El año de las tejas. Granizadas y riadas que destruyeron el futuro. (1921)

Indice
Pedrisco en Blesa
Pedrisco en numerosas localidades de Aragón
Desbordamiento en Azuara
La tragedia de Aguilón: 18 muertos
La desgracia en Herrera de los Navarros
En el valle del Ebro, las lluvias en la capital de Aragón
¿Y en el resto de España?
El clima, otra razón más para emigrar

Septiembre de 1921 fue un mes singular, hubo decenas de tormentas con granizo en un amplio frente.

Blesa (en Aragón) sufrió una terrible granizada que destruyó muchos tejados del lugar, dejando graneros al aire, se llevó las cosechas que estaban en las eras. Dejó huella en la memoria. La tía Leonor Naval, de Blesa, aún recordaba en los últimos años de su ancianitud el día exacto del apedreo de las tejas. En la prensa lo contaron así:(1)

La tremenda tormenta que descargó el día , asoló totalmente las huertas, el arbolado y más de la tercera parte del viñedo; las uvas completamente perdidas, como asimismo todo el grano que se hallaba en las eras, pues como además no ha cesado de llover después todos los días, todo el grano se ha perdido, no salvándose ni aun el que estaba en los graneros, pues las piedras que cayeron que pesaban de 300 a 400 gramos, destruyeron todos los tejados y están todos los graneros inundados.

Azafrán, 175 pesetas kilo, y, vino, 40 pesetas hectolitro.

Aquella tormenta enormemente potente y concentrada se debió a un frente de gran ámbito geográfico, si bien las granizadas caían en lugares concretos. Lo sabemos porque, buscando granizadas similares en pueblos vecinos, deducimos que nos las hubo, al menos en el ámbito de la comandancia de la Guardia Civil en Muniesa (Teruel), pues estos informaban el 8 de septiembre en el diario “La Provincia” de que: “Una horrorosa tormenta descargó abundante piedra en el pueblo de Blesa, destruyendo totalmente sus cosechas y produciendo grandes daños en los edificios de la localidad”, sin mencionar, a pesar del paso de los días, a los pueblos turolenses circundantes: ni a Monforte, ni a Huesa, ni a Plou, ni a Muniesa, ni otros pueblos de la provincia de Zaragoza (que seguramente ya serían de otra comandancia).

Tenemos otra confirmación de que pueblos vecinos fueron intocados. A finales de octubre de 1921 contaban:

"En Huesa del Común ya han terminado los labradores las faenas de la trilla, estando en general satisfechos por el rendimiento de las cosechas.
El tráfico de grano va muy despacio.
Se ha vendido alguna pequeña cantidad de trigo de los mejores, a 60 y 62,50 pesetas cahiz, pero ahora no hay busca a ningún precio; el centeno se ha vendido a 50 pesetas cahiz; la cebada de simiente, a 40, y la de monte, a 35".(11)

En los días siguientes hubo varias tormentas destacadas en la prensa, como estas cuatro localidades zaragozanas:

Horroroso pedrisco, cosechas asoladas, consternación general(2)

El régimen de tormentas que venimos padeciendo en Zaragoza, ha alcanzado también a varios pueblos de la provincia teniendo consecuencias más funestas que en la capital. Oficialmente se tienen noticias de varios pueblos de la comarca de Borja.

La tormenta del martes por la tarde [] descargó en ellos con singular furia.

Los alcaldes de Bulbuente, Bisimbre, Boquiñeni y Gallur, dan cuenta al gobernador del suceso en los mismos tonos lastimeros, reflejando toda la desgracia que pesa sobre ellos.

Empezó la tormenta a las cinco de las tarde con un agua torrencial al que siguió un pedrisco jamás conocido. Duró cerca de una hora cayendo incalculable cantidad de piedra de tamaño extraordinario. Puede juzgarse de este con el dato de que muchas piedras pesaban ochenta gramos y las más gruesas llegaron a cien.

Los campos han quedado arrasados perdiéndose completamente las cosechas de hortalizas, viñedo y olivares.

El valor material de las pérdidas asciende a muchos cientos de miles de pesetas. Puede comprenderse la consternación de estos pueblos, que, en pocas horas, han visto desaparecer los frutos nacidos a fuerza de sacrificios y desvelos, significando para ellos la ruina en varios años. [...]

