La nevera de Blesa
Las neveras y el hielo en el pasado
Aportes documentales sobre la historia de nuestra nevera
2ª edición(*)
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ace dos inviernos, durante
la Primera Fiesta del Árbol organizada por la peña el Katre (y "trasplantada"
con éxito a la entonces recién nacida Asociación Cultural
el Hocino), el vecino de Blesa, Ricardo Salas, nos contó a algunos
de los que allí estábamos, que en un corro próximo a la plantación
que hicimos entonces junto al barranco de los buitres, hubo una nevera. ¡Qué
sorpresa! Mientras en muchos pueblos aragoneses la nevera se había conservado
hasta el día de hoy en mejor o peor estado, en Blesa no quedan prácticamente
ni memoria ni restos, ya que el solar que nos indicó Ricardo sólo
guarda de aquel edificio un solar cuadrangular con una hondonada central.
Para quien no esté familiarizado con la utilidad y uso de estos edificios,
daremos unas breves indicaciones de esta labor de antaño antes de introducir
algún detalle histórico y documental de la nuestra.
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Las neveras y el hielo en el pasado
Hasta que el hielo pudo fabricarse industrialmente,
en muchos pueblos de Aragón existían edificios llamados neveras,
donde sus habitantes almacenaban la nieve invernal y "fabricaban" hielo.
Aunque las neveras tienen un origen antiguo, su difusión tuvo lugar sobre
todo a partir del último tercio del XVI y durante todo el XVII(1)
hasta el XIX. Aunque nevera es su denominación más común,
también se habla de pozo de hielo, pozo de nieve y similar, además
de las variantes impropias como "nevero" o "nevería".
Conservando la nieve
El proceso para fabricar y almacenar la nieve y el hielo consistía en
formar grandes capas de nieve en el interior del edificio subterráneo,
separadas unas de otras por capas de paja que servían de aislante. La superposición
de capas hacía que se transformasen en hielo por el propio peso, además
de lo cual, solían apelmazarla con pisones a medida que la llenaban. La
nevera en su conjunto estaba muy protegida del tiempo exterior y conservaba el
hielo durante meses. Incluso las puertas se orientaban de forma que no encarasen
habitualmente a los vientos cálidos. Tal como puede verse en los valiosos
documentales rodados por Eugenio Monesma sobre "Labores tradicionales",
también se aislaban las paredes por el interior mediante ramas y cañas,
y el suelo de la nevera se cubría de un entarimado para que la cámara
de aire sirviese de aislante y de desagüe para prever una paulatina licuación
de la nieve, si bien en algunos pozos consistía en un simple suelo irregular
de ladrillos que permitían la evacuación del agua. El hielo se extraía
por bloques a lo largo del resto del año (en la documentación de
Blesa se conserva el pago al cortante de la nieve).
Fisonomía de las neveras
Casi todas las neveras (o "nevería" como dicen en Moyuela,
y a un barrio de Lécera) que se han conservado actualmente en las cercanías
(Huesa del Común, Santa Cruz de Nogueras, Fuendetodos, Moyuela, Used, Rudilla)
tienen planta circular, están realizadas en piedra, en mampostería
y cerradas con una falsa cúpula que se realiza aproximando las hiladas
de piedra hasta cerrarla. Vistos desde el exterior, estos edificios sobresalen
pocos metros de altura, pero los pozos pueden sobrepasar tranquilamente los siete
de profundidad y tener un radio similar a su altura. La entrada a las neveras
consistía en pequeñas puertas dispuestas a ras del suelo, y como
ejemplo, en la conservada en Moyuela hay cuatro, opuestas dos a dos (actualmente
tapiadas). En diversas localidades alavesas, navarras y riojanas pueden encontrarse
neveras con pasillos subterráneos con escaleras que llevan a una puerta
al nivel del fondo del pozo(2).
En el fondo de la nevera, esta debía tener un desagüe (razón
para hacerlas en taludes de los montes como vemos en algunos casos) o bien tener
un suelo filtrante. Pero en la nevera se perdía poca agua, sobre todo si
se compara con la que se perdería durante el transporte a otros centros
de consumo, aunque lo hiciesen preferentemente de noche, a lomos de mulas o carros,
metido el hielo en cajas y cubiertos con ramas o telas.
