El eclipse de . Así lo vivieron los aragoneses

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El último eclipse total en España, que esperaron y contaron nuestros bisabuelos.

En iba a haber un eclipse total del sol, que sería visible en una buena parte de España, muy similar al que va a sombrearla 121 años después. Aunque pueda parecernos que en 1905 nuestros abuelos y bisabuelos tenían mejores cosas que hacer, si lees la prensa de la época, había tanta expectación por el espectáculo astronómico como ahora.

Pero ¿sería aquella ansia un globo inflado por la prensa, que solo se esperaba en los entornos urbanos, o también se vivía en los pueblos de Aragón?

Pues va a ser lo segundo. A continuación recordamos cómo lo vivieron desde Belchite, (localidad al sur de Zaragoza), y otras impresiones populares en otras dos localidades en la provincia, Borja y el Arrabal zaragozano.

Belchite

A la hora prefijada ha comenzado el eclipse solar, que se aguardaba por el vecindario con emocionante impaciencia.

El llamado Calvario y las demás alturas que circundan la población, se hallaban ocupadas por inmenso gentío, ávido de contemplar el fenómeno celeste, provisto cada cual de su correspondiente cristalito ahumado.

El astro del día ha comenzado a eclipsarse á medida que la luna entraba en la región luminosa, irradiando sobre la tierra tenues fulgores que aumentaban las sombras que por todas partes partes se iban extendiendo, hasta que ha cubierto al Sol por completo, siendo entonces la obscuridad muy parecida a la del crepúsculo de la tarde.

Se ha distinguido perfectamente la llamada corona solar, misteriosa argentada aureola, cuyo origen y constitución no están todavía bien explicadas por la ciencia.

- Observaciones; á medida que el astro perdía su esplendoroso brillo el barómetro [sic: termómetro o barotermómetros, quizá un termobarógrafos] descendió a 24º centígrados a las 11'50 y a 20º a las 1'10, sintiéndose materialmente frío y cierta impresión de malestar inexplicable; los gallos cantaban, las gallinas cacareaban y recogían a sus polluelos bajo sus alas, los perros buscaban a sus amos y se echaban a sus pies y unos corderillos corrían balando de un lado a otro en un corral, sin saber donde cobijarse.

El planeta Júpiter ha sido visto.

El cielo estaba despejado en la zona del fenómeno.

No se han hecho observaciones científicas.

El pueblo impresionado ante las maravillas de la Naturaleza, que pregonan a los cuatro vientos la infinita misericordia y sabiduría de Dios.—X

( Diario de Avisos de Zaragoza)

¿Cuántas personas quedarían cegadas por mirar el eclipse de sol con el "cristalito ahumado" o ¡incluso con anteojos!?

 

En Borja

El alcalde publicó ayer un bando anunciando al vecindario el hermoso fenómeno de hoy; puede, por tanto, de oírse que aquí el eclipse ha sido un magno acontecimiento, aunque no en cuanto á sus resultados científicos.

La mayoría del vecindario lo ha presenciado; unos con gemelos y la mayor parte con cristales ahumados.

Con el fin de hacer algunas observaciones, el Sr. Mendirí había colocado un buen telescopio que posee, en el inmediato cerro de Marraque.

Las gruesas nubes que cubrían el horizonte han impedido toda observación fructuosa.

Se ha notado que á manera que el eclipse iba siendo total, la temperatura descendía tanto, que el viento Norte reinante era realmente frío a la hora del fenómeno.
—El corresponsal.

( Diario de Avisos de Zaragoza)

Eclipse total de sol en Sigüenza, del 30 de agosto de 1905
Aldeanos de Sigüenza (Guadalajara) observando el eclipse.
Fue un lugar muy concurrido debido a la proximidad a Madrid y la facilidad de Comunicaciones.

 

En el campo [Arrabal de Zaragoza]

Algunos torreros del término del Arrabal, con quienes hemos hablado esta tarde, nos han dado las pocas curiosas noticias del eclipse, que han podido recoger.

Lo primero que han notado ha sido el descenso de la temperatura, de tal modo, que los chiquillos, medio desnudos en este tiempo, han requerido sus ropas ó se han guarecido arrebujados en las sayas y delantales de sus madres.

Los pájaros, sobre todo los gorriones, han requerido sus nidos de teja; los que volaban en el momento del eclipse parecían atontados.

