Población y censos históricos de BlesaLa evolución de la población blesina Comparativa con los pueblos vecinos Los habitantes de Blesa en 1495
Afortunadamente, en los últimos tiempos el estudio de la historia ha profundizado en estos aspectos, que requieren el análisis y concurso de más disciplinas científicas: economía, política, sociología, etnología, etc. De la «historia social» obtenemos una visión más clara de la vida de nuestros antepasados, incluyendo a las clases bajas, además de a los caballeros, que singularmente pueden seguir teniendo importancia. Es esta historia de las gentes la que a mí me gusta rescatar, estudiar y glosar en lugar de perderme en improductivas cronologías de propietarios temporales de señoríos o historias generales de reinos o naciones. En este artículo desgloso las frías cifras de los censos históricos e intento aportar luz e información sobre los habitantes y las circunstancias históricas de cada momento. Dos son las principales fuentes de que me he nutrido: los censos que recopiló Antonio Ubieto, las visitas pastorales de control y estadística del arzobispado de Zaragoza, y la lista de censados que da Serrano Montalvo para el censo de 1495. Evolución de la población blesinaEn la obra de Antonio Ubieto Arteta, "Historia de Aragón. Los pueblos y los despoblados", hay un breve resumen sobre la historia de Blesa, en función de quien ostentaba la posesión del señorío, además de la evolución de la población. Las visitas pastorales más detalladas incluían el número de vecinos y personas de comunión, normalmente los mayores de ocho años. Son las cifras cuyos años se anteceden por las letras "VP". Sólo en el año 1849 apuntaron además de las personas de comunión (913) las almas (1275), lo que nos permite calcular que se quedaba fuera de la mayoría de los conteos un 40% de los blesinos más jóvenes. No obstante este porcentaje, al estar calculado sobre un sólo año puede no ser fiable y no lo extrapolamos a otros censos o visitas. Aunque los censos eclesiásticos de almas, vecinos de comunión y casas no estarían lastrados por la necesidad de mentir al fisco, y por ello pueden parecer más fiables, lo cierto es que ofrecen números "muy redondos" lo que permite sospechar que se realizaran grosso modo. Paralelamente a los datos de los diferentes censos he colocado una pequeña cronología que los une a su contexto histórico.
Evolución de la población y cronología histórica
Notas sobre los censos antiguos Lo primero que llama la atención son las diferentes formas de cuantificar la población: maravedís, fuegos, vecinos, casas, personas de comunión, almas o habitantes. El maravedí era una moneda medieval y no encontraremos otra acepción del término. El de 1409 es un monedaje de los que se realizaron varios en la Edad Media y no un fogaje, por lo que probablemente indica el monto de lo recaudado o recaudable(2). Según las Cortes de Tarazona, de 1495, formaban un fuego «todas aquellas personas que habitan en una casa y tomen la despensa de un superior o pater familias continuamente en dicha casa, lo que ha de jurar el superior o pater familias». Con posterioridad el término vecino se extendió para designar a los cabezas de familia. En estos dos casos la población real sólo puede aproximarse, multiplicando cada unidad familiar por una media de cuatro o cinco miembros. Censos modernos No es hasta el siglo XIX en que, de modo más práctico y exacto para nosotros, se comienza a hablar de almas o habitantes. A partir de 1860 comenzaron a realizarse los censos disponibles hasta la actualidad.