El uso de la nieve
El uso que se hacía en los pueblos de este hielo era más terapéutico
o comercial que para la conservación de alimentos, pues los blesinos (y
los habitantes de cualquier pueblo en general) producían pocos que necesitasen
conservarse en frío; la carne, como el pescado, eran escasos en la dieta
y se consumían o curaban tras matar al animal (en tanto la conservaban
en "carnegueras", a temperatura ambiente). Se utilizó principalmente
para enfriar líquidos. Los fines médicos tradicionales lo utilizaban
para bajar fiebres y cortar hemorragias. El hielo se vendía principalmente
en las ciudades y a quienes transportaban alimentos. Zaragoza se nutrió
durante décadas de la selecta nieve del Moncayo, pero posteriormente la
tomó de lugares más próximos, y como excepción llegó
a llevarla desde pueblos próximos al nuestro como Herrera y Villar de los
Navarros(3).
Antes del siglo XVII la nieve tuvo más usos y prestigio que el hielo,
pero finalmente se hizo más popular el uso de este, ya que tenía un coste menor.
Fue en 1607 cuando un comerciante obtuvo licencia de Felipe III para vender hielo
en sustitución de la nieve. La mayoría de los pozos urbanos de ciudades
villas y lugares fueron pozos mixtos en los que se guardaba hielo o nieve según
se podía(4),
o al menos eso era lo más habitual en el valle del Ebro.
Gestión de los pozos
La forma de explotación más común por parte de los propietarios
(habitualmente los concejos de las ciudades y pueblos) era el arrendamiento, librándose
los concejos de su mantenimiento y cubriendo sus espaldas ante el posible clima
adverso que produjese desabastecimiento.
Durante el invierno debía limpiarse el pozo y volver a llenarlo con
nieve limpia. Esta labor podía requerir el concurso de una veintena de
peones. Pero aunque en la documentación de la nevera de Blesa se mencionan
peones en algún momento dado, en nuestro caso parece más probable
que se realizara a concejada, como era común en muchos lugares pequeños(5).
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Nevera de Huesa del Común,
recientemente restaurada.
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Aportes documentales sobre la historia de la nevera de Blesa
Ante todo debemos agradecer al investigador José
María Carreras(6)
el ser el primero que nos dio noticias sobre la información que tenemos
en Blesa respecto a muchos temas, como los documentos que nos hablan de nuestra
nevera, y que nos comunicó mientras recopilaba datos para sus investigaciones.
En la memoria popular de los blesinos ya no queda recuerdo de haber visto la
nevera, y tampoco han oído hablar de su utilización. Debemos suponer
que el edificio estaba destruido hace más de un siglo, y que la nevera,
por su tamaño o estructura, no fue reutilizada por ningún vecino
con otros fines; lo que, tal como ha ocurrido en pueblos próximos, habría
hecho posible su conservación.
El solar de la nevera que nos indicó el blesino Ricardo Salas mide apenas
cinco metros de diámetro, en su centro hay una leve hondonada que bien
pudiera indicar un antiguo recinto enronado por los restos de la obra y posteriores
nivelaciones de eras y accesos. En cualquier caso, no hay a la vista restos tal
obra en el suelo y sería necesario realizar una cata para confirmar esta
localización. Además, otros blesinos recuerdan rincones, en las
inmediaciones de este lugar, utilizados para guardar nieve, al ser un ventisquero
natural, los cuales cubrían de paja para guardarla más tiempo. Está
situado en la cara umbría del cerro donde se levanta Blesa, frente al monte
de la Solana, y, como sugiere el nombre del monte, debía ser idóneo
para conservar la nieve hasta entrado el verano de forma natural, y más
si se hacía en una nevera especialmente pensada para ello. Por lo que parece,
aunque Blesa no es un pueblo completamente serrano, nevaba suficiente, pues en
la documentación no consta en esos años ningún cargo contable
para traer nieve, y además, tampoco están muy lejanas las décadas
en que la gente nos recuerda tremendas nevadas. El auge de esta industria coincidió
al parecer con una etapa más fría de ámbito planetario.
La documentación sobre la nevera de Blesa nos ha llegado de forma indirecta.
Entre las pocas muestras de documentación de la Edad Moderna que conservamos
en el Archivo Municipal de Blesa hay tres libros de cuentas y cofrades de tres
cofradías diferentes.
