Blesa y sus monumentos

Antiguos azudes en el término de Blesa,
y presas en el tramo medio del río Aguasvivas

Construcciones con historia

El azud del Hocino
El azud de los Arcos (o del molino del Vado)
El azud del Galindo

Otras presas y azudes de la cuenca media:
La pared de los moros, en Muniesa
El azud de Moneva
El azud de Almonacid de la Cuba

Restos arqueológicos de presas y azudes de la cuenca media

Ruta de las presas históricas del río Aguasvivas

Introducción

En el río Aguasvivas (afluente del Ebro), en el término de Blesa (Teruel) se conservan hoy en día tres antiguas obras de regulación hidráulica de cierta entidad: la presa del Hocino, el azud del Vado y el del Galindo.  Todas ellas están completamente aterradas y se han convertido, si no lo fueron desde un principio, en grandes azudes;  también tienen en común el haber estado ligados a molinos a través de canales.

El curso medio del Aguasvivas es especialmente rico acequias e infraestructuras hidráulicas.  Todavía podemos ver vestigios de molinos muy antiguos, algunos muy bien conservados.  Aparte de las presas del término de Blesa que comentamos en un primer momento en este artículo, un kilómetro aguas arriba de Moneva (Zaragoza) encontramos otro gran azud y los restos de otro molino. En Muniesa (Teruel) quedan las ruinas, pero dignas de ver, de una presa aparentemente romana, está próxima al pueblo, en el arroyo Farlán. Descendiendo el curso del río principal en Almonacid de la Cuba se conserva una de las mayores presas romanas de España, muy espectacular.

Pero no fueron los únicos aprovechamientos que hicieron los habitantes de estas tierras. Quedan restos arqueológicos de otras que demuestran el trabajo que la sociedad romana se tomó por asentarse en este territorio y sacarle fruto. En Monforte de Moyuela quedan restos de otra presa romana. Hay aprovechamientos perdidos entre Moneva y Almonacid que describimos en la sección de "restos arqueológicos"

Y por supuesto en todos los recorridos que se realizan viendo este patrimonio encontramos numerosos molinos harineros y batanes, acequias...

La mayoría de los datos sobre los azudes de Blesa los extractamos de un buen libro de Arenillas Parra, Beltrán y otros muchos especialistas que trata de las antiguas obras hidráulicas en el río Aguasvivas, cuya referencia puede encontrar en la bibliografía. Relacionamos también los artículos y libros más recientes sobre estas y otras obras.

La presa del Hocino

Próxima a Blesa, aguas arriba del pueblo, se encuentra esta gran obra hidráulica de probable origen medieval.  Esta presa está emplazada en un estrecho desfiladero labrado por el río Aguasvivas entre las montañas de calizas jurásicas.  La coronación de la presa mide poco más de 19 metros, pero en la parte inferior es bastante más estrecha.  Tiene una altura de 17,20 metros y una planta curva.

Hoz en el río Aguasvivas, presa del Hocino
Presa del Hocino

El acceso hasta la parte superior de la presa puede hacerse rodeando las montañas para descender por el río, o bien a través de las sendas que recorren el desfiladero a unos 5 metros sobre la altura de coronación.  Durante veranos extraordinariamente secos es posible salvar las sucesivas pozas que existen en el lecho del hocino y llegar hasta sus pies atravesando el tenebroso estrecho.  No obstante, por lo angosto del paraje, no es posible captar la integridad de la obra desde ninguno de los puntos de vista.

La cara de la presa que vemos aguas abajo (la única que se puede analizar actualmente) está realizada con sillares de caliza ordenados en hiladas que se escalonan por tramos hacia aguas arriba.  La base de la presa es un gran bloque triangular de unos dos metros de lado encajado en las montañas.  Los autores (Arenillas Parra et alli 1996) creen probable que la pared tenga, por el lado oculto, un macizo de calicanto que la reforzaría y haría estanca.  La parte superior de la presa está reforzada con 24 grandes losas (aproximadamente, ya que parte de ellas están ocultas por la vegetación), de 50 cm de espesor y entre 1,10 y 1,30 metros de longitud, unidas entre sí por grapas de hierro forjado (aún se conservan varias), que se introducían en huecos practicados en las losas y que se aseguraban mediante plomo.  En la margen derecha, como continuación de la pared de la presa, existe un pequeño aliviadero de 1,65 m de desarrollo (o anchura) y once de longitud, que dirige las aguas al fondo del hocino, alejándolas de la pared de la presa para evitar su deterioro.

