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La expansión de cultivos en el siglo XVIII (Una primera aproximación) Antecedentes Faltan tierras de cultivo Descartando censos de población La producción agrícola en el siglo XVIII
AntecedentesEl siglo XVIII fue próspero en apariencia para Blesa, se embarcaron en la construcción de la nueva iglesia con una torre elevadísima, llevaron a cabo costosos pleitos contra Moneva para reclamar la propiedad de varias partidas, expandieron sus cultivos a costa de los montes y aumentaron su población. He aquí una tabla de su evolución.
Por el investigador José María Carreras sabemos de los comentarios que se plasmaron en una Visita Pastoral realizada en 1771, que se encuentran en el Archivo Diocesano de Zaragoza. En este documento con datos sobre las obras de la iglesia y se da una razón:
Cuando se construyó el retablo gótico que adornó la primitiva iglesia de la Santa Cruz, aquel que hoy se conserva en el Museo de Zaragoza, había en Blesa una población estimada de 125 vecinos(1) (poco más de quinientos habitantes por estimaciones estadísticas), y trescientos años más tarde, a finales del XVIII eran casi el doble de vecinos (aproximadamente mil personas). Futuras investigaciones de las cofradías blesinas podrían ayudarnos
a seguir el crecimiento vegetativo de la población en este periodo. Faltan tierras de cultivoEn el año 1736 los representantes de los blesinos se ven obligados por las circunstancias a solicitar permiso para roturar más montes, y como tanto sus razones como circunstancias sociales son interesantes, las transcribiremos aquí. Estas noticias se conservan en un Real Acuerdo de 1736 en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza(2). Los representantes de Blesa eran Miguel Arnal, Alcalde Primero del lugar, Domingo de Nuez y Juan Simón Torres regidores(3) y Pedro Galve, Síndico Procurador General(4) de Blesa. También mencionan a Francisco ¿Lastor?, alcalde segundo. Se dirigieron a la Real Audiencia de este reino en estos términos de petición y lamento:
De esta descripción de la situación obtenemos varios puntos de interés sobre nuestro término y sus gentes. En primer lugar hacen mención al aumento de población que "de unos años a esa parte" había tenido el lugar. Hacía unas décadas que había terminado la guerra de la Sucesión y una época de estabilidad habría propiciado acaso este aumento.
También declaran que la principal actividad en el lugar es la agricultura, y que antes de los Decretos de Nueva Planta se les concedía a los agricultores "romper en dichos montes", o sea, roturarlos para obtener nuevas tierras. Esta nueva dinastía centralista que impuso Felipe V hizo desaparecer la autonomía del Reino de Aragón, así como parte de los fueros y el autogobierno de la Comunidad de Daroca que a partir de entonces perdería atribuciones. Por aquellas razones, a través de procurador Thomas Pallas, piden exactamente esto último:
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Los trámites intermedios que sigue esta Real Proposición no serían de especial interés sino fuera porque, una vez aceptada a trámite, los oidores(5) le dan traslado a "los conservadores de la Concordia del lugar de Blesa" para que en seis días comparezcan(6). Descubrimos así un cargo extraño. Quienes deben tramitar la solicitud en la Real Audiencia piden a unas personas del lugar de Blesa que comparezcan y corroboren la petición. El notario público Faustino Blasco y Sesse, domiciliado en Muniesa, leerá el 4 de octubre la Real Provisión y notifica su contenido al Ayuntamiento. Este...
Ellos darían conformidad a la pretensión del Ayuntamiento y justificarán la conveniencia de lo que solicitan. ¿Pero por qué una institución pide aprobación a unos blesinos para dar curso a una petición del Ayuntamiento? Pues porque traducido al lenguaje actual estos Conservadores de la concordia son acreedores del Ayuntamiento(7). Y es que nuestro Ayuntamiento estaba en bancarrota en 1734, casualmente dos años antes de pedir esta roturación de tierras, y se constituyó la correspondiente concordia de censalistas(8). Posiblemente serían más de tres los deudores que llegaron a un acuerdo, quedando como representantes un presbítero en representación de las deudas de la iglesia y dos particulares. Hasta resarcirse de las deudas, más o menos aligeradas en el acuerdo de constitución, gestionarían todos los bienes del Ayuntamiento y percibirían sus arriendos (molino, posada, tiendas, hierbas, etc.). Esta bancarrota ocurrió a pesar de que la existencia de medidas contra el endeudamiento creadas desde antiguo por la Comunidad de Daroca, lo intentaban limitar a lo estrictamente necesario(9). Por los apellidos compuestos de estas personas, creo posible que fueran miembros de esta baja nobleza o ricoshombres que quizá viviesen de las rentas de arrendar sus tierras y de sus censos. Gracias a este documento obtenemos el nombre de uno de los sacerdotes de Blesa y de otra persona principal. El siguiente documento del expediente de solicitud de roturación de tierras es una carta muy descriptiva que escribe el sacerdote, miembro de los conservadores de la concordia de Blesa. En ella detalla la pobreza de nuestras tierras y es testigo fiel de las circunstancias en que trabajaban los agricultores blesinos de hace casi tres siglos(10).
