|
n
el término de Blesa se conservan hoy en día tres antiguas
obras hidráulicas de cierta entidad: la presa del Hocino, la del
Vado y la del Galindo. Todas ellas están completamente aterradas
y se han convertido, si no lo fueron desde un principio, en meros azudes;
también tienen en común el haber estado ligadas a molinos
a través de canales.
El curso medio del Aguasvivas es especialmente rico en molinos
y obras hidráulicas. Todavía podemos ver vestigios
de dos molinos muy antiguos, aguas abajo del término del Galindo.
Aparte de las presas de nuestro término que comentamos en este artículo,
un kilómetro aguas arriba de Moneva encontramos los restos de otro
molino y otro gran azud. En Muniesa quedan las ruinas de una presa
aparentemente romana, está próxima al pueblo, en el arroyo
Farlán. Y en el corto recorrido que tiene el río Marineta
existen tres molinos más.
La mayoría de los datos de este artículo se obtuvieron
de un buen libro que trata de las antiguas obras hidráulicas en
el río Aguasvivas, cuya referencia puede encontrar en la bibliografía.
La presa del Hocino
Próxima a Blesa, aguas arriba del
pueblo, se encuentra esta gran obra hidráulica de probable
origen medieval. Esta presa está emplazada en un estrecho
desfiladero labrado por el río Aguasvivas entre las montañas
de calizas jurásicas. La coronación de la presa
mide poco más de 19 metros, pero en la parte inferior es
bastante más estrecha. Tiene una altura de 17,20
metros y una planta curva.
El acceso hasta la parte superior de la presa puede hacerse rodeando
las montañas para descender por el río, o bien a través
de las sendas que recorren el desfiladero a unos 5 metros sobre
la altura de coronación. Durante veranos extraordinariamente
secos es posible salvar las sucesivas pozas que existen en el lecho
del hocino y llegar hasta sus pies atravesando el tenebroso estrecho.
No obstante, por lo angosto del paraje, no es posible captar la
integridad de la obra desde ninguno de los puntos de vista.
La cara de la presa que vemos aguas abajo (la única que
se puede analizar actualmente) está realizada con sillares
de caliza ordenados en hiladas que se escalonan por tramos hacia
aguas arriba. La base de la presa es un gran bloque triangular
de unos dos metros de lado encajado en las montañas.
Los autores del estudio que cito en la bibliografía creen
probable que la pared tenga, por el lado oculto, un macizo de calicanto
que la reforzaría y haría estanca. La parte
superior de la presa está reforzada con 24 grandes losas
(aproximadamente, ya que parte de ellas están ocultas por
la vegetación), de 50 cm de espesor y entre 1,10 y 1,30 metros
de longitud, unidas entre sí por grapas de hierro forjado
(aún se conservan varias), que se introducían en huecos
practicados en las losas y que se aseguraban mediante plomo.
En la margen derecha, como continuación de la pared de la
presa, existe un pequeño aliviadero de 1,65 m de desarrollo
(o anchura) y once de longitud, que dirige las aguas al fondo del
hocino, alejándolas de la pared de la presa para evitar
su deterioro.
|
Presa del Hocino
|

El sistema hidráulico del azud del Hocino-molino de la Cueva,
en Blesa (Teruel).
A la izquierda el elevado azud de El Hocino de Blesa. En su margen
derecha en color claro el sobradero. Por la margen izquierda la
acequia molinar que rodea la montaña oradada en la roca viva.
A la derecha el molino de la Cueva, construido todo el bajo la montaña
(el edificio que sobresale es una vivienda anexa que data del siglo
XX).
Fotomontaje F.Javier Lozano, primavera 2004.
|
En la parte superior podemos ver, aún hoy en uso, un canal
de unos 60 por 70 cm de sección que salva el hocino por la
margen izquierda y lleva el agua hasta una balsa situada sobre el
molino de la Cueva. A causa del
desnivel existente, esta balsa tiene un gran potencial para producir
energía. El agua, una vez aprovechada por el molino,
seguía canalizada y era utilizada para el riego de los huertos
existentes en ambas márgenes del Aguasvivas, a los pies del
pueblo. El caudal sobrante alimentaba a un segundo molino
existente en el otro extremo del pueblo. En el arranque de
esta acequia, junto al azud hay una gran pared de piedra de 70 a
80 cm de anchura en forma de ele, de 1,80 m de altura y 4 m de longitud,
que protege la toma de la acequia de las avenidas y lo que puedan
arrastrar.
