El retablo de la Santa Cruz de BlesaIntroducción El retablo de la Santa Cruz, de Blesa Las tablas de retablo La venta del retablo al Museo de Zaragoza por F.J.L.A.
Las últimas novedades al respecto nos las descubrió Lacarra recientemente (2003), como fueron descubrir la verdadera fecha del contrato y el coste total del retablo. Y para gran sorpresa de todos, en 2007, el Museo a presentado una tabla desconocida hasta el momento que se localizó en una colección en EE.UU, y que corresponde a los profetas Jeremías, Joel y Miqueas. IntroducciónDe este valioso retablo se conservan veinte tablas expuestas más otras cuatro en el depósito del Museo. Las pinturas religiosas pretenden narrar la Historia de la Santa Cruz, según la leyenda medieval de posible origen bizantino(1). El conjunto de la obra es de una gran calidad, en óleo, con fuertes colores, abundantes dorados, texturas y relieves; detalles que sólo podrá apreciar viendo la obra al natural. Fue realizada por reconocidos autores de la escuela aragonesa, Miguel Jiménez y Martín Bernat, y sus respectivos talleres. En aquella época (1487) las iglesias rivalizaban por tener los retablos más lujosos realizados por famosos artistas. Jiménez fue, al parecer, el principal ejecutor de la obra y al que se deben las mejores tablas. Realizó las cuatro tablas que narran la búsqueda de la Vera Cruz por Santa Elena, madre de Constantino: la Interrogación del Judío, Santa Elena en el trono, Santa Elena y el emperador Heraclio y la Adoración de la Santa Cruz. Y también pintó la tabla del Juicio Final y el Apostolado de la predela o bancal, con la Anunciación en el centro. A Martín Bernat le achacan las tablas de menor calidad: Jesús ante Caifás, Jesús con la Cruz a cuestas, Descendimiento y los profetas del sotabanco. Aparte de estas tablas principales existen dos con sendos ángeles, una de cada autor o taller. En las fotografías se aprecia el gusto por el detalle y la naturalidad de los personajes, siempre en comparación con la pintura de los siglos precedentes. Como señalan los expertos, se evidencian los influjos de los maestros flamencos (Van der Weyden) e italianos (El Pinturicchio). Para nuestro deleite, existe un estudio en el que me he basado, es de María del Carmen Lacarra Ducay, y se titula "Primitivos Aragoneses en el Museo Provincial de Zaragoza", (Zaragoza, 1970). En él se estudian las circunstancias de la creación del retablo, cada tabla y su sentido. La propia profesora ha publicado un nuevo libro sobre el arte gótico en el Museo de Zaragoza, en que pueden leerse nuevos datos y las descripciones de las tablas. ... brevemente el significado que se otorga a cada tabla y la sustancia que da cuerpo a unas pinturas que pueden parecer mudas para muchos de nosotros, a los que se nos escapa su valor doctrinal, sus personajes y su historia, como si contemplásemos las tapas de un bello libro que no supiésemos leer.
