Lomba sobre pobreza del primero".

Panorama económico de Blesa entre el siglo XIX y XX

Blesa a comienzos de siglo estaba constituida por una gran masa de pequeños y medianos propietarios, además de las pocas casas ricas de que todavía se podía hablar hace medio siglo. A este panorama se llegó en el transcurso de pocas décadas en el periodo de entre siglos.

En las postrimerías del siglo XIX gran parte del término (campos y parideras) y propiedades de urbanas estaban en pocas manos. El vecino Ricardo Salas, octogenario ex-alcalde de Blesa, nos contaba que él todavía conoció aquella situación de principios de siglo, cuando según él “Blesa era de tres familias”.
• Tomás Royo, dueño de molinos y masadas,
• la familia de los Calvo que tenían la mitad de Cañavellida, la Hilada del Val y la Mangada de Barcallén que se prolonga casi hasta Azuara.
• General Forniés que tendría la mitad de Cañavellida, el Galindo y muchas casas en Blesa.

Por lo demás, el resto de los 1.300 habitantes de la localidad se repartían con más o menos equilibrio numerosas parcelas de tamaño entre pequeño y mediano, la mayoría de secano y alguna en regadío. El 81% de los varones mayores de 25 años (303 personas) se dedicaba al sector agropecuario. De ellos una veintena eran pastores, y el resto se dividía entre los agricultores y los jornaleros. El otro 16% de la población adulta masculina tenía diversos oficios o comerciaba, y restaba el 3% que tenía empleo en la administración o servicios. (24)

 

Fachada, e interior de su antigua casa, en Blesa (Teruel). El alero indica que se construyó en 1608. Fotos de FJLA y Olga Royo.

 

Fuentes de archivo

Fuentes de archivo
- A.H.P.T. Sección de Hacienda. Contribuciones industriales.
- A.H.P.T. Boletines oficiales. Censos electorales.
- Archivo de protocolos de Montalbán. Protocolos. 1883. LOP BIELSA, Ramón 335/1035 nº 177. Blesa 8 octubre 1883.
- A.H.P.Z. Sección Administración central periférica. Subsección Hacienda. Organismo: Delegación provincial.
- A.H.N. UNIVERSIDADES, 4027, EXP.2.
- Archivo Municipal de Blesa (Restos del...).
- Archivo Parroquial de Blesa. Libros de bautizos reconstruidos.

Fuentes de hemeroteca
- Diario "Heraldo de Aragón". (Biblioteca de Aragón)
- Revista Semanal “Aragón”. (Archivo biblioteca hemeroteca municipal de Zaragoza)
- "Miscelánea turolense", periódico. (1891-1901). Edición facsímil I.E.T. 1993.

Testimonios orales
Debemos nuestro agradecimiento especialmente a los siguientes vecinos de Blesa (Teruel): Leonor Pérez, Ricardo Salas, Tomás Sanz, y por otra parte a Ernesto Conesa, esposo de una descendiente de Dolores Forniés Calvo, hernama de General, por sus notas sobre la familia y la fotografía del protagonista de este trabajo.

Bibliografía

- FERNÁNDEZ CLEMENTE, Eloy; FORCADELL ÁLVAREZ, Carlos (1979), "Historia de la prensa aragonesa". Guara editorial.
- SANCHO IZQUIERDO, M. (1979) “Zaragoza en mis memorias (1899-1929)” I.F.C.
- SERRANO GARCÍA, Montserrat (1996), "La provincia de Teruel durante la Restauración. Elites, elecciones y comportamiento político (1875-1907)", Instituto de Estudios Turolenses.
- "Vocabulario de Aragón" por Juan Moneva y Puyol. Edición y estudio de José Luis Aliaga Jiménez. Institución "Fernando el Católico", Prensas Universitarias de Zaragoza y Xordica Editorial, 2004.


Notas

  1.- Archivo parroquial de Blesa. Libro de bautizos. Dolores: Nº 134 L000486 F78 (inscripción de octubre de 1958), y Mª Dolores: Nº 68. L000486 F45 (inscripción de febrero de 1957). Estas partidas no siempre son fuentes fiables en el caso de Blesa, pues tras la destrucción del archivo parroquial y municipal en la última guerra civil, algunas partidas de bautismo fueron reconstruidas "de palabra" (como es el caso de estas), y pueden ser fuente de errores. En este caso, nos inclinamos a pensar que la correcta será la segunda, la que hace a los progenitores oriundos de otras localidades, pues da la impresión de que, para quien solicitase la partida bautismal, la primera pudo ser fruto de cierta desidia por buscar información, o desinterés del lugar de nacimiento de los abuelos, ya muertos hacía tiempo.]

2.-Sólo el 37% de los hombres blesinos mayores de 25 años sabía leer y escribir a finales del siglo XIX. Fco. Javier Lozano, “Población, instrucción y empleo en 1897. Los electores blesinos a finales del XIX”, publicado en Internet en “Blesa, un lugar en el mundo”, en www.blesa.info y en la revista cultural El Hocino, nº 10 (agosto 2003)].

