El retablo de la Santa Cruz es un primitivo aragonés del siglo XV, que puede contemplarse hoy en día en el Museo de Zaragoza. Este conjunto de artículos sobre el antiguo retablo gótico de la parroquia de Blesa (Teruel), es en gran parte una recopilación de informaciones publicadas sobre el mismo, especialmente de las de Manuel Serrano y Sanz y de la profesora Mª Carmen Lacarra Ducay que descubrieron interesantísimos datos sobre la historia del retablo.

Las últimas novedades al respecto las descubrió Lacarra recientemente (2003), la cual descubrió la verdadera fecha del contrato y el coste total del retablo. Y para gran sorpresa de todos, en 2007 el Museo de Zaragoza presentó una tabla desconocida hasta el momento, que se localizó en una colección en EE.UU. y que compró el gobierno de Aragón, y que corresponde a los profetas Jeremías, Joel y Miqueas. De todo ello y de la posible fecha en que esta tabla se "dispersó" hablaremos en el epígrafe final.


Introducción

De este valioso retablo se conservan veintiuna tablas expuestas más otras cuatro en el depósito del Museo.  Las pinturas religiosas pretenden narrar, además de la Pasión, la Historia del hallazgo de la Santa Cruz, según la leyenda medieval de posible origen bizantino(1).

El conjunto de la obra es de una gran calidad, en óleo, con fuertes colores, abundantes dorados, texturas y relieves; detalles que sólo podrá apreciar viendo la obra al natural.  Fue realizada por reconocidos autores de la escuela aragonesa, Miguel Jiménez y Martín Bernat, y sus respectivos talleres.  En aquella época (1487) las iglesias rivalizaban por tener los retablos más lujosos realizados por famosos artistas.

Jesús con la Cruz a cuestas.  Retablo de Blesa.  Museo de Zaragoza. Detalle de la tabla "Jesús con la cruz a cuestas".
Detalle de la tabla "Jesús con la cruz a cuestas"

Jesús con la cruz a cuestas. A la derecha dos detalles del cuadro que permiten apreciar el increible nivel de detalle que alcanza cada una de las ropas, adornos y rostros en la mayoría de las tablas. Fotos F.J.L.A. por cortesía del Museo de Zaragoza

Jiménez fue, al parecer, el principal ejecutor de la obra y al que se deben las mejores tablas.  Realizó las cuatro tablas que narran la búsqueda de la Vera Cruz por Santa Elena, madre de Constantino: la Interrogación del Judío, Santa Elena en el trono, Santa Elena y el emperador Heraclio y la Adoración de la Santa Cruz.  Y también pintó la tabla del Juicio Final y el Apostolado de la predela o bancal, con la Anunciación en el centro.  A Martín Bernat le achacan las tablas de menor calidad: Jesús ante Caifás, Jesús con la Cruz a cuestas, Descendimiento y los profetas del sotabanco.  Otras fuentes atribuyen los profetas a Miguel Jiménez. Aparte de estas tablas principales existen dos con sendos ángeles, una de cada autor o taller.

En las fotografías se aprecia el gusto por el detalle y la naturalidad de los personajes, siempre en comparación con la pintura de los siglos precedentes.  Como señalan los expertos, se evidencian los influjos de los maestros flamencos (Van der Weyden) e italianos (El Pinturicchio).

Para nuestro deleite, existe un estudio en el que me he basado, es de María del Carmen Lacarra Ducay, y se titula "Primitivos Aragoneses en el Museo Provincial de Zaragoza", (Zaragoza, 1970). En él se estudian las circunstancias de la creación del retablo, cada tabla y su sentido.  La propia profesora ha publicado un nuevo libro sobre el arte gótico en el Museo de Zaragoza, en que pueden leerse nuevos datos y las descripciones de las tablas.

Resumimos brevemente el significado que se otorga a cada tabla y la sustancia que da cuerpo a unas pinturas que pueden parecer mudas para muchos de nosotros, a los que se nos escapa su valor doctrinal, sus personajes y su historia, como si contemplásemos las tapas de un bello libro que no supiésemos leer.


El retablo de la Santa Cruz del Museo de Zaragoza

por Fran

Retablo de la Santa Cruz: Adoración de la Santa Cruz (Museo de Zaragoza)

 

En el Archivo de Protocolos de Zaragoza se conservó un albarán por el que los pintores percibieron una porción de los honorarios. Durante décadas, el desconocimiento de otra documentación sobre el retablo hizo pensar a algunos autores que dicho precio era el monto total del retablo, pero resultó ser muy superior.

"Die Martis, XIII Junii LXXXVI.

Nos Martin Bernat e Miguel Eximenez, pintores, atorgamos haver recebido de vos Juze Exama, moro, mercader, mil trezientos vint cinquo solidos jaqueses, los cuales nos pagays por razón de la arrendación de las primicias de la villa de Blesa, los quales dar e pagar nos devías por el día e fiesta de Sant Martin pasado, anyo 1485, ocho días apres".

Se trata, por tanto, de Jiménez y Bernat, dos pintores perfectamente conocidos de la Escuela Aragonesa del siglo XV, que recibieron el dinero de manos de un moro mercader, Exama, a quien la iglesia de Blesa encargaría la satisfacción del pago del retablo. Llama la atención el que éste se realizara en concepto de arriendo de diezmos y primicias, en lugar de especificarse los honorarios por la pintura. Sabemos, sin embargo, que esta forma de pago en trabajos artísticos era relativamente normal en el siglo XV, al resultar para las iglesias menos gravoso satisfacer los encargos artísticos con partidas de dinero pertenecientes a lo que ellas cobraban en concepto de diezmos y primicias. El documento se fecha claramente al principio el 13 de junio de 1486, y se especifica el día de San Martín del año anterior, probable inicio de la obra.


Valoración del precio del retablo(4)
He aquí algunos datos para calcular, por comparación, el costo de pintar el retablo, evaluado en 1325 sueldos, respecto del nivel de vida de la época: el jornal de un cavador era de 2 sueldos, y el de un podador de 3; un buey se vendía en 115 sueldos, y en 55 un asno de cinco años; una libra de azafrán costaba 16 sueldos, y una arroba de aceite 10; un olivar de siete cahizadas -en cada una entraban doce fanegas- y dos arrobas de tierra se vendían en 3000 sueldos.

Retablo de la Santa Cruz: Calvario. Museo de Zaragoza
Calvario

Por la existencia de otro recibo sabemos que el mayor peso del trabajo recayó en Miguel Jiménez, autor, como Bernat, de otros retablos para iglesias aragonesas o navarras. El conjunto desborda monumentalidad y riqueza; se trata de un óleo extraordinariamente luminoso, donde predominan los tonos calientes (oro en el fondo, mantos, nimbos y mandorlas de las figuras; rojos brillantes y acertados verdes). Y tiene, sobre todo, un exuberante sabor aragonés,(5) por encima de las influencias existentes de la escuela de Flandes o de Italia, o del repintado que llevó a cabo con escasa fortuna un pintor que habitaba en el propio Blesa. El realismo, vigor expresivo y violencia emotiva de algunas escenas se conjuga con la plácida serenidad de otras -como la "Anunciación"-, para conformar una obra cuya calidad espléndida puede contemplarse en el Museo de Zaragoza.