El retablo de la Santa Cruz del Museo de Zaragozapor Francisco Marco SimónUno de los rasgos más entrañables de la persona humana es la consciencia de la importancia de las propias señas de identidad, de la memoria colectiva y de la inserción individual en el contexto en que uno surgiera. Esta consciencia de las raíces peculiares es lo que llevaba a los antiguos romanos, -y a otros muchos pueblos- a considerarse ciudadanos de una doble patria: la de la Roma Imperial, que dominaba el mundo entonces conocido, y la de su lugar de origen dentro de ese amplio conjunto. El amor y el conocimiento de nuestro pasado concreto deberían ser, en cualquier caso, unos de los motores del desarrollo social. Lamentablemente, son muy escasos los datos que tenemos respecto de nuestra Villa de Blesa para épocas muy alejadas de la actual. Se sabe que, hacia 1849, contaba con 300 casas, 288 vecinos y 1152 almas (más de cinco veces, por lo tanto, de su población actual). Que, además de una ermita dedicada a San Bartolomé en sus inmediaciones -sin duda la ahora ruinosa junto al cementerio-(2), la iglesia parroquial había contado antiguamente con ocho clérigos, entonces reducidos a tres, aparte el sacristán; del cura dice Madoz(3), nuestra fuente, que "se provee por Su Majestad o el diocesano, previa oposición en concurso general". Que tenía el pueblo tres molinos harineros y tres batanes para fabricar paños (de los que queda sólo el topónimo junto al río); que se cultivaban unas cinco mil juntas de tierra, con el trigo, mistura*, avena y azafrán como productos principales. gran retablo cabecero del templo, desaparecido en la Guerra Civil, del que sólo se conservan fotografías. Sobre su excepcional calidad coinciden cuantos autores se han dedicado a su estudio, desde el norteamericano Post a Camón Afortunadamente, la conservación en el Archivo de Protocolos de Zaragoza También se conservó un albarán por el que los pintores percibieron una porción de los honorarios. Durante décadas, el desconocimiento de otra documentación sobre el retablo hizo pensar a algunos autores que dicho precio era el monto total del retablo, pero resultó ser muy superior. permite no sólo conocer los nombres de éstos, sino también la fecha de ejecución de la obra y la forma de pago. Dice así el documento(4):
Se trata, por tanto, de Jiménez y Bernat, dos pintores perfectamente conocidos de la Escuela Aragonesa del siglo XV, que recibieron el dinero de manos de un moro mercader, Exama, a quien la iglesia de Blesa encargaría la satisfacción del pago del retablo. Llama la atención el que éste se realizara en concepto de arriendo de diezmos y primicias, en lugar de especificarse los honorarios por la pintura. Sabemos, sin embargo, que esta forma de pago en trabajos artísticos era relativamente normal en el siglo XV, al resultar para las iglesias menos gravoso satisfacer los encargos artísticos con partidas de dinero pertenecientes a lo que ellas cobraban en concepto de diezmos y primicias. El documento se fecha claramente al principio el 13 de junio de 1486, y se especifica el día de San Martín del año anterior, probable inicio de la obra.
Valoración
del precio del retablo(4)
He aquí algunos datos para calcular, por comparación, el costo de pintar el retablo, evaluado en 1325 sueldos, respecto del nivel de vida de la época: el jornal de un cavador era de 2 sueldos, y el de un podador de 3; un buey se vendía en 115 sueldos, y en 55 un asno de cinco años; una libra de azafrán costaba 16 sueldos, y una arroba de aceite 10; un olivar de siete cahizadas -en cada una entraban doce fanegas- y dos arrobas de tierra se vendían en 3000 sueldos. El retablo de la Santa Cruz de Blesa es, sin duda, una de las empresas pictóricas más importantes de fines del Gótico en España, y la obra de más fuerza de toda la Escuela Aragonesa entre las que se conservan en el Museo Provincial de Zaragoza. Las veinte tablas originales muestran escenas de la Pasión, Crucifixión, Adoración de la Cruz, y el hallazgo de la misma por parte de Santa Elena, madre del emperador Constantino (en el siglo IV), además de representaciones de los Apóstoles y de ángeles. Por la existencia de otro recibo sabemos que el mayor peso del trabajo recayó en Miguel Jiménez, autor, como Bernat, de otros retablos para iglesias aragonesas o navarras. El conjunto desborda monumentalidad y riqueza; se trata de un óleo extraordinariamente luminoso, donde predominan los tonos calientes (oro en el fondo, mantos, nimbos y mandorlas de las figuras; rojos brillantes y acertados verdes). Y tiene, sobre todo, un exuberante sabor aragonés,(5) por encima de las influencias existentes de la escuela de Flandes o de Italia, o del repintado que llevó a cabo con escasa fortuna un pintor que habitaba en el propio Blesa. El realismo, vigor expresivo y violencia emotiva de algunas escenas se conjuga con la plácida serenidad de otras -como la "Anunciación"-, para conformar una obra cuya calidad espléndida puede contemplarse en el Museo de Zaragoza. Francisco Marco Simón nació
en Blesa en 1949. Se doctoró en Filosofía y Letras,
sección de Historia, en la Universidad de Zaragoza, en la que es
profesor de Historia Antigua. Es miembro de la Sociedad Española
de estudios Clásicos.