Durante el fenómeno, los gallos han cantado, las gallinas se han recogido como al atardecer, las cluecas han cubierto con sus alas á los polluelos que luego, al surgir la nueva luz, han piado gozosos, lo mismo que los pájaros en los tejados.

Los conejos se han escondido en sus cados y las palomas en sus nidos.

Muchos han visto volar murciélagos, solo breves momentos.

En cuanto á estrellas, las visiones difieren: hay quien solo ha visto una; varios dos y alguno tres. Es general el decir que han visto estrellas.

Lo que más admiración ha causado á todos, después de las brillantes coloraciones del cielo, han sido las hermosas tonalidades del paisaje, veladas, casi obscuras, pero bien definidas.

Un pastor nos ha dicho que sus cabras y ovejas se han juntado en haz bastante compacto, dejando de comer breves momentos, desde la casi totalidad hasta ya vuelta la luz.

La obscuridad convienen todos en que no ha sido tan completa como esperaban, y los viejos añaden haber sido menor que la de ; bien que todos se dan cuenta de la causa: «las nubes blancas —dicen— que tapaban el sol daban claridad á las cosas.»

Ningún fenómeno extraño han notado en las plantas ni árboles.

( Diario de Avisos de Zaragoza)

¡Ay las nubes de verano! Y eso que el eclipse fue casi a mediodía y no como el próximo de 2026.
Desde el centro de Zaragoza, los estudiosos y profesionales comentaban lo que en Borja:

Multitud de nubes que cubrían á los dos astros, han impedido distinguir claramente la corona, la que únicamente se presentaba como una débil aureola. Pronto ha sobrevenido la obscuridad, la cual no ha sido tan profunda como se esperaba, debido á que la luz del sol se reflejaba y refractaba en las numerosas nubes que empañaban el horizonte.
Aunque con mucha dificultad, ha podido ser observada una profunda protuberancia en la parte superior del sol.
Lo que de ningún modo ha podido observarse, es la aparición de ninguna estrella.

En Rueda de Jalón (Z) tampoco estaban contentos, según la crónica del corresponsal: "El eclipse ha defraudado sobre manera, puesto que todos esperaban haber visto mayor obscuridad; no obstante, las gallinas se acostaron en sus cañas y los pájaros se metieron en sus nidos, saliendo luego como al amanecer."

Se había anunciado que sería de noche en pleno día y que verían las estrellas (así se afirmaba en El Noticiero del 1 de septiembre), y por eso el cronista empezaba así: "Pues ese fue el desencanto. Nada de esto sucedió, antes gozamos de tanta luz que leí y escribí sin dificultad pocos minutos antes del lleno, a la una y diez minutos de la tarde". Se dan muchos más detalles en El Noticiero. Y los especialistas deseaban fotografiar una corona solar que, en muchos casos, quedó desdibujada tras las nubes... En Belchite la pudieron ver ese 1905, pero allí no había científicos. En el epígrafe dedicado a los profesionales veremos donde sí.

En Calatayud "Las nubes impidieron ver la llegada del cono de sombra ni dejaron examinar la sensibilidad de la corona solar. El termómetro en la sombra osciló entre 23 y 20 grados, y al sol, marcó de 30 a 20 grados". [El Noticiero, 1 de septiembre]

En cambio en Daroca disfrutaron también de un cielo despejado, como en Belchite. Allí estuvo también otra comisión yanki, de la que no hablaremos. Los darocenses sí recordaban un detalle importante: "Las personas de alguna edad, al comparar el eclipse de hoy con el del año , dicen que el de hoy ha sido de más duración, más hermosa la corona, pero que en aquel, el grado de obscuridad fue más intenso, pues vieron más estrellas que se han visto hoy".

En Blesa la duración del eclipse total sería de 3 minutos y 41 segundos, a 54º sobre el horizonte, a las 13:15:01... pero por ahora no hemos hallado ninguna crónica más cercana que la de Belchite.

Un eclipse anunciado y divulgado

Los preparativos y divulgación comenzaron al menos un año antes. En la prensa zaragozana se daban datos científicos y horarios y se delimitaba el área donde se podría ver el elipse total en Aragón. De ahí extraemos este delicioso esquema, alejado de las coloridas infografías actuales. El detallado artículo lo escribió Gabriel Galán, publicado el en el Diario de Avisos de Zaragoza.