Si bien los expertos no pueden dar una fecha de construcción
concluyente, por la tipología y características generales,
se considera que es de la época renacentista, con mejoras
en el siglo XVII (de cuando datarían las grapas de los sillares
que refuerzan la hilada superior) y con reaprovechamientos en los
siglos XVIII y XIX(1).
Se conservan cinco grapas, pero en todas las piedras que mantienen
sus aristas podemos apreciar las huellas de otras tantas desaparecidas.
El canal que parte por la margen izquierda puede ser un reaprovechamiento
posterior, una vez aterrado el embalse. Actualmente se utiliza
con fines de regadío, no sin antes pasar por el molino de
la Cueva que aprovechaba la gran altura del salto de agua. |
|
El Aguasvivas cayendo por la presa
Autora: Carmen Díaz-Guerra Jaén
|
El azud del Vado
Esta pequeña y bonita presa podemos
encontrarla a unos dos kilómetros y medio aguas abajo de
Blesa. Como se ve en la fotografía se construyó
en un estrechamiento del cauce, apoyando las hiladas de sillares
sobre una bóveda de losas que distribuyen el peso hacia las
sólidas orillas formadas por calizas jurásicas.
La altura de la presa es de unos cuatro metros. Según
los autores del estudio que citamos, el arco debía apoyarse
inicialmente en el lecho del río, pero al aterrarse la presa
y verter las aguas a sus pies, el lecho ha sido socavado.
Sobre el arco hay cinco hiladas de sillares, no muy regulares.
La hilada superior la componen sillares más robustos, como
protección de la obra. Aguas arriba, la pared está
reforzada con un macizo de calicanto que debió apoyarse sobre
los depósitos fluviales y unirse a ellos mediante pilotes
de madera hincados.
La obra, gracias a su buen diseño, ha perdurado hasta hoy,
si bien las avenidas del río dañan su estructura,
dejando daños permanentes como los que pude apreciar tras
la riada de 1998.
El arco sobresale notablemente de la obra superior, 110 cm en la
parte conservada, habiendo desaparecido parcialmente en el centro.
Los sillares del arco están perfectamente trabajados por
su cara inferior, mientras que la cara superior acusa profundas
irregularidades, debido sin duda a la acción erosiva del
agua. En ninguna de las piedras a la vista se observan posibles
marcas del cantero.
Según me recordaba nuestro vecino Tomás Sanz, hace
muchos años existían otras hiladas de sillares que
prolongaban los arcos en el sentido de la corriente, lo que tendría
como objeto proteger la base de la obra.
Gracias a la desaparición del lecho por debajo del arco
es posible observar la construcción interna de la presa.
Según pude apreciar desde la parte inferior de la bóveda,
ahora hueca, tiene ésta una profundidad máxima de
190 cm y está formada por dos o tres sillares contiguos (dependiendo
de la hilera), muy bien emparejados. La bóveda termina
a unos 175 cm de la entrada, cerrada por un muro de calicanto, hoy
en día parcialmente socavado en el centro, donde se conservan
algunos restos de madera. Uno de estos fragmentos fue analizado
por parte de un laboratorio, mediante el método del Carbono
14 y se obtuvo una antigüedad de 450 años (respecto
a 1950) con un margen de 50 años arriba o abajo(2).
El posterior análisis mediante dendrocronología (anillos
de los árboles)(3)
ajustó esta edad para situarla en torno a 1420-1480.
Desde la presa parte un canal por margen derecha (como puede apreciarse
en la fotografía siguiente), labrado en la roca en sus primeros
metros. La embocadura, a cota de coronación aproximadamente,
tiene una sección de 80 por 90 cm y está cerrada por
la parte superior por una obra de más de un metro de altura,
formando un pequeño túnel, que favorece que el canal
se ciegue parcialmente por la acción combinada del aluvión
y las plantas.
