El valor del vocabulario y la fuerza del arraigo: estreno de "Con la tierra en los pies"

más del 20% del contenido de X lo determinan bots, algoritmos que “deciden qué voces silenciar y amplificar”. “Empezamos a ver, y se hará cada vez más grande, cómo las decisiones de los algoritmos moldean política, cultura y sociedad” tuitear

Una película documental muy recomendable sobre el Aragón rural y su memoria

Se acaba de estrenar en cines la película documental "Con la tierra en los pies", realizada en Aragón para transmitir en una obra, dos historias. Los pueblos del Pirineo, del alto Pirineo, se parecían mucho a Blesa, Huesa, Rudilla..., pero con recursos ganaderos y agrícolas mucho más escasos y un clima más extremo, con meses de aislamiento, con meses de trashumancia de sus rebaños.

A pesar de todo ello, allí arriba habitaban desde hacía siglos muchas familias y comunidades. El aislamiento de su duro entorno los mantuvo más ligados a la tierra y el vocabulario medieval pervivía allí a comienzos del siglo XX. Y tras esa esencia aragonesa, tras esa forma de vivir y su vocabulario llegó al valle de Vió un etnólogo, un filólogo alemán, para estudiarlo. Y así, arranca esta película...

Cartel de la película/documental 'Con la tierra en los pies'

En 1930 el lingüista alemán Rudolf Wilmes (1894-1955) llegó andando por un sendero de montaña a un pueblo pirenaico, un mundo, que desde su perspectiva moderna estaba pronto a cambiar su forma de vida, que había que rescatar y documentar. Recopiló su vocabulario de forma sistemática. Una labor con la que nos identificamos, porque bien sabemos cómo va desapareciendo el vocabulario de los mayores con ellos y con sus labores. El señor Wilmes llegó al sitio adecuado en el momento preciso, y enlazó muy bien con las gentes de Nerín (comarca de Sobrarbe, municipio de Fanlo, Huesca), justo al sur del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

La película retrata bien, con reconstrucción cinematográfica, la vida en los años 30, apoyado en fotografías antiguas y en breves testimonios. Más tarde la película pasa a tratar el tema de como se vaciaban las casas, de la emigración rural de los años 60 y70 a las ciudades.

Como tantos aragoneses, que salieron de sus pueblos dejando parte de su vida ligada a la tierra, apreciamos mucho el valor que transmite Con la tierra en los pies, la habilidad con que han entreverado la historia de rescate de la lengua de un valle por parte del filólogo alemán, con la de todos los testimonios de vecinos, la niña y sus padres, para dotar al documental de un hilo conductor cinematográfico.

Fotogramas de 'Con la tierra en los pies'.

La factura de la película documental y el mérito se deben a los actores (varios internacionales) y del director Fernando Vera, realizador audiovisual con más de 20 años de experiencia, que ha recibido en su trayectoria premios y distinciones internacionales.

Pero si alguien merece el ser reconocido como alma o corazón de esta obra, que va a aportar una pieza importante al acervo cultural cinematográfico aragonés, es la persona que impulsó este proyecto desinteresado y sin ánimo de lucro, un particular que se erige en productor, un profesor de Instituto todavía en activo. Como es lógico, él es uno de esos habitantes primigenios de Nerín, trasplantado hace tiempo al valle del Ebro, donde también da sus frutos. Ha producido la película para no perder sus raíces y valiosas experiencias de lo que su generación y la previa vivieron allí, en las montañas aragonesas, que amenaza con desaparecer en la vorágine o el alud de la globalización.

El productor se llama Rafael Latre, y hace pocos años fue el coordinador de un libro colectivo muy singular: “Nerín, memorias compartidas” (Pregunta Ediciones; 2019). Los propios habitantes de la localidad de Nerín reconstruyeron en él las anécdotas e historias de sus familias.

Interesante es el devenir del lingüista alemán Wilmes, y su hija que hizo suyo el sueño de volver a Nerín, ya que entremedio hubo demasiadas guerras y malos tiempos. Una película y un documental recomendable.

Más detalles sobre la película documental.

Se puede ver en las salas de cine Palafox y del C.C. Aragonia en Zaragoza.