Publicado en el Libro de fiestas de Blesa, en honor de Santa Ana de 1984
El retablo de la Santa Cruz, de la Villa de Blesapor Olga Royo VicenteEl antiguo retablo mayor de la iglesia parroquial de Blesa, fue contratado por los habitantes de esta villa turolense con los pintores residentes en Zaragoza, Miguel Jiménez y Martín Bernat en el año 1485(4). El contrato no se ha conservado, pero sí en cambio, documentación referente al cobro por dichos pintores, de diferentes cantidades de dinero entregadas por los miembros de la parroquia de Blesa, cuya titularidad, La Santa Cruz, fue determinante para su iconografía. La fecha de los recibos es para todos la del día 13 de junio de 1486; en uno de ellos por ejemplo, se da cuenta del oro empleado en el trabajo del retablo; en otro, se nos dice que Martín Bernat y Miguel Jiménez han recibido del moro Juce Exama la cantidad de mil trescientos veinticinco sueldos de la arrendación de las primicias de la villa de Blesa. El retablo, que ocupaba el frente de su capilla mayor, dado su gran tamaño se desmontó al construirse un nuevo edificio parroquial y sustituirse por otro, acorde con el estilo dieciochesco del templo. Sin embargo, la mayor parte de sus tablas fueron colocadas de manera arbitraria detrás del nuevo retablo mayor y otras varias relegadas a un desván de la iglesia.
Actualmente, el retablo no se conserva completo por faltar algunas piezas del sotabanco y del guardapolvos, así como toda su mazonería* primitiva. En febrero de 1922, el retablo fue vendido al Museo de Zaragoza, donde se encuentra desde entonces expuesto para la admiración del público en la Sala de Primitivos Aragoneses. Publicado en el Libro de fiestas de Blesa,
Lacarra Ducay, M C.: "Arte Medieval, Siglos S. XIV-XV". Museo de Zaragoza. Sección Bellas artes. VV.AA. Ibercaja, Colección Monumentos y Museos. Musea Nostra, Dir. Víctor Nieto Alcaide. Bruselas, 1990.
Las tablas del retablo de la Santa Cruzpor F.J.L.A. Como adelanté en la introducción, describiré brevemente cada una de las tablas desde el punto de vista religioso y doctrinal, ya que las representaciones carecen de valor histórico, pues se basan en una visión medieval, hecha leyenda con posterioridad a los hechos. Están pobladas de personajes con modernos atuendos no exentos de alguna fantasía y edificios claramente medievales; aparte, se comete el error histórico de representar juntos a dos personajes que vivieron con varios siglos de por medio, como veremos más adelante.
En un retablo, comenzando desde los elementos inferiores, se distinguen las siguientes partes: sotabanco (o subpredela*), banco (o predela, varias tablas con una más importante en el centro), cuerpo principal (dividido en varias columnas impares) y remate (generalmente el calvario), todo ello rodeado por un marco llamado polsera o guardapolvos(6). Según comentan varios estudios, se desconoce la posición original de las tablas del retablo de Blesa, pero puede suponerse. Tras la reforma del Museo Provincial de Zaragoza de 1999, colocaron en la sala dedicada a nuestro retablo un montaje fotográfico con las tablas dispuestas tal como pueden verse en la siguiente fotografía. Para conformar esta distribución se basaron tanto en la modulación, como en la secuencia del relato y la autoría de las tablas.
