Del pueblo, a una guerra en África

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Se presentó en el Museo de Zaragoza “El llanto del chacal. Historia de unos muchachos en la guerra de Ifni”.

Portada del último libro de Luis Antonio Palacio Pilacés

El pasado 28 de marzo tuvo lugar en el Museo de Zaragoza la presentación de “El llanto del chacal. Historia de unos muchachos en la guerra de Ifni”, un libro que nos cuenta la historia de numerosos jóvenes aragoneses que en los años 50 pasaron de estar realizando el servicio militar en la península, a verse envueltos en breves días en una guerra en África, en un enclave llamado Sidi Ifni. Nacidos en la comarca de Belchite, desde el Jiloca y otras, con poca experiencia vital y menos militar, fueron transportados a una guerra silenciada en gran medida, en la que lucharon en circunstancias desfavorables y sin el apoyo de suficientes refuerzos, para defender un supuesto suelo patrio, que luego el régimen franquista no valoró.

El autor del libro y de las numerosas entrevistas en que se basa es el historiador Luis Antonio Palacio Pilacés. En la presentación narró como se gestó el proyecto del libro hace años, como, el paso del tiempo le ha arrebatado a muchos testigos, y como apremiaba realizar esta labor de recuperación de la memoria de los que tuvieron que luchar por su vida. Frente a ellos, una guerrilla silenciosa, en mayoría numérica, más adaptada al clima, de marroquíes que atacaban el territorio español al albor de la reciente independencia de Marruecos, tras su descolonización en 1956.

Para Palacio no son tierras extrañas, pues además de contar con su bagaje profesional viajó a aquel territorio, desolado de monumentos que hablasen del sacrificio de aquellas vidas. Tras la necesaria introducción histórica, el libro está bastante centrado en los componentes del batallón de Belchite, por ser los únicos que salieron como un grupo compacto y se les ha podido contactar y entrevistar.

Sabedor Palacio Pilacés de que hay que tener precaución con lo que se rescata de la memoria de los testigos, por lo selectivo de la misma con el paso del tiempo, cuenta en el libro lo que muchos mayorse destacaban de sus experiencias, claramente condicionadas por su origen rural del interior de España. Y así, esos jóvenes, ahora ancianos, le han contado no solo experiencias o traumas de la guerra, o la sed y emboscadas en torno a los pozos de agua o un camello con el que alimentarse,... sino que destacaban la cortante arena que les arrojaba el cálido Siroco, sobre todo, la impresión ante lo desconocido del mar y su nauseabundo mecer, en una infinitud que empequeñecía la fortaleza de que luego harían gala estos jóvenes para todo trabajo físico, según reconocían sus mandos.

Quejas, heroísmo, tedio, vivir la muerte de compañeros, “El llanto del chacal”, no es solo historia rigurosa y documentada, que también, sino que es experiencia de vida, experiencias tan vívidas por intensas, que muchos de ellos no podían contarlas a una familia acomodada en su terruño de siempre, que si narraban a los compadres del bar, en algunos casos no les creían, porque fue una guerra de la que no se hablaba, que apenas se mencionaba, sin citar balances de víctimas ni retiradas estratégicas, ni abandonos de territorios,... Fue una guerra que a los viejos y curtidos africanistas del Régimen no les iba a estropear la campaña nacional de propaganda de “25 años de paz” (como si no hubiesen existido entre medio la División Azul, o los maquis, o Ifni). De todo ello y mucho más nos habla este joven historiador.

Y a la defensa de esa memoria y a la defensa de aquel territorio le debemos ahora este nuevo libro de Luis Antonio Palacio Pilacés. Publicado por Comuniter Editorial (2018).

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