Francisco Marco Simón
Publicado en el Libro de fiestas de Blesa,
en honor de Santa Ana de 1984


El retablo de la Santa Cruz, de la Villa de Blesa

por Olga Royo Vicente

El antiguo retablo mayor de la iglesia parroquial de Blesa, fue contratado por los habitantes de esta villa turolense con los pintores residentes en Zaragoza, Miguel Jiménez y Martín Bernat en el año 1485(4).  El contrato no se ha conservado, pero sí en cambio, documentación referente al cobro por dichos pintores, de diferentes cantidades de dinero entregadas por los miembros de la parroquia de Blesa, cuya titularidad, La Santa Cruz, fue determinante para su iconografía.  La fecha de los recibos es para todos la del día 13 de junio de 1486; en uno de ellos por ejemplo, se da cuenta del oro empleado en el trabajo del retablo; en otro, se nos dice que Martín Bernat y Miguel Jiménez han recibido del moro Juce Exama la cantidad de mil trescientos veinticinco sueldos de la arrendación de las primicias de la villa de Blesa.  El retablo, que ocupaba el frente de su capilla mayor, dado su gran tamaño se desmontó al construirse un nuevo edificio parroquial y sustituirse por otro, acorde con el estilo dieciochesco del templo. Sin embargo, la mayor parte de sus tablas fueron colocadas de manera arbitraria detrás del nuevo retablo mayor y otras varias relegadas a un desván de la iglesia.

Retablo de la Santa Cruz: Santa Elena (Museo de Zaragoza)
La emperatriz Santa Elena con miembros de su corte
y Judas el judío a su lado derecho suplicante.

Actualmente, el retablo no se conserva completo por faltar algunas piezas del sotabanco y del guardapolvos, así como toda su mazonería* primitiva.  En febrero de 1922, el retablo fue vendido al Museo de Zaragoza, donde se encuentra desde entonces expuesto para la admiración del público en la Sala de Primitivos Aragoneses.

Publicado en el Libro de fiestas de Blesa,
en honor de Santa Ana de 1995


Bibliografía


Lacarra Ducay, M C.: "Arte Medieval, Siglos S. XIV-XV". Museo de Zaragoza. Sección Bellas artes. VV.AA. Ibercaja, Colección Monumentos y Museos. Musea Nostra, Dir. Víctor Nieto Alcaide. Bruselas, 1990.



Las tablas del retablo de la Santa Cruz

por F.J.L.A.

Como adelanté en la introducción, describiré brevemente cada una de las tablas desde el punto de vista religioso y doctrinal, ya que las representaciones carecen de valor histórico, pues se basan en una visión medieval, hecha leyenda con posterioridad a los hechos. Están pobladas de personajes con modernos atuendos no exentos de alguna fantasía y edificios claramente medievales; aparte, se comete el error histórico de representar juntos a dos personajes que vivieron con varios siglos de por medio, como veremos más adelante.


Probable disposición y autoría de las tablas

En un retablo, comenzando desde los elementos inferiores, se distinguen las siguientes partes: sotabanco (o subpredela*), banco (o predela, varias tablas con una más importante en el centro), cuerpo principal (dividido en varias columnas impares) y remate (generalmente el calvario), todo ello rodeado por un marco llamado polsera o guardapolvos(6).

Según comentan varios estudios, se desconoce la posición original de las tablas del retablo de Blesa, pero puede suponerse. Tras la reforma del Museo Provincial de Zaragoza de 1999, colocaron en la sala dedicada a nuestro retablo un montaje fotográfico con las tablas dispuestas tal como pueden verse en la siguiente fotografía.  Para conformar esta distribución se basaron tanto en la modulación, como en la secuencia del relato y la autoría de las tablas.


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Fotomontaje del retablo de la Santa Cruz (150 Kb) Pulsa el botón para ver la foto del retablo.
Reproducido por gentileza del Museo de Zaragoza.

La identificación de cada parte del retablo está en un círculo en negro, y las tablas aparecen a continuación, ordenadas de abajo hacia arriba, quedando de la siguiente forma:

(1) Sotabanco
M. Bernat
Los profetas
(2) Banco
M. Jiménez
Apostolado y anunciación
(3) Calle central
M. Jiménez
1) Adoración de la Santa Cruz
2) Juicio final
3) Crucifixión
(4) Calle lateral izquierda
M. Bernat
1) Jesús ante Caifás
2) Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario
3) Descendimiento
(5) Calle lateral derecha
M. Jiménez
1) Santa Elena emperatriz
2) Interrogación del judío
3) Elena y el emperador Heraclio ante las puertas de Jerusalén.
(6) Guardapolvos
M. Bernat y M. Jiménez
1) Ángel portador de la esponja y el cubo (Jiménez)
2) Ángel portador de la columna (Bernat).

Aparte de estas tablas expuestas, se guardan en el depósito del Museo otras cuatro correspondientes a ángeles mancebos con atributos de la pasión (portadores de las «Armas de Cristo»), todavía no restaurados, que estarían colocados en las polseras del guardapolvos, y que serían obras de ambos talleres dos a dos.

El retablo montado según la disposición que plantea el Museo Provincial tuvo una altura total de 7,46 m y una anchura 5,45 m sin tener en cuenta la mazonería perdida, las tablas del guardapolvos no expuestas y los posibles huecos en el banco y sotabanco.

En cuanto a la autoría de las tablas expuestas, la mayoría son de Miguel Jiménez y su taller, salvo cinco de Martín Bernat, que con esta disposición, quedan como el guardapolvos de la derecha, la calle lateral izquierda y el sotabanco.

Significado de las tablas

El significado de las tablas que aquí publicamos sigue, en lo esencial, lo publicado por la profesora Mª Carmen Lacarra.

Los
Profetas

Según Lacarra, estas tablas constituían una segunda subpredela o friso (también denominado sotabanco), formada por los bustos de todos los profetas(7), aunque sólo se conservan los de tres: Malaquías, Ezequiel y Daniel.
Malaquías era uno de los 12 Profetas llamados Menores por sus pocas obras escritas.  Con una mano sujeta una filacteria* con su nombre y con la otra señala una donde se puede leer un fragmento del decimonoveno verso del 7º capítulo de la Profecía de Miqueas: Deponet Dóminus Omnes Iniquietates.
Daniel, en el centro, es uno de los grandes profetas por su gran obra.  Su filacteria contiene la cita Daniel, educam vos de Sepulcris vestris, de la obra de Ezequiel XXXVII-12.
Ezequiel, otro de los grandes profetas de canon hebraico, y su filacteria dice Evigilabunt alii ad vitam, alii... que es una parte del 2º verso del capítulo 12 de Daniel.
En esta bella pieza destaca la enmarcación de los profetas, en madera dorada, así como los detalles en relieves dorados, los encajes de las ropas y las joyas.
[48 x 137 cm.]

Apostolado
y Anunciación

Constituía la predela (o banco) del retablo, formado por 8 tablas de figuras dobles, con la de La Anunciación en el centro.  Sobre las cabezas de los apóstoles penden rollos con sus nombres y sentencias del Credo.  Cada apóstol lleva sus atributos.  De izquierda a derecha aparecen los siguientes: 

San Pedro y San Andrés.  Fueron los primeros discípulos de Cristo.  En las figuras, Pedro aparece representado físicamente tal como fue divulgado en la iconografía cristiana occidental, pero con una sola llave en su mano.  Sobre la cabeza ondea una filacteria con su nombre -Petrus- y en negro el primer versículo del Credo.