Comparativa de población con los pueblos vecinosLos censos de población de las épocas que tratamos son orientativos pero en modo alguno exactos, puesto que los motivos de los espaciados censos eran normalmente fiscales. Según el investigador Pascual Diarte los censos presentan una evolución caprichosa que no se corresponden con los del conjunto de Aragón o España. En su estudio sobre la Comunidad de Daroca llega a la conclusión de que pocos de los censos oficiales antiguos se acercan a la realidad salvo los de 1495, 1510, 1646, 1713 y 1797 que, a pesar de todo, pueden permanecer por debajo de ella. Si sólo tenemos en cuenta estos censos, y el de 1857, posterior al periodo estudiado por Diarte, la evolución demográfica de la Honor de Huesa y otros pueblos vecinos(3) quedaría como sigue:
Además de los argumentos aportados por Diarte y otros autores para descartar ciertos censos, también podemos comprobar como los datos de población que proporcionan las visitas pastorales de 1746, 1771, 1785, 1803 y 1849 no están afectadas por esos profundos altibajos que algunos censos civiles muestran. A pesar de ello siempre hay discordancias, como vemos en la década central del siglo XIX cuando encontramos dos medidas de ambas fuentes muy próximas y ambas aparentemente fiables. Se trata de los de la visita pastoral de 1849, que señala 366 vecinos y 1.275 almas en Blesa, mientras que el censo de Madoz de 1855 cuenta bastantes menos vecinos (288) y similar número de almas 1.152. En el número de casas tampoco concuerdan: 348 el eclesiástico contra 300 del civil. Quizá utilizaron distinto criterio, y ello afectaba al número de vecinos. Quizá por ello no deberíamos mezclar ambas cifras con los censos civiles.
Aunque la tendencia global sea a un lento crecimiento vegetativo, ciertos hechos históricos marcaron profundos dientes de sierra en esa evolución, como fueron: las pestes, las guerras y la expulsión de los españoles judíos y los moriscos. Por causa de alguno de estos hechos, con especial repercusión en nuestra comunidad, Aragón acusó desde la Edad Media una densidad de población inferior a la media peninsular, un atraso económico e industrial y en los últimos siglos una emigración general a los centros de producción en detrimento de amplias zonas del interior de Teruel y Huesca. La presencia judía en Aragón era anterior a la conquista árabe y esta población estaba razonablemente asimilada en la sociedad árabe y cristiana. Entre los pueblos cercanos a Blesa existieron pequeñas comunidades dispersas, como en Muniesa, Monforte, Alcaine, Oliete, Hoz de la Vieja y una aljama importante en Huesa del Común. El decreto de expulsión de los judíos en 1492 pudo provocar en parte el descenso generalizado de población en el censo de 1510. La población morisca (mudéjar cristianizada) de Aragón se concentraba principalmente en los valles del Ebro y el curso bajo de sus afluentes Jalón, Huerva, Aguasvivas y otros de la margen derecha, además de en Teruel y Albarracín y localidades al oeste de Huesca. El bautismo impuesto a los mudéjares no supuso la integración entre las dos comunidades, sino que se convirtió, por la negativa de los moriscos a renegar de su vieja fe, en un elemento de inestabilidad social, persecución y ruina de la comunidad morisca. Además, los señores obligaban a los nuevos convertidos a pagar lo mismo que cuando eran mudéjares. Aparentemente nada había cambiado en la vida de la comunidad morisca. Sólo una población de nuestra comarca, Huesa del Común, contaba con un núcleo morisco importante (entre 100 y 200 vecinos), lo que dejó su huella en el censo posterior a 1610 en esta población. La peste sufrida entre 1648 y 1654 que se extendió prácticamente por todo Aragón, provocó miseria y bandolerismo. Además, medió la guerra contra Cataluña y Francia que terminó en 1652 y que fue un vehículo de expansión de la peste además de ser costosa para Aragón en hombres. La mayoría de los pueblos apenas incrementaron su población, salvo algunas notorias excepciones (Moneva, Moyuela, La Hoz de la Vieja), aunque no puedo determinar si estos altibajos se debieron a un crecimiento natural o a la emigración de la población. La Primera Guerra Carlista (1833-1840) tuvo como centro de operaciones el sur del Ebro y las serranías turolenses. En este caso, nuestra comarca fue incluso escenario de las correrías y batallas, lo que sin duda afectó a la población, cosechas y a la producción de todo tipo. Blesa siempre fue una de las poblaciones con más peso demográfico de la Honor de Huesa y la Sesma de igual nombre mientras perteneció a la Comunidad de Daroca. Apenas se vio afectada por la expulsión de los moriscos en 1610, al contrario que Huesa, pero se vio atacado, como toda la comarca y