El canal se prolonga, a través de una solitaria vega, hasta
llegar al molino situado un kilómetro aguas abajo. Este molino
está relativamente bien conservado a pesar del abandono.
La balsa donde se recogía el agua destinada al molino permanece
libre de tierra y todavía podemos ver hoy en día (cuando
la vegetación lo permite) el bocín(4),
en cuyo fondo se dispone el rodezno(5)
(este está aterrado). La balsa, de planta triangular,
está reforzada por unos muros de excelente sillería.
El molino del Vado muestra una sucesión
de ampliaciones de distintas épocas. Sobre la puerta
principal, enmarcada por un arco de sillería, aparece grabada
en la clave (la piedra con que se cierra un arco o bóveda)
el año 1593.
Esta presa es la que mejor podemos datar, pues el análisis
de la madera (que por el lugar de obtención debe pertenecer
a la obra original), la sitúa a mediados del siglo XV.
La fecha conservada en el molino puede corresponder a una reconstrucción
o ampliación posterior. |
Presa de los Arcos
|
Vista aérea de la presa de los Arcos y su entorno. Foto.
FJLA. 2003
|
El azud del Galindo
Esta presa se sitúa unos cuatro
kilómetros aguas abajo de Blesa, en un estrecho del río
entre las montañas. Es mayor que la presa del Vado
y menor que la del Hocino. El embalse está aterrado
completamente.
El paramento está realizado con sillares de caliza bien
aparejados, dispuestos a soga(6),
es decir, mostrando sus caras laterales, de unos 45 cm de altura,
de media. La pared alcanzaba los 6,70 m de altura sobre el
cauce habitual y unos ocho metros y veinte centímetros en
total, hasta la base de roca en que se asienta. En la fotografía
puede ver dos tonalidades en los sillares y las orillas rocosas.
El lecho cubría habitualmente toda la zona más clara,
pero fue arrastrado en la avenida de 1998. La planta de la presa
es ligeramente curva e inclinada (en tres tramos) remetidos hacia
aguas arriba. La anchura en coronación es de unos ocho
metros. Como en la presa del Hocino, los sillares de la hilada
superior son especialmente gruesos y están reforzados por
la unión mediante grapas de hierro forjado retacadas con
plomo (queda una grapa y los huecos de cinco más).
La ausencia de filtraciones en la pared hace suponer que la cara
de aguas arriba será de calicanto.
A los pies de la presa se recogen abundantes depósitos fluviales
y este paraje es conocido como fuente de abastecimiento de grava.
Según los autores del libro "La presa de Almonacid
de la Cuba", la presa debió realizarse en el siglo XV
o XVI, más o menos como la del Vado. No obstante, la
espectacular acequia labrada en la roca, que tiene unas características
y tipo de construcción que podría ser más antigua,
permite jugar con la hipótesis de que existiera en el lugar
un aprovechamiento anterior.
De la margen izquierda parten dos canales. El canal bajo
está semilabrado en la roca durante un corto tramo, que posiblemente
continuaría con una estructura de madera hasta salir de las
inmediaciones de la presa. El canal principal es el alto,
que parte a cota de coronación, y que está labrado
en la roca viva, con una anchura de más de un metro y una
altura que sobrepasa en algún lugar los cinco. El canal
superior presenta un aliviadero del que aún se conservan
las guías de la compuerta labradas en la roca.
El canal sigue durante un largo trecho por la margen izquierda,
manteniendo siempre la altura sobre el cauce. Hoy en día
se utiliza como acequia destinada al regadío, (aunque toma
sus aguas de una derivación del moderno canal de Moneva,
y no del río).