Santiago el Mayor y San Juan Evangelista.  Eran hermanos e hijos de Zebedeo.  Santiago está representado con el hábito de peregrino, con una túnica marrón, un manto azul y zapatos.  Su filacteria dice "Iacobo. Qui conceptus es de Spiritu Sancto, natus ex Maria Virgine".  San Juan, el discípulo amado, lleva en su mano una palma, que no es la del martirio sino la que le dio María en su lecho de muerte.  Su filacteria dice "Ioanes. Passus sub Poncio Pilato crucifixus mortuus et sepultus".

Santo Tomás y Santiago el Menor.  Tomás, el apóstol de la duda, lleva en la mano la lanza que simboliza su martirio.  Su inscripción dice "Tomás. Descendt ad inferos tertia die resurrexit...".  Santiago el Menor, para distinguirlo del Mayor, era primo de Jesús.  Porta una arqueta y una maza por haber muerto a golpes de garrote, por lo que fue el patrón de los bataneros (¡qué simplicidad!).  Su inscripción dice "Iacobus Minor. Ascendit ad caelos sedt ad dexteram Patris Omnipotentem".

La Anunciación.  Sigue las normas de la iconografía occidental.  El ángel aparece arrodillado ante la Virgen, apoyado en largo bastón de mensajero, mientras señala hacia lo alto de donde vienen rayos de luz.  En la inscripción dice "Ave Gracia plena Dominus...".


Aunque en el museo se exponen adosadas, como si las dos mitades de esta composición hubiesen sido una sola tabla cortada en dos, J. M. Escarraga ya apuntó en su reveladora obra sobre el retablo, que las baldosas del suelo no tienen correspondencia en ambos fragmentos.  Este autor cree que irían colocadas una a cada lado en los extremos de la polsera.  Sin embargo, otras fuentes apuntan que la separación se debe a que estas tablas estaban situadas a ambos lados del sagrario.

San Felipe y San Bartolomé.  San Felipe apenas es destacado en los evangelios y no posee ningún atributo determinado.  Su incompleta filacteria dice "Philipus.  Inde venturus est iudicare vivos et mortuos".  Bartolomé tampoco tuvo un papel protagonista.  Porta el alfanje con que fue desollado.  Su texto dice "Bartholomeus. Credo in Spiritum Sanctum".

San Mateo y San Simón.  San Mateo, el apóstol de la obediencia, que dejó su puesto de recaudador para seguir a Jesús.  Por su importante obra escrita tiene un lujoso libro.  La leyenda de su filacteria dice "Matheus, Sanctam Ecclesiam Catholicam Sanctorum comunionem".  Simón, hermano de Judas, lleva una espada envainada porque murió degollado.  Su texto dice "Simonis. Remissionem peccatorum".

San Judas Tadeo y San Matías.  Judas, hermano de Santiago el Menor y de Simón, porta una lanza terminada en punta de sierra, que fue el instrumento de su martirio tras predicar en Asia Menor con su hermano Simón.  Su texto dice "Judas Thadeus, Carnis resurrectionem".  San Matías, el sustituto de Judas Iscariote, evangelizó Judea, y porta un hacha de largo mango con la que pusieron fin a su vida.  Su texto dice "Mathías. Et vitam aeternam. Amen".

Podemos destacar de todas estas tablas la riqueza de los detalles de los personajes y los elaborados fondos en los que se asientan.
[Tamaño del conjunto 545 x 125 cm.]

Adoración
de la
Santa Cruz

Esta es una de las mejores tablas.  Con la cruz protagonizando la imagen, aparecen Heraclio a la izquierda y Santa Elena a la derecha, rodeados de otros personajes orantes.
Santa Elena sostiene en las manos los clavos de Cristo, (seguramente, tan desmedido afán por las reliquias debió de crear una próspera industria manufacturera en la Edad Media).
Entre Elena y la cruz aparece un anciano caballero que puede representar al judío Judas, al que ella misma interroga en otra tabla.
[139 x 191 cm.]

Juicio
Final

Una de las mayores y más logradas tablas del retablo.  En la parte superior aparece el tribunal celeste, y abajo, en la tierra, la resurrección de los muertos llamados por el sonar de trompetas.
Junto al Cristo están María y S. Juan, y dos ángeles (S. Miguel con una espada y S. Gabriel con un ramo de azucenas).  El personaje arrodillado es S. Juan Evangelista.
[140 x 191 cm.]

Crucifixión

La gran multitud que contempla la escena de la crucifixión, hace de esta un gran acontecimiento.  Como describe Lacarra, todos parecen actores y desarrollan un papel más o menos importante, lo que es una corriente general en el arte de las postrimerías de la Edad Media.
Jesús acaba de morir, y a sus pies están S. Juan y María Magdalena.  A la derecha hay un grupo formado por María y otras mujeres, mientras que a la izquierda varios soldados se disputan la túnica del muerto.  En el fondo aparecen los dos ladrones: Dimas y Gestas (este último a la izquierda, haciendo un gesto de desprecio).  Junto a los ladrones están un portalanzas y un portaesponja.  Aún quedan más personajes que contemplan la escena con pasividad, lo que parecen ser un grupo de sacerdotes o judíos miembros del Sanedrín, y varios soldados a caballo (uno de ellos porta una espléndida armadura dorada).

Estas tres últimas tablas de la calle central destacan por su calidez y sus amplios fondos dorados (en comparación con las otras tablas principales), que sin duda la resaltaban sobre las calles laterales.
[139 x 191 cm.]

Jesús
ante
Caifás

Momento en el que Jesús es interrogado en el sanedrín judío por Caifás.  A la derecha de Jesús, un sayón* sostiene la cruz.  El personaje del turbante blanco es un soldado.
En el estudio de Lacarra aparece titulada como Jesús ante Pilatos. Posiblemente la confusión sea debida a que el juez aparece sentado en un trono.
[93 x 120 cm.]

Jesús con
la cruz
a cuestas

Episodio de la Pasión, en el que Jesús tropieza bajo el peso de la cruz, mientras su madre, S. Juan y las dos Marías (Cleofás y Salomé) contemplan la escena. Uno de los soldados ayuda a levantar la cruz.
[93 x 173 cm.]

Descendimiento

En este trágico momento, José de Arimatea y Nicodemo bajan a Jesús para enterrarlo, ante las miradas del grupo de mujeres.  Esta tabla es copia de una de Bartolomé Bermejo, muy popular y reproducida.  (Podemos ver una tabla de composición muy similar, del mismo M. Bernat, en la sala contigua del Museo)
[93,5 x 172 cm.]

Santa
Elena

Se trata del momento en el que, según cuenta la Leyenda Dorada, la Emperatriz Elena convoca a todos los sabios judíos de Jerusalén, con el fin de que le revelen dónde permanece enterrada la cruz donde crucificaron a Jesús.
[91,5 x 130 cm.]

Interrogación
del judío

Según la leyenda, representa el momento en el que Judas, el judío, es sacado del pozo donde había permanecido seis días, en castigo por negarse a revelar el paradero de la Cruz.  Al cabo de este tiempo, el anciano Judas, desvanecido por el hambre, promete confesar todo lo que sabe y es puesto en libertad.  ¡Y a la emperatriz la hicieron santa!
El escenario es un patio de un palacio italiano de fines del siglo XV, donde se puede ver el pozo sin agua que sirve de calabozo.
[94 x 172 cm.]

