Cerramos la primavera con unas lluvias birriosas

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Ni abril ni mayo han dejado suficiente agua.

Casi está terminando la primavera (astronómica), estamos en la primera semana de junio con unas temperaturas propias de agosto. ¿Y del agua vital, qué? Miajas, miseria.

Enero, un mes tradicionalmente seco dejó solo 22 litros por metro cuadrado, 18 litros febrero, 27 litros marzo (para que los agricultores se hicieran un poco de ilusiones)... Pero los meses de abril y mayo que en los últimos 26 años habían tenido una media de 42,4 y 44 litros por metro cuadrado se han pasado este 2024 lloviendo solo 17,5 y 17 litros. Ni siquiera la mitad de la media histórica, y con más calor y evaporación.

En lo que llevamos de año solo un día han llovido más de 10 litros, un solitario día de abril que cayeron 14,6 litros/m2. Y mayos tan secos solo los hemos tenido en 2017, 2015, 2012, 2006 o 1999.

En Huesa del Común, donde al menos solía bajar el río con agua en primavera, ya ni eso.

Ya nos contarán si merece la pena cosechar.

Afrontamos pues el mes de junio, el mes con mayor media de lluvias entre Blesa y Huesa, con 47,15 litros de promedio, con la mirada y la esperanza de que llueva para compensar de alguna forma esta sequía. Habrá que estudiar con el tiempo si este pobre régimen de lluvias es coyuntural, o si será el pan nuestro de cada día. No olvidemos que lo que comemos sale de lo que producen los agricultores y ganaderos (al margen del pescado).

El balance anual de lluvias de 2023 ya fue uno de los peores años desde que tenemos registros, y que además llovió muy descompensado. Solo llovieron 251 litros por metro cuadrado, y además el calor va en aumento.

Yo no sé si viviremos una emergencia climática o si terminaremos emigrando a lugares donde haya agua... Pero sé que los aragoneses no se van a dejar engañar por ningún partido político que prometa nuestra propia y escasa agua a otros para ganar votos ajenos. Sabemos de verdad de qué va esto de que baje agua a tu vera y que sea para la prosperidad de otros. A nadie se le va permitir que este recurso vital termine en los bolsillos de porqueros con corbata, ni de negreros murcianos con mercedes... Ni aunque se lo prometa el mismo enviado del diablo. Si la solidaridad entre cuencas va siempre en un sentido, (como la colocación de aerogeneradores aquí para disfrutar la electricidad allí), pues menos mal de la UE que nos defiende, porque si tuviésemos que depender de los supuestos defensores públicos que hay por aquí, ya podíamos cerrar Aragón. Además, que prometer trasvases que irían en detrimento de la cuenca cedente y todos los agricultores del Delta, llevando agua del Ebro a precio más caro que lo que cuesta desalar en levante, ya sería del género idiota, pero eso no se lo dirán a los votantes hasta después de las próximas elecciones. O quizá lo prometerán en cada una de las siguientes elecciones, hasta el infinito. Porque los del populismo hidraúlico compran votos con el agua de unos y la esperanza de otros.

Pues nada, aquí esperando a ver si llueve un poco.