nostalgias

 

Me cuentan que antes ¿antes? eran felices,
que tenían lo suficiente, lo justo,
que había armonía, unión. Eso les bastaba.

(Pero tras sus conversaciones
entreveradas de las nostalgias de la juventud
me han confesado mucho más.)

 

Eran ricos en trabajos de subsistencia,
les hermanaba el hambre y la solidaridad del clan,
han olvidado que morían de todas las enfermedades;
Su carácter estaba cincelado por la crueldad del medio,
en un material bruto y primario.
Vivían y morían como sus bestias de labor;
Quizá sólo la religión los elevaba de aquella condición.

Aquella armonía suya, estuvo carcomida por resentimientos, impotencias, larvada de venganza, violaciones, llantos, trampas...
No todo eran Santos y procesiones.

Finalmente, un vagido sordo se transformará en una madrugada fría de gritos...
Cuando la infelicidad se desarrolla en un pecho
sin posibilidad de hacer justicia,
o de amamantar a los tuyos... ay.

No he cerrado los ojos:
Una generación nos separa del hambre.