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El día 9 del corriente hizo su aparición
en esta localidad [de Blesa] la epidemia reinante de «gripe» que tantas
vidas juveniles se está llevando, habiendo en la actualidad sobre 300 invasiones,
de entre ellas 20 graves.
Defunciones han ocurrido 4, y se cree habrá unas 15.
Merecen mil plácemes los celosos y activos Párroco y Médico
titular doctor don Melitón Beltrán y don Enrique Pina,
por el interés humanitario en el cumplimiento de sus deberes profesionales;
pues no tienen un momento de reposo, multiplicándose de una manera asombrosa,
siendo pocas las alabanzas que se les hace en la localidad pues son dignos de
las más altas recompensas.
La junta de Sanidad no cesa de tomar todas las medidas que están en
su mano para evitar en todo lo posible la difusión de tan grave enfermedad,
mereciendo el unánime aplauso de todo el vecindario.

Nuestro celoso y dignísimo Párroco doctor don Melitón
Beltrán, también ha sido uno de los atacados por la epidemia, pero
hace ocho días se halla totalmente restablecido, por lo que le felicitamos.
El día 16 del corriente, víctima de la epidemia reinante, falleció
a los 37 años de edad, don Carlos Martínez y Santamera, ilustrado
y competente veterinario de Vinaceite (Teruel), sumiendo en el mayor desconsuelo
a su distinguida familia.
A su viuda, hijos y demás familia y muy especialmente a su hermano don
Manuel Martínez, distinguido amigo nuestro, veterinario en Blesa
y corresponsal de EL NOTICIERO, testimoniamos nuestro más sentido pésame,
por la desgracia que les aflige.

Estamos en plena cosecha del azafrán, y siendo muy buena, será
mermadísima, debido a que en todas las casas existen enfermos de gripe,
y teniéndolos que cuidar y por falta de braceros, abandonan la cosecha,
lo cual supone una pérdida de unos miles de pesetas.
Corresponsal
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Pocos más datos he podido averiguar sobre la
epidemia de gripe en Blesa. Mientras investigamos sobre el tema, veamos un resumen
de las medidas tomadas contra la epidemia y el desarrollo de ésta en varias
poblaciones aragonesas.
Las grandes epidemias del pasado tuvieron lugar con una frecuencia de unos
25 años, e invadieron continentes enteros. En 1890 se extendió por
Europa una gran epidemia que en España se denominó gripe de Gayarre.
Pero la mayor epidemia conocida tuvo lugar en 1918 (la última mortífera
de consideración), fue la conocida como Gripe Española de 1918 y
ocasionó millones de víctimas en todo el mundo.
La naturaleza de la enfermedad en aquel entonces no era del todo conocida (hasta
1923 no se aisló el primero de los tres tipos de virus de la gripe), y
por ello las medidas a tomar eran más genéricas que eficaces.
La gripe de aquel año se extendió por toda España en pocas
semanas, entre septiembre y noviembre de 1918 principalmente. El 21 de septiembre
de 1918 se publicaban en los periódicos aragoneses las instrucciones sanitarias
del gobernador en que instaba a los ayuntamientos a convocar Juntas Municipales
de Sanidad adoptando las medidas que consideren oportunas "para evitar
la presentación e impedir en lo posible su expansión, teniendo presente
que el vehículo para ello es el aire y por tanto ha de procurarse por todos
los medios la pureza del mismo, para lo que deberá ordenarse la más
exquisita limpieza en la vía pública y en el interior de las viviendas,
procurando para ello levantar la menor cantidad posible de polvo, para lo que,
en los pueblos en que exista ganado deberá procurarse encerrar fuera de
los pueblos, y de no ser posible esto, conducirlos por el exterior o siguiendo
el camino más corto". También "se evitará el depósito
de estiércoles [...] aun cuando el germen de la enfermedad no se propaga
por intermedio del agua debe procurarse la mayor pureza de ellas, por su influencia
en el buen estado del aparato digestivo".
Insistían en "la conveniencia de respirar aire puro, por lo
que no deberán permanecer mucho tiempo en locales cerrados y donde se agrupen
muchas personas [...] establecer una prudente ventilación de las habitaciones".
"En caso de enfermedad debe extremarse estos cuidados, procurando el
posible aislamiento de los enfermos, teniendo especial cuidado los encargados
de su asistencia en los productos de su eliminación, muy particularmente
en los procedentes del aparato respiratorio, evitando respirar el aire aspirado
por aquellos, particularmente con la tos; las ropas de enfermos deberán
ser desinfectadas o esterilizadas [...] lo mismo que las habitaciones de enfermos
o convalecientes, teniendo presente [...] que las recaídas [son] siempre
graves ..."
