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I. Vida pública y privada |
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I. Vida pública y privada
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Un blesino con estudios, marcando distancias. Carecemos de información alguna sobre la infancia de General.
Sí sabemos que sus padres se preocuparon por su educación,
para que no fuese uno de tantos hacendados prácticamente incultos,
lo que fue habitual entre tanta población blesina.(2) Con 16 años General terminaba sus estudios de bachillerato en Zaragoza. Una nota en su expediente universitario indica que "Este interesado es Bachiller por el Instituto de esta Capital [Zaragoza] en 29 de junio del 1880 con calificación de aprobado en ambos ejercicios y título expedido por este Rectorado en 29 de septiembre de dicho año”. (3) Estos estudios fueron únicamente el primer paso: tras terminar el bachillerato se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Zaragoza. Terminaría la carrera de abogado en 1886, según consta en la certificación académica del 25 de septiembre, cuando contaba 23 años de edad. (4) Posiblemente sería uno de los pocos blesinos que recibió
estudios universitarios. El choque de aquel joven de 16 o 17 años con el primer curso de Derecho debió de ser fuerte, pues tan sólo obtuvo “aprobado” en las tres asignaturas de aquel 1880-81 (Derecho romano 1, Historia universal 1 y Literatura general). En segundo curso, 1881-82, no mejoró: aprobó dos (Historia universal 2 y Literatura griega y latina), suspendió “Derecho romano 2” y no se presentó a "Economía política y estadística". Pero esta contrariedad debió de estimular al chaval (o le espolearon desde casa), ya que dedicó el curso de 1882-83 a recuperar las dos asignaturas, lo que hizo con calificación "buena". A partir de ahí cambiaron los resultados de sus estudios. En el curso de 1883 siguió mejorando y comenzó a superar asignaturas ya con buenas calificaciones (Derecho político y administrativo, con “notable”, Literatura española, “aprobado”, "Derecho civil español 1" e "Instituciones de derecho canónico" “bien”). Siguió progresando en la recta final de la carrera en el curso de 1884-85, (“Derecho civil español 2” y “Derecho penal”, bien, y “Derecho mercantil” y “Derecho procesal 1” con notable). El último curso, 1885-86, terminó con buena calificación, la asignatura de “Derecho procesal 2”. En resumen, comprobamos que General aprobó justillo las asignaturas de "estudios preparatorios" (las humanidades), y obtuvo bastantes mejores notas en las asignaturas propias de su carrera de Derecho. Aunque no fuese un estudiante brillante, obtendría una base sólida para hacerse un hueco en diversas facetas culturales, políticas y administrativas que luego veremos. General figurará como abogado en distintos censos electorales posteriores, pero sabemos que nunca ejerció de tal (como confiesa en el artículo "Examen de conciencia" publicado en 1920). En el mismo artículo también renegaría de algún aspecto de su educación, por encorsetada: "Cuando comencé a ser hombre me maleducaron. Quisieron los rancios hijos-dalgos de mi casa que mi educación respondiera a las tradiciones honradas y venerandas de su vetusto solar." Incorporación a la vida social y política de la RestauraciónSus estudios de abogado le otorgarían un estatus muy por encima de la mayoría de los blesinos y le abriría puertas a puestos administrativos y a una carrera política. En 1890 (con 26 años a la sazón) General Forniés Calvo ya figura en el censo electoral, como mayor de 25 años (que era la edad mínima para tener derecho a voto), y domiciliado como su familia, en la calle Baja, en Blesa. Con mayoría de edad sería también elegible, y no sabemos a qué influjo achacarlo (ambiente político, familiar, amistades), General se introdujo en el círculo político de la época de la Restauración, y pocos años más tarde se presentó a las elecciones a la diputación provincial de Teruel. Se conserva una noticia de Heraldo de Aragón de 1898 que menciona
a General Forniés como un candidato a las elecciones provinciales:
Sabemos que en 1901 figura como Diputado provincial, por lo que debió salir elegido en esas elecciones de 1898.(5) No sabemos nada de su labor como diputado.
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Formando familiaNo sabemos por ahora en qué fecha contrajo matrimonio con la también blesina, Dámasa Lomba Arnal (hija de José Lomba y Felipa Pérez Arnal, de Blesa), pero sí que el 11 de febrero de 1900 nació su hija Dolores.(6) Su casa. General Forniés y Calvo pudo vivir en una o más casas de su localidad natal, pero la que los blesinos identifican como “la casa de General Forniés” (aunque finalmente también fue vendida) es la casona solariega en la calle Baja, construida en 1608 si atendemos a la fecha que consta en su alero, (una de las pocas que conservan su estilo prácticamente original). En esa casa hallamos una habitación con vistas a la calle, que fue pintada probablemente en el siglo XIX, con una recargada decoración de bastante mérito, desde el ras del suelo hasta los techos incluidos, con estilo muy clásico, de extendido uso en la época. Quizá fuese el "despacho" o sala de estar de General Forniés y su familia. Participación en la administración localGeneral Forniés comenzó a participar en la administración local de Blesa, desde pocos años después de terminar su carrera. Fue delegado de Juez Municipal, (que como vemos no era ni el juez principal) en 1894, 1900 y 1912, y como Juez en 1920 y años posteriores aunque no sabemos si de forma continua. Deja de figurar en este cargo 1924, en cuyo lugar comienza a figurar Celestino Negro. No sabemos el porqué de la sustitución ¿edad, traslado, fallecimiento?(7) |
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Apuntes sobre su nivel de vidaUna de las "casas fuertes". Como herederos una parte de los bienes de sus padres Forniés Ardid y Calvo el matrimonio de General y Dámasa debía contar con muchos bienes raíces. Los blesinos nos cuentan que fueron de aquella familia gran parte de las vegas que hay aguas abajo de Blesa: la Vega y el Vado. Algunos detalles más sobre sus propiedades familiares se detallan en el anexo. Leonor Naval, vecina nonagenaria de Blesa, nos cuenta algunos detalles, ya que su madre, Leoncia Pérez, fue criada para ellos, y salió de su servicio para casarse. Los Forniés-Lomba tenían coche de caballos, y tenían contratados peatones, detalle hoy curioso, aunque no eran los únicos en Blesa (también tuvo contratados peatones el pintor Santiago González, otro de los personajes culturalmente activos en Blesa de aquella época). Entre los recuerdos de niñez de los blesinos más mayores, varios recuerdan haber conocido a General Forniés, (“y casi lo ven”), alto, con sus bigotes estirados. General Forniés pertenecía a la elite local de Blesa, y porque se codeaba con ella apareció “retratado” en prensa, como este “recuerdo” publicado con posterioridad, en 1955(8). Un sacerdote que inició su carrera en Blesa hizo referencia a él y a su grupo de amistades.