Fotomontaje del sistema hidráulico del Hocino y el molino de la Cueva.  Foto F.Javier Lozano
El sistema hidráulico del azud del Hocino-molino de la Cueva, en Blesa (Teruel).
A la izquierda el elevado azud de El Hocino de Blesa.
En su margen derecha en color claro el sobradero.
Por la margen izquierda la acequia molinar que rodea la montaña horadada en la roca viva.
A la derecha el molino de la Cueva, construido todo él bajo la montaña
(el edificio que sobresale es una vivienda anexa que data del siglo XX).
Fotomontaje F.Javier Lozano, primavera 2004.

 

Parte superior de la presa del Hocino.  Foto de Carmen Díaz-Guerra
El Aguasvivas cayendo por la presa
Autora: Carmen Díaz-Guerra Jaén

En la parte superior podemos ver, aún hoy en uso, un canal de unos 60 por 70 cm de sección que salva el hocino por la margen izquierda y lleva el agua hasta una balsa situada sobre el molino de la Cueva.  A causa del desnivel existente, esta balsa tiene un gran potencial para producir energía.  El agua, una vez aprovechada por el molino, seguía canalizada y era utilizada para el riego de los huertos existentes en ambas márgenes del Aguasvivas, a los pies del pueblo.  El caudal sobrante alimentaba a un segundo molino existente en el otro extremo del pueblo.  En el arranque de esta acequia, junto al azud hay una gran pared de piedra de 70 a 80 cm de anchura en forma de ele, de 1,80 m de altura y 4 m de longitud, que protege la toma de la acequia de las avenidas y lo que puedan arrastrar.

Si bien los expertos no pueden dar una fecha de construcción concluyente, por la tipología y características generales, se considera que es de la época renacentista, con mejoras en el siglo XVII (de cuando datarían las grapas de los sillares que refuerzan la hilada superior) y con reaprovechamientos en los siglos XVIII y XIX(1).  Se conservan cinco grapas, pero en todas las piedras que mantienen sus aristas podemos apreciar las huellas de otras tantas desaparecidas.

El canal que parte por la margen izquierda puede ser un reaprovechamiento posterior, una vez aterrado el embalse.  Actualmente se utiliza con fines de regadío, no sin antes pasar por el molino de la Cueva que aprovechaba la gran altura del salto de agua.

 

El azud del Vado

Esta pequeña y bonita presa podemos encontrarla a unos dos kilómetros y medio aguas abajo de Blesa.  Como se ve en la fotografía se construyó en un estrechamiento del cauce, apoyando las hiladas de sillares sobre una bóveda de losas que distribuyen el peso hacia las sólidas orillas formadas por calizas jurásicas.

La altura de la presa es de unos cuatro metros.  Según los autores del estudio que citamos, el arco debía apoyarse inicialmente en el lecho del río, pero al aterrarse la presa y verter las aguas a sus pies, el lecho ha sido socavado.  Sobre el arco hay cinco hiladas de sillares, no muy regulares.  La hilada superior la componen sillares más robustos, como protección de la obra.  Aguas arriba, la pared está reforzada con un macizo de calicanto que debió apoyarse sobre los depósitos fluviales y unirse a ellos mediante pilotes de madera hincados.

La obra, gracias a su buen diseño, ha perdurado hasta hoy, si bien las avenidas del río dañan su estructura, dejando daños permanentes como los que pude apreciar tras la riada de 1998.

El arco sobresale notablemente de la obra superior, 110 cm en la parte conservada, habiendo desaparecido parcialmente en el centro.  Los sillares del arco están perfectamente trabajados por su cara inferior, mientras que la cara superior acusa profundas irregularidades, debido sin duda a la acción erosiva del agua.  En ninguna de las piedras a la vista se observan posibles marcas del cantero.

