Desde hace meses vemos como la elevada torre campanario de Blesa (Teruel), de 63 metros de altura, está comenzando a ser tomada por diversas plantas. Lo peor es que algunas no son meras hierbas o musgos, sino árboles. Son higueras que poco a poco, y a pesar del escaso sustrato que puede haber entre los ladrillos y los sillares, van creciendo. Quizá les baste con el agua de la lluvia y el guano que ocasionalmente dejen las aves.
Hoy enseñamos solo las plantas que hay a la vista de todos en lo alto del primero cuerpo (a 16 metros de altura) y del segundo cuerpo de la torre (la cornisa sobre la campana) .

Esquema de la iglesia y la torre de la parroquia de Blesa, con la situación de las plantas fotografiadas.

Higuera creciendo en la torre de la iglesia parroquial de Blesa (situación, número 1 del plano). Orientación oeste.
Ese árbol no tiene nada de inocente, no admite espera erradicarlo, pues puede ensanchar una grieta en, nada menos, que el arco del ventanal donde está la campana.

Higuera creciendo sobre el arco del ventana donde está la única campana del campanario de Blesa. (situación en el croquis, número 2). Con un 1 marcamos la higuera que asoma por el ventanal, con el 2 marcamos la larga grieta en el arco sobre el ventanal.

Higuera creciendo en la torre de la parroquia de Blesa, lado norte (número 2).
Como se ve en la fotografía superior, las semillas han brotado incluso hacia abajo, en orientaciones que demuestran que no hay resquicio que no sea capaz de aprovechar una planta.

Higuera creciendo en la torre de la iglesia parroquial de Blesa, lado sur (número 3).

Higuera creciendo a la derecha de la capilla de Santa Ana, en la iglesia parroquial de Blesa. (número 4).
Otro mes mostraremos lo que crece en el cuerpo superior de la torre y como avanza el mal estado del chapitel.
Esperemos que las labores de limpieza, consolidación y restauración que están necesitando varios elementos (arcos, chapitel, ventajas, voladizos...) de esta monumental iglesia parroquial, no sufran demasiado tiempo el empuje de unas raíces que han devorado templos enteros y reventado paredes, cuando han crecido demasiado tiempo.