El libro de la Cofradía de la Sangre de Cristo(7)
plasma los ingresos y gastos de esta cofradía blesina
entre los años 1575 y 1734. En el primer año registrado en el libro,
esta cofradía la formaban 271 cofrades, incluidos diez ya fallecidos, ya
que no dejaban de pertenecer a ella por esa circunstancia(8).
Su principal actividad, a la vista de lo que dejó huellas en sus cuentas,
fue la celebración de misas, fiestas y procesiones, y su principal gasto
fue siempre la adquisición de cera.
Lo que sabemos de la nevera, gracias a sus cuentas, comienza y termina en la
segunda década del siglo XVII. Sus ingresos y gastos eran modestos y ajustados,
hasta que en el año 1614 comienzan a aparecer los conceptos siguientes
entre los ingresos (receta)(9):
"De cinco carretadas de nieve: cien sueldos(10)"
"de lo que se ha vendido en el lugar por menudo, por cargas: 462 sueldos"
"de las quatro ¿casas? se les dio de franco: 80 sueldos de nieve"
El resto de sus ingresos fueron 69 sueldos, más los 7 sueldos que pagaron
los siete cofrades entrantes dicho año. En las partidas de gastos (dispensa)
relacionados con la nevera figuran:
"De una escalera: 10 sueldos"
"De ginestas y piedra: doce sueldos"
"del cortador de la nieve: 9 sueldos"
"de la paja que se echo para cubrir la nieve que fue tres carretadas y siete
sacos: 30 sueldos".
"de cuando fue Miguel a la ribera(11)
a concertar la nieve: 16 sueldos"
"De 3 aniversarios de los dueños de la nevera: 15 sueldos"
"Se le adjudicaron por los infraescritos a dicho Miguel Mercadal por los
trabajos de la administración de la nieve de venderla y traerla 50 ¿reales?:
100 sueldos"
Como no encontramos menciones a la nevera en los años precedentes, podemos
pensar que su repentina administración partiese de una donación,
y no de que la cofradía, siempre escasa de rentas, la levantase de nueva
planta. La mención a los tres aniversarios a los dueños de la nevera
hace pensar en una cesión tras la muerte de ambos.
Los dos primeros apuntes mencionados no podemos asegurar que se correspondan
a gastos para la nevera, pero creo que así lo serían, pues son conceptos
que no aparecieron nunca en las contabilidades anteriores o en las posteriores.
En cualquier caso, la nevera proveyó de unos ingresos saneados que la
cofradía gastó principalmente en misas y materiales, de los que
la cera era casi todos los años la partida principal. Ese año adquirieron
44 libras y dos onzas de cera (quince quilos y medio aproximadamente) por 265
sueldos, a razón de seis sueldos por libra.
El año 1615 abre sus cuentas también con la lista de ingresos,
en la que se menciona el arrendamiento de la nevera, una fórmula que permitiría
favorecerse de la explotación de la misma sin tener que ocuparse directamente
de la venta del hielo:
"Año 1615.
Memoria y cuenta de la cofradía de la Sangre de Cristo del año 1615,
diola Jusepe Plou procurador y el dotor Calbo prior de dicha cofradía.
Recibo
Primo, de la arendación de la nevera se halló en poder de dicho
Jusepe Plou Procurador la suma y cantidad de cuatrocientos y sesenta sueldos que
se saco de la arendación de la nieve.
Digo 460 s."
En los gastos de ese año el procurador de la cofradía seguía
haciendo apuntes referentes a la nevera (entre otros muchos conceptos):
"mas, de pan para el día de la nieve: 38 sueldos"
"mas, de tres garbas(12)
de paja: 1 sueldo"
"mas, de ¿vichuela? para la nevera: 16 sueldos"
En las cuentas que por el orden deberían ser del año 1616,
algún mayordomo o censor de la época hizo un tachón y figuran
como de 1615 (tanto ingresos como gastos). En cualquier caso la cofradía
siguió recibiendo ingresos por la nieve o la nevera:
"item mas, vendige la nieve de la nevera que a vendí en trescientos
sesenta sueldos: 360 sueldos"
Tras este apunte hay una anotación clave, pero que no puedo interpretar
con seguridad, que dice:
"Item mas, se ¿arendo? la dicha nevera, que había de
dar la obra qe la nevera hecha con sus arcos y su bóveda, conforme una
capitulación que se hizo, que está en los libros de Concejo - y
la hizo conforme esta capitulado".