3.- Archivo Histórico Nacional UNIVERSIDADES, 4027, Expediente 2. De la certificación del Expediente académico de General Forniés Calvo, alumno de la Facultad de Derecho de la Universidad, expedido por la Universidad Central.

4.- Ibid.

5.- En el periódico "Miscelánea turolense" pág.512. Índice general - 1891.

6.- A.P.B. Partidas bautismales. Tomo 1. El 12/2/1900 D. Fco. Bullie párroco, bautizó a Dolores, nacida el 11/2/1900 a las 5.

Las dos tumbas que todavía se conservan en el cementerio de 1892 de las dos niñas apellidadas Calvo y Forniés, serían, en principio, sobrinas de General.

7.- En 15/3/1894 también era Delegado Juez. Municipal. General Forniés era delegado del Sr. Juez municipal en 22/10/1900 [según consta en la copia del certificado de la boda de Tomás Artigas González (hijo de Florencio y Catalina) con Vicenta Iranzo.
El día 4/3/1912 también era Delegado del Sr. Juez Municipal, en la copia del certificado de la boda de Joaquín Carbó Bonet y de la otra parte Teodora Lomba Polo.
1/10/1923 Figura General Forniés, pero en 1924 ya no es ni Juez ni Delegado, en cuyo cargo aparece Celestino Negro (27 años a la sazón, y natural de Tramacastiel).

8.- Heraldo de Aragón, 2/11/1955. Francisco Izquierdo Trol, natural de Belchite, bajo el pseudónimo de Orlando.

9.- En la "sección varia" figura bajo el epígrafe de "La Asociación en la provincia de Teruel" que respondiendo a nuestra invitación, nos han enviado muy curiosos datos y noticias: D. General Forniés, de Blesa;... "Miscelánea Turolense" nº 10, de 25 de mayo de 1892. pág. 183. El llamamiento era hecho público en un número anterior para conocer las asociaciones de la provincia y su movimiento sociológico antiguo y moderno (asociaciones religiosas, administrativas, producción o comercio, mutualidad, instrucción, recreo...) M.T. (pág. 109). nº 7 de 10 de noviembre de 1891.

10.- SANCHO IZQUIERDO, M. (1979) “Zaragoza en mis memorias (1899-1929)” I.F.C., Pág. 94-95. El referido “Centre Catalá”, donde se reunía Sancho Izquierdo con diversos amigos estaba “en la calle de Santa Cruz, frente a la que entonces se llamaba calle de Goya [en el casco antiguo de Zaragoza]. También allí se hacía teatro de aficionados [...] También se bailaba. Junto a los bailes modernos en boga entonces, estaba lo tradicional, la sardana [...] Ibíd., pág. 83.

11.- FERNANDEZ y FORCADELL (1979) pág. 131. Frase tomado del último Editorial de la primera época.

12.- G. F. Aragón. 21/4/1912 (n º 15)

13.- G. F. Aragón. 28/4/1912 (n º 16)

14.- G. F. Aragón. 12/5/1912 (n º 18)

15.- G.F. “Aragón”. Artículo “Pro Victis”, de 16 de julio de 1912.

16.- “Aragón”. G.F. Artículo “La honorabilidad política y social”, de 16 de julio de 1912.

17.- Enciclopedia Universal Multimedia de Micronet. 2004. Artículo Cambó i Batllé, Francesc. Ahí puede ampliar muchos más detalles, así como consultar bibliografía.

18.- “Aragón”. G.F. Artículo “Regionalismo Aragonés”, 21 de abril de 1912.

19.- Artículo “General Forniés”, reproducido en “Aragón” el 11 de agosto de 1912, y primeramente publicado en “El Porvenir” de Huesca en fecha aún por determinar.

20.- A.H.P.T. Hacienda. Apéndices amillaramiento. 1903.

21.- A.H.P.Z. Sección Administración central periférica. Subsección Hacienda Organismo: Delegación provincial. Moneva/Zaragoza 1862 880/ 2466-5 Expediente instado por Timoteo Forniés, vec. de Blesa, sobre nulidad de la venta judicial de una dehesa, sita en los términos de Moneva.

22.- Archivo de Montalbán. Protocolos. 1883 Protocolo Blesa LOP BIELSA, Ramón 335/1035. nº 177. Blesa 8 octubre 1883.

23.- Archivo Histórico Nacional. Recursos de la sala de lo Civil del Tribunal Supremo. Código de Referencia: ES.28079.AHN/2.1.64.1.1//FC-TRIBUNAL_SUPREMO_CIVIL,26,EXP.432. Recurso nº 432/1903 de Manuel Royo Ferrer, como marido de María Forníes contra General Forníes por sí y como marido de Damasa Lomba sobre pobreza del primero.

24.- LOZANO ALLUEVA, F.J. (2003) “Población, instrucción y empleo en 1897 Los electores blesinos a finales del XIX” publicado en Internet en "Blesa, un lugar en el mundo" (www.blesa.info).

 

 
Blesa, un lugar en el mundo
Ultima actualización: 11 de junio de 2008