Santa Elena
y el emperador
Heraclio

Representa la etapa de la Leyenda en la que trasladan la Cruz a Jerusalén.  Destaca el error de representar a Santa Elena junto a Heraclio, que vivió 300 años después de Santa Elena, y que en el año 628 arrebató la cruz a los persas y la transportó personalmente a Jerusalén.  Pero al llegar frente a la Puerta Dorada, al frente de un rico cortejo, esta estaba cerrada, y un ángel (tenía que ser un ángel claro) le conmino a entrar con la humildad de Cristo si quería conseguir su propósito.  El anacronismo de representar a Santa Elena a la cabeza de la comisión fue la causa de tomar a Heraclio por Constantino en este episodio, por lo que en algunas fuentes aparece titulada como Santa Elena y Constantino.
Destacan los ricos dorados de la guarnición del caballo.
[93 x 173 cm.]

Ángel
con
atributos
de la
Pasión

En esta tabla se ve al ángel portando una caña con la esponja con la que, según cuentan los Evangelios, los soldados dieron de beber a Jesús, y un cubo de madera.
La caña y el cubo se hicieron objetos de culto muy populares a fines de la Edad Media, a los que atribuían las mismas virtudes que a la señal de la Cruz, por ser signos de la Pasión.
[56 x 175 cm.]

Ángel con
atributos
de la
pasión

Este ángel porta la columna sagrada, instrumento de la pasión y objeto de veneración durante la Edad Media.  Este y otros instrumentos (conocidos como armas de Cristo) solían llevarlos ángeles o aparecían juntos.
[54 x 172 cm.]

Todas las tablas principales están recargadas de personajes, y en ellas destacan por su brillo y relieve los brocados de sus ropas y la corona de los personajes y ángeles.  Estos colores brillantes se beneficiaron de la luminosidad que proporcionaba la técnica del óleo, de reciente invención entonces, frente a la tradicional del temple*.

Y es que la riqueza de vivos colores, la aparente confusión de las figuras y los infantiles escenarios que completan algunos fondos, pueden inducirnos a que no contemplemos inicialmente todas estas escenas como contemplamos las obras de arte modernas, sino como si se tratase de cromos destinados a creyentes medievales.  Ninguna fotografía, hace justicia a la maestría que podemos observar en algunas tablas aparentemente triviales y coloristas como la de "Jesús con la Cruz a cuestas".  Pero en este caso, el taller de Martín Bernat realizó una obra de arte, como queda patente en los trágicos rostros de las mujeres que están ante la Cruz.  Su viveza transmite el patetismo de la escena, más dramática que otras en las que Jesús aparece ya muerto o crucificado. Son muy destacables (me atrevería a decir que inmejorables, incluso en el conjunto de este gran retablo que con tanto lujo mima el detalle de las ropas), las vestiduras de Jesús en esta tabla, de excesiva dignidad para las circunstancias retratadas, pero primorosas, reales, delicadas.

Respecto al moderno repintado al que se aludía en algún apartado anterior; si contemplamos las vestiduras que luce el apóstol San Bartolomé, similares por su perfección a las de Jesús, veremos, como excepción que confirma la regla, lo mucho que se perdió tras el desafortunadísimo repintado, que con planos y uniformes tonos azules ocultó las vestiduras de la mayoría de los apóstoles y otros muchos mantos y túnicas de personajes de otras tablas.

Las cuatro tablas del retablo de Blesa no expuestas

Anteriormente hemos hablado de cuatro tablas que no están expuestas con el resto del retablo, permanecen sin restaurar en el depósito del Museo de Zaragoza.  Estas obras son ciertamente menores en comparación con las del resto de la obra, y sin duda constituían la parte superior del guardapolvos al que servían de marco, tal como aparecen en otros ejemplares de la misma época y escuela.

Una de las tablas en depósito. (Museo de Zaragoza)La técnica pictórica es la misma que en el resto del retablo, y también lo son su traza y estilo. Dos de ellas habrían sido realizadas por el taller de Martín Bernat y otras dos por el de Miguel Jiménez.

Su contenido consiste, como ya se adelantó, en cuatro bustos de ángeles llevando nuevos elementos relacionados con la Pasión de Jesús.

En la primera de las tablas el tema representado es un ángel de medio cuerpo llevando como atributos, en su mano derecha un lienzo blanco -la túnica sin costura de la que habla San Juan- y unos dados con los que se la sortearon los soldados; en la mano izquierda tiene la bolsa de cuero con los treinta siclos de plata de la traición de Judas Iscariote.  El ángel luce un grueso broche dorado en relieve de estuco.  Su rostro tiene grandes facciones de rasgos duros y la expresión es de acusada melancolía.  Es un modelo bastante común entre los personajes del retablo.  Cabría incluir esta tabla en la producción del taller de Martín Bernat.

La tabla presenta una forma de trapecio irregular y mide unos 74 cm de anchura en la base por 107 en la superior, con una altura de entre 62 y 72 cm.  Está bastante mal conservada.

En la segunda tabla, se repite en sus caracteres generales la obra anterior.  El ángel, ligeramente vuelto hacia el lado izquierdo, porta en sus manos un trozo del madero de la cruz.

Esta tabla también es irregular, unos 81 cm de base por 47 en la parte superior.  La altura es de 60 cm.  Tiene rajas y perdió su mazonería.

En la tercera tabla el ángel presenta como "armas de la Pasión de Cristo" dos clavos en su mano derecha y tres cañas en la izquierda, (cañas con las que fue Cristo golpeado, ante Pilatos, en el pórtico del pretorio).  Este personaje tiene facciones más suaves y está peinado hacia atrás.  Por su factura la incluyen en el taller de Miguel Jiménez, el más avanzado de los dos artistas que colaboran en el retablo de Blesa.

Se trata de otro trapecio de 82 cm de base por 54 en la superior, con altura entre 56 y 52 cm. Está tan estropeada como las anteriores.

La cuarta y última tabla muestra un ángel con unas tenazas y un martillo, instrumentos empleados para clavar a Jesús en la cruz y luego para descolgarlo, a petición de José de Arimatea.  Como en la tabla anterior, destaca su afligida cabeza, y seguramente es del mismo artista, dadas las similitudes.


Portada del último libro dedicado a Blesa y el retablo GóticoSe trata de otra tabla de forma trapezoidal, de 61 cm de base por 101 de ancho en la parte superior, y 70 cm de un lado y 59 de otro.  La pintura se halla levantada en algunas zonas.