Por los gastos que requirió la nevera, ese año constan:
"Item mas, se gastó quando se limpió la nevera, de pan
tres quartales y lo dio y vistrayó(12)
el pueblo, que vale diez sueldos: 20 sueldos"
"Item mas, para henchir la nevera se masso medio cahiz de ¿trigo?
y lo vistrayó el pueblo, que vale: 40 sueldos".
"Item mas se gasto para lo mesmo, veynte cántaros de vino a tres sueldos
por cántaro que ... sesenta sueldos y un sueldo de vino que se bebieron
una tarde unos peones que todo junto suma: 62 sueldos (que este vino lo ves...
Domingo de Galve ... y se le debe) [pagose]"
Por la mención al día de la nieve y los gastos en comida durante
su limpieza, parece que se estaba pagando la dieta a una cuadrilla de peones,
o incluso que se hacía a concejada, puesto que el pueblo adelantó
pan y trigo, y la cuenta del vino asciende a 20 cántaros (200 litros en
Aragón) para la limpieza, mientras que para los peones sólo se consigna
un par de sueldos en vino.
En 1617 no hay conceptos relativos a la nevera. El último año
en que aparecen partidas relativas a ella fue 1618. Los ingresos por la nieve
ascendieron a 640 sueldos (el año más provechoso) de un total de
653. Unido a lo ya visto anteriormente, nos da una idea de la riqueza que suponía
la posesión de este patrimonio o industria.
Una hoja entera está relacionada con los gastos de su administración
en 1618, que fueron:
"Expensa hecha por Domingo de Estella y sus compañeros del año
de 1618.
Primero compre medio cafiz de trigo para quando se hecho nieve en la nevera, vale
30 sueldos.
Item mas, compre vino para lo mesmo 14 cántaros de diferentes precios que
vale 92 sueldos y 8 dineros.
Item mas, pague a los carros que fueron a llevar nieve para la nevera a 3 carros
3 R que es una loba a cada carro a razón de 32 sueldos el cafiz vale: 24
sueldos.
Item mas, pague de una docena de cabrios(13)
para tapar las puertas de la nevera: 3 sueldos
Item mas, pague de la puerta para ponerla en la nevera nueva 16 sueldos y de clavos
y tornillos 4 y de la cerraja 6 s que todo junto suma: 26 sueldos.
Item mas compre un par de portaderas de pº garces para echar nieve en: 12
sueldos"
Todo ello sumó 187 sueldos y 8 dineros.
Hasta aquí llegan las pistas que nos pueden dar las cuentas de la Cofradía
de la Sangre de Cristo. Nunca escribieron en sus libros de cuentas cuántos
años hacía que estaba construida la nevera, o de si hubo alguna
más que la que gestionaron, ni por el momento sabemos hasta qué
época se utilizó. Incluso su posterior destino es una incógnita
por el momento. Tal vez su cesión a la cofradía fue temporal y por
ello aparece tan repentinamente como deja de hacerlo.
La nevera de Blesa pareció guardar únicamente nieve, o al menos la
documentación no menciona el hielo en ningún momento. Tampoco sabemos
por sus apuntes cuánta nieve cabría en la nevera. La única
vez que se mencionan cantidades vendidas hablan de cinco carretadas y luego el
resto por menudo o cargas. Si el precio al por menor y por carretadas fuese muy
similar (lo que es muy dudoso) podríamos decir que vendieron en 1614 unas
28 carretadas, pero no sabemos si entonces la vendieron toda(15).
Además, un apunte contable añade que dieron 80 sueldos más,
en nieve, a cuatro casas.
Tanto Eugenio Monesma en su vídeo documental sobre la nevera(16),
como otros autores, mencionan que la propiedad más común de las
neveras era la municipal y se explotaban mediante arrendamiento a particulares.
Y probablemente fue así en Blesa durante mucho tiempo, al igual que en
el ámbito de la Comunidad de Daroca, a la que pertenecimos, y en la que
se conservan muchos contratos sobre arrendamientos de molinos, tiendas de comestibles,
etc.(17) Las condiciones
de explotación serían enormemente precisadas, como sabemos por otros
lugares(18). Pero,
al menos en 1614 en el caso de Blesa, se hace una mención a los dueños
de la nevera, por lo que esta sería particular antes de cederla a la cofradía
de la Sangre de Cristo para que la explotase, lo cual hicieron responsablemente,
pues como comprobamos, también destinaron dinero a su reparación
y mantenimiento.
