El molino Bajo de Blesa Construcciones con historia Un nacimiento un tanto incierto Un ejemplo de caciquismo Una temprana y continua modernización Trabajando en el molino ...y jugando La saga de molineros El extraño paréntesis de la guerra civil El canto del cisne de los molinos harineros |
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Cuando pretendemos recopilar la historia de un molino, sus constructores
y molineros, siempre queremos comenzar por principios sólidos,
fechas, documentos, de los que no siempre disponemos. En la primera edición
de este artículo (publicada en Internet en www.blesa.info en 2003)
la mayoría de los detalles los aportó el testimonio oral
del último molinero de una larga saga familiar. Afortunadamente,
en diciembre de 2007 hallamos un documento de un pleito en que se datan
muchas de las fechas y propietarios del siglo XIX, y retrasa la existencia
del molino Bajo varias décadas. Un nacimiento bastante contestadoAunque en el catastro figura que el año de construcción del molino Bajo fue 1890, esto no es así(1). En el Archivo Provincial de Zaragoza existe documentación judicial que informa de que en 1859 Miguel Cólera solicitó del Ayuntamiento de Blesa “... la debida autorización para construir [un molino] en la parte baja del pueblo y sitio inculto llamado Peña de la Granja...” [folio 8 rev.], aprovechando como fuerza motriz las aguas de la acequia de la Vega. Era la misma acequia que impulsa el otro molino, el Viejo (o de la Cueva), que en aquel entonces era propiedad de Pablo Magallón, vecino de Muniesa, quien lo adquirió como bien desamortizado, y que se encuentra aguas arriba(2). Del mismo documento obtenemos la confirmación: “...cuya concesión fue concedida por el Ayuntamiento y aprobada por el Sr. Gobernador civil de la Provincia previo dictamen del Consejo Provincial y Leccion de Govierno despues de legitimarse la adquisición del terreno en que el nuevo molino había de construirse.” [folio 9 anv.] La construcción debió de ser rápida o estaba ya iniciada por entonces, pues sólo dos años después ya encontramos que la necesidad de caudal del nuevo molino iba a ocasionar un pleito, al afectar: al molino de la Cueva, a uno de los tres batanes de Blesa que estaba cercano al viejo molino, a los regantes de la margen contraria y un poco a otros vecinos del lugar.
Obligado el molinero a quitar la tajadera lo hubo de sustituir por “piedras y cespedes movibles” en el mismo lugar, que dieron lugar también a nuevas reclamaciones gubernativas. Ello motivó que acudiese a Blesa una inspección, el Ayudante de obras publicas D. José Antonio Roa y unos peritos molineros, quien realizó las pruebas oportunas para conocer los perjuicios del dique. Llegaron a la conclusión de la “no existencia de perjuicios materiales en el edificio ni tampoco en el movimiento y fabricación de harinas”. Tras este informe, aunque sabemos que siguió habiendo quejas por las soluciones alternativas aplicadas para reconducir o represar el agua de la acequia, desde 1868 hasta el mes de agosto del 1878 no hubo pleitos legales. Pero a partir de entonces sí. Los pleitos los heredó el joven yerno de Miguel Cólera, Miguel Galve Bello (que tenía 27 años en 1880 según el censo electoral de diez años después), casado con Teresa Cólera. Asociados los tres dueños de casas y varios regantes de huertos de Aliendres, presentaron ante los tribunales de justicia nuevo pleito por “no haber sido obgeto de concesión al construir el nuevo molino mas aguas que las de la acequia de la Vega al ponerse las piedras y cespedes donde antes colocara la tajadera, haciendo por este medio retroceder las de la acequia de Aliendres, se perjuicios al molino viejo, a los regantes de dicha partida, al dueño del batán y a los tres propietarios de casas situadas sobre la acequia de la Vega”. Pretendían se quitase la barrera de la acequia, se indemnizara a los dueños de casas y batán por las molestias y pagase las costas. Este documento del Archivo Histórico Provincial de Zaragoza es rico en datos. Gracias a él:
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| Edad | Domicilio | |
| Magallón Arnal, Joaquín | 35 | C/ Mayor |
| Magallón Arnal, Lorenzo | 30 | C/ Mayor |
| Royo Paracuellos, Manuel | 27 | C/ Verde |
| Colás Mateo, Pascual | 36 | C/ Castillo |
| Serrano Pérez, Prudencio | 27 | C/ Baja |
| Gracia Jarque, Tomás | 50 | C/ Medio |
Prudencio Serrano era abuelo de Facundo y quien trabajó en el molino Bajo.