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En manos de los Conservadores de la Concordia
(*) En ese caso se encontraba también Lécera sobre 1730. Véase, "Lécera. Una villa aragonesa en el siglo XVIII", por Jesús M. Franco Angusto, pág. 36; y también Plenas en 1727 (P. Diarte, pág. 368). |
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Interesantes las apreciaciones del religioso en cuanto a la producción de nuestros campos y el replante prematuro del azafrán. Como ocurría en el XVIII e incluso en la actualidad, la gran extensión del término de Blesa lleva a los agricultores blesinos a trabajar tierras en términos vecinos, probablemente aquellas más cercanas al pueblo, mientras que, por su lejanía, cedíamos en arriendo campos o partidas enteras a otros lugares como Moneva o Moyuela. También declara que el término estaba ya muy "calvo", o sea, deforestado. Al fin descubrimos también en qué partida del término
se extendieron los cultivos del pueblo: Carboneras(12),
el gran monte que existe entre el Campillo y Ragudín. Por la relativa cercanía
de Carboneras al casco urbano comprobamos que las afirmaciones del Ayuntamiento
relativas a "la calidad del Terreno, que es casi todo de Peña de Algez,
... assi por su mala calidad, ...y ser muy corto y limitado el Terreno" se
referían principalmente a las partidas inmediatamente circundantes del
pueblo, que serían las que estarían sobreexplotadas y en cultivo. Corrobora la progresión de las roturaciones de tierras el profundo estudio de Pascual Diarte cuando habla del régimen de propiedad agrícola en los pueblos de la Comunidad de Daroca, a la que pertenecimos(13): "Las tierras comunales y concejiles ocupaban la mayor parte del suelo de la Comunidad. Las propiedades particulares, sin embargo, aunque representaban una pequeña parte de la superficie total, cualitativamente eran las tierras mejores y las más cercanas a los núcleos de población". Esta estructura, según el mismo autor que cita a Ferrer Regales(14), se puede corroborar incluso hasta mitad del siglo XIX cuando ya estarían reflejados los primeros procesos desamortizadores. En el siguiente documento del expediente se acusa recibo de la comunicación de los conservadores de la Concordia del lugar de Blesa y menciona que "...se presentó con la solemnidad y juramento necesario en la que se aumenta [añade] sea la Partida llamada Carboneras la mejor y más aparente, para abrir las tierras...". Tras este trámite de consulta a nuestros "conservadores" se accedió al siguiente escalón burocrático. El 13 de octubre el fiscal de Su Majestad en Zaragoza remite al Ayuntamiento una cuestión sobre... "sitas tierras que intenta romper y reducir a cultura son dehesa o monte común de dicho lugar" y que una vez contestado se le devuelva. ¿Se pondría algún impedimento tras tanto trámite? Tras varios documentos de vuelta, la lectura de la Real Provisión por el notario Faustino Blasco, y la legal convocatoria del Ayuntamiento de Blesa, el mismo contesta:
Los últimos documentos del expediente contienen la recepción
en la Real Audiencia, fechada en Zaragoza el 5 de noviembre de 1736, y finalmente,
por un Acuerdo General de la Real Audiencia la concesión del permiso para
roturar. Descartando censos de poblaciónYa hemos comentado en trabajos previos que muchos de los supuestos censos históricos estaban sólo encaminados a la recaudación de impuestos y que no eran en absoluto fiables. Adoptando por buenos los censos que los investigadores Pascual Diarte y Guillermo Pérez Sarrión consideran más reales, podemos comprobar gracias a este documento, que habla de los blesinos en primera persona, el acierto de su afirmación. Por dos veces hemos leído que la población de Blesa crecía en las primeras décadas del siglo XVIII, incluso el sacerdote llega a decir que "está cargando con excesivo número de vecinos". Ahora, si comprobamos los censos descartados de que disponemos en ese mismo siglo, podemos constatar que no concuerdan con estas afirmaciones:
De 192 vecinos declarados en el censo de 1713 a los 244 vecinos 1797 pudo haber crisis y recuperaciones, pero contradicen a los testimonios esos dos censos tan bajos de 1717 y 1722 y son claramente sospechosos. De hecho, el profesor Guillermo Pérez Sarrión dice de ellos que "el de 1722 es casi copia del de 1717 y que este es inferior a los de 1711 y 1713 en cantidades inverosímiles para tan corto espacio de tiempo"(15). En cambio, la fiabilidad del de 1713 viene avalada porque "los primeros vecindarios [tras la Guerra de Sucesión] se hicieron con la intención de recaudar impuestos de toda la población sin exceptuar a los privilegiados" (16). |
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La producción agrícola en el siglo XVIIIPero los aumentos de población no fueron probablemente la única razón que llevó a la falta de tierras. Diversos autores han estudiado la evolución de las cosechas y Pascual Diarte ha cotejado las de la Comunidad de Daroca con otras zonas comprobando su concordancia en lo general(17), si bien nos avisa de las posibles variaciones locales respecto a los mismos. El inferior rendimiento de una sucesión de años pudo estar tras el colapso productivo que amenazaba la prosperidad de los habitantes.