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II. Artículos y recopilaciones. Pensamiento y obraColaboraciones con publicacionesA General Forniés, cuando rondaba los treinta años, se le puede clasificar sin peros de regeneracionista turolense, al menos, por las referencias de sus colaboraciones. Sería aragonesista toda su vida. Encontramos sus escritos en periódicos, semanarios... Como persona instruida y preocupada por el fomento y prosperidad de Teruel, era uno de los suscriptores activos de "Miscelánea turolense". En mayo de 1892 envió a este singular periódico colaboraciones sobre el asociacionismo en localidades turolenses.(9) Discurso regeneracionista
UN PENSAMIENTO REGENERACIONISTA DESDE 1892 El regeneracionismo fue un ánimo colectivo, un impulso de aquella época que se volcó con la fe en la prosperidad de la provincia si a esta se le daban los medios para explotar sus riquezas naturales y mercadear con sus productos. Para ello se reivindicaba la atención de los propios turolenses y las administraciones. Hunde sus raíces en esta provincia al menos tan lejos como los problemas intrínsecos a ella, que la despueblan y alejan el progreso que otras reciben desde estas tierras. General Forniés reconoció estos problemas e hizo un llamamiento a sus contemporáneos en el periódico donde pudieran tener eco sus inquietudes. Reproducimos aquí el pensamiento que este hacendado remitió
al periódico Miscelánea Turolense. El espíritu que
quiso compartir estaba muy en línea con la filosofía de
esta peculiar publicación que se remitía gratuitamente.
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La provincia de Teruel ya apuntaba hace un siglo por la senda en que aún
camina, hacia un oscuro horizonte, fruto de cierto abandono político,
poco dinamismo económico, todo ello causa y fruto al mismo tiempo
de una fuerte emigración y envejecimiento de la población.
Regionalismo militante. El semanario “Aragón”Tras aquella colaboración de 1892, a lo largo de veinte años, General Forniés siguió en activo, pero poco podemos escribir en concreto: transcurriría su etapa como Diputado Provincial de Teruel, evolucionaría su pensamiento y su esfuerzo pro provincia de Teruel, se ampliaría su horizonte reivindicando la mejora de la propia región aragonesa, y entró en contacto con destacadas personalidades intelectuales y conservadoras de aquel arranque del siglo XX. La primera pista de esta etapa la hallamos dos décadas más tarde, cuando General Forniés rondará los 50 de edad. El escritor y periodista conservador Sancho Izquierdo recuerda a General en unas memorias, en torno al año 1912(10):
La revista semanal Aragón la fundó en enero de 1912 un veterano del periodismo aragonés, José García Mercadal. La revista tiene un tono conservador pero muy volcada con el regionalismo, una palabra que según dicen “no había sonado en nuestra tierra hasta que nosotros la estampamos en nuestras columnas”(11) . Numerosas de sus colaboraciones abogan por la creación de un partido aragonés que represente los intereses de la región aragonesa en Madrid. Forniés colabora con frecuencia, y sabemos que además
de firmar con su nombre muchas colaboraciones, en la lista de colaboradores
figura junto a un alias: “Bachiller Carrasco”.
No sabemos cuándo lo utilizaría. Estas son algunas de las primeras colaboraciones de General Forniés en “Aragón” (Revista semanal):
Durante este tiempo Forniés viviría en Madrid, no sabemos
si de forma eventual o permanente, pues en su artículo de 19 de
mayo de 1912 reconoce que desde allí siente más el latir
del regionalismo y que “Jamás me sentí más
español, que cuando me hallé lejos de España, y creome
más aragonés lejos de Aragón de lo que fuera si en
Aragón viviera”. |
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Contenido de su discursoUna crítica larga y afilada la dedica Forniés a los diputados cuneros:
A Forniés le gusta rebatir con argumentos a quienes le contestan en artículos o quienes no han sabido apreciar sus preclaras ideas. Algunos fragmentos corresponden a interesantes réplicas a otros articulistas en diversos medios, como a un tal Ben-Amel que escribe en “Lealtad” (21/04/1912), a las palabras y actitudes de Heraldo (16/6/1912), y alguna replica a colaboradores del propio periódico Aragón, como S. Kossti (19/5/1912). De sus escritos obtenemos pistas que nos hablan de una pasada actividad pro-regionalista, que da apuntes del periodo con menos datos sobre él (entre 1892-1912):
Sus escritos también nos ilustran sobre su carácter, de su convencimiento y no precisamente de un exceso de modestia:
¿Era costista General Forniés? Se puede considerar que sí, así como muchos de los colaboradores de este semanal. El propio Forniés, así lo expresa en un artículo:
En otros párrafos de sus artículos (Véase especialmente “Actuación regionalista”, 12 de mayo, nº 18) aboga por la potenciación de instituciones históricas aragonesas y restablecimiento de antiguos fueros, que tiene por más perfectos y con más libertades para el individuo que las leyes y estructuras castellanas que se impusieron doscientos años atrás, aunque él mismo creía todo ello improbable. También difunde como una aspiración regionalista la potenciación de los municipios, como nervios del Estado, que recuperen las funciones que antes ostentaban, aunque también cree que es inviable sin “su libertad nativa y su dinero” [...] “no a la antigua usanza, porque a ello se opondría entre otras causas la enajenación bárbara de los bienes comunales y propios de los municipios”. Posiblemente, la época en que se expresaban todos estos pensamientos estaba marcada por un excesivo centralismo, y algunos argumentos estaban motivados por el tipo de defectos que tiene cualquier burocracia excesivamente centralizada:
De hecho, todo su artículo “Actuación regionalista”, resume muchos puntos y razonamientos por los que creen que es necesario ser regionalista y fomentar el regionalismo en Aragón. Un sentir personal que creemos entrever en las palabras de Forniés en diferentes artículos es su falta de esperanza en que finalmente cuaje un espíritu aragonesista en la región. Seguramente Forniés hubiera querido encontrar y fomentar el ánimo y energía colectivos que se despertó en los regionalismos de las comunidades vecinas como Cataluña o el País Vasco, que viven en esta época de entre siglos un periodo de búsqueda y revalorización de sus señas de identidad, que calaría finalmente en muchas capas sociales y serían asumidas por las clases burguesas dirigentes. En junio de 1912 el motivo de las quejas contra el centralismo vino motivado por el regreso con las manos vacías de la “Comisión de peticiones y agravios” que se desplazó a Madrid “en busca de la protección centralista”. Fue el argumento perfecto para Forniés, quien vio así corroborado por los hechos, lo que argumentó tiempo ha contra algunos aragoneses que le debatieron que no era necesario un partido regionalista, sino confiar en el patriotismo común... A Heraldo de Aragón, el diario de la competencia, que reacciona en su editorial tras el regreso de la comisión, lo califica de aragonesismo deslavazado. Le replica que:
Crítica de la educación en España No solamente escribe de política en sus columnas General Forniés, pues al hilo de otras críticas sociales, nos dibuja en ocasiones pesimistas panoramas de algunas facetas en la base del retraso de nuestro país respecto a otros del contorno: la educación.(16) Lo exponemos con detalle porque tal vez trasluce parte del pasado de nuestro protagonista. Forniés cree que la función de la educación debiera ser perfeccionar a la persona en lo profesional, en su actuación política y para llenar los fines de la vida. En cambio, la realidad de la educación en España pasa por:
Modelos políticos de ForniésAlgún artículo suyo refleja las facciones y personalidades políticas de la época de comienzos del siglo XX, de cara a quienes tenemos una idea somera, y nos ilustra sobre las afinidades y animadversiones de General Forniés. Es significativo el artículo “¡¡¡Para cuando los rayos!!!” del 7 de julio. En el menciona a Montero Ríos, Canalejas, Maura... como parte del sistema centralista que no está dispuesto a implantar ni siquiera las reformas que ellos mismos proponen, caso de las “mancomunidades”. Pero es más revelador del pensamiento de Forniés lo que
escribe sobre Françesc Cambó (1876-1947).
Así, cuando Cambó se integra en la política nacional formando un “contubernio del regionalismo y del centralismo”, y Forniés cree esa posición errónea, trata de justificar su actuación de 1912, en varios párrafos:
Cambó no tuvo inconveniente en integrarse en la política madrileña para hacer cambios desde dentro del sistema; y fue partidario del mantenimiento del orden público a cualquier costa, así como de prevenir cualquier ruptura del orden social y sus clases. Sufrió rechazo en Cataluña por esta misma actitud, por parte de sus compañeros o rivales nacionalistas más radicales, o impacientes, pero éste financiero creía que “la regeneración sólo podría venir desde la derecha, lo que excluía posibles escrúpulos nacionalistas en los acuerdos con Madrid”(17) Impacto de los discursos de ForniésEl discurso de Forniés se basa en argumentos y los expone mayoritariamente con tono vehemente. Su prosa hace gala de una riqueza de léxico, expresiones o referencias clásicas que nacen invariablemente de la formación intelectual decimonónica de Forniés (a un lector actual le obligarán a consultar diccionario y enciclopedia); aunque él la describe como desaliñada, “porque mi pluma nada galana no da para más” y reconoce sus limitaciones como conferenciante porque “lo que lamento es no tener la arrebatadora elocuencia de Mirabeau”. (18) Creemos que Forniés, mediante sus argumentos y vindicaciones, acumularía una pequeña comunidad de lectores y seguidores... Publicaban en la revista “Aragón” muy prestigiosos colaboradores, de mayor talla intelectual que Forniés posiblemente, pero él figura varias veces en la primera página, y no pensamos que sea únicamente por la conveniencia del montador de un periódico diseñado a la vieja usanza (cuya primera plana aún era una página más, y no un reclamo o escaparate del contenido). No sabemos la tirada del semanal “Aragón”, o si Forniés escribía para otros medios aragoneses. Sería lógico que entre 1892 y 1912 lo hiciera, y quizá también después de 1914. Recordemos que dio discursos en el “Círculo catalá” de Zaragoza, o la mención a las burlas de que dicen son objeto los aragonesistas. Todo hace pensar que los aragoneses regionalistas serían entonces minoritarios y su impacto pequeño. La existencia y publicación de un artículo de terceros alabando a Forniés, al que no conocen y cuyo nombre creen que es un seudónimo, no hace sino constatar que las colaboraciones de Forniés en prensa regionalista tenían eco en la sociedad aragonesa, pero un tanto escaso, y que las figuras regionalistas son relativamente anónimas. (19)
El 11 de agosto de 1912 “Aragón” reproduce un artículo dedicado a General Forniés, publicado en el periódico “El Porvenir”, de Huesca. El desencadenante es un artículo de Forniés que no conocemos titulado “Mentiras tradicionales. Nuestra agricultura” del que dicen que “hay un fondo de ira, un mucho amor a España, un noble sentimiento de justicia [...]” Tras algunos párrafos que nos hacen reflexionar, en que aclaran que la primera sensación lleva a rechazar de plano las teorías de Forniés sin meditarlas, sólo leyendo con detenimiento el artículo desde la primera línea a la última, sin perder sílaba, se puede asentir y sentir al mismo tiempo. Concluyen que:
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1914. Una vía hacia... ¿la agonía?En 1914 comienza a publicarse la segunda época del semanario “Aragón”. Ya en su segundo número encontramos una colaboración de Forniés, titulada “Un pueblo sin conciencia”. Cambia el tono de su elocuencia, y empieza con ánimo, crítico, profundo y relativamente sereno, comparado con sus inflamados discursos de un par de años atrás. No trascribo el artículo por su tamaño, pero estos dos párrafos entresacados son muestras significativas:
Esta es la triste y desesperanzada opinión, muy crítica, de General Forniés. Sigue denunciando en otras frases el status quo, a los diputados cuneros, el caciquismo, la falta de conciencia colectiva del pueblo y las cabezas pensantes... Nos da la impresión (subjetiva, no se olvide) de que es un hombre distinto el que nos escribe. Éste se haya ya en un final de etapa, ya no puede luchar contra el sistema y apela al “auxilio espiritual de hombres superiores”... “a desinfectar esta charca” que ciertamente era la política española en la época de entre siglos. Quizá hecha de menos una figura intelectual que arrastre al país y las facciones políticas y el pueblo hacia arriba. Todos sabemos que en España estas personalidades apenas existen; cuando brotan, como fue, por ejemplo, la gran conciencia y figura de Miguel de Unamuno, (contemporánea de Forniés, –nacieron el mismo año-), unos las ensalzan, otros las derriban, pocos la comprenden en su profundidad. Históricamente hemos recibido la herencia de una clase política bastante imperfecta y sufrido el espíritu y mediocridad de la visceralidad militar, conformado por el interesado egoísmo de determinadas facciones. Pero, lo que es más importante en el discurso de Forniés, es que, distinguiéndose de las colaboraciones en la primera etapa en “Aragón”, dos años antes, ahora no se menciona ni una vez a Aragón, su pobre tierra. Amplía sus miras. La falta de conciencia y los otros defectos que expone con meditada resignación hacen referencia explícita a España y los españoles. Casi podríamos afirmar que General Forniés, en 1914, medita en un sentido unamuniano, y que “le duele España”, como les ocurrió a otros íntegros intelectuales. ¿Leía Forniés los artículos y obra de Unamuno? Lamentablemente, de esta segunda etapa apenas se conservan en el Archivo Biblioteca Hemeroteca Municipal de Zaragoza, una pareja de ejemplares, y no podemos atestiguar si hubo más colaboraciones de Forniés, o si de haberlas eran combativas o descorazonadoras, regionalistas o de ámbito nacional. La tercera etapa del semanario apenas la he podido estudiar ni he hallado colaboraciones de Forniés, pero también es un registro incompleto de ejemplares. |
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Unos escritos amargosEn enero de 1919 se lanza una nueva publicación absolutamente regionalista, EL EBRO; se edita en Cataluña, en Barcelona. Sus colaboradores están todos comprometidos con el regionalismo aragonés, por lo que seguimos viendo entre sus páginas a muchos de los convencidos defensores del aragonesismo que antes publicaron en "Aragón" ¿Escribiría todavía General Forniés? Sí, pero ya muy poco. Hallamos su primer artículo en el nº 10 de EL EBRO el 29 de junio de 1919 ("Los dioses se ausentan") con el mismo tono reivindicativo y victimista, abominador del centralismo y la política de la Restauración; y tras bastantes números una colaboración tremendamente valiosa. La última publicación que hemos hallado de Forniés es muy especial por el tono y por lo que cuenta; ofrece detalles de su vida, de su infancia y deficiencias de la educación provinciana, de las ingratitudes y de sus colaboraciones en determinada prensa, que aún estamos por estudiar. Y por su estado de ánimo y algunas frases parece una clara despedida de la faceta de colaborador en prensa. En este momento tendría en torno a 56 años. Suena a testamento como escritor de opinión. Lo reproducimos completo por lo que de interés tiene en estos aspectos. Algunos matices se han perdido al no poder reconstruir el ambiente político, tendencias de diversas publicaciones, referencias temporales. En otro orden de cosas, hace gala de la soberbia que caracteriza otros escritos.
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Examen de concienciaNo soy actual: debí nacer en el siglo XXII; he nacido en el siglo XIX y de ahí mi fracaso. No es mía la culpa. Cuando comencé a ser hombre me maleducaron. Quisieron los rancios hijos-dalgos de mi casa que mi educación respondiera a las tradiciones honradas y venerandas de su vetusto solar. Me colocaron desde niño un corsé-coraza que abroquelara y difundiera mi espíritu contra la gitanería, la mansuetud y la cobardía racial del medio en que principiaba a vivir, y lograron sin gran esfuerzo que yo fuera caballeroso, honrado e independiente. Pero lo que los míos no contaron fue con la huéspeda, y la huéspeda fué la gitanería, ruindad y miseria que encerraba la sociedad donde forzadamente tenía que frecuentar. De ahí mis tumbos. Llevo medio siglo de lucha, y siempre he perdido. Por cada persona decente que Dios me deparó, he tropezado, en este maldecido mundo, con mil granujas. Cuando no granujas, imbéciles; si no, lacayos; siempre los sepulcros blanqueados; como los de los Santos Evangelios. Todos los canallas que he tratado acudieron a mi con el mismo estribillo:
«¡¡Ayúdeme usted, por Dios!!» «¡¡¡Si
usted fuere tan amable, que me ayudara!!!» Está sangrando todavía la última injuria. Tuve la condescendencia de colaborar en La Crónica; veía a su director Miral asediado por un Directorio, en donde el miembro, que más y que menos tiene una dinastía de reyes –un rey me parece poco- en el pecho y un anarquista en la espalda. Tuve compasión a Miral, al que conocía sólo por sus artículos, que entre las líneas adivinaba yo su suplicio, y viendo a un pobre hombre sudando amarguras y bebiendo berrinches, me apiadé y, espontáneamente, aproveché la primera ocasión y le remití unas cuartillas. Mi primer artículo de La Crónica creo que no pudieron leerlo. En un rincón del periódico apareció en caracteres tan microscópicos, que había que dejarse los ojos en el papel para entender aquello. Disimulé como pude el desaire, y a los pocos días, aprovechando la plancha que el señor Castel hizo en Tortosa y la defensa que de aquel acrobático duplante hizo Rocasolano, quise poner las cosas en su punto, y al hacerlo hube de llamar cándido al buen doctor, a quien, como tal, respeto y hasta reverencio, y me mutilaron el artículo, y para que fuera mi éxito menos ostensible, me mandaron el artículo a segunda página. Como consecuencia de aquel artículo, unos cuantos renacuajos de la charca turolense se me insoletaron y quise volverlos a la charca a trallazos, y entonces tuve que aguantar que la La Crónica admitiera el pestilente croar de los renacuajos, y no me admitió que les pusiera un correctivo ni que me defendiera de sus babeos y de sus estridencias lacustres. Y que el motivo fue gordo. Para Miral, mis réplicas a los innominados eran, según carta suya, que guardo, asunto limitado, trivial, sin importancia; para La Crónica, en cambio, los insultos y salivajos de los quidam eran de interés general. Al mismo tiempo La Crónica publicaba una carta del novillero «Nacional». Y ya, entonces, me expliqué que don Domingo menospreciara mis artículos. Yo, un pobrete literato aragonés, abogado sin ejercicio, en