Según me recordaba nuestro vecino Tomás Sanz, hace muchos años existían otras hiladas de sillares que prolongaban los arcos en el sentido de la corriente, lo que tendría como objeto proteger la base de la obra.

Presa de los arcos
Presa de los Arcos

Detalle bajo el arco de la presa

Gracias a la desaparición del lecho por debajo del arco es posible observar la construcción interna de la presa.  Según pude apreciar desde la parte inferior de la bóveda, ahora hueca, tiene ésta una profundidad máxima de 190 cm y está formada por dos o tres sillares contiguos (dependiendo de la hilera), muy bien emparejados.  La bóveda termina a unos 175 cm de la entrada, cerrada por un muro de calicanto, hoy en día parcialmente socavado en el centro, donde se conservan algunos restos de madera.  Uno de estos fragmentos fue analizado por parte de un laboratorio, mediante el método del Carbono 14 y se obtuvo una antigüedad de 450 años (respecto a 1950) con un margen de 50 años arriba o abajo(2).  El posterior análisis mediante dendrocronología (anillos de los árboles)(3) ajustó esta edad para situarla en torno a 1420-1480.

Desde la presa parte un canal por margen derecha (como puede apreciarse en la fotografía siguiente), labrado en la roca en sus primeros metros.  La embocadura, a cota de coronación aproximadamente, tiene una sección de 80 por 90 cm y está cerrada por la parte superior por una obra de más de un metro de altura, formando un pequeño túnel, que favorece que el canal se ciegue parcialmente por la acción combinada del aluvión y las plantas.

El canal se prolonga, a través de una solitaria vega, hasta llegar al molino situado un kilómetro aguas abajo. Este molino está relativamente bien conservado a pesar del abandono.  La balsa donde se recogía el agua destinada al molino permanece libre de tierra y todavía podemos ver hoy en día (cuando la vegetación lo permite) el bocín(4), en cuyo fondo se dispone el rodezno(5) (este está aterrado).  La balsa, de planta triangular, está reforzada por unos muros de excelente sillería.

El molino del Vado muestra una sucesión de ampliaciones de distintas épocas.  Sobre la puerta principal, enmarcada por un arco de sillería, aparece grabada en la clave (la piedra con que se cierra un arco o bóveda) el año 1593.

Esta presa es la que mejor han podido datar, pues el análisis de la madera (que por el lugar de obtención debe pertenecer a la obra original), la sitúa a mediados del siglo XV.  La fecha conservada en el molino puede corresponder a una reconstrucción o ampliación posterior.

Visión global de la obra
Vista aérea de la presa de los Arcos y su entorno. Foto. FJLA. 2003

El azud del Galindo

Esta presa se sitúa unos cuatro kilómetros aguas abajo de Blesa, en un estrecho del río entre las montañas.  Es mayor que la presa del Vado y menor que la del Hocino.  El embalse está aterrado completamente.

Presa del Galindo (1999)
Presa del Galindo

Acequia de la acequia molinar de la presa del Galindo de Blesa.
Arranque de la acequia del Galindo (arriba)
y aliviadero de la misma (abajo) Fotos FJLA.

Perspectiva del aliviadero de la presa del Galindo. En primer plano las guías.  Foto FJLA

El paramento está realizado con sillares de caliza bien aparejados, dispuestos a soga(6), es decir, mostrando sus caras laterales, de unos 45 cm de altura, de media.  La pared alcanzaba los 6,70 m de altura sobre el cauce habitual y unos ocho metros y veinte centímetros en total, hasta la base de roca en que se asienta.  En la fotografía puede ver dos tonalidades en los sillares y las orillas rocosas.  El lecho cubría habitualmente toda la zona más clara, pero fue arrastrado en la avenida de 1998. La planta de la presa es ligeramente curva e inclinada (en tres tramos) remetidos hacia aguas arriba.  La anchura en coronación es de unos ocho metros.  Como en la presa del Hocino, los sillares de la hilada superior son especialmente gruesos y están reforzados por la unión mediante grapas de hierro forjado retacadas con plomo (queda una grapa y los huecos de cinco más).  La ausencia de filtraciones en la pared hace suponer que la cara de aguas arriba será de calicanto.