El canal original se prolongaba más que la acequia actual
y terminaba, a menos de un kilómetro de la presa, en la balsa
(hoy completamente aterrada) de un antiguo molino, del que todavía
se distingue algún resto, como los cimientos, el desagüe
de la balsa, parte del conducto entre la balsa y el molino y restos
de un par de paredes. El molino debía ser bastante
pequeño y la vegetación oculta algunos de sus puntos,
impidiendo tomar fotografías del conjunto. Desconocemos de
qué época data el molino, quiénes serían
sus propietarios, así como en qué siglo y el motivo
por el que dejó de funcionar. Lo que todavía
persiste es una senda en desuso que llega hasta sus inmediaciones,
que parte la orilla contraria y que, según me han contado,
utilizaban los vecinos de Muniesa para llegar a este molino. |
Presa del Galindo
Arranque de la acequia del Galindo (arriba)
y aliviadero de la misma (abajo) Fotos FJLA.
El Aguasvivas cayendo por el azud del Galindo (Blesa)
y por el sobradero de su acequia labrada en la roca (a la derecha).
Fotografía de José Luis Pérez (1998) |
F.Javier Lozano Allueva.
marzo 1999
La presa de Almonacid de la Cuba. Del mundo romano a la Ilustración
en la cuenca del río Aguasvivas,
por Miguel Arenillas Parra, Carmen Díaz-Guerra Jaén, Rafael
Cortés Gimeno, y otros.
Editado por el Gobierno de Aragón (Departamento
de Educación y Cultura), Ministerio de Obras Públicas,
Transportes y Medio Ambiente (Confederación Hidrográfica
del Ebro).
La fotografía del Aguasvivas cayendo por el Hocino y la de la
acequia labrada en la roca, en el Galindo, pertenecen a dicha obra.
Posteriormente se ha editado un libro excelente sobre los regadíos
y sistemas hidráulicos en el Aguasvivas durante la Edad Media:
Sesma Muñoz, José Ángel; Utrilla, Juan F.; Laliena,
Carlos (2001) "Agua y paisaje social en el Aragón
Medieval. Los regadíos del río Aguasvivas en la Edad Media".
Ministerio de Medio Ambiente. Confederación Hidrográfica
del Ebro.
Dispone de más fotografías sobre el tema en la "Galería
fotográfica".
1.- De las cinco presas comentadas
en el preámbulo (cuatro en el Aguasvivas y una en el arroyo Farlán
de Muniesa), solamente está reconocida como romana la de Muniesa,
conocida paradójicamente como Pared de los moros. En
un panel informativo que trata las obras romanas, expuesto en el Museo
Provincial de Zaragoza, aparecía señalada esta última,
además de las presas de Almonacid o Muel, y ninguna de las restantes
de nuestro entorno. Existe un trabajo de Miguel Beltrán y
José María Vilades, sobre la presa de Muniesa, publicado
en el boletín del Museo de Zaragoza.
Algunas fuentes planteaban la hipótesis de un origen romano
para el azud del Hocino, basándose en la capacidad del embalse
(alrededor de 250.000 metros cúbicos por lo menos, aunque para
su aprovechamiento debería existir una toma de agua más
baja que la actual, que no pudieron identificar). Pero según
el profesor Miguel Beltrán este argumento no es válido
por sí mismo, dado que la mayoría de las características
de la obra apuntan a época renacentista, salvo que se limpiara
la pared oculta y apareciesen elementos más antiguos.
2. [Nota del trabajo citado en la
bibliografía] La datación y la posterior calibración
han sido realizadas por el Dr. Fernán Alonso en el Laboratorio
de Geocronología del Instituto Rocasolano del CSIC. (La muestra
tiene como referencia CSIC 1.118).
3.- Método de datación
que se basa en el estudio de los anillos de crecimiento de los árboles,
que cada año añaden a su tronco un anillo compuesto por una
parte clara y otra oscura. El grosor de estos anillos depende del clima
durante el periodo de crecimiento.
4.- Agujero por donde cae el agua al rodezno.
5.- Rueda hidráulica de paletas
curvas y eje vertical. También recibe este nombre la rueda
dentada que engrana con la que mueve la rueda de la tahona (molino de harina).
6.- El aparejo (forma en que quedan
colocados los materiales de construcción) a soga o aparejo de cítara,
se compone de ladrillos o sillares, donde éstos forman la superficie
externa de la construcción mediante sus caras largas laterales.
Creado: 28/3/1999
Última actualización: 22 de mayo de 2004
|