En Borja también sufrieron “los estragos de la tormenta de ayer”, y relacionaban todos los términos del municipio donde “Ha descargado sobre el término municipal de Borja una horrorosa tormenta de la que di cuenta por telégrafo ayer y de la que amplio la información, pues cada hora que pasa nos trae nuevas más desconsoladoras de toda esta campiña.” (…) Granizó desde las cinco a las cinco cuarenta contaba, y “cayó tal cantidad que a las siete y media (…) se podía recoger en grandes cantidades por las fincas cercanas a Borja en las que se veían grandes montones”.

“Y cosa extraña. Esta tormenta no ha hecho, que nosotros sepamos como otras, que las autoridades se dirijan a los Poderes públicos en demanda de socorros que seguramente nunca habrían sido solicitados con más justicia, por haber quedado arrasados los viñedos y olivares, que son la principal riqueza de esta comarca, puesto que representa el 75 por 100 del valor total de las fincas.”

Hace años que parece que un hado fatal tiende sus negras alas sobre esta fértil zona, pues no hay uno que se recolecte la cosecha. Bien por heladas o pedriscos, casi ningún año se coge ni uvas ni aceite.

Es muy triste ver como yo ví ayer después de pasada la tormenta, cuando salí a las afueras para poder informar desde el Heraldo con exactitud del desastre, cómo volvían en grupo los trabajadores del campo, cabizbajos y desolados, con el retrato de la pesadumbre que invadía sus almas al ver que la viña, el olivar o la huerta que tantos afanes y desvelos les habían costado durante el año, quedaba totalmente aniquilados.

Afortunadamente, no ocurrieron desgracias personales como se temió en un principio por la violencia, duración y tamaño de las piedras (...)

En Agón (también en Aragón en la zona del Moncayo y Borja) “en el próximo barrio de Gañarul, los árboles quedaron desgajados; viñas, olivares y huerta han quedado deshechas completamente; las tejas y cristales hechos añicos. ¡Buena perspectiva le aguarda al pobre labrador!” Y al igual que al cronista de Borja le avisaban los cielos de lo que les esperaba, mientras estaba a punto de cerrar la crónica Valero Domínguez también preveía un nuevo aguacero: “está tronando con verdadero furor cuando escribo estas líneas, lo que hace temer fundadamente se repita lo de ayer”.

En Boquiñeni (ribera alta del Ebro), la sufrieron una hora más tarde segando plantas y pájaros, según contaba un tal Mauriz.(3)

Momentos de angustia y de dolor fueron para este vecindario los transcurridos de seis a seis y media de la tarde del . Aún conserva mi pluma ese sobresalto de pena, al ver caer aquellas piedras que destruían lo que tantos sudores habían costado a estos honrados y pacíficos boquiñenenses y oír aquellos lamentos desgarradores de unas madres, que ignoraban el paraderos de sus hijos; pero todo esto es muy poco, al ver en la mañana siguiente el estado en que se hallaban los campos, las viñas destrozadas, por el suelo derramadas todas las s y no quedando en las cepas, ni una sola hoja, las hortalizas completamente destruidas, la remolacha como si la hubiesen segado sus hojas, y los árboles como en pleno mes de enero. Hasta los pájaros fueron víctimas de esta desgracia, pues se cuentan por cientos los que ahora recogen del suelo muertos.

¡Pobres labradores! Vosotros que (…) ilusiones para proporcionar pan a vuestros hijos y pagar al Estado esos tributos que de día en día van en aumento; vosotros que contribuís a las suscripciones para allegar fondos a nuestros hermanos que pelean y saben morir en los campos de batalla en África (...)

Andrés Maciá, escribía similar panorama desde Magallón y resumía o remataba la breve crónica con un refrán sabio, vivencial, doloroso y hondo que explica mucho de las circunstancias vitales y decisorias de nuestros antepasados de hace cien años: “Por algo dice el refrán «Bienvenido mal… si vienes solo»”.

Desde el pueblo turolense de Calanda daban nuevas pistas sobre el granizo y la hora de la tormenta del día 5 de septiembre:

“Sobre las tres de la tarde del lunes 5, se desencadenó una furiosa tormenta sobre este término municipal, cayendo abundante agua y piedra por espacio de cinco minutos y causando grandes perjuicios en la huerta, olivar y viñedo.

Eran de tal magnitud las piedras que destrozaron todos los cristales de las casas que daban al Norte y las bombillas del alumbrado público. Hubo ejemplar que alcanzó un peso efectivo de 337 gramos.

La zona que abarcó fue bastante extensa y las pérdidas son de mucha consideración.

No se recuerda tormenta tan formidable.

En Cabanillas escribían que se desbordó el canal de Tauste:

A las seis de al tarde del sábado cerniose denso nublado, que se deshizo poco después en una enormidad de granizo y agua en forma torrencial. El canal de Tauste no pudo contener dentro de su cajero el agua recogida y se desbordó, inundando las huertas.