La secular práctica por la que los oficios pasaban de padres a hijos, no es nunca más cierta que en el caso de esta familia de molineros:
Prudencio Serrano Pérez (Blesa, 1870 aprox. 1933 o 1934). El abuelo de Facundo provenía de una familia de molineros, ya que la madre de Prudencio, Teresa, era molinera y procedía de Maicas, mientras su padre, Mariano, también de Maicas fue herrero hasta que se casó y cambió de oficio. Inauguró el molino del Val de Muniesa, un molino que funcionaba mediante energía eléctrica, frente al viejo matadero del lugar, y que finalmente se abandonó, pues no conseguía bastante electricidad para trabajar con la que le proporcionaba la central de Rivera(12). Trabajó en el molino Bajo de Blesa. Se casó con Avelina Salas(13) y tuvieron siete hijos: Mª Teresa, Donato, Antimo, Manuel, Regina, Lorenzo y Amparo. De estos Manuel y Donato emigraron a Argentina, Mª Teresa y Amparo se hicieron monjas y Regina marchó a Francia.
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Fotografía de la familia de molineros sobre 1914.
De izquierda a derecha: Antimo Serrano Salas, Amparo Serrano Salas, Avelina
Salas Cólera,
Manuel Serrano Salas, Lorenzo Serrano Salas, Prudencio Serrano Pérez,
Regina Serrano Salas.
Fotografía de Mª Teresa Serrano
Donato Serrano Salas, hermano de Antimo, seis años mayor que él. Trabajó en el molino Bajo pero luego se fue a la Argentina con otros blesinos.
Lorenzo Serrano Salas (1909-1989). Sobre el 44-45 trabajó en el molino del Vado. Se casó con Vicenta Blasco Carbó y fueron padres de Mª Teresa y Prudencio.
Antimo Serrano Salas (Blesa, 1897-1972). Sobre 1920 al 24 Antimo compró a sus hermanos la parte correspondiente del molino para que quedase de su exclusiva propiedad. Antimo recibió educación eclesiástica en el seminario de Belchite y cantaba en el coro de la iglesia. Se casó con María Benita Nebra Aznar (Muniesa 1901-1976) y fueron padres de Facundo, Ángel y Consuelo.
- Antes que en Blesa fue molinero en Villanueva de Huerva (Zaragoza), cuyo molino era también central eléctrica.
Ángel Serrano Nebra (1923-1980). Trabajó en el molino desde los 12 a los 27 años aproximadamente, dedicándose luego a otras actividades comerciales como el comercio de la cera y la miel. Se casó con Fabiana Mercadal Garcés y fueron padres de Ángel y Consuelo.
Facundo Serrano Nebra (Blesa, 1927-Zaragoza 2005), hijo de Antimo y de María Benita. También trabajó una o dos campañas en el Molino Nuevo de Huesa del Común, sobre 1944 al 1946 aprox. Se casó con Manuela Arnal Mercadal (Blesa, 1924) y fueron padres de Mª Amparo y Antimo Mariano.
- Se marchó de Blesa en 1962 y recaló en el molino Fuentes Calientes (Teruel), donde este se alimenta de un manantial caliente. Cuando instalaron el agua corriente en Fuentes Calientes se la quitaron al molino, y el pueblo lo compró al molinero. Tras ello emigró a Zaragoza.