este pobre y despoblado Aragón, por el encadenamiento de desgracias, pestes, epidemias, malas cosechas, gobiernos esquilmadores y guerras foráneas en su suelo. Algunos apuntes sociales Un aspecto esencial de la antigua sociedad, que condicionó la historia de España hasta mediado el siglo XX, fue su carácter predominantemente analfabeto, tanto en el mundo rural como urbano. Los siguientes datos son de finales del siglo XIX pero los anteriores no fueron más favorables. Según el censo de 1877 el 67,9% de la población aragonesa era analfabeta. La provincia de Teruel (si excluimos su capital) mostraba el desolador panorama de alcanzar el 77,58%, con un 2,84% de personas que al menos sabían leer y sólo un 19,58% de alfabetizados. Pero si analizamos las cifras de analfabetismo por sexos vemos que en la provincia de Teruel (excluyendo su capital) frente al 65,32% de analfabetismo masculino hay un 89,32% de femenino, prácticamente 9 de cada 10 mujeres. Los habitantes de Blesa en 1495En la obra La población de Aragón según el Fogaje de 1495, de Antonio Serrano Montalvo, aparece una relación de los habitantes de Blesa, o más exactamente de los cabezas de familia, ya que prácticamente todos son hombres, excepto unas pocas mujeres de las que alguna es viuda. El censo Este censo fue elaborado a instancias de las Cortes celebradas en Tarazona en 1495 y es el primero de los conservados que abarca la totalidad de los municipios de Aragón. La convocatoria de las Cortes se hizo a petición de Fernando el Católico, que necesitaba un ejército y dinero. El censo de los hogares del reino se utilizó para la recaudación de aquellas necesidades(4). Blesa estaba inscrita en la sobrecullida de Montalbán(5) (una de las circunscripciones territoriales de carácter fiscal en las que estaba dividido el reino de Aragón). Análisis sucinto de la población Es curioso como este censo de hace cinco siglos ya recoge apellidos comunes entre las familias actuales del pueblo. Hay apellidos cuya grafía varía un poco, tanto por la ortografía como por la pronunciación antigua. Así encontramos a los Plob (Plou), Lop (Lou), Daroqua, aparte de las variaciones entre 'V' y 'B' y los nombres, algunos más latinizados y otros más próximos a la fabla. También vemos que muchos apellidos delatan su posible origen al ser de localidades más o menos cercanas: Cortes, Maycas, Plou, la Foz, Vea, Daroca y Pina entre otras. La relación de habitantes de Blesa es parca en cuanto a la indicación de la ocupación de los vecinos. Tan sólo en dos casos se cita su oficio: tejedor y notario, aparte del capellán, el rigient y el cavallero. En otras localidades existían más pobladores con oficios dignos de mención, como en Huesa. En cuanto al estatus social, no existía al parecer, ningún gran título nobiliario, y la clase noble estaría compuesta como mucho, por familias de hidalgos o infanzones, aunque no en aquel momento. Vemos que se cita como caballero a mosén Pedro Montanyes(6). Sí encontramos en cambio que muchos de los pobladores (19) están calificados como pobres, lo que en aquella sociedad, donde el nivel medio de vida ya rayaba la mera subsistencia, significaba ser candidatos a morir en periodos de hambrunas o epidemias. Si comparamos el censo de Blesa con el de alguno de pueblos vecinos nos llamarán la atención la "ausencia" de vecinos musulmanes. La población de Blesa estaba compuesta, aparentemente, únicamente de cristianos, al contrario de la de Huesa del Común en la que estos eran minoría frente a la de moros (que no moriscos, pues no fueron obligados a convertirse hasta 1525). Tampoco cabe hablar de vecinos judíos pues estos fueron expulsados de Castilla y Aragón en 1492. En cuanto a la población que representaba estos 125 fuegos podría oscilar entre los 500 y 600 habitantes(7). Javier Lozano Allueva Mayo 1999
Antonio Ubieto Arteta, "Historia de Aragón. Los pueblos y los despoblados" (3 tomos), 1986, Anubar Ediciones Anubar Ediciones, Zaragoza. Archivo Diocesano de Zaragoza. Visitas pastorales de 1656 a 1846. Antonio Serrano Montalvo, "La población de Aragón según el Fogaje de 1495", Institución Fernando el Católico, Gobierno de Aragón e Instituto Aragonés de Estadística, Zaragoza, 1995 Varios autores, "Historia de Aragón", coordinada por Guillermo Fatás Cabeza. Heraldo de Aragón, 1991. Varios autores, "Historia contemporánea de Aragón", coordinada por Carlos Forcadell. Heraldo de Aragón, 1993. Ignacio de Asso, Historia de la economía política de Aragón, Zaragoza 1798, Reimpresión de 1947 por Guara Editorial. Varios autores, "Historia de Aragón II. Economía y sociedad", Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1996. Varios autores, "Atlas de Historia de Aragón". Instituto Fernando el Católico, DPZ, 1991.