En Jarque [actualmente Jarque del Moncayo] se suspendieron las fiestas por una primera tormenta y de nuevo les afectaba la que arrasó en septiembre.

El día descargó sobre esta localidad una horrorosa tormenta con tal cantidad de piedra que arrasó espantosamente todo el viñedo causando también en los olivos perjuicios grandiosos.

Tal suceso y los de Marruecos indujeron a este Ayuntamiento a suspender las fiestas y el día de la antevíspera de la fecha en que tradicionalmente se celebraban, sobre las dos de la tarde, otra terrible tormenta, mucho mayor que la referida anteriormente, con piedras como huevos de gallina, y -no es exageración- algunas del tamaño de melocotones, vino a destrozar lo poquísimo que la primera pudo en la campaña dejar vivo. Milagrosamente no ocurrieron desgraciadas personales pero en las plantaciones de judías, frutas, olivos, etc., todo quedó absolutamente perdido. En el pueblo no dejó el pedrisco una teja sana y de los corrales recogieron muertos cuatro cabras y muchas aves de corral. Como detalle del pedrisco diré que una piedra recogida pesó setecientos gramos. Los más ancianos vecinos de Jarque no recuerdan catástrofe semejante.

Y lo terrible es pensar que no solo se ha perdido la cosecha esta año sino que la riqueza en vides y olivos tardaremos varios años en verla como antes del pedrisco que ha causado la ruina y la desaparición de este sufrido pueblo.

El "suceso de Marruecos" a que aluden fue una gigantesca masacre de jóvenes soldados españoles y magrebís del Ejército, en la guerra del Rif, o guerra de Marruecos, el conocido desastre de Annual, que ocurrió entre julio y agosto de 1921, donde murieron once mil quinientos miembros del ejército español.

En Jarque celebraban fiestas el primer domingo de agosto (que fue la suspendida), y "el tercer domingo de septiembre, día que marcaba el final de la trilla"(10) lo que indica que la tormenta debió ocurrir el 15/9/1921, frente al 17 de septiembre de la fiesta.

También dejaban notas breves sobre haber sido arrasados por el pedrisco en Fuendejalón, Magallón, Torrijo de la Cañada (hablando del desbordamiento del Manubles y Carabantes y el barranco Val), Langa del Castillo... en el cual añadían "el viñedo era la última esperanza de los vecinos, ya castigados por anteriores calamidades".

Aquel septiembre prácticamente no dejó de llover, siguió habiendo fuertes lluvias a lo largo del mes. Esta sucesión de lluvias destructoras narraban desde Gotor (Comarca del río Aranda, Zaragoza).

Llevamos tres horrorosas tormentas este año.

La primera inundó la huerta y arrancó muchísimas cepas del viñedo; la segunda destruyó el viñedo.

Pero el [16/9/1921], de una a dos de la tarde, otra terrible tormenta, mucho mayor que las anteriores, con piedras como huevos de gallina y algunas del tamaño de naranjas, vino a destrozar lo poquísimo que las otras dejaron sano.

Milagrosamente no ocurrieron desgracias personales; pero en el pueblo son pocas las tejas que han quedado sanas del pedrisco. Una piedra recogida pasó de quinientos gramos.

Las tormentas llegaron a localidades del centro del valle del Ebro, como Cuarte de Huerva.

En Azuara hacían balance al final de aquel fatídico septiembre:

“En Azuara, al desbordamiento del río que lo atraviesa se unió la avenida torrencial procedente de Herrera y Aguilón inundado la extensa huerta con tal ímpetu que destruyó todas las edificaciones que en ella había, convirtiéndola en una inmensa laguna. Al descenso de las aguas, el aspecto que ofrecía a la vista aquella fertilísima y extensa huerta era de hondísima pena. Todo aparecía transformado: acequias destruidas, campos convertidos en rambla y la torrencial e impulsiva corriente abrió cauce nuevo al río.

No se trata, pues, solo de la pérdida de la actual cosecha, con ser ésta de grandísimo valor, sino de muchísimo más, por lo que vuelvo a insistir [...]”(7)

La tragedia en Aguilón, 18 muertos

Los vecinos de Azuara, en el curso medio de su río, sufrieron dicha inundación, pero las grandes tormentas de septiembre causaron muchas muertes directas en los pueblos próximos. Una tormenta en la sierra de Herrera (Zaragoza), en la divisoria de aguas entre los ríos Huerva y Aguasvivas, llenó los barrancos que desaguan en el río Huerva, provocando una riada terrible en Aguilón y en la otra vertiente en el río Herrera (afluente de Aguasvivas) en Herrera de los Navarros, provocando fuertes y trágicas riadas.