Una última referencia al edificio
Entre las menciones a la nevera de Blesa, la más
reciente que hemos localizado hasta el momento en la documentación data
de 1860. En el Nomenclator de dicho año(20)
aparecen desglosados todos los grupos de edificios del municipio, con su nombre,
clase y distancia al ayuntamiento. Aquí figura "la Nevera" con
"el cobertizo del pozo" a 300 m del centro del pueblo. El solar que
menionamos más arriba se encuentra aproximadamente a dicha distancia en línea
recta sobre un plano.
Por otro lado esta mención no significa exactamente que se siguiese
almacenando nieve para su comercio, aunque seguramente el edificio todavía
sobrevivía, o no hubiese merecido tal anotación.
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Nevera conservada en Moyuela (Zaragoza)
Esquema de una nevera.
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Otras noticias sobre el comercio de la nieve en Blesa
Sabemos que debieron existir unas capitulaciones de la obra de la nevera y
que nos podrían dar sus datos básicos con sus medidas, características
y constructor. Tal como apuntan los libros de la cofradía estarían
plasmadas en los libros del Concejo, pero quizá existiera otra copia en
algún archivo de protocolos. Por el momento hemos publicado en este artículo
toda la documentación que hemos encontrado hasta la actualidad referente
a nuestra nevera, pero no así al comercio de la nieve en Blesa.
En nuestras investigaciones en el Archivo Diocesano de Zaragoza, las visitas
pastorales más detalladas ofrecían listas de las cofradías
existentes en Blesa, y en algunos de los informes hacían referencia a sus
fuentes de financiación. Encontramos en la visita de 1785 una referencia
breve al comercio de la nieve, pero por parte de otra cofradía, la del
Santísimo Sacramento.
Hay otra cofradía del Ssmo. Sacram[en]to y con el producto de tres
campos que tiene, de la nieve quando se recoge y limosna que se hazen por
el pueblo, se pagan los gastos de la Cofradía, y el Procurador que se nombra
todos los años, da cuentas, se reponen en el Libro, y se presenta en Sta
Visita. No ay sobrante en esta Cofradía(19).
No encontramos en las visitas menciones a ingresos por nieve para la Cofradía
de la Sangre de Cristo, la que explotó la nevera a comienzos del siglo
XVII. La del Santísimo Sacramento coexistía en 1785 con la de la
Preciosísima Sangre de Christo, pero de esta última no dice que
perciba renta alguna, ni tampoco a la nieve.
En esta cita documental no hace referencia a que utilicen una nevera, pero
es razonable suponer que todavía existiera, puesto que es difícil
que comerciasen con la nieve de otra forma que no fuera almacenándola para
venderla durante los meses más cálidos. Lo que sí constatamos
con la nueva aportación es que el comercio de la nieve en Blesa no fue
algo aislado, y que tuvo posiblemente el mismo periodo de auge y decadencia que
en otras comarcas aragonesas.
La cita de 1785 también nos indica que cuentan con la renta "de
la nieve cuando se recoge". Quizá las nevadas no fueran absolutamente
fieles a su cita invernal, dado que Blesa está situado a 771 m sobre el
nivel del mar, aunque en las estribaciones de la cordillera Ibérica. En cambio,
en el pueblo de Fuendetodos (Zaragoza), 32 Km más al norte, y casi a la misma altitud,
se desarrolló una próspera industria del hielo. E incluso en el
pueblo de Belchite (Zaragoza), a 450 m de altitud, y a casi
30 Km al norte, tuvieron al menos una nevera, que aún hoy podemos ver.
Otro sentido de esa frase es que los cofrades o vecinos no acumularan nieve todos
los años, pero yo me inclino más por la primera hipótesis.
Podemos considerarnos afortunados por tener documentada una nevera en Blesa, y datada una fecha
cuando fabricaban hielo o acumulaban nieve, una información
que hemos obtenido, como otras que descubriremos, en los libros de nuestras tres
cofradías. Quede esto como una muestra de lo inmensamente rico que sería
el pueblo de Blesa de conservar toda su historia escrita.
Javier Lozano Allueva
Blesa, agosto de 2001 (1ª edic.)
Enero de 2003 (2ª edic.)