Eclipse total de sol en Aragón, en España, del 30 de agosto de 1905
Eclipse total de sol en Aragón, en España, del 30 de agosto de 1905 (clic para ampliar)

El eclipse total del 30 de agosto de 1905, no solo fue un evento científico, sino también un fenómeno cultural. Muchos curiosos se desplazaron en trenes a las zonas donde sería visible, el Rey de España también fue a verlo. La fase de totalidad tendría una duración máxima de casi cuatro minutos y en Aragón se iba a ver desde desde Borja y Zaragoza por el Norte, hasta Albarracín y Teruel por el Sur, y desde Alhama, Ateca y Calatayud por el Oeste hasta Híjar por Este. Así pues, Daroca, Montalbán y la actual comarca de Cuenca Mineras iban a quedar bastante en el centro del área de totalidad del eclipse.

Las observaciones profesionales

Los que no se quemarían los ojos serían los especialistas en astronomía, los Jesuitas en Zaragoza desde su colegio y residencia en la plaza Basilio Paraíso. Tuvieron su oportunidad de asistir al evento astronómico pero, pero... según constó al día siguiente: "Por causa del mal estado atmosférico, no pudo apreciarse con gran detalle la constitución de la corona solar."

Muy próximos, en las Escuelas Pías estaban los otros grandes especialistas en meteorología y astronomía, los padres Escolapios. Se dedicó un amplio reportaje a sus observaciones y dibujos en el diario del 31 de agosto. Pero como en gran parte de lugares la nubosidad fue grande:

"de incesante masas aborregadas de nubles, intensamente blancas y espesas, que ha dificultado no poco el trabajo de dichos observadores, pues en ningún instante se ha logrado ver limpio el conjunto de la corona". También contaban que "...aunque sus aspiraciones eran muy modestas, dado el género de aparatos de que podían disponer, hubiese resultado del conjunto de sus trabajos un bonito programa, que, a no dudarlo, hubiera sido complemento del que en esta ciudad y en otras poblaciones comarcanas se habían llevado á feliz término, sin el gravísimo contratiempo de las nubosidades que han empañado constantemente el cielo, desde una media hora antes de los momentos críticos del gran fenómeno. A pesar de esa gran contrariedad, no han sido despreciables los datos recogidos, que en sucinta memoria se remitirán al Observatorio Central de Madrid."

Eclipse total de sol en Aragón, en España, del 30 de agosto de 1905
Trayectoria del eclipse del según cálculos realizados en la época en el Observatorio Astronómico de Madrid | Archivo del Real Observatorio Astronómico de Madrid. Fuente

Desde el extranjero vinieron a Aragón, a Alhama de Aragón un equipo científico internacional, entre otros con unos "yankis" del observatorio de Lick, de California con un equipamiento excelente.

En esta importante estación, en que ondearon enlazadas las banderas norteamericana y española, se ha reunido un verdadero congreso científico cosmopolita. Con los astrónomos yankis Sres. Campbell, Perrine y Mac Kiney, se han reunido el ilustre Arrhenius y el profesor Kobb, de Stocolmo, el Sr. Hartmann, del Observatorio astrofísico de Postdam, Mr. Dungan, de Heidelberg, el Dr. Casares, de la Universidad central [de Madrid], y el joven Dr. Esteban Terradas, que, recién salido de las aulas, se ha conquistado ya un buen nombre entre nuestros científicos de mayor vuelo.

El material que entró en funciones fue el siguiente:

1.° Un gran telescopio fotográfico de 13 metros de distancia focal, con una imagen del Sol de 11 centímetros de diámetro. Encargóse de este instrumento Mr Dungan, siendo su objeto principal la región interna de la corona. Los clichés serán revelados en el laboratorio de Monte Hamilton. Como detalle curioso, es de notar que el movimiento ecuatorial lo recibía directamente la placa.

2.° Un aparato especial para la fotografía de la corona con luz polarizada, con objeto de descubrir el estado físico de dicha envoltura. De este aparato, que constituye un sistema ortogonal con 3 polarizadores por reflexión, encargáronse el Prof. Me. Kiney, de Ohio, y las Sras. de Campbell y Perrine.

3.° Cuatro cámaras de largo foco, para ver de descubrir los astros intramercuriales, si existen. En estas columnas publicaremos un diseño de este aparato, invención del Sr. Perrine, quien se encargó de su manejo durante la totalidad. Por efecto de las nubes, es casi seguro que los resultados no serán satisfactorios.

