| BLESA, abril
1909
Pasó la Cuaresma y con ella las funciones religiosas que conmueven
a todo buen creyente por su gravedad y significación.
La circunstacia de haber tenido a mediados de ella la Santa Misión
por los celosos e incividables misioneros D. Antonio Martínez y
D. Cipriano Pérez, la continuación y el digno remate que
nuestro celoso y buen párroco mosén Juan Antonio Mollat,
ha sabido darle con sus sermones de forma correcta e irreprochable han
hecho que sea una Cuaresma extraordinaria y memorable.
Amaneció el día de Pascua de resurrección y desde
sus primeras horas se notaba el concurso de fieles al templo. A ello convidaba
además de la ceremonia que se iba a verificar, cual era la procesión
llamada «El encuentro», la alegría reinante entre los
gallardos jóvenes, especialmente entre los enramadores.
En la misa mayor también predicó nuestro meritísimo
parróco, quien a pesar del excesivo trabajo de días anteriores
no le faltaron fuerzas para cantar en su discurso la admirable resurreción
del Señor, siendo felicitado una vez más por las autoridades
y otras personas, a quienes obsequió en su casa con un espléndido
refresco, reinando entre todos el contento que acompaña a estos
días de Pascua florida.
Hace días que nuestro párroco concibió la idea de
establecer la Escuela dominical y, contando con el beneplácito
de las autoridades y cooperación de la joven profesora Dª
Carlota Crespo, ha llegado a cumplido efecto; tomado arte en esta empresa
distinguidas señoritas de la localidad que, bajo la dirección
de la referida profesora se han ofrecido galantemente a enseñar
a las 50 jóvenes que ya se han matriculado, y que sin duda alguna
aumentará el número así como vayan conociendo las
ventajas que existen entre la instrucción y la diversión
sin límites.
- Ya se encuentra entre nosotros el recientemente nombrado coadjutor
de esta parroquia.
Su amabilidad y afable trato se ganará las simpatías de
estos feligreses.
- El tiempo bueno, pero la falta de lluvia se deja sentir en los sembrados.
Jorge Nuel Clos |