Facundo se crió en el molino Bajo y recuerda anécdotas que le transmitieron de pequeño y otras que vivió de mayor.
Algunas partes del molino Bajo son incluso más antiguas que el propio molino. Incluso la barandilla del balcón de la fachada tiene su historia, nos decía, mientras nos hacía notar la presencia de diversos impactos semiesféricos que se aprecian en sus balaustres. Según nos relató, son huellas de impactos de balas redondas recibidos en las luchas de la Guerra de la Independencia en Zaragoza, donde se compró dicho balcón, de segunda mano.
A las pocas semanas de comenzar la guerra civil española de 1936, la zona de Blesa fue ocupada por columnas anarquistas que habían partido de Cataluña para liberar Aragón, cuyas capitales y zona occidental estaba en manos de los militares rebeldes.
Fieles a su ideología libertaria, en todas las zonas bajo su dominio, que comprendía gran parte de Aragón, pretendieron eliminar el capitalismo y el individualismo, construyendo una nueva sociedad idealista, igualitaria, donde no existía propiedad privada, los bienes de producción estaban colectivizados y cada cual trabajaba para el esfuerzo comunitario y de guerra, recibiendo a cambio lo suficiente para vivir, directamente en especie (alimento, ropa, asistencia de otro tipo...).
Desde 1936 a 1937 los Comités anarquistas dominaron esta zona, al margen del poder central republicano que intentaba organizar en la retaguardia un Estado y un nuevo Ejército Popular. Los molineros siguieron trabajando en el molino Bajo, pero en consecuencia al nuevo sistema económico, trabajaban y molían para cualquier vecino sin cobrar maquila. Los agricultores, pastores, artesanos trabajaron de igual modo.
Una
anécdota. De esta época data el bajorrelieve tallado en
una pared del patio del molino, un perfil de estilo clásico, como
los de los emperadores romanos. Un miliciano llamado Ángel Bueno
lo esculpió, y al parecer, la alusión al emperador romano
que representaba fue motivo para que un mando le reprendiera seriamente.
Los matices políticos de esta nueva sociedad llegaban, por supuesto,
incluso a las representaciones artísticas, donde los dictadores
clásicos eran un símbolo a derribar.
Mediado 1937, el gobierno republicano fue recuperando el control de las zonas que estaban bajo el control de las colectividades anarquistas, normalmente utilizando la fuerza; en Blesa se deshizo la colectividad, y los molineros volvieron a moler, cobrando la maquila.
Antimo pudo entonces volver a acumular un gran volumen de trigo. Pero en plena guerra civil, los encargados de abastos vinieron un día a Blesa y le requisaron todo lo acumulado para las necesidades de guerra.
Desde ese momento, siguió trabajando y cobrando la maquila, pero
tampoco esta vez podría beneficiarse de su trabajo. El trigo acumulado
hasta 1938 se lo llevaron de nuevo, pero en este caso, los del otro bando,
cuando el ejército de los nacionales tomó esta zona de la
provincia.
Antimo y toda su familia salieron de Blesa cuando el frente de Rudilla se desmoronó en la ofensiva de marzo de 1938 y los nacionales llegaron a Blesa precedidos del bombardeo(14). Antimo tardó en volver, y Facundo un tiempo, durante el cual el molino lo estuvieron utilizando como propio los propietarios del molino de la Cueva, ejerciendo de molineros Julio Salueña y el tío Crispín Alconchel.
Más recientemente, durante la restauración y transformación del molino en centro de interpretación (2007-2008) han aparecido pintados sobre las paredes originales del patio diferentes grafitos, dibujos más o menos infantiles en algunos casos, y diversas siluetas de aspecto militar fascista italiano, así como una gran R de formas muy barrocas que resultará curioso ver.