Pascual Diarte Lorente, La comunidad de Daroca, Plenitud y crisis (1500-1837), Centro de Estudios Darocenses, Institución, «Fernando El Católico», 1993.
1.- Los datos que proporciona el Diccionario geográfico de Madoz son dudosos en algunos casos, ya que según dice A. Ubieto no siempre distingue los vecinos en general de los vecinos que figuraban en el catastro, y en otros datos existen claras erratas. Además, existen erratas en la denominación de los nombres geográficos. 2.- Si esta hipótesis es correcta lo expresado en estas unidades sólo es útil si puede cotejarse con otras localidades de las que conozcamos la población. En otros censos anteriores se habla de morabedís y morabetinos en los que la cantidad parece ser el número de cabezas de familia que pagaron el impuesto del "morabetí" que, como dice Ubieto, acostumbra a ser en la realidad menor que el de pobladores, puesto que había exentos. Además, como comenta I. Falcón sobre los censos medievales hay que tener en cuenta que «lo que se manejan son fuentes fiscales, de escasa fiabilidad; muchas veces no reflejan la población real sino los acuerdos entre los nobles, señores de la mayoría de las aldeas y villas, para el reparto de los impuestos reales.». 3.- Debemos tener presente que la proximidad geográfica no supone una unidad geográfica ni económica. Algunas de estas poblaciones pertenecían a la comunidad de Daroca, otras pertenecían a señoríos laicos o eclesiásticos, las hay de extensos términos municipales y otros minúsculos, como también influye el encontrarse localizado en el llano o en las sierras. 4.- Según parece, el reparto de la carga fiscal del fogaje de 1495 se hizo a razón de 33 sueldos por casa o fuego en las ciudades, 22 sueldos en las villas y lugares con 100 fuegos o más, y 16 sueldos por hogar en las villas, lugares o monasterios de menos de 100 fuegos. [Javier Martínez Diestre, Revista Ossa, nº5 (Diciembre de 1996)] 5.- En aquel año el comisario del fogaje en la dicha sobrecullida, Johan d'Urries, Arcediano de Gorga y Canónigo de la Seo de Jaca, junto con el Notario Johan de Nogueras, iniciaron un recorrido el 30 de octubre por los pueblos de Muyniessa, Plop, Cortes, Yosa, La Foz, continuando hacia el sur, hasta cerca de Teruel, y volviendo a nuestra comarca el 8 de diciembre, siguiendo por Segura, Salzediello, Anadón, Otón, Guessa, Maycas y Blessa. 6.- El término mossen, utilizado
en el fogaje induce cierta incertidumbre en cuanto al significado que en
él le otorgan, por cuanto mosén fue un título que
en la Corona de Aragón se daba a la nobleza secundaria y que hoy se
da a los clérigos, pero desconozco cuando cambió su sentido.
7.- En el censo de este año las ciudades de Teruel y Zaragoza tenían 395 y 3.983 fuegos respectivamente, lo que supone que Teruel era sólo tres veces mayor que Blesa y Zaragoza treinta y dos, sin tener en cuenta su importancia política.
Última actualización: 22 de noviembre de 2002
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