“Serían las seis de la tarde del cuando comenzó a caer una gran cantidad de agua, a los diez minutos de empezar la tormenta llego a Aguilón la gran crecida del barranco, muy pronto las aguas alcanzaron una altura de unos tres metros y el cauce fue incapaz de conducir aquel torrente. Hasta las diez de la noche no se notó el descenso de la crecida y hasta las once, no se pudo cruzar el barranco de ningún modo por lo que se incomunicaron las dos mitades del pueblo.

Los hundimientos de las casas comenzaron muy pronto ante la impotencia de los vecinos. La confusión fue enorme, las grandes nubes de polvo que el derrumbamiento producía, la falta de luz por el corte del fluido eléctrico y la histeria colectiva de todos los vecinos, convirtieron el pueblo en un verdadero infierno.

El trágico incidente se saldó con 18 personas muertas, cuarenta casas hundidas, más de doscientas personas sin albergue y numerosos heridos, aparte de los daños que ocasionó a personas que dejó en la ruina, caballerías ahogadas y pérdidas que ascendieron a más de ochocientas mil pesetas.”(8)

La desgracia en Herrera de los Navarros

Anoche llegó al gobierno civil una referencia completa de la catástrofe ocurrida el miércoles en Herrera, que aunque mucho más pequeña que la de Aguilón, no deja de ser de consecuencia tristísimas.

A causa de la horrorosa tormenta que motivó tanta desdicha se desbordó el río Aguas, que divide el pueblo en dos mitades.

Las casas más próximas al río fueron invadidas por la corriente, teniendo necesidad de buscar su seguridad los vecinos en las partes más altas de los edificios.

No pudiendo resistir el empuje de las aguas, se hundieron dos casas, cuyos propietarios son Francisco Colás Guillén e Hilario Serrano.

En la del primero ocurrió una desgracia: unos muchachos que jugaban en la calle, se refugiaron en ella cuando arreció el aguacero.

Allí les sorprendió la inundación y el derrumbamiento, quedando sepultados entre los escombros; de ellos fueron sacados ilesos dos de los pequeñuelos y muerto José Malo Górriz, de cinco años, natural de Belchite [...](9)

En el valle del Ebro, las lluvias en la capital de Aragón

Lluvias tan tremendas en las sierras Ibéricas tuvieron sus consecuencias en la parte central de la cuenca del Ebro. Queda memoria, en , del desbordamiento del río Huerva que en Zaragoza se subió al Paseo de la Mina.(4)

A nivel nacional se conserva de 1921 esta nota “Se pueden destacar, las intensas lluvias de septiembre, que además de afectar al Norte, causando inundaciones y grandes daños en Asturias, se extendieron por una gran parte del país, originando importantes inundaciones en la cuenca del Ebro, llegándose a producir la entrada de las aguas en el Pilar de Zaragoza”.(5)

Efectivamente, septiembre de 1921 fue en la ciudad de Zaragoza el mes con más lluvias de todos los contabilizados entre y : 153,9 mm de precipitaciones. Solo le hacen sombra unos pocos meses, de cualquier mes, en todos esos 103 años, como:

  • el que llegó a llover 166 mm sobre la ciudad,
  • el (que llegó a los 174,8 mm),
  • el (que alcanzó los 172 mm),
  • el (con 169 mm).

En Zaragoza capital las precipitaciones de lluvia son habitualmente bajísimas.

Si se comparan cómputos anuales, comprobamos esto: El año de se completó con unas lluvias de 462 mm, en Zaragoza capital, destacando mucho sobre los totales anuales habituales de entre 200 y 300 mm anuales ["Estadísticas históricas..." págs. 61 y 62]. Solo le hicieron sombra , , (récord de lluvias anuales en Zaragoza capital con 647 mm).

Pero no todas las zonas fueron tan afectadas. Una ciudad en la serranía Ibérica recogió una buena cosecha de uva: "En Daroca, como se halla ya casi totalmente sazonada la uva, dentro de breves días comenzará la recolección de esta cosecha, que este año es muy abundante".(11)

¿Y en el resto de España?