Ángel
Serrano Nebra, hermano de Facundo, heredó el molino y aprovechó
la estancia más alta del mismo, sobre la propia maquinaria, para
crear allí un pequeño taller de carpintería donde
fabricaba las colmenas que luego utilizaba; aprovechaba como fuerza motriz
la misma que la maquinaria del molino, que transmitía a la planta
superior y sus herramientas mediante correas, poleas y levas. Como prefería
comerciar y trabajar con las colmenas, dejó el uso del molino en
manos de Julio Salueña y su yerno Fermín Magallón.
Entre 1968 y 1969 fue el último año que trabajó el
molino Bajo.
En aquellos años fue cuando desviaron el curso del río
Aguasvivas y construyeron el canal de Moneva, que se puso en marcha en
1969. La Confederación Hidrográfica del Ebro compró
a los dos molinos blesinos el derecho de sus respectivos saltos de agua,
con lo cual los privaban del derecho a embalsar y en la práctica
a moler, quedando los molinos como meros edificios.
Los últimos propietarios fueron Valero Ángel Serrano Mercadal y Fabiana Mercadal Garcés, que si bien eran hijo y viuda de Ángel, uno de los últimos molineros, ya no lo usaron como tal.
Tras varias décadas de abandono, en diciembre de 2001 lo cedieron desinteresadamente a la Asociación Cultural el Hocino de Blesa, constituida a finales de 1999(15).
Según
la escritura del molino Bajo, este tiene 256 metros cuadrados de solar
y 541 metros cuadrados de superficie construida.
La casa, conservada tal como debía estar hace cincuenta años, tiene muchas estancias aparte de las dedicadas a molino y carpintería, graneros, palomares, cochiqueras, corral, bodega con trujal... todo un reflejo de la autosuficiencia que cada casa pretendía conseguir. Incluso existe alguna estancia con doble fondo que data de los tiempos del estraperlo, del que seguramente también nos podrían contar muchas anécdotas.
El molino conserva su balsa (aunque ya no tiene apenas más de medio metro de profundidad, frente a los cuatro o más que debió de tener). Puede accederse al cárcavo aunque no se conserva el rodete. En el interior se conservan dos muelas con sus respectivas piedras, cabrias para levantar las piedras, guardapolvos, sus tolvas desde donde caía el grano al centro de la muela, además de una gran cernedora para clasificar la harina. También encontramos las norias con sus cangilones para transportar el grano de un lugar a otro, y muchas poleas y otras herramientas accesorias como la piedra de afilar.
Dicho molino se integra perfectamente en las intenciones de la citada
asociación cultural de potenciar el patrimonio histórico
ligado al aprovechamiento hidráulico del río Aguasvivas,
del que Blesa es uno de las mayores representantes de la cuenca, junto
a Almonacid de la Cuba. Este molino puede restaurarse para volver a funcionar
con finalidad didáctica, y en sus amplias estancias exponer un
centro de interpretación de todo el sistema del Aguasvivas, sus
azudes, presas, molinos, batanes, riego... así como conservar la
casa tal como es, exponiendo objetos e información de las labores
y forma de vida tradicional de los pueblos.
Javier Lozano Allueva
1ª edición Agosto de 2002-2003
2ª edición. Diciembre 2007
3ª edición. Junio 2009
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Este artículo debe su existencia primera a los datos proporcionados
por Facundo Serrano Nebra y también a Vicenta Blasco Carbó
y Mª Teresa Serrano Blasco. Entrevistas realizadas entre 2001 y 2003.
Nuestro agradecimiento a todos ellos.
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Parte de la familia Serrano.
De izquierda a derecha: Vicenta, Francisco, Mª
Teresa, Amparo, Joaquín, Manuela y Facundo. (Agosto 2003).
- Archivo Histórico Provincial de Zaragoza. Pleitos civiles
6064-6 (1880)
- Archivo Histórico Provincial de Teruel. Sección Hacienda.
Contribución industrial (1934).