funciones de juez rural, vecino de un lugar de cuatrocientos vecinos en donde todavía no se lidia ni un mal novillo, ni tenemos plaza de toros, ¿con qué derecho podría yo disputar un espacio en La Crónica nada menos que a «Nacional», hombre que, por su mote y por su profesión, tiene una circulación ibérica y hasta ultramarina? Yo, en cambio, mi circulación es limitadísima; sólo abarca las tres provincias aragonesas, y un poquito en Barcelona, donde El Día Gráfico me ha publicado, en contactos honores, cuantos artículos he remitido. Por lo que cuento, me he propuesto no escribir más que cartas familiares, porque lo que es esas no me las trunca nadie. Por otra parte, yo no quisiera tener que decir a la hora de mi muerte lo que dijo un famosísimo crítico del divino Dante. Yo quiera decir todo lo que siento de Aragón y sus arrabales, en plena salud, y cómo me gusta decirlo, en aragonés neto y con el brazo remangado. No con la cobardía y mansuetismo en circulación. En Aragón no tenemos hoy conductores de verdad; nos faltan
plumas y periódicos. Hoy la propaganda es estridente, en todos los frentes. La sacudida mundial nos ha dejado como reato, un ardor apasionado, provocativo. Hoy la elocuencia y la escritura están más en los puños que en la cabeza. Corazón y puños, y es lo que faltan. Aunque parezca irreverente, Jesús hoy dejaría las sublimes y sencillas parábolas y predicaría con una ametralladora preparada a sus pies; el látigo con que acarició los lomos de los mercaderes, sería el instrumento más eficaz de sus elocuentísimos sermones. Los lomos curtidos de los esclavos, hechos a las soleas y verdascos de sus señores, no reaccionarían con halagos y caricias mujeriegas. Y Aragón es ya una barricada madrileña; si se la quiere reconquistar y volverla aragonesa, hacen falta domadores con buenos puños, corazón fuerte y de conciencia honrada. Lo demás es jugar, pasar el rato y hacer el pendón con las oriflamas y oropeles retóricos que heredamos del bajo imperio. General FORNIÉS CALVO
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Sus colaboraciones en "La Crónica de Aragón"Siguiendo las indicaciones de Forniés de que había colaborado en este diario aragonés de la segunda década del siglo XX (1/10/1912-10/10/1920), buscamos en dicho periódico hasta dar (con cierta sorpresa) con una abundante serie de artículos suyos. Retrocedemos ahora unos meses en el tiempo: Forniés daba a entender en su artículo posterior, de "El Ebro", lleno de amargura y espinas, que habían arrinconado su primera colaboración y después se había enzarzado en alguna discusión publicada que motivaría el cesar ensus colaboraciones. No parece que fuera así a la vista de lo hallado. No hemos hallado ese primer artículo orillado, si en cambio una serie de colaboraciones, la mayoría de las cuales se publicó en primera plana de este diario (que ofrecía entre cuatro y ocho páginas). El primero de una serie de artículos firmados por Fornies bajo el epígrafe "Voces" se publicó el 4 de junio de 1920. Apareció en primera página. Las colaboraciones versan sobre aragonesismo político, anticentralismo, tienen tono victimista y en algunos casos critican a determinadas personas públicas, a las que no se cortaba en señalar públicamente. Encontramos sus colaboraciones entre el 4 de junio y el 9 de septiembre. - 4 de junio: "Voces". Contra el centralismo y las diputaciones
provinciales, sus "taifas"; aboga a favor de la fundación
de una escuela de zootécnia, unida a la de Veterinaria, para formar
profesionales, mediante becas. Pronto comienza una primera polémica. El día 26 del mismo mes se publicó un artículo en contestación al del 10 de junio de Forniés. Un tal Tomás Gascón, de Estercuel, escribe en defensa del político provincial atacado por Forniés, Carlos Castel, a la sazón, Director General de Obras Públicas y diputado del distrito de Montalbán. No parece seguirse polemizando por la diferencia de pareceres, y Forniés sigue publicando a buen ritmo. El siguiente artículo es del 6 de julio de 1920, y en este sí que contesta en tono solemne, restregando por la cara al alcalde de Teruel, nada menos, sobre la nobleza de su apellido, conocimiento y amor a Teruel y muchos otros detalles biográficos de General Forniés, que corroboran datos que ya poseíamos anteriormente. Posiblemente sería esta serie de artículos a favor y en contra de los políticos turolenses los que originarían el roce con La Crónica que antes detallábamos, según el absolutamente parcial juicio de General. Sigue publicando Forniés sin aparente discriminación, por
parte del Director: No hallaremos más artículos de Forniés, pero acaso porque el diario que fuera competencia de Heraldo de Aragón terminaría su vida tipográfica sólo un mes más tarde. Por su gran interés como biografía de Forniés, reproducimos completo el artículo de Forniés en La Crónica de Aragón, del 6 de julio de 1920 Siento infinito molestar la atención del periódico y de los lectores en una discusión baldía; y además hacerme cómplice de la cursilería de quedar en rectificaciones ñoñas, con don Isidro Salvador, a quien desconozco, por más que ese señor sea alcalde de Teruel; que tampoco me consta. Por mí; a quien debo mucho por respeto a mi apellido ya ilustre
en el siglo XIII, y aragonés desde entonces; desciendo a un plano
que me repugna; a contender con un alcalde de Teruel, que olvidando la
Templanza que debe a su cargo y el respecto y consideración que
debe a un aragonés que hace treinta años ha puesto su pluma
y su dinero al servicio de su país; quiere defender a Teruel y
su Ayuntamiento, tratándome como pudiera hacerlo el último
alguacil, en la última aldea turolense. Dice ese señor que
en un artículo mío vertí conceptos injuriosos y falsos
contra Teruel, y no hay tal. Yo comenté el viaje a Teruel del señor
Berdejo y este señor dijo en Zaragoza: Esto me pareció absurdo, y no quise, como hombre culto –pero culto de verdad- por mis estudios por mi amor a un país, por conocerlo y por ajustar mis acciones a una estrecha disciplina intelectual y moral. Yo por esto protesté contra ese absurdo y nada más. Díceme el señor alcalde de Teruel que yo he recogido del arroyo voces, confundiendo lastimosamente la oposición estólida y sistemática con los demás concejales. Luego el señor Berdejo y «Heraldo» estaban en lo cierto. Hubo, pues, en el Ayuntamiento de Teruel la oposición de una minoría al concurso municipalista. No, señor alcalde; yo me precio de persona limpia y como tal