Grupo de 4 cámaras, dispuesto por el Sr. Penine, en el observatorio de Alhama de Aragón en 1905.

4.° y 5.° De la fotografía la región ultraviolada del espectro solar encargóse el Sr. Campbell, y de la del espectro normal el Prof. Hartmann, el distinguido espectroscopista de Potsdam.

6.° y 7.° Los Sres Arrhenius y Kobb, con espectroscopios de chassis movible, obtuvieron cada uno una fotografía continua del espectro del Sol.

8.° y 9.° Los Sres. Terradas y Casares obtuvieron excelentes fotografías de la corona, ya reveladas, siendo de foco corto el aparato empleado por el último, con objeto de obtener mejor las ramificaciones de la corona.

El eclipse empezó en Alhama 16 segundos antes de lo calculado y duró 7 segundos menos de lo previsto.

Observáronse las sombras ó bandas movibles, cuya velocidad era muy grande.

También ellos se vieron afectados por las nubes. Hay un amplio reportaje con esquemas de los aparatos y fotografías de los equipos científicos en la revista "El Mundo científico", que referenciamos en la bibliografía.

Entre las observaciones profesionales y no populares vamos a incluir la de Teruel porque el cronista transmitió todo el eclipse tal cual ocurrió minuto a minuto, incluso la evolución de las temperaturas. Eso sí, Teruel no se libró de la nubosidad que cubrió tantas zonas al mediodía de aquel miércoles.

30 de Agosto 1905.

En Teruel

Desde por la mañana, el cielo presentaba alguna que otra nube que paulatinamente iban apiñándose.

El vecindario de Teruel mostraba temores de que aquellas nubes que en las primeras horas eran menuditas y sueltas, pudieran formar á la hora de la totalidad un toldo que impidiera la observación del grandioso fenómeno.

Son las diez y media de la mañana una gran muchedumbre espera, con sus vidrios ahumados, sus rostros placenteros, alegres, bulliciosos.

Los aparatos científicos: taquímetros, pantómetras, reglas graduadas, miras, termómetros de máxima y mínima, ocupan sus trincheras, severos, rígidos, obedeciendo al mandato de la ciencia, en la parte anterior de la fachada principal del Cementerio.

A las 11, 49'40" aparece claramente la primera mordedura en la parte superior derecha del sol.

A las 12'45 aparece la primera estrella «La Cabra del Cochero», poco después, sale de entre los cúmulus-nimbus que velan cercanos al sol la atmósfera, la celeste, hermosa y centellante Venus.

Todos miran con sus cristales. Avanza cautelosamente la luna cubriendo poco á poco el sol.

Las nubes se apiñan cada vez más impidiendo ver otras estrellas.

A las 13'9'47, da principio la totalidad del eclipse: un extenso cúmulo-nimbo oculta á los astros Sol y Luna y no se percibe la corona más que un solo instante; en éste aparece la aureola luminosa extendiendo sus rayos; como prolongaciones de radios solares y prontamente desaparece internándose en las nubes.

Eran las 13'13'45" cuando dió fin la totalidad.

La obscuridad no ha sido completa; la luz difusa de los cúmulus-nimbus iluminados llegaba hasta nosotros aun cuando la faja de sombra se ha percibido perfectamente.

El celaje constante que en los momentos críticos ha cubierto extensamente la superficie solar no nos ha permitido observar las bandas de sombra, para cuyo efecto tenía preparado su anteojo telemétrico el ingeniero militar Sr. Freixa.

La finalidad del eclipse ha tenido lugar á las 14,30'6".

La oscilación de temperatura durante el eclipse, ha sido:

HoraAl sol (ºC)ObservaciónA la sombra (ºC)
11'39 22,8 21,2
12:002722,5
12'15 28,5(sic 34º por 24º)24
12'30 22,7(velado) 23
12'45 22,1(velado) 23,1
13:0019,8(velado) 20,6
13'15 18(velado) 18,9
13'30 18,7(velado) 19
13'45 2022,5
14:002220,4
14'15 25,5 22,3
14'30 27,524

Máxima al sol (termómetro de bola negra), 30°3; mínima al sol, 17°6.

Estos datos me han sido facilitados galantemente por los señores que anteriormente he mencionado.

C. B.

¿Todos los científicos se quedaron a dos velas a causa de la nubosidad?

