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El
azud del Hocino y molino de la Cueva es el más cercano
a Blesa y el más espectacular rincón natural de la localidad.
En una de las hoces del río se levanta un elevado azud de 17,2
m. Una acequia labrada en la roca lleva el agua sobre el molino
de la Cueva, un molino harinero que ha conservado su maquinaria
y ambiente, construido enteramente bajo una montaña. La casa del
molinero se añadió en los años 30.

Azud
de los arcos y molino del Vado. Un pequeño y bonito azud
localizado a 2,5 Km aguas abajo de Blesa, datado en el siglo XV. Se levantó
sobre unos arcos de sillares que distribuyen el peso hacia las orillas.
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molinos y azudes
MOLINOS Y AZUDES. Blesa destaca sobre
todo por su patrimonio hidráulico medieval y
renacentista, inscrito en los sucesivos aprovechamientos del río
Aguasvivas. Los caudales poco constantes de este afluente del
Ebro, motivaron la especial explotación y regulación del
río.


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Un kilómetro más abajo, se encuentra el molino del
Vado, casi arruinado, que puede datar de 1593. Se conserva muy
bien la balsa de sección triangular terminada en un perfecto cubo
cilíndrico de sillería.

Azud
del Galindo. El tercero de los grandes azudes de Blesa se localiza
en otro estrecho a unos cuatro kilómetros, y puede datar del siglo
XV o XVI. La pared de sillares calizos alcanza unos ocho metros.
No obstante, lo más espectacular de este azud es la acequia
principal, labrada en la roca, con una anchura de más
de un metro y una altura que sobrepasa en algún lugar los cinco,
por la que se puede transitar.

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IGLESIA
DE LA SANTA CRUZ. La actual iglesia parroquial de Blesa, es una
construcción amplia y luminosa del siglo XVIII cuyo volumen domina
el perfil de la localidad. Destaca especialmente la esbelta y
hermosa torre barroca cuya silueta se puede divisar desde lejos.
La iglesia contó con un precioso retablo barroco, órgano
y sillería en el coro, pero todo fue destruido en la última
guerra civil.
Sin duda, lo más destacable de la iglesia es la hermosa
capilla de Santa Ana, patrona de la localidad.

EL
RETABLO DE LA SANTA CRUZ. Un espléndido retablo de estilo
gótico. Sus más de 20 tablas narran la historia del hallazgo
de la Santa Cruz por parte de Santa Elena. Fueron realizadas por Miguel
Jiménez y Martín Bernat, dos pintores de la escuela aragonesa
del siglo XV . Desde la Edad Media la iglesia parroquial
de Blesa ha conservado esta misma advocación y motivo: la Santa
Cruz.
El retablo gótico se conserva y puede contemplarse actualmente
en el Museo de Zaragoza.

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patrimonio religioso
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Antonio Ponz, en su libro "Viage de España, en que
se da noticia de las cosas más apreciables, y dignas de saberse,
que hay en ella", escrito en 1788, escribió que "Después
del molino es notable fábrica la de la torre, muy parecida a la
de la Catedral de Zaragoza, aunque no tan elevada".

La
Cruz del Hituelo y su leyenda
En Blesa abundan los peirones (llamados pilones en la localidad), pilares
de piedra y yeso con función religiosa.
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Hay varios peirones, pero el más singular es una cruz de término
de antigüedad no determinada, reconstruida en 2003.
Es conocida como la Cruz del Hituelo. Monumento enteramente en piedra,
con tres gradas, grueso tambor y un fuste esbelto. La cruz moderna no
es fiel al original, del que no se tiene memoria.
Existe una leyenda asociada al peirón, que puede tener base histórica
y que fue novelada por el pintor Salvador Gisbert en el siglo XIX.
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En
la primera fachada de la calle Mayor encontramos huellas del pintor Salvador
Gisbert con sus siglas entrelazadas artísticamente en
la que fue su casa construida en 1884.
En
la calle Baja, una gran casa de tres plantas, realizada en 1848,
es la conocida como "Casa del pintor". La casa
la construyó Santiago González, un pintor
y artista proveniente de Loscos, que realizó retablos y expositores
de muchas iglesias en su época. Decoró su casa con abundantes
pinturas, motivos clásicos, geométricos y naturales. Muestra
en las fachadas decoración de estilo clásico, y forma un
interesante conjunto artístico con las obras y pinturas del interior,
en parte perdidas, así como con la "caseta del pintor",
camino del río, también decorada por él.
Continuando
por la calle Baja llegamos a una casa antigua en cuyo alero de
madera consta la fecha de 1608. La fachada es
de estilo sencillo, con una gran y venerable puerta. La casa conserva
una estancia a modo de despacho, pintada enteramente con motivos y escenas
clásicas en las paredes y techos. Hoy en día la habita un
escultor y tallista blesino.
En
la misma calle Baja podremos apreciar distintas fachadas de casas populares
de Blesa. A pesar de la transformación del casco urbano aún
se conservan en muchas viviendas la puerta circunscrita en un
arco de ladrillo, y cómo se utilizaba el yeso del lugar
en su fabricación.
En la calle Baja, podemos ver los pequeños huertos y los edificios
llamados "coladores".

El
Molino Bajo, con su singular acequia labrada bajo la montaña,
y su curioso origen. Data de finales del XIX, es un ejemplo de aprovechamiento
integral de los recursos: sobre las cuatro estancias del molino, un molinero
construyó una serrería para fabricarse colmenas. La casa
del molinero se conserva como hace cincuenta años, con su pintura,
despensas y escondites donde ocultar grano en la época del estraperlo,
además de todas sus cochiqueras y palomares.

En
la plaza Vieja, donde se halla la iglesia, el ayuntamiento y el Museo
de la Carpintería encontramos la casa natal de Miguel Artigas
(una placa conmemora el hecho), que fue Director de la Biblioteca Nacional
y miembro de la RAE.
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paseo por sus calles
CASAS DE BLESA. Un itinerario esencial
por las calles de Blesa tiene su punto de partida en la misma entrada
del pueblo.

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