me guardo mucho de recoger de la calle como decimos los aragoneses, no
del arroyo, que eso transciende a cursi, nada que pueda ensudar mi bien
cuidadas manos. A no ser que usted entienda que los periódicos
son calles o arroyos, que es donde yo leí la versión que
motivó mi más acendrada protesta. Eso es lo injurioso para mí; cree que un hombre de mis circunstancias
se dedica como una comadre como las que hacen calceta en las grandes avenidas
turolenses, a recoger chismes y enredos de bajo coturno. El año 1892, en el único certamen literario del Ateneo turolense, me cupo la honra de ganar el primer premio de una Memoria que presenté estudiando «Las causas de postración de la provincia». Tuve el honor de que dos docenas o tres de hombres cultos (en Teruel no ha habido más nunca) me felicitaran efusivamente. He representado el distrito de Montalbán, en su Diputación; en el año que fui a la Comisión provincial, como soy estudioso, conocí a conciencia lo que es Teruel. Por mis cargos de alcalde, y juez municipal, y diputado provincial, he tenido muchas ocasiones de conocer a Teruel. Recientemente en el Estudio de Filología de Aragón; tengo presentada una colección de artículos aragoneses que pasan de 6.000; cosa que no ha hecho ningún turolense; primero porque no saben ni les caben en la cabeza, y segundo porque entre todos los de Teruel no tienen la mitad de cariño que tengo yo a Aragón, porque en el siglo XIII, mi familia era nombre con solar conocido por Olsón; en el Pirineo, y creo que en setecientos años que llevo de aragonés me obliga a amar mucho a mi país. Conozco su legislación, su literatura, su idioma, yo sé aragonés; y cuando lo hablo, sé por qué y lo digo sin matizarlo de madrileñerías cursilonas. Y como conocer Teruel lo conozco bien de vedad. Teruel es un pueblo muy pobre y muy ignorante. Es la clase baja, que lo es muchedumbre, muy buena muy honrada y muy sufrida; y su ignorancia y su pobreza las debe a un gremio politiquero, de ahí que no se han preocupado nunca de hacer de Teruel una población sana; y sino rica; por lo menos, no tan pobre. El Ayuntamiento de Teruel no ha hecho más que cobrar los consumos y repartir en calderilla su producto una colección de empleados mal retribuidos. No tiene Teruel el agua suficiente abundando tanta en sus alrededores; no tiene alcantarillado; no tiene las escuelas necesarias; no tienen la asistencia benéfica, con sus enfermos y desvalidos, pues la Diputación consume las tres cuartas partes de su haber, en menesteres que debieran de ser municipales; y en cambio, a la provincia se la ordeña como a una vaca; para que en Teruel se puedan sostener centros docentes y benéficos que debieran pagarlos su Ayuntamiento. Los pocos pobres que en este pueblo han acudido a la Casa de Beneficencia de Teruel, se les podía haber mantenido aquí con langosta y foiegras y haberles puesto automóvil, pues en treinta años ha habido dos huérfanos, cuatro o seis años cada uno; y este le ha costado a este pueblo más de 70.000 pesetas de contingente provincial. En Teruel no hay bueno más que la gente obrera del campo y la ciudad; las torres mudéjares del Salvador y la Andaguilla; la techumbre de la catedral; los restos del antiquísimo palacio de la Judería y las buenas mozas de cántaro que hacen lo que buenamente pueden al llenar en la fuente de Torico. Lo demás de Teruel es muy malo; usura, pagarés, tiendecicas, juegos de azar, vaquillas del Ángel, flamenquismo, pana y alpargata. Vea, usted, señor Salvador, si conoce de cerca a Teruel. Y como esto es el Evangelio de San Mateo, siempre que quiera usted iré ilustrando su memoria, con lo mucho que sé de la ciudad de los Amantes. General FORNIÉS CALVO Tras el detenido estudio de este artículo añadimos a nuestro conocimiento de Forniés que aquella colaboración en Miscelánea Turolense, sería, seguramente, el texto de su «Las causas de postración de la provincia», que fue el primer premio del certamen literario del Ateneo turolense, en un lejano 1892, con un General de 28 años. Sabíamos por diversa documentación que había sido
juez municipal, pero no como dice que hubiese sido alcalde de Blesa (se
entiende). Y confirma de primera mano que está colaborando con
uno de los mayores esfuerzos por la conservación del idioma aragonés,
en un estudio que describimos en el siguiente apartado. |
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Como hemos visto Forniés fue colaborador en diversos medios de comunicación aragoneses, marcados por su inclinación al regionalismo o el espíritu regeneracionista. Ahora sabemos que no fue una colaboración aislada en el tiempo, sino que movía en los mismos círculos que muchas de las personalidades de la cultura, el periodismo, la literatura... Forniés colaboraba en 1912 en el semanario “Aragón”, donde también lo hacía Juan Moneva y Puyol. Este gran estudioso tenía el proyecto de crear el Estudio de Filología de Aragón, que fraguaría en 1915, y que quería fructificar en un “Diccionario de aragonés”, realizado con profesionalidad y amplios estudios de campo, que eran públicamente anunciados, para recopilar vocabulario. Aquí es donde Forniés, en contacto o enterado del proyecto del Estudio de Filología de Juan Moneva, realizó la gran aportación a la herencia cultural popular de Blesa y Aragón: su recopilación de vocabulario. Pero todo el esfuerzo quedó enterrado durante décadas, así que... empecemos por el final. Volvamos al presente. En 2004 se publicó sorpresivamente "Vocabulario de Aragón", que a pesar de lo reciente de su aparición, se basa en la edición de un manuscrito inédito presentado entre 1922 y 1924 a la Real Academia, realizado con el material recopilado a lo largo del primer cuarto del siglo XX. La procedencia y volumen de vocablos recogidos es el de un auténtico y amplio diccionario aragonés. Aunque la autoría del "vocabulario" se presenta encabezada
por Juan Moneva y Puyol, en él colaboraron una serie de personalidades
aragonesas de la época, y contó con la virtud de su publicidad
requiriendo la colaboración de la sociedad. Moneva preparó
el manuscrito para la Real Academia, donde quedó semioculto, y
tras casi 80 años lo ha rescatado José Luis Aliaga