A los pies de la presa se recogen abundantes depósitos fluviales y este paraje es conocido como fuente de abastecimiento de grava.

Según los autores del libro "La presa de Almonacid de la Cuba", la presa debió realizarse en el siglo XV o XVI, más o menos como la del Vado.  No obstante, la espectacular acequia labrada en la roca, que tiene unas características y tipo de construcción que podría ser más antigua, permite jugar con la hipótesis de que existiera en el lugar un aprovechamiento anterior.

De la margen izquierda parten dos canales.  El canal bajo está semilabrado en la roca durante un corto tramo, que posiblemente continuaría con una estructura de madera hasta salir de las inmediaciones de la presa.  El canal principal es el alto, que parte a cota de coronación, y que está labrado en la roca viva, con una anchura de más de un metro y una altura que sobrepasa en algún lugar los cinco.  El canal superior presenta un aliviadero del que aún se conservan las guías de la compuerta labradas en la roca.

El canal sigue durante un largo trecho por la margen izquierda, manteniendo siempre la altura sobre el cauce.  Hoy en día se utiliza como acequia destinada al regadío, (aunque toma sus aguas de una derivación del moderno canal de Moneva, y no del río).

EL MOLINO DEL GALINDO. El canal original se prolongaba más que la acequia actual y terminaba, a menos de un kilómetro de la presa, en la balsa (hoy completamente aterrada) de un antiguo molino, del que todavía se distingue algún resto, como los cimientos, el desagüe de la balsa, parte del conducto entre la balsa y el molino y restos de un par de paredes.  El molino debía ser bastante pequeño y la vegetación oculta algunos de sus puntos, impidiendo tomar fotografías del conjunto. Desconocemos de qué época data el molino, pero gracias a Guillermo Iturbe e Isabel Lorenzo, tenemos noticias de su existencia, propietarios y ventas en los siglos XV y XVI, y la memoria popular parece indicar que dejó de funcionar a mediados del XIX.  Todavía persiste una senda, en desuso que llega hasta sus inmediaciones, que parte la orilla contraria y que, según me han contado, utilizaban los vecinos de Muniesa para llegar a este molino.

Azud y sobradero del Galindo, en Blesa.  Foto de José Luis Pérez

El Aguasvivas cayendo por el azud del Galindo (Blesa)
y por el sobradero de su acequia labrada en la roca (a la derecha).
Los chicos del 31 le llamaban "el batidero", porque por ahí se batía el agua para que no bajase acequia abajo.
Fotografía de José Luis Pérez (1998)

Azud de Moneva

Pared de los moros, aguas abajo Foto FJLASi seguimos descendiendo el curso del río, un kilómetro y medio antes del pueblo de Moneva se localiza un gran azud de sillería (conocido en Moneva como "el Azud"), similar a los del término de Blesa aunque es más bajo, unos siete metros hasta la base del pilar central, (medido tras la riada de 1998 que permite ver la base de la obra) pero mucho más ancho, 19 m aproximadamente.

Conserva restos de lo que parece un pilar central de refuerzo, o según algunos autores de una toma de agua. Esta torre sólo se conserva en la parte inferior, la que ha estado casi siempre protegida por el lecho del río. Según Miguel Arenillas Parra et alli (1996) "si no se trata de una obra más antigua [que la presa del Galindo], dedicada básicamente al regadío, podría haberse construido o, en su caso, reconstruido -aprovechando probablemente una instalación más antigua- en los siglos XV o XVI para atender principalmente un molino harinero".

Presa de pared de los Moros (Muniesa)

Próxima al límite entre los términos de Plou y Muniesa (mucho más próximo a este pueblo) se encuentran los restos de una gran presa, que actualmente muestra un gran boquete en el centro.

El tamaño real de esta presa no se aprecia hasta que no se está en las proximidades. Su estructura es un tanto irregular, se apoya en un tramo de calizas.

Dignos de ver son algunos elementos que se conservan, restos de acequias labradas en la roca y las tomas de agua de la presa, con sus torres. Tuvo casi ocho metros y medio de altura (aproximadamente la altura de la presa del Galindo en Blesa), pero lo que más sorprende es su anchura, sobre setenta metros.