Pues no. El doctor en Ciencias Físico-Químicas Octaviano Romeo Rodrigo,(1) natural de Torres de Berrellén, tenía tanto interés en estudiar los gases de la corona, que ascendió en globo por encima de ellas.

ARAGONESES ILUSTRES

D. OCTAVIANO ROMEO RODRIGO

Es un sabio de cuerpo entero; inteligencia privilegiada, emprendedor y laborioso como pocos, hombre de arranques genialísimos, amenguados tan sólo por una cualidad que ya va siendo rara en estos venturosos tiempos que corremos: la modestia, honda y honradamente sentida; como la sienten los que tienen valer positivo.

El Sr. Romeo y Rodrigo nació en esta tierra aragonesa. Es oriundo de Torres de Berrellén. Muy joven se doctoró en ciencias; mas ¡astrónomo al fin! se percató de las miserias de este bajo mundo frente á las grandezas del mundo ideal en que vivía, y buscó por otros caminos orientaciones que consintieran hermanar el ideal con la prosa del vivir. Su talento le abrió camino, y doctorado en derecho consiguió en el foro lauros tan positivos como los que alcanzara en el áspero campo de las más puras abstracciones científicas.

Hoy es coronel del cuerpo Jurídico y astrónomo eminente. Antes de que aquí, y por pura casualidad, descubriéramos sus méritos, 1a Academia de Ciencias de París le consagraba como digno de figurar entre sus elegidos.

Y a fe que la distinción fue justa.

Ahora, con motivo del eclipse, se ha popularizado el renombre de nuestro genial paisano. El Sr. Romeo, amante de la ciencia por la ciencia misma, sin buscar en su empresa otra utilidad que la remuneración íntima del deseo intelectual logrado, remontó los aires en el globo Júpiter, consiguiendo prestar señalado servicio á la ciencia.

El Sr. Romeo —dice un periódico extranjero— ha tenido la gloria de hacer verdaderos descubrimientos de la atmósfera solar, que perdurarán como lo más saliente del eclipse.

El principal objeto que se propuso el Sr. Romeo era hacer estudios espectroscrópicos, de la corona solar. A 4.300 metros de altura, en una atmósfera completamente limpia de nubes, y con una temperatura de 9º bajo cero, observó la presencia de una gran protuberancia de hidrógeno que duró casi toda la totalidad del eclipse.

Dicha protuberancia estaba compuesta casi exclusivamente de hidrógeno eruptivo, lanzado por los movimientos de proyección del núcleo solar a una considerable altura.

Confirmó también, la existencia del Coronio, gas exclusivamente solar.

Ya se tenían nociones de la existencia de este gas, y dicho señor, en el eclipse de 1900, también lo pudo observar; pero hasta ahora no se había podido estudiar su composición.

El gas Coronio, ocupa las altas regiones de la atmósfera solar y no es eruptivo como el hidrógeno.

Otro de los gases cuya existencia ha confirmado dicho señor, es el Helio, gas que ocupa zonas inferiores mucho menos elevadas que el hidrógeno, por ser más pesado que éste.

En aquel, se pudo comprobar que es un gas eruptivo procedente del núcleo solar, pero mucho menos que el hidrógeno.

Otra de las observaciones que hizo el Sr. Romeo, fue la del espectro relámpago, que pudo ser observado con gran pureza en el tercer contacto, habiendo podido medir con exactitud, la duración de tan interesante fenómeno, permitiendo de este modo apreciar el espesor de la capa de vapores metálicos que envuelven á la cromosfera del Sol, que es la que produce las lineas de absorción del espectro solar.

Diario de Avisos de Zaragoza, 7 de septiembre de 1905.

Este audaz investigador iba detrás de descubrir la naturaleza química del "coronio", que es toda una interesante historia de los tiempos en que aún estaba por completar la tabla periódica de los elementos de Mendeléyev. La investigación sobre esta rara pista química llevó décadas. Finalmente, en los años 40 descubrieron que no era un elemento nuevo, sino que la línea del espectro en 530.3 nm se debía al hierro altamente ionizado (Fe13+, hierro que ha perdido 13 de sus 26 electrones). Tales condiciones de ionización se dan solamente cuando la temperatura del medio es de unos dos millones de grados. Así se pudo medir indirectamente la temperatura de la corona solar.