Zaragoza, septiembre 1998



Bibliografía

- Mª Carmen Lacarra Ducay, Primitivos aragoneses en el Museo Provincial de Zaragoza, Institución «Fernando el Católico» (C.S.I.C.), Zaragoza, 1970.
- José Manuel Escarraga, El retablo de la Santa Cruz de la Villa de Blesa, Cuadernos del Arte Aragonés (XIII).  Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1970.
- Fabián Mañas Ballestín, Pintura gótica aragonesa, Guara editorial, 1979.
- Mª Carmen Lacarra Ducay, Arte Medieval, Siglos S.XIV-XV del libro "Museo de Zaragoza. Sección Bellas artes".  VV.AA. Ibercaja, Bruselas, 1990.
- Mª Carmen Lacarra Ducay, "Cuatro fragmentos del retablo de Blesa no conocidos", publicado en "Estudios en homenaje al Dr. Eugenio Frutos Cortes".  Facultad de Filosofía y letras.  Universidad de Zaragoza, 1977
- Manuel Serrano y Sanz, El retablo de Blesa. Boletín del Museo Provincial de Bellas Artes, nº 8, diciembre de 1922
- José Galiay Sarañana, Aportaciones al estudio de la pintura aragonesa del siglo XV, Boletín del Museo de Zaragoza de año 1942.
- Heraldo de Aragón 17/5/2007 La noticia de la tabla comprada en EE.UU.
- El Periódico de Aragón 17/5/2007 enlace.
- Boletín Oficial de Aragón 17/11/2006 enlace.

La venta del retablo al Museo de Zaragoza

por F. Javier Lozano

Como ya se ha comentado en más de una ocasión, el retablo se vendió en 1922 al Museo de Zaragoza, pero no se han publicado más detalles sobre esta venta.  Los vecinos de Blesa comentan al respecto que las tablas las vendió el párroco Mosén Melitón Beltrán. Se plantean, pues, unas cuestiones básicas: ¿Por cuánto se vendió?  ¿Quién se benefició de la venta?  ¿Se vendieron otros objetos artísticos o litúrgicos?

En la segunda década del siglo XX el Museo de Zaragoza se había trasladado ya al hermoso edificio del arquitecto Ricardo Magdalena que hoy ocupa. Su patronato se dedicaba a la adecuación de la flamante construcción para la correcta exposición, la conservación de los fondos y la búsqueda de piezas para adquirirlas o recibirlas en donación.

Tal como se registró en las actas del Patronato (que amablemente me proporcionó la Conservadora de Bellas Artes del Museo de Zaragoza, María Luisa Cancela), en noviembre de 1921, el Presidente, Mariano de Pano, dio cuenta de la carta recibida de parte del Cardenal-Arzobispo en la que se adjudicaban al Museo las tablas pintadas del retablo de Blesa, a cuenta de las cuales se habían entregado ya diez mil pesetas.  Supongo que la carta sería del cardenal Soldevila, arzobispo de Zaragoza, que moriría asesinado por un anarquista en 1923, en el contexto de un enfrentamiento abierto entre clases sociales.

El retablo se vendió por un total de 30.000 Ptas. de la época.  El Museo corrió con los gastos de desmontaje y traslado.  El coste de esta adquisición no fue testimonial en modo alguno, si tenemos en cuenta que la primera junta ordinaria de su patronato ese año, celebrada en enero de 1922, se cifró su situación económica en un presupuesto de cerca de 16.000 pesetas (sumando el presupuesto, fondos, donativos y subvenciones e incluyendo las 193 pesetas de ingresos por visitas).

En el acta del patronato del 2 de abril de 1922, el Presidente daba cuenta «de haber ingresado en el Museo todas las tablas pintadas procedentes del trasaltar de la Iglesia de Blesa que son: Crucifixión, La Cruz a cuestas, Jesús ante Pilatos, El Juicio final, Adoración de la Cruz, Santa Elena y los judíos, Santa Elena y Ciriaco, Santa Elena y Constantino a las puertas de Jerusalén, la predela con los doce apóstoles, otra con tres profetas y siete con ángeles(8) de las polseras».  Nada se dice respecto a otros objetos de nuestra iglesia.

La venta se realizó, por lo tanto, con la intervención de las altas jerarquías eclesiásticas, y no de forma particular por parte del párroco de Blesa.  Es de suponer que tan gran cantidad de dinero sería recibida por el Arzobispado, y que de alguna forma pudiera revertir en la parroquia de Blesa, ya que conservamos la noticia de obras de reforma y limpieza empezadas en 1922(9).

En cualquier caso, gracias a esta venta, el retablo se salvó de la destrucción que acontecería unos años después en los primeros meses de la guerra civil de 1936, que daría al traste con gran parte de la herencia de nuestro pasado y nuestros archivos.

Bibliografía

- Datos y documentación proporcionados por María Luisa Cancela, Conservadora de la sección de Bellas Artes del Museo de Zaragoza.
- Guía del Museo de Zaragoza.  "Museo de Zaragoza.  Secciones de Arqueología y Bellas Artes", por Miguel Beltrán Llorís y Belén Díaz de Rábago.  DGA, 1998


Zaragoza, octubre 1999

Profetas Malaquías, Daniel y Ecequiel (Museo de Zaragoza)

Patrimonio recuperado por la DGA. Al retablo gótico de Blesa le faltaba una tabla

Hallada y adquirida una nueva tabla en 2007 en EE.UU.

Zaragoza, 19/05/07

Existen otras tablas del retablo gótico de Blesa, al margen de las expuestas habitualmente, en otras partes del mundo. Una pintura de la que no se tenía noticias se halla ya en el Museo de Zaragoza (adquirida por la Diputación General de Aragón).

Para los que disfrutamos de esta obra de arte fue un grandísimo regalo, que publicaban el día 19 de mayo de 2007 los diarios aragoneses:

Patrimonio de ida y vuelta

«Una de las cosas que más complace mostrar a Beltrán es una tabla gótica con los profetas Jeremías, Joel y Miqueas, que completa el retablo que pintaron para la localidad de Blesa los artistas Miguel Jiménez y Martín Bernat entre 1481 y 1487. El retablo en cuestión, llamado "De la Santa Cruz", se exhibe estos días en Teruel dentro de la muestra "Tierras de Frontera", pero cuando regrese al Museo de Zaragoza podrá por fin verse completo, gracias a que el Gobierno de Aragón recuperó esta última tabla gótica, comprándola en una galería de Estados Unidos por 158.000 euros.»

Esta parte inesperada de la historia que ahora ha salido a la luz la adquirió la D.G.A. en 2006 en Cleveland, en los Estados Unidos de América, a la The Bonfoey Gallery, tras localizarla en una colección de aquel país.

Una tabla regresa, pero ¿hay más?

El retablo gótico de Blesa fue vendido por el Arzobispado de Zaragoza al germen del Museo de Zaragoza en 1922. Desde entonces varios especialistas y estudiosos lo han estudiado y mimado. Los estudios sobre el retablo ya apuntaban que, puesto que el número de profetas era mayor que los tres representados en la tabla conocida, seguramente existieron más tablas del sotabanco que la expuesta hasta ahora.

Pero el retablo gótico de Blesa se desmontó del altar mayor a finales del siglo XVIII, mucho antes de su venta; se perdió su mazonería (el armazón de madera decorada que lo portaba) y no se inventariaron sus tablas, sino que se colgaron desordenadas detrás del altar mayor barroco. Si se vendió o robó alguna de ellas antes de su venta al Museo de Zaragoza nada se supo, aparentemente. Los estudiosos siempre estudiaron y propusieron la disposición original de las tablas que se conservaban, sin ya tener en cuenta que pudieran existir otras tablas con imágenes de profetas.

La tabla que se presentó en mayo de 2007 en el Museo de Zaragoza corresponde a otra de la serie de los profetas la que en el esquema se ve abajo del todo, en el sotabanco. Corresponde a los profetas Jeremías, Joel y Miqueas (óleo sobre tabla), pintada como el resto de la obra entre 1481-1487.