Arenillas Parra y su equipo, y Miguel Beltrán la datan de época romana. Su muro de casi tres metros de espesor no fue suficiente para conservarla completa hasta la actualidad.

Presa de Almonacid de la Cuba (Zaragoza)

Es de las mayores presas del mundo romano, datada en el siglo I, en la época de Augusto. La presa original era más esbelta y tiene sucesivos recrecimientos y reparaciones de época romana. Se han detectado reparaciones de los siglos XVI y XVIII en la zona próxima al Ojo de la Cuba.

Su planta es recta, de unos 100 metros de longitud, y una altura máxima de 34 m. Su anchura varía entre 10 y 27 m.

Se conservan bien las dos tomas de agua de la margen izquierda y el aliviadero.

Los romanos la construyeron para hacer fértil la llanura de las inmediaciones de Belchite. La acequia madre tiene una longitud de 8 Km.

También alimenta a los molinos alto y bajo de Almonacid, y a los molinos del Tercón, de los que sólo quedan restos.

Según los expertos Arenillas Parra, Díaz-Guerra y Cortés Gimeno, es la presa romana más alta de las estudiadas en el mundo romano. 13 m más alta que la de Proserpina. Hasta 1594 no se construyó una presa de mayor altura en el mundo occidental, la de Tibi. (pág. 86)

Restos arqueológicos de presas perdidas

Presa de la ermita del Pilar (Monforte)

En el término de Monforte de Moyuela, en el río Santa María, aguas abajo del molino Bajo se localiza junto a la ermita del Pilar, los restos de una presa que los especialistas han datado como romana. La presa reventó en un momento dado de su historia y sólo quedan unos fragmentos en el estribo de la margen izquierda.

"En la actualidad se conservan sólo dos elementos muy concretos de la estructura original: un tramo de la zona izquierda de la presa, de unos 20 m de longitud, y un pequeño machón, correspondiente al estribo de este mismo lado. [...] Al recrecerse la presa -y con objeto de alcanzar con la nueva cota de coronación el punto más próximo posible de la ladera-, se optó por quebrar la traza del estribo hacia aguas abajo.

 
Aspecto de la pared, y situación sobre el estrecho. Fotos F.J.Lozano

La longitud total de la presa inicial sería de más de 52 m, con una altura máxima sobre el cauce (situado a la cota 896) de 14,20 m. La presa recrecida alcanzó los 86 m de largo, con una altura de, al menos, 16,80 m."

ARENILLAS PARRA et alli (2005) pág. 57-61

Presa o azud de Malpasillo

Entre Almonacid de la Cuba y Belchite se encuentra una preciosa hoz del río Aguasvivas, el estrecho de Malpasillo. De época renacentista están datados los restos de un gran azud. Recorriéndolo actualmente se conservan en el estrecho las espectaculares obras de la acequia que va rumbo a Belchite y del desaparecido enclave de El Pueyo.

Presa del anticlinal de Moneva

También se han datado como de época romana los pocos restos que se pueden describir de la presa de Moneva, aguas abajo de la presa del actual embalse de Moneva (entre la presa y Samper). Estos los describe el profesor Miguel Beltrán como

"se localizan los restos de los estribos de una presa situada en el límite del denominado anticlinal de Moneva que delimita la porción media del río Aguasvivas. Del estribo derecho se conserva exclusivamente una amasijo sin forma de 'opus caementicium' y gruesos 'caementa'. Mayor tramo se conserva en el estribo izquierdo, sobre el escarpe del conglomerado del Mioceno Inferior. No resulta posible averiguar el trazado de la planta (rectilínea ?).

La pantalla o muro consta de un núcleo de 'structura caementicia', protegido en su cara externa aguas arriba por un paramento de sillarejos de caliza, cantos rodados de arenisca y mampuestos de conglomerado fosilífero, ciertamente irregulares, de pequeñas dimensiones pero dispuestos claramente en hiladas horizontales, a modo de 'opus incertum'. Se mantienen restos de un revestimiento de mortero fino. La pantalla en su cara aguas abajo se encuentra descarnada, habiendo perdido el revestimiento de sillarejos que la regularizaba. Aguas abajo, en la margen derecha, labrado en la roca parecen conservarse restos de un canal a la misma altura que la cumbre del muro conservado (576 m)."