La epidemia en diversas poblaciones aragonesas
Hacia el 22 de septiembre no había casos de gripe en la ciudad de Zaragoza,
pero sí en Navarra donde se había extendido desde el día
3, como en otras partes de España.
El día 29 se publicaban notas en Heraldo de Aragón comentando como
bajaba la incidencia de la mayoría de las localidades primeramente invadidas
por la gripe, pero en cambio se detectaron nuevos casos en Luesia, Codos y Moyuela.
El 1 de octubre la Junta Provincial de Zaragoza decidió vulgarizar la profilaxis
de la gripe, porque lejos de decrecer la epidemia aumenta. El 3 de octubre había
en Calatorao 700 afectados y ya 5 víctimas mortales.
El 5 de octubre aparecieron 15 casos en Zaragoza capital y el día
7 la Junta de Sanidad decide suspender los actos de las fiestas del Pilar de ese
año.
El 6 de octubre Oliete apareció ya en el Heraldo de Aragón,
por la gravedad de la epidemia. "Tras las fiestas que celebraron los días
14, 15 y 16 de septiembre se desarrolló la grave enfermedad alarmando a
los habitantes. Más de cuarenta nuevos enfermos había cada día,
iniciando la enfermedad con una fiebre de 40 a 41º, degenerando en bronconeumonías
y fiebres tifoideas" (estas últimas debido a las malas aguas consumidas).
El número de atacados pasaba de 400 y las defunciones en aquellos últimos
días pasan de 15, y entre los enfermos hay graves más de 60. En
algunos pueblos próximos se publicaron bandos prohibiendo a sus moradores
que fueran a esta población.
El día 11 las autoridades decían que en Zaragoza capital "la
alarma supera a la enfermedad". Pero en Calanda, el estado sanitario,
después de las ferias de San Miguel cambió de rumbo, y desde aquella
fecha se declararon más de 400 casos pero con sólo 3 fallecidos.
En Muniesa, según cuenta Guallar, "murieron en un sólo
día seis personas y el total de bajas ascendió a cuarenta
y cinco".
El día 15 publica el Heraldo que, en Calanda ya son más de mil los
afectados, y se daban más consejos de desinfección.
El día 20 de octubre Oliete volvía a aparecer en la prensa
porque la epidemia ya evolucionaba de forma decreciente.
El 29 del mismo mes Calanda reportaba más de 70 defunciones hasta el día
26. Y de nuestro vecino Alacón, se podía leer que habían
muerto 23 personas, con más de 300 enfermos, cebándose sobre todo
en la juventud.
En Letux los atacados fueron unos setecientos, más del sesenta
por ciento de la población, muriendo treinta y cinco personas en veinticinco
días (entre el 9 de octubre el 5 de noviembre), que llenaron el pueblo
de dolor y angustia. El médico titular fue el primero en morir.
De Muniesa nos cuenta Guayar en su "Historia de Muniesa" que "El
silencio más profundo pesaba como un plomo sobre las calles del pueblo.
Los cadáveres eran llevados silenciosamente en carros al cementerio, pues
portadores no había, y la epidemia parecía que no iba a tener fin".
Si hacemos caso a la "Gran Enciclopedia Aragonesa" se puede estimar
que esta gripe costó a Aragón unas 10.000 vidas.
Los remedios
La falta de medios sanitarios se dejó notar en muchos pueblos, en algunos
casos por verse los únicos facultativos afectados por la enfermedad. Los
remedios dados no eran muy efectivos y las medidas profilácticas no acertaron
mucho más allá de evitar las reuniones y el contacto con los enfermos.
Muchas de ellas estaban encaminadas a evitar enfermedades sobrepuestas a la gripe,
y otras medidas parecían más inspiradas por la lucha contra el agente
transmisor de la peste que contra una gripe. No faltaron los comerciantes que
decididos a salvar a quien sólo se puede agarrar a un clavo ardiendo, vendían
sus productos con consignas como:
"La epidemia reinante se evita desinfectando con Zotal", o "Epidemias
contagiosas se evitan lavándose con jabón Zotal".
"Contra la grippe, tratamiento análogo al de Panticosa [...]
por medio de agua bebida, inhalaciones, pulverizaciones y duchas nasales. Consulta
médica de 11 a 12, C/ San Miguel, 12, Zaragoza".
"Contra la grippe, desinfectante ideal. De resultados inmediatos y
seguros, de aplicación fácil para habitaciones, ropas, reservados
y todo cuanto pueda constituir foco de infección. Botella de 1 litro 0,65,
tomando 10 litros o más sin envase a 0,40. Abonamos por envase vacíos
0,20. Casa de Rived y Choliz."
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