 

Tabla presentada en 2006
Las fotos del retablo nunca hacen justicia al original. Hay que verlo.

Pero ¿Cuántos profetas existieron?

Recurrimos a la Enciclopedia Universal para saber cuántos fueron los profetas en el Antiguo Testamento y señalamos en negrita aquellos representados en las tablas ahora conocidas del Retablo de Blesa. "En el conjunto de los varones profetas, se distinguen los profetas mayores -así llamados porque nos han transmitido escritos largos-, como son Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, y los profetas menores, de escritos breves, que son los doce siguientes: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías".

"Profetas y profetisas. La Biblia nos habla también de profetisas, mujeres que en determinados momentos hablaron y actuaron en nombre de Dios. Tales son, por ejemplo, en el Antiguo Testamento, María la hermana de Aarón (Ex 15,20) y Débora (Jc 5,7). En tiempos de Josías, el sacerdote Jelcías pide consejo a la profetisa Juldá y Yahvé de su respuesta (2 R 22,14ss)."

Por tanto, contamos a 16 profetas varones, de los cuales tenemos pintados seis, y entre los que no lo están uno es de los importantes: Isaías. Por tanto, quizá todos fueron pintados, como apuntaba la profesora Lacarra. Por otra parte representarlos a todos plantearía un problema de colocación en el retablo, al exceder la anchura del mismo. Quizá si algún día aparece el manuscrito original del contrato venga detallado el encargo.

Esta incertidumbre se descubre también en los propios textos del Museo que indican que del conjunto del retablo "sólo faltan algunos fragmentos que conformarían el sotabanco, compuesto en su totalidad por cuatro tablas. De ellas el museo sólo exponía una...". Así pues, se cuenta con que existieron más, aunque en las declaraciones que aparecen en el periódico se da a entender que con la adquisición de esta tabla el retablo se verá completo.

Las tablas

De la tabla recientemente descubierta comentar que la pintura en sí es de la misma calidad y seguramente autor (Martín Bernat y su taller) que la conocida hasta ahora de profetas, si bien los adornos de madera (en formas de orlas circulares) se encuentran en mucho mejor estado. Una razón más para verla en el Museo.

 

 

Más fotografías en... Dispone de más fotografías sobre el tema en la "Galería fotográfica"



Lugares a visitar


MUSEO PROVINCIAL DE ZARAGOZA
Sección de Arqueología y Bellas Artes
Plaza de los Sitios, 6 (Zaragoza)
Teléfono 976 22 21 81
Horario
Exposición permanente: 9 a 14 h
Exposiciones temporales: 9 a 14 y 16 a 20 h.
Cerrado los lunes y festivos no dominicales.
Entrada
Gratuita,
(para todos los miembros de la Comunidad Europea)

 

 

Lacarra Ducay, Mª Carmen (2003) "Arte Gótico en el Museo de Zaragoza". Gobierno de Aragón. Departamento de Cultura y Turismo. Zaragoza, 2003


Vocabulario

Filacteria: Cinta con inscripciones o leyendas, que suele ponerse en pinturas o esculturas, en epitafios, escudos de armas, etc.  Como curiosidad, otros significados se corresponden con los de ciertos amuletos o talismanes que usaban los antiguos, y más concretamente con cada una de las dos pequeñas envolturas de cuero que contienen tiras de pergamino con ciertos pasajes de la Escritura y que los judíos llevan atadas durante sus rezos, una en el brazo izquierdo y otra en la frente.
Guardapolvo: Ver Polsera.
Mazonería: Fábrica de cal y canto. También obra de relieve.
Mistura o mixtura: literalmente mezcla, juntura o incorporación de varias cosas. Pan de varias semillas.
Predela: (del italiano predella) o sotabanco.  Banco o banca de retablo, que es la parte inferior horizontal de este.
Primitivo: En arte se aplica al artista o a la obra medieval anterior al clasicismo renacentista.
Polsera o guardapolvo: Piezas que, a manera de alero corrido, enmarcan el retablo por arriba y por los lados.
Sayón: Alguacil que en la Edad Media hacía las citaciones y ejecutaba los embargos.  Verdugo.  Cofrade que va en las procesiones de Semana Santa vestido con túnica larga.
Temple: Pintura que se prepara mezclando colores con cola y agua caliente.


Notas

1.- El retablo y la iglesia están dedicados a la Invención y Exaltación de la Santa Cruz.  El retablo representa en varias de sus tablas la versión de Jacobo de la Vorágine en su Leyenda Dorada (cap. CXXXIII).  La frase "Invención de la Santa Cruz" que abunda en la literatura oficial sobre el tema es un modismo para referirse a la conmemoración del hallazgo de la cruz de Cristo, que la Iglesia celebra el día 3 de mayo

2. En realidad, la ermita derruida junto al cementerio es la más reciente y fue construida a la advocación de la Virgen del Pilar, mientras que la de S. Bartolomé fue una ermita cuya advocación, tras desaparecer, pasó a la hornacina situada en el primer corral en la salida por el Balaguero, a la izquierda del camino, que contendría una simple imagen o cruz. (Véanse en esta misma publicación: F.J.L.A. Ermitas de Blesa; por F.J.L.A. y Peirones de Blesa).
El término del Balaguero es el espacio donde se unen la calle Mayor y la calle de "En medio" en la parte alta del pueblo.  En principio las eras no pertenecen al Balaguero sino a Valdevidales. [Nota del Editor]

3.- Véase "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar", Pascual de Madoz, Madrid, 1845-1850. Edición facsímile de la D.G.A. en tres tomos, únicamente con datos de poblaciones aragonesas. [N.d.E]

4.- Este texto está ligeramente corregido, apareciendo aquí tal cual lo transcribe José Manuel Escarraga en "El retablo de la Santa Cruz de la Villa de Blesa", (Cuadernos del Arte Aragonés (XIII).  Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1970).  Este autor cita como fuente de los documentos relacionados con nuestro retablo al "Boletín del Museo Provincial de Bellas Artes" (Zaragoza, 1922. Nº 8), de Manuel Serrano y Sanz.

Por otra parte, tenga en cuenta que según los datos publicados en 2003 por la profesora Lacarra, esos 1325 sueldos mencionados sólo es una parte del pago por un montante bastante superior.[N.d.E.]

5.- En más de un libro y artículo se habla del carácter aragonés de esta pintura gótica.  Mas, ¿cómo puede una pintura gótica tener un estilo aragonés, cuando el gótico estuvo en boga en media Europa durante dos siglos, y ni siquiera se originó aquí?  Tal vez muchas pinturas góticas parezcan iguales a los ojos del profano que no las estudia en su conjunto, sino que conoce sólo ejemplos concretos, pero lo cierto es que las pinturas góticas realizadas por maestros de la escuela aragonesa tienen características que las hacen propias, como las que enumera Fabián Mañas Ballestín en su libro "Pintura gótica aragonesa" (Guara editorial, 1979).  Los matices que definen el carácter aragonés desde finales del siglo XIV serían "una constante mudéjar, apreciable en los rostros y en la ornamentación, por la importancia de figuras voluminosas, por la abundancia de gente en las composiciones, por la sustitución del paisaje por decorados urbanos y fondos dorados, por la riqueza de los brocados de los vestidos y la rigidez de los mismos, por la abundancia de orlas y diademas en relieve dorado".  También comenta sobre los pintores aragoneses que son buenos pintores de retablos por el equilibrio con el que mezclan los oros y mazonería junto a figuras de colores.  Todas estas características las encontramos en el retablo de Blesa, hasta tal punto que parece que es la definición la que se ajustó a nuestro retablo. [N.d.E]

6.- Estos son, a grades rasgos, los elementos del retablo.  En este artículo se hará referencia a pocas partes más y se emplean pocos de los términos originales empleados en el siglo XV.  Si quiere profundizar y aprender sobre el tema de los retablos del XV, sus partes, mazonerías, materiales empleados, técnicas de elaboración, personas que intervenían, los términos contractuales de los encargos, advocaciones e influencias, me permito recomendar el conciso y ameno trabajo publicado en 1942 por José Galiay, que cito en la bibliografía de este artículo.