La identificación de cada parte del retablo está en un círculo en negro, y las tablas aparecen a continuación, ordenadas de abajo hacia arriba, quedando de la siguiente forma:
Aparte de estas tablas expuestas, se guardan en el depósito del Museo otras cuatro correspondientes a ángeles mancebos con atributos de la pasión (portadores de las «Armas de Cristo»), todavía no restaurados, que estarían colocados en las polseras del guardapolvos, y que serían obras de ambos talleres dos a dos. El retablo montado según la disposición que plantea el Museo Provincial tuvo una altura total de 7,46 m y una anchura 5,45 m sin tener en cuenta la mazonería perdida, las tablas del guardapolvos no expuestas y los posibles huecos en el banco y sotabanco. En cuanto a la autoría de las tablas expuestas, la mayoría
son de Miguel Jiménez y su taller, salvo cinco de Martín
Bernat, que con esta disposición, quedan como el guardapolvos de
la derecha, la calle lateral izquierda y el sotabanco. El significado de las tablas que aquí publicamos sigue, en lo esencial, lo publicado por la profesora Mª Carmen Lacarra.
- Mª Carmen Lacarra Ducay, Primitivos aragoneses en el Museo
Provincial de Zaragoza, Institución «Fernando el Católico»
(C.S.I.C.), Zaragoza, 1970.
La venta del retablo al Museo de Zaragozapor F.J.L.A. Como ya se ha comentado en más de una ocasión, el retablo se vendió en 1922 al Museo de Zaragoza, pero no se han publicado más detalles sobre esta venta. Los vecinos de Blesa comentan al respecto que las tablas las vendió el párroco Mosén Melitón Beltrán. Se plantean, pues, unas cuestiones básicas: ¿Por cuánto se vendió? ¿Quién se benefició de la venta? ¿Se vendieron otros objetos artísticos o litúrgicos? En la segunda década del siglo XX el Museo de Zaragoza se había trasladado ya al hermoso edificio del arquitecto Ricardo Magdalena que hoy ocupa. Su patronato se dedicaba a la adecuación de la flamante construcción para la correcta exposición, la conservación de los fondos y la búsqueda de piezas para adquirirlas o recibirlas en donación. Tal como se registró en las actas del Patronato (que amablemente me proporcionó la Conservadora de Bellas Artes del Museo de Zaragoza, María Luisa Cancela), en noviembre de 1921, el Presidente, Mariano de Pano, dio cuenta de la carta recibida de parte del Cardenal-Arzobispo en la que se adjudicaban al Museo las tablas pintadas del retablo de Blesa, a cuenta de las cuales se habían entregado ya diez mil pesetas. Supongo que la carta sería del cardenal Soldevila, arzobispo de Zaragoza, que moriría asesinado por un anarquista en 1923, en el contexto de un enfrentamiento abierto entre clases sociales. El retablo se vendió por un total de 30.000 Ptas. de la época. El Museo corrió con los gastos de desmontaje y traslado. El coste de esta adquisición no fue testimonial en modo alguno, si tenemos en cuenta que la primera junta ordinaria de su patronato ese año, celebrada en enero de 1922, se cifró su situación económica en un presupuesto de cerca de 16.000 pesetas (sumando el presupuesto, fondos, donativos y subvenciones e incluyendo las 193 pesetas de ingresos por visitas). En el acta del patronato del 2 de abril de 1922, el Presidente daba cuenta «de haber ingresado en el Museo todas las tablas pintadas procedentes del trasaltar de la Iglesia de Blesa que son: Crucifixión, La Cruz a cuestas, Jesús ante Pilatos, El Juicio final, Adoración de la Cruz, Santa Elena y los judíos, Santa Elena y Ciriaco, Santa Elena y Constantino a las puertas de Jerusalén, la predela con los doce apóstoles, otra con tres profetas y siete con ángeles(8) de las polseras». Nada se dice respecto a otros objetos de nuestra iglesia. La venta se realizó, por lo tanto, con la intervención de las altas jerarquías eclesiásticas, y no de forma particular por parte del párroco de Blesa. Es de suponer que tan gran cantidad de dinero sería recibida por el Arzobispado, y que de alguna forma pudiera revertir en la parroquia de Blesa, ya que conservamos la noticia de obras de reforma y limpieza empezadas en 1922(9). En cualquier caso, gracias a esta venta, el retablo se salvó de la destrucción que acontecería unos años después en los primeros meses de la guerra civil, que daría al traste con gran parte de la herencia de nuestro pasado y nuestros archivos.