En cuanto al uso de globos aerostáticos preparados para la observación del eclipse, tres ascendieron desde Burgos:

  • El globo Júpiter (al que antes se aludía) dirigido por el teniente coronel Sr. Vives, subieron el profesor meteorólogo de Francia, Sr. Bersón, y el Dr. D. Octaviano Romeo, perito en espectroscopia, se elevó a las 12:15.
  • Cinco minutos después lo hizo el globo Urano, con el piloto capitán Kindelán, llevando al notable astrónomo D. Augusto Arcimis, colaborador de "La ilustración española y americana".
  • Y a las 12:25 el globo Marte, tripulado por el señor Fernández Duero, según unas fuentes o por "el piloto el teniente Sr. Herrera, encargado de dibujar la corona solar durante la totalidad del eclipse", según la "La ilustración española y americana".

Recojo de la prensa dónde cayeron los globos elevados el día 30. El aerostato «Marte» fue a parar a un pueblo próximo de esta provincia [de Burgos], y el «Júpiter» en otro pueblo de la provincia de Logroño.

Tres globos que despegaron de Burgos para el estudio del eclipse por encima de las nubes
Tres globos que despegaron de Burgos para el estudio del eclipse por encima de las nubes.
Foto del Archivo de Burgos, tomada de Diario.es

"Los eclipses españoles"

Durante la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX, España ya había tenido la suerte de disfrutar de cinco eclipses totales de Sol: en y . Los dos primeros eclipses ya motivaron expediciones para observarlos y se realizaron algunos de los primeros estudios sobre astrofotografía de la corona solar. El siguiente ocurrió el .

El siguiente eclipse total, el de , cuando "Nuestro país se convirtió en el epicentro del fenómeno, atrayendo a más de veinte equipos internacionales de científicos. Burgos, con su cielo despejado y ubicación estratégica, se seleccionó como lugar principal de observación por parte del Observatorio de Madrid. Allí se levantaron instalaciones temporales para astrónomos nacionales y extranjeros, además de involucrar al ejército en labores logísticas. Los equipos utilizaron cámaras, espectrógrafos y polarímetros para estudiar la corona solar y otros detalles astronómicos. También fue notable el intento pionero de observación desde globos aerostáticos, una idea promovida por el Ministerio de la Guerra, que marcó un precedente en los estudios espaciales". [IGN Eclipses en la historia].

Los científicos que vieron frustradas algunas de sus pruebas ese verano de 1905, hubieron de esperar unos años hasta la siguiente oportunidad de repetirlas, ya con mejor fortuna, como le ocurrió al astrónomo pionero, divulgador y descubridor Josep Comas Solà.

El siguiente eclipse en España, el fue un eclipse híbrido con una trayectoria que llevó la sombra de la Luna por Galicia y Asturias. Josep Comas Solà, director del Observatorio Fabra de Barcelona, consiguió grabar el fenómeno astronómico con una cámara cinematográfica con éxito, tras no poderlo lograr en 1905 por problemas técnicos, muy comprensibles en la época naciente del cine.

A ver si el próximo eclipse del no está el cielo de Aragón tan nuboso... aunque con estos calores y en plena canícula, ya veremos. Y si no... a subir en globo como el señor Octaviano.

Bibliografía

Gracias al Archivo, Biblioteca, Hemeroteca de Zaragoza.

Nota

(1) ROMEO RODRIGO, Octaviano (Torres de Berrellén, 22/03/1859-Burgos, 02/09/1919) Auditor General de Ejército (ET). Doctor en Ciencias Físico-Químicas. Prestó servicios en las Auditorías de Guerra de Canarias y de Castilla la Vieja y tomó parte en la campaña de Filipinas (1897-1899). Auditor de las capitanías generales de la VI Región Militar, Burgos, y de la IV Región Militar, Cataluña. Presidente de la Delegación de España en la Conferencia Internacional de Navegación Aérea, en París (1910). Autor, en colaboración, de la obra Notas y comentarios a la Ley de Enjuiciamiento Militar (1889). Encomienda de número de la Real Orden de Isabel la Católica y Encomienda de la Orden Civil de Alfonso XII.

Barquilla del globo Júpiter antes de ascender

Fuente: "Milicia y derecho. Origen y evolución histórica del Cuerpo Jurídico Militar", García-Mercadal y García-Loygorri, Fernando Ruiz Diez del Corral, Joaquín (2023) (BOE) pág. 292.
Fotografía: de La Ilustración Española e Iberoamericana.

Por Javier Lozano