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Cúpula de la nevera de Belchite.
Foto. F.J.L.A., 2002 |
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Al investigador de Huesa del Común, Miguel Ayete,
y al responsable de la página de Forcall en Internet, Santiago Polo Moya
por su trabajo y la traducción del protocolo notarial. Y ante todo al tío
Ricardo, por transmitirnos lo que a él le contó su padre, y al investigador
José María Carreras por comunicarnos su descubrimiento documental.
- El esencial y muy documentado trabajo, "Una industria milenaria desaparecida.
Neveras y pozos de hielo en Aragón", por José Luis Ona.
Revista Trébede 16/17 y 18 (julio a septiembre de 1998).
- Eugenio Monesma, "Tareas de Antaño (Oficios perdidos VIII), Capítulo
7." Pyrene, P.V. (1999).
- Artículo muy documentado de Ángel María Calvo Barco sobre
las neveras en Euskadi:
suse00.su.ehu.es/euskonews/0059zbk/gaia5905es.html
- Otro sobre la nevera de Forcall (Castellón) en http://usuarios.tripod.es/forcall/
- Alberto Bayod Camarero y José Antonio Benavente Serrano. Neveras y pozos
de nieve o hielo en el Bajo Aragón: El uso y comercio de la nieve durante
la Edad Moderna. Al-Qannis, Taller de Arqueología de Alcañiz, y
Asociación Cultural Amigos del Mezquin. 1999.
(*) Nota a la segunda edición.
La primera edición de este artículo -de agosto de 2001- se publicó
en la revista Cultural "El Hocino", nº 5, (diciembre de 2001),
editada por la Asociación Cultural el Hocino de Blesa. La segunda edición
aquí publicada -enero de 2003- recoge los detalles encontrados sobre la
continuidad del comercio de la nieve a finales del siglo XVIII, y la ampliación
de la bibliografía, con un libro imprescindible: "Neveras y pozos
de nieve o hielo en el Bajo Aragón".
1.- Miguel Ayete, "Hablemos
de la nevera", revista Ossa, nº 18. Y este a su vez de José Luis
Ona, "Neveras y pozos de hielo en Aragón", Trébede, nº
16-17 y 18 (1998).
La primera monografía europea sobre los beneficios de la nieve y los pozos
de hielo se publicó en 1569 por un catedrático sevillano, Francisco
Franco, titulado "Tratado de la nieve y del uso della".
2.- Ángel María
Calvo Barco, las neveras en Euskadi, (publicado en http://suse00.su.ehu.es/euskonews/0059zbk/gaia5905es.html).
3.- José Luis Ona, "Neveras y pozos de
hielo en Aragón", nº 16-17, pág. 28.
4.- J.L. Ona, "Neveras...",
nº 16-17, pág. 25 y 26.
5.- J.L. Ona, "Neveras...",
nº 18, pág. 17. Menciona que los concejos solían tener el detalle
de ofrecer pan y vino a los participantes, a cambio de lo cual el hielo les era
más económico o se les daba gratis.
6.- Profesor en Monreal del Campo
y colaborador de la revista de investigación y divulgación Xiloca,
del Centro de Estudios del Jiloca.
7.- Caja 175 del Archivo Municipal
de Blesa. Este manuscrito tiene una caligrafía un tanto oscura en algún
periodo concreto, dependiendo del mayordomo que apunta las cuentas; además,
hasta 1602 no aparecen las cuentas detalladas en numeración arábiga
(la actual).
8.- En 1623 la formaban 414 cofrades,
en 1649 alcanzaban ya los 600 "hermanos". Esta cofradía existía
en otros muchos lugares y sus fines serían similares a la homónima
de Zaragoza y Moyuela, como escribe Juan Ramón Royo en su trabajo sobre
la "Evolución histórica de Moyuela entre los siglos XVI y XIX"
(Aragonia Sacra, 1994), cuyos fines eran el entierro de los cofrades y pobres
del Hospital y sacar la procesión del Entierro de Cristo el Viernes Santo.
9.- En las transcripciones de
los textos siguientes hemos optado por usar la grafía actual, ya que muchas
palabras antiguas, como nieve y nevera, se escribían con be en el siglo
XVII, además hemos colocado las haches según la ortografía
actual.