7.- En los libros de los «Profetas posteriores» se recogen los dichos, oráculos y visiones de los profetas literarios, esto es, de Isaías, Jeremías y Ezequiel, y doce opúsculos atribuidos a los doce profetas llamados «menores»: Oseas, Joel, Amos, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahún, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías.  Los libros más antiguos son del siglo VIII a.C. (Isaías, Amós, Oseas, Miqueas), y los más recientes, posteriores al exilio, de los siglos VI y V a.C. o aún más tardíos, (Malaquías, etc.).

En cuanto a la colocación de estas tablas, en el supuesto de ser cuatro (con tres figuras con orla cada una), plantearían problemas o al menos dudas para distribuirlas en el sotabanco debido a su gran anchura.  Téngase en cuenta que aunque el banco aquí representado tuviese un hueco central destinado al sagrario, el sotabanco quedaba a la altura y tras la mesa del altar, por lo que ocupaban el espacio que restaba a ambos lados.  No obstante, no tenemos pruebas de que estuviesen retratados los doce profetas, pero lo que sí es probable es que la tabla de los profetas actualmente representada en el centro del sotabanco por conveniencia y simetría estuviese puesta a un lado.

8.- Los siete ángeles serían, los dos grandes expuestos al visitante del Museo, los cuatro ángeles mancebos con atributos de la Pasión que permanecen sin restaurar en el depósito (que pudieron pertenecer a la parte superior del guardapolvos) y el de la Anunciación, cuya tabla, como se aprecia al natural, está cortada irregularmente aproximadamente por su mitad, por lo cual la cuentan independientemente algunos estudiosos.  Ejemplo de éste último caso, José Manuel Escárraga, que en el "Cuaderno del Arte Aragonés" ya citado, lo cuenta como dos tablas, porque como se puede ver, el diseño del suelo representado es diferente al de la Virgen, y por ello sugirió que su colocación ideal sería separadas, a ambos lados de la polsera.

9.- Heraldo de Aragón, 12 de marzo de 1924. Puede leer esta noticia y su comentario en esta misma publicación, "Blesa, un lugar en el mundo", en la sección de hemeroteca.

Originalmente publicamos la hipótesis de que "Quizá se utilizaran parte de sus fondos para decorar la ermita de la Virgen del Pilar en Blesa, que inauguró Mosén Melitón en 1916". Las informaciones fidedignas sobre las fechas de construcción e inauguración de la ermita del Pilar las descubrimos en 2002, por lo que en el momento de escribir este artículo nos pareció que parte de lo recaudado por el arzobispado podría haber revertido en dicha ermita. A la vista de los datos actuales, parece poco probable, pues se inauguró en 1916 y estaba pintada y tenía ya retablo en 1917, cinco años antes de la venta del Retablo gótico . Véase en esta misma publicación: LOZANO ALLUEVA, F.J. (2002) Ermitas de Blesa .

Apéndice documental

I. IPHE. Catálogo Monumental de Teruel, de Juan Cabré. Volumen IV.
Apuntes sobre Blesa y la iglesia parroquial.

Apuntes de Fabián Mañas Vallestín del manuscrito de Juan Cabré (21/9/2004)
Tiene copia del manuscrito Ernesto Arce (Universidad de Zaragoza) en que están perdidas las mismas líneas que faltan a Mañas.
Completado con las imágenes del propio manuscrito proporcionado por el IPHE (Instituto del Patrimonio Histórico Español).

(fol 127.?) [img. 29]
Volumen IV. Lamina 8ª
Figura 418 [SIC, en realidad es la fig. 417]
La exaltación de la Santa Cruz por el emperador Constantino. Tabla perteneciente al retablo que existe tras el altar mayor de la iglesia parroquial de Blesa. Siglo XV.
Dicho retablo constituye una de las joyas de más estimación e interés artístico que posee la provincia de Teruel, ya por su mérito artístico, por lo bien conservado que se encuentra y ya sus crecidas dimensiones.
Consta de cinco cuerpos; en el primero hay dos grandes cuadros de 190 x 150 metros [sic, cm] con la exaltación de la Sta. Cruz y el Juicio Final; en este último aparecen el Salvador de casi tamaño natural, sentado en la parte de alta del cuadro de enfrente; a su lado cuatro ángeles convocan a las almas a ser juzgadas por el Señor, las cuales las vemos resurgir sus fosas en la parte baja del cuadro.
[img. 30]
todo lo que tiene dicho cuadro de sobriedad fáltale al del lado contrario, en el que los ropajes de las figuras fondos etc. etc. se presentan con una ostentación de lujo en los estofados de oro que distrae la vista.
En el segundo cuerpo vemos [a] Jesús con la Cruz a cuestas y el descendimiento del Señor de la Cruz, de 160 x 100 metros [sic, cm], y dos tablas con dos figuras de ángeles de cuerpo entero.
En el tercero, cuatro tablas con cuatro ángeles de medio cuerpo y siete profetas de 105 x 75 cms y en el centro la Anunciación.
Y por último, la entrada de la Santa Cruz a Jerusalém por Constantino, la Adoración de la misma por los emperadores y su corte y Jesús Crucificado.
En un desván de la iglesia vi restos de tablas del siglo XV que muy bien podrían ser originarias del retablo mayor, y en la sacristía resto de un bancal de un retablo, también del siglo XV con S. Agustín, S. Blas y S. Miguel; mide 0,60 x 0,75 ms.
[no parece del retablo mayor sino de otro]
Digno de recordar es el altar de San Fabián y de San Sebastián; de tablas de la escuela italiana de últimos del siglo XVI muy bueno.
San Sebastián y San Fabián de regular [fot. 31] tamaño ocupan el centro del retablo y luego S. Antonio de Padua, ¿S? Abad, S. Francisco de Asís, S. Agustín y el martirio de los Santos titulares; debe atribuirse al mimo autor que hizo este altar una tabla que hay en la sacristía que representa Jesús con los doctores en el templo.

II. Cuatro fragmentos del retablo de Blesa no conocidos

Mª Carmen Lacarra Ducay
Estudios en homenaje al Dr. Eugenio Frutos Cortes
Facultad de Filosofía y letras. Universidad de Zaragoza, 1977
Págs. 165 a 176


[pág. 165] El objeto de estas líneas es el de dar a conocer unos fragmentos del retablo de Blesa que, por no hallarse expuestos al público junto con las restantes tablas, en la sala de Primitivos aragoneses del Museo de Zaragoza, permanecen desconocidos para una gran parte de los estudiosos de nuestra pintura medieval. [...]