- Datos y documentación proporcionados por María Luisa
Cancela, Conservadora de la sección de Bellas Artes del Museo
de Zaragoza.
MUSEO PROVINCIAL DE ZARAGOZA Sección de Arqueología y Bellas Artes Plaza de los Sitios, 6 (Zaragoza) Teléfono 976 22 21 81 Horario Exposición permanente: 9 a 14 h Exposiciones temporales: 9 a 14 y 16 a 20 h. Cerrado los lunes y festivos no dominicales. Entrada Gratuita, (para todos los miembros de la Comunidad Europea)
Lacarra Ducay, Mª Carmen (2003) "Arte Gótico en el Museo de Zaragoza". Gobierno de Aragón. Departamento de Cultura y Turismo. Zaragoza, 2003 Filacteria: Cinta con inscripciones o leyendas, que suele
ponerse en pinturas o esculturas, en epitafios, escudos de armas, etc.
Como curiosidad, otros significados se corresponden con los de ciertos
amuletos o talismanes que usaban los antiguos, y más concretamente
con cada una de las dos pequeñas envolturas de cuero que contienen
tiras de pergamino con ciertos pasajes de la Escritura y que los judíos
llevan atadas durante sus rezos, una en el brazo izquierdo y otra en
la frente.
1.- El retablo y la iglesia están dedicados a la Invención y Exaltación de la Santa Cruz. El retablo representa en varias de sus tablas la versión de Jacobo de la Vorágine en su Leyenda Dorada (cap. CXXXIII). La frase "Invención de la Santa Cruz" que abunda en la literatura oficial sobre el tema es un modismo para referirse a la conmemoración del hallazgo de la cruz de Cristo, que la Iglesia celebra el día 3 de mayo 2. En realidad, la ermita
derruida junto al cementerio es la más reciente y fue construida
a la advocación de la Virgen del Pilar, mientras que la de S.
Bartolomé fue una ermita cuya advocación, tras desaparecer,
pasó a la hornacina situada en el primer corral en la salida
por el Balaguero, a la izquierda del camino, que contendría una
simple imagen o cruz. (Véanse en esta misma publicación:
F.J.L.A. Ermitas de Blesa; por F.J.L.A.
y Peirones de Blesa). 3.- Véase "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar", Pascual de Madoz, Madrid, 1845-1850. Edición facsímile de la D.G.A. en tres tomos, únicamente con datos de poblaciones aragonesas. [N.d.E] 4.- Este texto está ligeramente corregido, apareciendo aquí tal cual lo transcribe José Manuel Escarraga en "El retablo de la Santa Cruz de la Villa de Blesa", (Cuadernos del Arte Aragonés (XIII). Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1970). Este autor cita como fuente de los documentos relacionados con nuestro retablo al "Boletín del Museo Provincial de Bellas Artes" (Zaragoza, 1922. Nº 8), de Manuel Serrano y Sanz. Por otra parte, tenga en cuenta que según los datos publicados en 2003 por la profesora Lacarra, esos 1325 sueldos mencionados sólo es una parte del pago por un montante bastante superior.[N.d.E.] 5.- En más de un libro y artículo se habla del carácter aragonés de esta pintura gótica. Mas, ¿cómo puede una pintura gótica tener un estilo aragonés, cuando el gótico estuvo en boga en media Europa durante dos siglos, y ni siquiera se originó aquí? Tal vez muchas pinturas góticas parezcan iguales a los ojos del profano que no las estudia en su conjunto, sino que conoce sólo ejemplos concretos, pero lo cierto es que las pinturas góticas realizadas por maestros de la escuela aragonesa tienen características que las hacen propias, como las que enumera Fabián Mañas Ballestín en su libro "Pintura gótica aragonesa" (Guara editorial, 1979). Los matices que definen el carácter aragonés desde finales del siglo XIV serían "una constante mudéjar, apreciable en los rostros y en la ornamentación, por la importancia de figuras voluminosas, por la abundancia de gente en las composiciones, por la sustitución del paisaje por decorados urbanos y fondos dorados, por la riqueza de los brocados de los vestidos y la rigidez de los mismos, por la abundancia de orlas y diademas en relieve dorado". También comenta sobre los pintores aragoneses que son buenos pintores de retablos por el equilibrio con el que mezclan los oros y mazonería junto a figuras de colores. Todas estas características las encontramos en el retablo de Blesa, hasta tal punto que parece que es la definición la que se ajustó a nuestro retablo. [N.d.E] 6.