BELTRÁN LLORIS, Miguel (2006). pág 77.

Ruta de las presas históricas del río Aguasvivas

Casi todas las presas y azudes descritos antes se pueden visitar, por senderos marcados, accediendo andando o en bicicleta, (y a varios en coche) hallando información en cada punto de interés.

Toda la información de la ruta (distancias, tiempos, localidades, molinos, presas...) la puede ver visitando la web que las engloba en: rutas.blesa.info. Realizada por la asociación cultural El Hocino de Blesa.

Ruta de las presas históricas del Aguasvivas

F.Javier Lozano Allueva.
marzo 1999/diciembre 2011

Notas (por orden cronológico)

- BELTRÁN LLORIS, Miguel y VILADÉS CASTILLO, José María, (1994) "Aquae romanae: arqueología de la presa de Almonacid de la Cuba", Boletín del Museo de Zaragoza Nº 13. Paginas: 127-275.

La presa de Almonacid de la Cuba. Del mundo romano a la Ilustración en la cuenca del río Aguasvivas,
I. ARENILLAS PARRA, Miguel; DÍAZ-GUERRA JAÉN, Carmen; CORTÉS GIMENO, Rafael
II. Arqueología de la presa de Almonacid de la Cuba, por BELTRÁN LLORÍS, Miguel; VILADÉS CASTILLO, José María
III. Del mundo andalusí a la Ilustración: regadío, sociedad y poder en el entorno de la gran presa de Almonacid de la Cuba (siglos X-XVIII), SESMA MUÑOZ, José Ángel; UTRILLA UTRILLA, Juan F.; LALIENA CORBERA, Carlos.
Gobierno de Aragón (Departamento de Educación y Cultura), Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente (Confederación Hidrográfica del Ebro) (1996). [+ info]

La fotografía del Aguasvivas cayendo por el Hocino y la de la acequia labrada en la roca, en el Galindo, pertenecen a dicha obra.

Puede leer todo o parte de dichos textos en la web sobre el tema de algunos de dichos autores en: http://www.traianvs.net/almonacid/index.htm

- Excelente libro de historia sobre los regadíos y sistemas hidráulicos en el Aguasvivas durante la Edad Media, y la historia de su poblamiento en general, basado en excelentes fuentes archivísticas:

- SESMA MUÑOZ, José Ángel; UTRILLA UTRILLA, Juan F.; LALIENA CORBERA, Carlos (2001) "Agua y paisaje social en el Aragón Medieval. Los regadíos del río Aguasvivas en la Edad Media". Ministerio de Medio Ambiente. Confederación Hidrográfica del Ebro [Ficha completa].

- ARENILLAS PARRA, Miguel; HEREZA, J. Iñigo; DÍAZ-GUERRA JAÉN, Carmen; CORTÉS GIMENO, Rafael (2005)
"La presa romana de la Ermita del Pilar (Monforte de Moyuela, Teruel)".
Revista de Obras Públicas. Junio 2005 (Nº 3456).

- BELTRÁN LLORIS, Miguel (2006) "El agua profana en la cuenca media del valle del Ebro. AQVA DVCTA. la captación del agua, presas, embalses, conducciones", en "Aquaria. Agua, territorio y paisaje en Aragón [exposición]" Gobierno de Aragón y Diputación Provincial de Zaragoza (Zaragoza).

- ITURBE, Guillermo y LORENZO, Isabel. (2010) "El siglo XV en Muniesa (Teruel) y su entorno. (1367-1503)".; Centro de Estudios Miguel de Molinos (CEMO), Zaragoza.

LOZANO ALLUEVA, Fco. Javier (2011) Un pleito con la villa de Belchite, por la reparación de la presa de Almonacid de la Cuba. Caminos y su reparación en el siglo XVIII desde el entorno de las villas de Belchite, Montalbán y Segura hacia Zaragoza.
Publicado en internet en "Blesa, un lugar en el mundo" en [http://www.blesa.info/his1793EstadoCaminosYPleitoPorReparacionCubaAlmonacid.html]

Otra bibliografía de interés

- PALLARUELO CAMPO, Severino (1994) "Los molinos del Alto Aragón" Instituto de Estudios Altoaragoneses.