10.- En el sistema numismático
antiguo las equivalencias eran las siguientes: 1 libra tenía 20 sueldos,
o 240 dineros (pues 1 sueldo tenía 12 dineros). Los dineros se acuñaron
en Aragón hasta el reinado de Felipe V (comienzos del siglo XVIII).
11.- El destino de esta persona
no está muy claro, pero en el sentido en que ribera es la "tierra
cercana a los ríos, aunque no esté a su margen", y haciendo
una libre interpretación es posible que se dirigiese a las tierras del
Ebro. Miguel Mercadal era seguramente el procurador saliente de la cofradía
ese año.
12.- Garbas. En Aragón,
gavilla de mieses.
13.- Bistraer. En Aragón
anticipar, dar dinero de antemano o tomarlo.
14.- Madero colocado paralelamente
a los pares de una armadura de tejado para recibir la tablazón.
15.- José Luis Ona estima,
basándose en apreciaciones de los contemporáneos de las neveras,
que en los pozos de 6 m diámetro por 6 de profundidad se podían
guardar unas 25 toneladas, si bien los contemporáneos lo medían
casi todo en arrobas. (nº 16 y 17, pág. 14). No obstante, si calculamos
el volumen ideal de un cilindro de ese tamaño se obtienen 169,6 metros
cúbicos. Creemos que aunque se descontase parte del volumen por aislar
el suelo, paredes y diversas capas de hielo o nieve, y aunque no se llenase más
que hasta el nivel del suelo, podría albergar sobradamente 100 toneladas
de hielo.
16.- Eugenio Monesma, "Tareas
de Antaño (Oficios perdidos VIII), Capítulo 7." Pyrene, P.V.
(1999).
17.- Véase al respecto
"La Comunidad de Daroca, plenitud y crisis (1500-1837)" de Pascual Diarte
Lorente. Centro de Estudios Darocenses, Institución "Fernando El Católico",
1993.
18.- Un ejemplo de utilización
estrictamente regulada, lo comprobamos en un protocolo notarial fechado en Forcall
(pueblo del norte de Castellón) en 1703 por el Notario D. Tomás
Begues, y que puede leer en la página del pueblo de Forcall, en el idioma
valenciano original.
"Pedro López labrador del término de Cantavieja y José
Albalat de Agustí, de Forcall, nos obligamos a favor de dicha villa, presente
el Magnífico Miguel Jerónimo Ferrer y Serra, jurado mayor...; esto
es, el dicho Pedro López de dar nieve a la presente villa, puesta en el
término de Cantavieja desde el primer día de Mayo hasta el ocho
de Octubre del presente año, a diez sueldos y seis dineros por carga. Y
el dicho José Albalat se obliga a proveer a la presente villa, durante
dicho tiempo, de nieve, tomándola del dicho López y darla a todos
los vecinos, a dos dineros la libra de catorce onzas y que entre ellos vecinos
entre el Cura de Todolella, el Vicario de Villores y Tomás Saura, de Villores;
y a los forasteros, darla a tres dineros. Y se obliga al dicho Albalat que siempre
que falte nieve para dos comidas consecutivas, incurrirá en la pena de
treinta sueldos. El dicho jurado declara lo concertado, y que si nevara en la
presente villa y se recogiese nieve, que las cinco libras, 10 sueldos que tiene
concertadas al dicho López, le fuesen ya dadas sin obligación de
restituirlas; y si fuese el caso de no nevar en Forcall, le daran al dicho López
10 sueldos más, que harán seis libras, las cuales tenga a cuenta
de las cargas de la nieve que entregará al dicho Albalat; y que este tenga
la obligación de darlas por buenas a la presente villa. Testigos: Baltasar
Sales, cirujano y Alberto Forner, veterinario"
Extraído de la página del pueblo de Forcall en Internet. Traducción
al castellano, por gentileza de Santiago Polo. Publicado en el libro "Forcall
y pueblos de la comarca dels Ports. Trabajos Históricos 1966-1993"
del historiador local, D. José Eixarch Frasno.
19.- Archivo Diocesano de Zaragoza, Visitas Pastorales, 1785.
Blesa. folio 193 anverso.
20.- Nomenclator de 1860, publicado en "Entidades de
población de Aragón y sus habitantes en los censos de 1857 a 2001",
editado por el Instituto Aragonés de Estadística. Gobierno de Aragón,
2003.
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Última actualización: 17 de agosto de 2003
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