Estas obras menores, aunque dignas de ser expuestas, constituían la parte superior del guardapolvos y dos habrían sido realizadas por el taller de M. Bernart y otras dos por el de M. Jiménez.

[... Descripción del retablo, su compra, traslado, supuesta posición de las tablas...]
Descripción.

[pág. 168] Las tablas que hoy analizamos no se incluyen entre las catalogadas por no haber sido nunca expuestas al público junto con sus compañeras del retablo. [...] Son cuatro bustos de ángeles llevando nuevos elementos relacionados con la Pasión del Señor, que por la forma de su soporte proceden, indudablemente, de la parte superior del guardapolvos.

Todas las tablas presentan similares características y fueron realizadas, como el resto del retablo al que pertenecen, con colores disueltos en óleo sobre una preparación de yeso, y enriquecidas luego con resaltes en estuco dorado imitando efectos de orfebrería. De proporciones y formas muy semejantes su localización en el retablo debía de ser el guardapolvos, en la parte superior, sirviendo de marco, tal como lo vemos en otros ejemplares de la misma época y escuela1.

[pág. 169] De la frecuencia con que se pintaban en los guardapolvos temas com éste tenemos abundante prueba en la documentación relativa a los contratos de artistas aragoneses definales del siglo XV. Así, por ejemplo, sabemos que en un retablo contratado por Martín Bernart para la Cofradía de Todos los Santos de la iglesia de la Seo de Zaragoza, en 1487, se especifica que en los atoques o polseras ha de haber “ángeles con las insignias de la Pasión, bien vestidos”. Y en otro retablo, a realizar en colaboración por Bernart y Jiménez, para el convento de San Agustín de Zaragoza, en 1489, se dispone que «en las polseras que están fechas de maçoneria alderredor dl dicho retaulo, hayan d’estar pintados profectas o ángeles, con los approbios de la Passión de nuestro Redemptor»... «e toda la mazonería destas dichas polseras han de ser doradas con fullas de oro fino, e muy bien acabadas». Y, finalmente, en el retablo que para la iglesia mayor de Salvatierra (Z) habían de pintar los mencionados Bernart y Jiménez, en 1496, se nos dice que «al deredor del retablo a de haver hunas pulseras obradas de maónería, de dos palmos de ancho; en aquestas polseras que aya de haver angeles con los improperios de la Passión»2.

En la primera de las tablas el tema representado es un ángel de medio cuerpo llevando como atributos, en su mano derecha un lienzo blanco -la túnica sin costura de que habla San Juan (XIX, 23)- y unos dados con los que la sortearon los soldados (Mateo, XXVII, 25); en la mano izquierda tiene la bolsa de cuero con los treinta siclos de plata de la traición de Judas Iscariote (Mateo, XXVII, 3-7). En esta ocasión el ángel luce una capa encarnada con cuello de piel en tono verde oscuro; como cierre de su atavío lleva en el cuello un grueso broche dorado, en relieve de estuco y de este mismo material es el nimbo que circunda su cabeza. Presenta sus alas desplegadas de modo que cubren casi por completo el fondo de la tabla; su plumaje es de color blanco-rosado por dentro y azul-gris en los bordes. Los más destacado en este busto es el rostro en el que vemos unas facciones grandes, de rasgos duros como de talla en madera; su carnación es oscura y la expresión de sus ojos y boca es de acusada melancolía. Lleva el cabello suelto en rizos que caen en cascada sobre sus hombros. Es éste un tipo bastante personal, que vemos repetirse en otros personajes del retablo de Blesa. Podemos hablar de un mismo diseño para todos, dada la fidelidad que se mantiene a un modelo común. Cabría incluir esta tabla en la producción del taller de Martín Bernart.

[Es una nota en el original] La tabla presenta una forma irregular -de trapecio rectangular- y sus medidas aproximadas son de setenta y cuatro centímetros de base y ciento siete de anchura superior, por sesenta y dos centímetros y setenta y dos de altura en sus dos laterales. Su estado de conservación actual es bastante deficiente; la decoración de estuco dorado de su mazonería, en la parte superior, se ha perdido y su superficie se encuentra dañada por orificios de regular tamaño.

[pág. 171] La segunda tabla, se repite el tipo de figura y características generales enunciadas en la obra anterior. “Únicamente varía la actitud del ángel, ligeramente vuelto hacia el lado izquierdo, y el signo que luce en sus manos que es ahora un trozo del sagrado madero de la cruz. Viste capa en tono verde oscuro con cuello de piel encarnado”.

[Es una nota en el original] Tabla de forma trapezoidal irregular, cuyas medidas aproximadas son de ochenta y un centímetros de base por cuarenta y siete y medio de anchura superior, por una altura máxima de sesenta centímetros y medio en uno de sus lados y sesenta en el otro. Ha perdido su mazonería y diversas rajas la cruzan horizontalmente.


La tercera tabla es aquella en la que el ángel presenta como “armas de la Pasión de Cristo” dos clavos en su mano derecha y tres cañas en la izquierda, cañas con las que fue Cristo golpeado, ante Pilatos, en el pórtico del pretorio (Mateo, XXVII, 27-30). Se trata de un personaje distinto, más suave de facciones, con ligeras novedades en su tocado y atavío, como por ejemplo, en el hecho de llevar los cabellos -de tono más claro-, peinados hacia atrás, dejando despejada la frene, ceñida con una diadema, o en que el broche de orfebrería que cierra su capa sea de menor tamaño. La carnación es clara y en el dibujo, de contornos menos acusados, hay intento de modelo. Los colores empleados siguen siendo los mismos pero la interpretación de la figura es aquí diferente; nos atrevemos a decir que “menos gótica”. Al realizar un análisis de la tabla se reconoce en ella la mano de un pintor diferente al de las dos tablas anteriores, más suelto de factura pictórica. Su autor puede incluirse en el taller de Miguel Jiménez, el más avanzado de los dos artistas que colaboran en el retablo de Blesa.

[Es una nota en el original] De forma trapezoidal irregular, son sus medidas, en centímetros, ochenta y dos de base y cincuenta y cuatro de anchura superior; con altura máxima de cincuenta y seis centímetros en el lado izquierda y cincuenta y dos y quince en el derecho. Las mismas alteraciones en su estado que en las tablas precedentes.

La cuarta y última tabla es aquella en la que el ángel es portador de unas tenazas y de un martillo, instrumentos empleados para clavar a Cristo en la cruz y luego para descolgarlo, a petición de José de Arimatea (Marcos, XV, 43-46). Sobre el oro del fondo se destaca su afligida cabeza, que repite con gran fidelidad el modelo de la tabla precedente. Nos encontramos ante una pintura llevada a cabo por el mismo artista, dadas las similitudes existentes entre ambas piezas.

[Es una nota en el original] De forma trapezoidal, irregular, con unas medidas en centímetros de sesenta y uno de base y ciento uno de anchura superior, por setenta de lado izquierdo y cincuenta y nueve de lado derecho. La pintura se halla levantada en algunas zonas y el estado de conservación es deficiente.

[Aparecen fotografías de García Guatas con los ángeles]

Continúa con una conclusión, análisis de quién pinto cada tabla, igualdad entre los dos pintores en el prestigio, aunque en el retablo de Blesa Jiménez cobrase más, de forma excepcional; diferencias estilísticas...

 

Blesa, un lugar en el mundo
Última actualización 27 de febrero de 2005