- BLÁZQUEZ HERRERO, Carlos; PALLARUELO CAMPO, Severino (1999) "Obras hidráulicas en el Renacimiento aragonés. Maestros del agua" Revista Trébede Noviembre de 1999.

- BLÁZQUEZ HERRERO, Carlos; PALLARUELO CAMPO, Severino (1999) "Maestros del agua", 2 vols., Zaragoza, Gobierno de Aragón.

SENGÈS, Gérard, BALTHAZAR, Jean Louis, BORRAZ, Carlos; CARRAVEDO, Miguel (2011) "Estudio de la cuenca del Vero (III). El molino harinero de Alquézar y su entorno". Boletín de información ovina de la Casa de Ganaderos. Nº 28, julio de 2011. pág. 5-20.

Más fotografías en... Dispone de más fotografías sobre el tema en la "Galería fotográfica".

Notas

1.- De las presas comentadas en el preámbulo (en el Aguasvivas, en el arroyo Farlán de Muniesa, en el río Santa María en Monforte, en Moneva), están reconocidas como de factura romana: la de Muniesa, conocida paradójicamente como Pared de los moros, la de Moneva (no confundir con el azud de Moneva), la cuba de Almonacid y la de Monforte.  En un panel informativo que trata las obras romanas, expuesto en el Museo Provincial de Zaragoza, aparecía señalada la de Muniesa, además de las presas de Almonacid y Muel, y ninguna de las restantes de nuestro entorno.  Existe un trabajo de Miguel Beltrán y José María Vilades, sobre la presa de Muniesa en "Aquae romanae: arqueología de la presa de Almonacid de la Cuba", publicado en el boletín del Museo de Zaragoza Nº 13 Año: 1996 Paginas: 127-293.

Algunas fuentes (Arenillas Parra) plantearon la hipótesis de un origen romano para el azud del Hocino, basándose en la capacidad del embalse (alrededor de 250.000 metros cúbicos por lo menos, aunque para su aprovechamiento debería existir una toma de agua más baja que la actual, que no pudieron identificar). Pero según el profesor Miguel Beltrán este argumento no es válido por sí mismo, dado que la mayoría de las características de la obra apuntan a época renacentista, salvo que se limpiara la pared oculta y apareciesen elementos más antiguos.

Con posterioridad a los primeros estudios también pasaron a considerarse romanos los restos de otra presa en un afluente muy cercano a estos azudes o presas, como se expone en Miguel Arenillas Parra, J. Iñigo Hereza, Carmen Díaz-Guerra, Rafael Cortés Gimeno "La presa romana de la Ermita del Pilar (Monforte de Moyuela, Teruel)" Revista de Obras Públicas. Junio 2005 (Nº 3456).

También se han datado como de época romana los pocos restos que se pueden describir de la presa de Moneva, aguas abajo de la presa del actual embalse de Moneva (entre la presa y Samper). Estos los describe el profesor Miguel Beltrán (2006).

2. [Nota del trabajo de ARENILLAS PARRA et alli. (1996)] La datación y la posterior calibración han sido realizadas por el Dr. Fernán Alonso en el Laboratorio de Geocronología del Instituto Rocasolano del CSIC. (La muestra tiene como referencia CSIC 1.118).

3.- Método de datación que se basa en el estudio de los anillos de crecimiento de los árboles, que cada año añaden a su tronco un anillo compuesto por una parte clara y otra oscura. El grosor de estos anillos depende del clima durante el periodo de crecimiento.

4.- Agujero por donde cae el agua al rodezno.

5.- Rueda hidráulica de paletas curvas y eje vertical.  También recibe este nombre la rueda dentada que engrana con la que mueve la rueda de la tahona (molino de harina).

6.- El aparejo (forma en que quedan colocados los materiales de construcción) a soga o aparejo de cítara, se compone de ladrillos o sillares, donde éstos forman la superficie externa de la construcción mediante sus caras largas laterales.



Blesa, un lugar en el mundo

Creado: 28/3/1999
Última actualización: 18 de diciembre de 2011