Jiménez que realiza un buen trabajo de investigación. Según las investigaciones del filólogo José Luis Aliaga, General Forniés fue el autor de una recopilación de casi 2.500 palabras recogidas en Blesa o sus inmediaciones. Téngase en cuenta que el total del diccionario recoge en total 19.683 acepciones, así que la aportación de Forniés supone más de 10%. Aunque estuvo previsto publicar esta recopilación en el Boletín Oficial de la Provincia de Teruel, alrededor de 1916, no tenemos constancia de que se llevase a cabo. Tras casi 90 años oculto, nos encontramos ante este tesoro inesperado, una hermosa herencia aplazada, que invita a viajar a través del contexto de las palabras y las expresiones... un libro, en suma, imprescindible para la localidad de Blesa y los que buscan entre su ser, su historia y señas de identidad. Forniés regaló a la cultura aragonesa mucho más que un diccionario del vocabulario de los blesinos, se trata de una ventana al pasado que recopila, sin duda, el habla pura y rural del siglo XIX. Para todos los curiosos es un material insustituible para estudio y catalogación, hojear y consultar, para contrastar con las palabras que todavía usan nuestros mayores. EpílogoCerramos por ahora este artículo a la espera de conseguir más información en el futuro. Como habrá apreciado el lector, desconocemos dónde y cuándo murió este destacado blesino, así como detalles de su etapa política, de sus conferencias en el círculo catalá, además de muchos detalles sobre su descendencia, familia y patrimonio. Por ello hago un llamamiento: si nos leen descendientes de General Forniés
y Dámasa Lomba, que por favor, se pongan en contacto conmigo (
Esposa de Ernesto es biznieta de Doña Dolores Calvo y Don Timoteo
Forniés, y nieta de Doña Dolores Forniés Calvo (hermana
de Don General), por lo que el apellido Forniés era el segundo
de su madre y mi esposa no lo lleva ya. Ernesto Conesa
Complementamos este trabajo con un anexo sobre facetas secundarias de la familia de General Forniés.
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ApéndiceAnexo I. Propiedades y adquisicionesGeneral debió contar con recursos económicos que le permitió invertir y comprar bienes raíces, como tenemos constancia a comienzos del siglo XX. No obstante, los blesinos que nos hablan de su prosperidad también nos comentan, sin poder precisar mucho, el como del desgaste de aquellas fortunas de antaño. Para mantener su posición social, estas familias se iban desprendiendo gradualmente de sus tierras o inmuebles, que eran comprados por quienes en aquel momento disfrutaban de un momento más próspero. Por diversos documentos de la época que hemos hallado en el A.H.P.T., sabemos que el 31 de mayo de 1902 compró a D. Joaquín Calvo Blasco (su cuñado): el horno de pan de la calle la Hilarza, la casa macelo de la plaza Vieja, además de pajar en los Altos y las parideras en la Hoya del Pozo, Sanched, Galindo, Cañadavellida, las Costeras, Valdeoria. Además adquirió otra en la era de los Sobrinos comprada a Pedro Arnal. (20). General Forniés y Calvo compró en 1903 la casa macelo (matadero) que existió en la planta más baja de las escuelas, local que más tarde venderían Fabián y Manuela a Germán Lomba en 1916 para instalar la carpintería que hoy es Museo de esta actividad. Las familias Forniés, Calvo y su patrimonio Timoteo Forniés Ardid (padre de General) nació en 1828 (según el censo de 1906, o 1830 según el de 1890) y era uno de los "propietarios", según figura en ellos, domiciliado en la calle Baja. Sus actividades económicas tienen reflejo en unos pocos documentos de contribuciones locales: en la contribución de 1868-69 figura como abastecedor de carnes para arrieros[?]. Más adelante lo hallamos como uno de los ganaderos de Blesa en la contribución urbana de la localidad en 1878-1879. También sabemos que fue alcalde del ayuntamiento de Blesa a fecha del 30 de junio de 1873, como figura en la Contribución de inmuebles, cultivo y ganadería, Restos del A.M.B. Parece claro que se trataba de un propietario potente y con liquidez económica, pues adquirió una dehesa en el término de Moneva a mediados de siglo XIX, el periodo de las desamortizaciones. (21) También figura este hacendado como una de las partes en una interesante "Carta de pago y cesación de consorcio" que tiene por otorgantes: Francisca Magallón y Calvo acompañada de su esposo D. Tomás Royo y Esteban, de una parte, y de otra, D. Timoteo Forniés y Ardid. Tomás Royo y Esteban era otro de los grandes terratenientes. (22) Timoteo Forniés no figura como propietario en la contribución
industrial de 1858, ni en el censo electoral de 1897, pero sí en
el de 1906 cuando contaba con 78 años. Nada más sabemos
de él por el momento. Por otra parte, sabemos de la existencia de un documento de 1903 en que figura la familia Forniés, pero que no hemos podido estudiar. Un pleito entre la familia llega a la sala de lo Civil del Tribunal Supremo, y se describe como "Manuel Royo Ferrer, como marido de María Forníes contra General Forníes por sí y como marido de Damasa Lomba sobre pobreza del primero". Panorama económico de Blesa entre el siglo XIX y XX Blesa a comienzos de siglo estaba constituida por una gran masa de pequeños y medianos propietarios, además de las pocas casas ricas de que todavía se podía hablar hace medio siglo. A este panorama se llegó en el transcurso de pocas décadas en el periodo de entre siglos. En las postrimerías del siglo XIX gran parte del término
(campos y parideras) y propiedades de urbanas estaban en pocas manos.
El vecino Ricardo Salas, octogenario ex-alcalde de Blesa,
nos contaba que él todavía conoció aquella situación
de principios de siglo, cuando según él “Blesa era
de tres familias”. Por lo demás, el resto de los 1.300 habitantes de la localidad
se repartían con más o menos equilibrio numerosas parcelas
de tamaño entre pequeño y mediano, la mayoría de
secano y alguna en regadío. El 81% de los varones mayores de 25
años (303 personas) se dedicaba al sector agropecuario. De ellos
una veintena eran pastores, y el resto se dividía entre los agricultores
y los jornaleros. El otro 16% de la población adulta masculina
tenía diversos oficios o comerciaba, y restaba el 3% que tenía
empleo en la administración o servicios. (24) |
Fachada, e interior de su antigua casa, en Blesa (Teruel). El alero indica que se construyó en 1608. Fotos de FJLA y Olga Royo.