- Archivo Parroquial de Blesa, (parcialmente reconstruido para los años
anteriores a 1936) Libro de matrimonios.
- Archivo de protocolos notariales de Montalbán. (1882) LOP BIELSA,
Ramón 337/1038: Nº 68
- Archivo Histórico Provincial de Teruel. Censos electorales
de 1890 y 1897.
- Certificación catastral descriptiva y gráfica, por la
Gerencia del Catastro de Teruel, Delegación de Economía
y Hacienda (Ministerio de Hacienda).
- Heraldo de Aragón. (1898).
- Ignacio Navarro Luño, "Molineros y molinos". Cuadernillos
culturales nº 9. Asociación Cultural Manuela Sancho de
Plenas, 1991.
1.- Los dos documentos
con información:
- Certificación catastral descriptiva y gráfica, de referencia
catastral 8069802 XL7476N 0001 LG, expedida el 23 de noviembre de 2001
por la Gerencia del Catastro de Teruel, Delegación de Economía
y Hacienda (Ministerio de Hacienda).
- Archivo Histórico Provincial de Zaragoza. Pleitos civiles 6064-6. Año 1880.
2.- Heraldo de Aragón, 13 de septiembre de 1898.
3.-Censo electoral de 1890 y 1897. Archivo Histórico Provincial de Teruel.
4.- Los libros de contribución
urbana o industrial de que disponemos son varias décadas anteriores y posteriores
y no nos ayudan en esta cuestión. También consultamos los tradicionales
anuarios en que se relacionaban los funcionarios, comercios, industriales y artesanos
de cada localidad. No hemos encontrado ninguna referencia a Andrés Cólera,
si bien es cierto que los anuarios de comienzos del siglo XX solían recoger
menos datos que los de cuarenta años más tarde.
Por otro lado, Facundo duda de si un personaje del que oyó hablar a sus
padres, relacionado con estas décadas de finales del XIX, estaba relacionado
con la construcción del molino: un tal "El Siete Cabezas", de
Peñarroyas.
5.- Censo electoral de 1897 de Blesa. AHP de Teruel. No obstante, esta fuente tiene el inconveniente de que sólo aparecen los mayores de 25 años. Puede que viviesen más molineros.
6.- A finales del siglo XIX todavía estaban próximas en el tiempo las desamortizaciones de bienes municipales, que los municipios sufrieron a partir de 1855. De Blesa, el gobierno subastó el molino, la posada y los hornos del Ayuntamiento. Según hemos rescatado de diversos Boletines Oficiales de Ventas en el AHPT, y Archivo Hemeroteca Municipal de Zaragoza. A las desamortizaciones dedicaremos un futuro artículo.
7.- Esto entra en aparente contradicción con el hecho de que hacia 1931 una sociedad blesina comprase el molino, lo reformase y lo aprovechase como salto para generar electricidad, como así sucedió.
8.- Este túnel aparece fotografiado en el libro de José Ángel Sesma Muñoz, Juan F. Utrilla y Carlos Laliena, "Agua y paisaje social en el Aragón Medieval. Los regadíos del río Aguasvivas en la Edad Media". (Confederación Hidrográfica del Ebro, 2001). En su página 18 aparece identificado como un Qanat, seguramente porque le atribuyeron una antigüedad mayor de la que desvela este testimonio. Los qanat eran galerías subterráneas excavadas para explotar las aguas infiltradas para el riego.
9.- El hecho de que nos comenten el tipo de turbina que se instaló no es baladí, ya que permite situar temporalmente esta mejora tecnológica. El tradicional engranaje entre la fuerza del agua y el molino, el rodete, consistente en una rueda con álabes (paletas) que giraba horizontalmente en el cárcavo, apenas sufrió innovaciones técnicas durante siglos. Mediado el siglo XIX se empezaron a implantar las turbinas metálicas de tipo Fontaine. Con ellas se aprovechó mucho más la energía del agua, debido a sus álabes en forma de cuchara y su mejor ajuste. También mejoró la robustez del mecanismo y necesitó menos mantenimiento. A la turbina Fontaine le seguirían los tres tipos que han llegado hasta hoy: la Pelton, la Kaplan y la Francis.