- Estos son, a grades rasgos, los elementos del retablo. En este artículo se hará referencia a pocas partes más y se emplean pocos de los términos originales empleados en el siglo XV. Si quiere profundizar y aprender sobre el tema de los retablos del XV, sus partes, mazonerías, materiales empleados, técnicas de elaboración, personas que intervenían, los términos contractuales de los encargos, advocaciones e influencias, me permito recomendar el conciso y ameno trabajo publicado en 1942 por José Galiay, que cito en la bibliografía de este artículo. 7.- En los libros de los «Profetas posteriores» se recogen los dichos, oráculos y visiones de los profetas literarios, esto es, de Isaías, Jeremías y Ezequiel, y doce opúsculos atribuidos a los doce profetas llamados «menores»: Oseas, Joel, Amos, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahún, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías. Los libros más antiguos son del siglo VIII a.C. (Isaías, Amós, Oseas, Miqueas), y los más recientes, posteriores al exilio, de los siglos VI y V a.C. o aún más tardíos, (Malaquías, etc.). En cuanto a la colocación de estas tablas, en el supuesto de ser cuatro (con tres figuras con orla cada una), plantearían problemas o al menos dudas para distribuirlas en el sotabanco debido a su gran anchura. Téngase en cuenta que aunque el banco aquí representado tuviese un hueco central destinado al sagrario, el sotabanco quedaba a la altura y tras la mesa del altar, por lo que ocupaban el espacio que restaba a ambos lados. No obstante, no tenemos pruebas de que estuviesen retratados los doce profetas, pero lo que sí es probable es que la tabla de los profetas actualmente representada en el centro del sotabanco por conveniencia y simetría estuviese puesta a un lado. 8.- Los siete ángeles serían, los dos grandes expuestos al visitante del Museo, los cuatro ángeles mancebos con atributos de la Pasión que permanecen sin restaurar en el depósito (que pudieron pertenecer a la parte superior del guardapolvos) y el de la Anunciación, cuya tabla, como se aprecia al natural, está cortada irregularmente aproximadamente por su mitad, por lo cual la cuentan independientemente algunos estudiosos. Ejemplo de éste último caso, José Manuel Escárraga, que en el "Cuaderno del Arte Aragonés" ya citado, lo cuenta como dos tablas, porque como se puede ver, el diseño del suelo representado es diferente al de la Virgen, y por ello sugirió que su colocación ideal sería separadas, a ambos lados de la polsera. 9.- Heraldo de Aragón, 12 de marzo de 1924. Puede leer esta noticia y su comentario en esta misma publicación, "Blesa, un lugar en el mundo", en la sección de hemeroteca. Originalmente publicamos la hipótesis de que "Quizá se utilizaran parte de sus fondos para decorar la ermita de la Virgen del Pilar en Blesa, que inauguró Mosén Melitón en 1916". Las informaciones fidedignas sobre las fechas de construcción e inauguración de la ermita del Pilar las descubrimos en 2002, por lo que en el momento de escribir este artículo nos pareció que parte de lo recaudado por el arzobispado podría haber revertido en dicha ermita. A la vista de los datos actuales, parece poco probable, pues se inauguró en 1916 y estaba pintada y tenía ya retablo en 1917, cinco años antes de la venta del Retablo gótico . Véase en esta misma publicación: LOZANO ALLUEVA, F.J. (2002) Ermitas de Blesa . Última actualización 27 de febrero de
2005 |