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Fuentes de archivo Fuentes de hemeroteca Testimonios orales - FERNÁNDEZ CLEMENTE, Eloy; FORCADELL ÁLVAREZ, Carlos (1979),
"Historia de la prensa aragonesa". Guara editorial. 1.- Archivo parroquial de Blesa. Libro de bautizos. Dolores: Nº 134 L000486 F78 (inscripción de octubre de 1958), y Mª Dolores: Nº 68. L000486 F45 (inscripción de febrero de 1957). Estas partidas no siempre son fuentes fiables en el caso de Blesa, pues tras la destrucción del archivo parroquial y municipal en la última guerra civil, algunas partidas de bautismo fueron reconstruidas "de palabra" (como es el caso de estas), y pueden ser fuente de errores. En este caso, nos inclinamos a pensar que la correcta será la segunda, la que hace a los progenitores oriundos de otras localidades, pues da la impresión de que, para quien solicitase la partida bautismal, la primera pudo ser fruto de cierta desidia por buscar información, o desinterés del lugar de nacimiento de los abuelos, ya muertos hacía tiempo.] 2.-Sólo el 37% de los hombres blesinos mayores de 25 años sabía leer y escribir a finales del siglo XIX. Fco. Javier Lozano, “Población, instrucción y empleo en 1897. Los electores blesinos a finales del XIX”, publicado en Internet en “Blesa, un lugar en el mundo”, en www.blesa.info y en la revista cultural El Hocino, nº 10 (agosto 2003)]. 3.- Archivo Histórico Nacional UNIVERSIDADES, 4027, Expediente 2. De la certificación del Expediente académico de General Forniés Calvo, alumno de la Facultad de Derecho de la Universidad, expedido por la Universidad Central. 5.- En el periódico "Miscelánea turolense" pág.512. Índice general - 1891. 6.- A.P.B. Partidas bautismales. Tomo 1. El 12/2/1900 D. Fco. Bullie párroco, bautizó a Dolores, nacida el 11/2/1900 a las 5. Las dos tumbas que todavía se conservan en el cementerio de 1892 de las dos niñas apellidadas Calvo y Forniés, serían, en principio, sobrinas de General. 7.- En 15/3/1894
también era Delegado Juez. Municipal. General Forniés
era delegado del Sr. Juez municipal en 22/10/1900 [según consta
en la copia del certificado de la boda de Tomás Artigas González
(hijo de Florencio y Catalina) con Vicenta Iranzo. 8.- Heraldo de Aragón, 2/11/1955. Francisco Izquierdo Trol, natural de Belchite, bajo el pseudónimo de Orlando. 9.- En la "sección varia" figura bajo el epígrafe de "La Asociación en la provincia de Teruel" que respondiendo a nuestra invitación, nos han enviado muy curiosos datos y noticias: D. General Forniés, de Blesa;... "Miscelánea Turolense" nº 10, de 25 de mayo de 1892. pág. 183. El llamamiento era hecho público en un número anterior para conocer las asociaciones de la provincia y su movimiento sociológico antiguo y moderno (asociaciones religiosas, administrativas, producción o comercio, mutualidad, instrucción, recreo...) M.T. (pág. 109). nº 7 de 10 de noviembre de 1891. 10.- SANCHO IZQUIERDO, M. (1979) “Zaragoza en mis memorias (1899-1929)” I.F.C., Pág. 94-95. El referido “Centre Catalá”, donde se reunía Sancho Izquierdo con diversos amigos estaba “en la calle de Santa Cruz, frente a la que entonces se llamaba calle de Goya [en el casco antiguo de Zaragoza]. También allí se hacía teatro de aficionados [...] También se bailaba. Junto a los bailes modernos en boga entonces, estaba lo tradicional, la sardana [...] Ibíd., pág. 83. 11.- FERNANDEZ y FORCADELL (1979) pág. 131. Frase tomado del último Editorial de la primera época. 12.- G. F. Aragón. 21/4/1912 (n º 15) 13.- G. F. Aragón. 28/4/1912 (n º 16) 14.- G. F. Aragón. 12/5/1912 (n º 18) 15.- G.F. “Aragón”. Artículo “Pro Victis”, de 16 de julio de 1912. 16.- “Aragón”. G.F. Artículo “La honorabilidad política y social”, de 16 de julio de 1912. 17.- Enciclopedia Universal Multimedia de Micronet. 2004. Artículo Cambó i Batllé, Francesc. Ahí puede ampliar muchos más detalles, así como consultar bibliografía. 18.- “Aragón”. G.F. Artículo “Regionalismo Aragonés”, 21 de abril de 1912. 19.- Artículo “General Forniés”, reproducido en “Aragón” el 11 de agosto de 1912, y primeramente publicado en “El Porvenir” de Huesca en fecha aún por determinar. 20.- A.H.P.T. Hacienda. Apéndices amillaramiento. 1903. 21.- A.H.P.Z. Sección Administración central periférica. Subsección Hacienda Organismo: Delegación provincial. Moneva/Zaragoza 1862 880/ 2466-5 Expediente instado por Timoteo Forniés, vec. de Blesa, sobre nulidad de la venta judicial de una dehesa, sita en los términos de Moneva. 22.- Archivo de Montalbán. Protocolos. 1883 Protocolo Blesa LOP BIELSA, Ramón 335/1035. nº 177. Blesa 8 octubre 1883. 23.- Archivo Histórico Nacional. Recursos de la sala de lo Civil del Tribunal Supremo. Código de Referencia: ES.28079.AHN/2.1.64.1.1//FC-TRIBUNAL_SUPREMO_CIVIL,26,EXP.432. Recurso nº 432/1903 de Manuel Royo Ferrer, como marido de María Forníes contra General Forníes por sí y como marido de Damasa Lomba sobre pobreza del primero. 24.- LOZANO ALLUEVA, F.J. (2003) “Población, instrucción y empleo en 1897 Los electores blesinos a finales del XIX” publicado en Internet en "Blesa, un lugar en el mundo" (www.blesa.info).
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Ultima actualización: 11 de junio de 2008 |
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