10.- De esta época se conservan libros de contribución industrial en las que aparece ambos molinos, sus propietarios y el impuesto que pagaban:
| Serrano Salas, Antimo | Molino presa, 1 piedra, menos de 6 metros de salto. | C/ Baja | 50,75 |
| 10 por 100 salto | 5,07 | ||
| Royo Esteban, Tomás | Molino de presa, 1 piedra; más de 6 m | Cueva | 76,12 |
| 15 por 100 salto | 11,44 |
11.- José Lázaro de Burbáguena (Teruel) era considerado por todos los molineros, como el mejor templador de los alrededores. Ignacio Navarro Luño, "Molineros y molinos". Cuadernillos culturales nº 9. Asociación Cultural Manuela Sancho de Plenas, 1991. Pág. 38.
12.- Esta central eléctrica de Rivera, Bernad y Cía, está enclavada en el río Martín, próxima a Albalate del Arzobispo y estuvo en activo desde 1904 a 1964. Desde 1989 fue, al parecer, una central de reserva de la compañía Eléctricas Reunidas de Zaragoza.
13.- Algún miembro de la familia cree que Avelina se apellida Cólera de segundo. Quizá fuera pariente del Andrés Cólera que construyó el molino y por ello se lo vendió a Prudencio.
14.- En su huida, algunos miembros de la familia llegaron hasta Barcelona, a través de una ruta que pasó por Arnés, el primer pueblo de Tarragona.
15.- El documento notarial de tal venta fue realizado por el notario Miguel Ángel Rufas Abenoza, de Montalbán, iniciado en diciembre de 2001 y cerrado el 12 de febrero de 2002.
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1.- Certificación catastral descriptiva y gráfica, de referencia catastral 8069802 XL7476N 0001 LG, expedida el 23 de noviembre de 2001 por la Gerencia del Catastro de Teruel, Delegación de Economía y Hacienda (Ministerio de Hacienda).
2.- Archivo Histórico Provincial de Zaragoza. Pleitos civiles 6064-6. Año 1880. De este documento se ha extraído la información de los primeros epígrafes de este trabajo.
3- A finales del siglo XIX todavía estaban próximas en el tiempo las desamortizaciones de bienes municipales, que los municipios sufrieron a partir de 1855. De Blesa, el gobierno subastó el molino, la posada y los hornos del Ayuntamiento. Según hemos rescatado de diversos Boletines Oficiales de Ventas en el AHPT, y Archivo Hemeroteca Municipal de Zaragoza. A las desamortizaciones dedicaremos un futuro artículo.
4.- Esto entra en aparente contradicción con el hecho de que hacia 1931 una sociedad blesina comprase el molino, lo reformase y lo aprovechase como salto para generar electricidad, como así sucedió.
5.- Archivo de protocolos notariales de Montalbán.
(1882) LOP BIELSA, Ramón 337/1038: Nº 68 17 abril 1882.
También sabemos el nombre de los padres de ambos contrayentes:
(431) Tomás Royo Esteban (soltero de 26 años) natural de
Plou, casó con Francisca Magallón Calvo (de 24) el 30/5/1881,
por el cura Francisco Burillo Achón (manuscrito reconstruido),
hijo de Pedro José Royo Lacasa, de Plou y Manuela Esteban Clemente,
de Armillas. Ella hija de Francisco Magallón y Dolores Calvo de
Blesa.
Archivo Parroquial de Blesa, (parcialmente reconstruido para los años
anteriores a 1936) Libro de matrimonios.