Al margen de Asturias, que se mencionaba arriba, esta acusada diferencia en las precipitaciones no se dio en otras ciudades de España, para unas pocas de las cuales tenemos los datos de las lluvias mensuales (como Burgos, Madrid, o Valencia) ["Estadísticas históricas..." págs. 63 a 69]

Pero esto no es determinante, pues figuran en los registros que el hubo “Inundaciones en la cuenca del Segura(6)

El clima, otra razón más para emigrar

Como hemos visto 1921 resultó un desastre para algunas localidades, más que para otras. Hay una fuente de datos que ayuda a saber de la extensión del pedrisco, como son las compensaciones de los seguros de la Mutualidad Nacional y otras. No todo el mundo aseguraba sus cosechas como es lógico, pero un interesante artículo de 1922 comentaba las causas de la ponderación de porcentajes de compensaciones por las cosechas perdidas por pedrisco y explicaba que Muniesa era una zona de apedreos habituales de las cosechas y por ello se aseguraban más que otras:(12)

"En primer término se observa que los seguros se extienden en aquellas zonas que, con una persistencia desconcertante, son todos los años apedreadas como sucede en Morata de Jalón, Muniesa y otros pueblos, no consiguiendo, por el contrario, asegurados donde estos siniestros son poco conocidos."

"Por otra parte, el año último fue verdaderamente extraordinario en pedriscos, tanto en extensión —pues alcanzó a casi toda España— como en intensidad, llegando en algunas partes a destruir el total de la cosecha. Y si a esto, que por sí solo es causa suficiente para reducir en mucho el tipo de indemnización —aunque es lógico pensar que no se repita— unimos lo anteriormente expuesto, será suficiente para explicar lo sucedido; si bien, por lo que se refiere concretamente a pedriscos, no seria más que una explicación circunstancial que justificaría un pasajero decaimiento de la Caja de la Asociación de Agricultores."

Como hemos leído, muchas localidades vieron arrasado su futuro agrícola a corto y medio plazo. Eran entonces razones que auguraban el hambre, al menos un año, para muchas familias. No sería de extrañar que, tras la crisis por la elevación de los precios durante la primera guerra mundial, sumada a esta pérdida de las cosechas que supuso para algunos pueblos las desgracias de inicios de septiembre de 1921, hubiese familias que optasen, completa o parcialmente, por marchar a buscar el sustento lejos del cielo y la tierra de sus solares ancestrales, que mal alimentaban a sus trabajadores agrícolas, emigrando a Cataluña, Francia o Argentina.

^

Bibliografía

"Estadísticas históricas de España Siglos XIX-XX" Volumen I, Segunda edición revisada y ampliada, 2005. Albert Carreras y Xavier Tafunell (Coords.) Fundación BBVA.
Capítulo "Clima", por Albert Carreras. Fuente del cuadro de lluvias mensuales en Zaragoza: Almarza, López y Flores (1996) "Homogeneidad y variabilidad de los registros históricos de precipitación en España". Ministerio de Medio Ambiente.

Fuentes

↑ 1.- La Tierra : Órgano de la Asociación de Labradores y Ganaderos del Alto Aragón: Número 79 - 2 octubre 1921

↑ 2.- Hemeroteca de Zaragoza, Heraldo de Aragón, 8 de septiembre.

↑ 3.- Hemeroteca de Zaragoza, Heraldo de Aragón, 9/9/1921

↑ 4.- https://vecinoslapaz.org/debate-crecidas-zaragoza-entorno/

↑ 5.- Fuente: Ministerio de Agricultura. Biblioteca. Apéndice climatológico https://www.mapa.gob.es/ministerio/pags/Biblioteca/fondo/pdf/19_19.pdf que comienza en https://www.mapa.gob.es/ministerio/pags/Biblioteca/fondo/pdf/19_1.pdf

↑ 6.- [https://foro.tiempo.com/meteodesastres-ocurridos-en-los-meses-de-septiembre-t15217.0.html]

↑ 7.- Hemeroteca de Zaragoza, Heraldo de Aragón, 27/9/1921

↑ 8.- Hemeroteca de Zaragoza, Heraldo de Aragón, 27/9/1921 Hemeroteca de Zaragoza, Heraldo de Aragón, 23 y 25 de septiembre de 1921 http://candeaguilon.blogspot.com/p/riadas.html

↑ 9.- Hemeroteca de Zaragoza, Heraldo de Aragón, 24/9/1921

↑ 10.- http://www.comarcadelaranda.com/turismo/fiestasytradiciones.php

↑ 11.- Hemeroteca de la BNE. "El Progreso agrícola y pecuario". 22/10/1921, n.º 1.219, página 15.

↑ 12.- El Progreso agrícola y pecuario. 7/5/1922, n.º 1.245, página 6.