6.- Este túnel aparece fotografiado en el libro de José Ángel Sesma Muñoz, Juan F. Utrilla y Carlos Laliena, “Agua y paisaje social en el Aragón Medieval. Los regadíos del río Aguasvivas en la Edad Media”. (Confederación Hidrográfica del Ebro, 2001). En su página 18 aparece identificado como un Qanat, seguramente porque le atribuyeron una antigüedad mayor de la que desvela este testimonio. Los qanat eran galerías subterráneas excavadas para explotar las aguas infiltradas para el riego.
7.- Heraldo de Aragón, 13 de septiembre de 1898.
8.- El hecho de que nos comenten el tipo de turbina que se instaló no es baladí, ya que permite situar temporalmente esta mejora tecnológica. El tradicional engranaje entre la fuerza del agua y el molino, el rodete, consistente en una rueda con álabes (paletas) que giraba horizontalmente en el cárcavo, apenas sufrió innovaciones técnicas durante siglos. Mediado el siglo XIX se empezaron a implantar las turbinas metálicas de tipo Fontaine. Con ellas se aprovechó mucho más la energía del agua, debido a sus álabes en forma de cuchara y su mejor ajuste. También mejoró la robustez del mecanismo y necesitó menos mantenimiento. A la turbina Fontaine le seguirían los tres tipos que han llegado hasta hoy: la Pelton, la Kaplan y la Francis.
9.- De esta época se conservan libros de contribución
industrial en las que aparece ambos molinos, sus propietarios y el impuesto
que pagaban:
Serrano Salas, Antimo Molino presa,
1 piedra, menos de 6 metros de salto.
C/ Baja 50,75
10 por 100 salto 5,07
Royo Esteban, Tomás Molino de presa,
1 piedra; más de 6 m Cueva 76,12
15 por 100 salto 11,44
10.- José Lázaro de Burbáguena (Teruel) era considerado por todos los molineros, como el mejor templador de los alrededores. Ignacio Navarro Luño, “Molineros y molinos”. Cuadernillos culturales nº 9. Asociación Cultural Manuela Sancho de Plenas, 1991. Pág. 38.
11.-Censo electoral de 1890 y 1897. Archivo Histórico Provincial de Teruel.
12.- Los libros de contribución urbana o industrial
de que disponemos son varias décadas anteriores y posteriores y
no nos ayudan en esta cuestión. También consultamos los
tradicionales anuarios en que se relacionaban los funcionarios, comercios,
industriales y artesanos de cada localidad. No hemos encontrado ninguna
referencia a Andrés Cólera, si bien es cierto que los anuarios
de comienzos del siglo XX solían recoger menos datos que los de
cuarenta años más tarde.
Por otro lado, Facundo duda de si un personaje del que oyó hablar
a sus padres, relacionado con estas décadas de finales del XIX,
estaba relacionado con la construcción del molino: un tal “El
Siete Cabezas”, de Peñarroyas.
13.- Censo electoral de 1897 de Blesa. AHP de Teruel. No obstante, esta fuente tiene el inconveniente de que sólo aparecen los mayores de 25 años. Puede que viviesen más molineros.
14.- Esta central eléctrica de Rivera, Bernad y Cía, está enclavada en el río Martín, próxima a Albalate del Arzobispo y estuvo en activo desde 1904 a 1964. Desde 1989 fue, al parecer, una central de reserva de la compañía Eléctricas Reunidas de Zaragoza.
15.- Algún miembro de la familia, cree que Avelina, se apellida Cólera de segundo. Quizá fuera pariente del Andrés Cólera que se cita en 1898 y por ello se lo vendió a Prudencio.
16.- En su huida, algunos miembros de la familia llegaron hasta Barcelona, a través de una ruta que pasó por Arnés, el primer pueblo de Tarragona.
17.- El documento notarial de tal venta fue realizado por el notario Miguel Ángel Rufas Abenoza, de Montalbán, iniciado en diciembre de 2001 y cerrado el 12 de febrero de 2002.