Si en el último tercio del siglo XVII se obtenían unos niveles de producción normales (con algunas buenas cosechas en los periodos de 1669-74 y 1690-93), el siglo XVII terminó, sin embargo, con una importante crisis agraria iniciada en 1694-95 que se alargó durante los primeros años de la centuria siguiente. En el siglo XVIII, tras unos años de recuperación (1703-1704), la producción cerealista de la Comunidad entró en una larga y decadente fase de lenta regresión o estancamiento en la que se alternaron años de buenas o normales cosechas (1714-15, 1722, 1727-28, 1731-32) con otros de graves crisis agrarias (1716, 1729-30, 1748, 1762-63, 1770 entre otras), hasta que, hacia 1780, se inició una acelerada disminución de la producción que alcanzó sus valores mínimos en el bienio 1801-1802"(18). No sabemos cómo se distribuyó la nueva superficie roturada entre los blesinos, si sería a suertes (como los Quiñones), por arriendo o venta. Por el momento tampoco sabemos a qué cultivo se dedicaron las nuevas tierras abiertas en Carboneras o en otros lugares. Posiblemente serían los tradicionales de cereales y azafrán. De este último sabemos que Blesa estuvo entre los mayores productores del Reino, junto a otros pueblos de nuestra zona, (la mayoría de la sesma de la Honor de Huesa, la antigua subcomarca en que estábamos integrados). En el conjunto de la antigua Comunidad de Daroca la producción de azafrán se incrementó durante todo el siglo, y según cuenta Ignacio de Asso en su "Historia de la Economía política de Aragón" a finales del XVIII las tierras de la Comunidad de Daroca eran las únicas de Aragón donde se cultivaba. Destacábamos entonces con una producción superior a las 3.000 onzas (250 libras), Blesa, Muniesa, Torrijo (próximo a Monreal del Campo) y Monforte. Seguían a ésos un conjunto de pueblos muy cercanos en su mayor parte (Maicas, Plenas, Moyuela, Monreal, Huesa, Azuara, Herrera y El Villar) cuyas cosechas se situaban entre las 1.500 y las 2.000 onzas (125-250 libras)(19)". |
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Javier Lozano Allueva
Zaragoza, 16 de febrero de 2002
- Pascual Diarte Lorente. "La comunidad de Daroca - Plenitud y crisis
(1500-1837)" Centro de Estudios Darocenses, Institución «Fernando
El Católico», 1993.
- Fotografías, por orden de aparición, de: Esther Gimeno, Víctor Jáuregui y Aurora Muniesa.
- A Pascual Diarte por su excelente obra sobre la Comunidad de Daroca, de la cual procede la referencia al documento sobre Blesa depositado en el AHPZ y otros datos de este artículo, que ha nacido gracias a su trabajo.
2.- Archivo Histórico Provincial de Zaragoza. Real Acuerdo. Daroca, 1736-38 expediente 12. Referencia publicada por Pascual Diarte Lorente en "La Comunidad de Daroca: Plenitud y Crisis (1500-1837), página 137. 3.- Los regidores serían los concejales actuales. Estos cargos se crearon por Decreto de 1708. Pascual Martínez, en su obra "Historia de Montalbán y su comarca" puntualiza que "en los municipios aragoneses acabó con el sistema democrático de la elección de los Jurados por insaculación (a suertes). Caballeros e Infanzones los acaparaban." (pág. 122). 4.- Era el cargo que en los ayuntamientos o concejos promovía
los intereses de los pueblos, defendía sus derechos y se quejaba de los
agravios que se les hacían. 6.- Folio 5 del expediente, datado el 25 de septiembre de 1736. 7.- En este caso, y rastreando los significados contemporáneos de los hechos que nos ofrece el Diccionario de Autoridades (1726-1739), "conservadores" tendría el sentido de persona que mantiene y preserva la "concordia", o sea, "ajustes, composición entre dos o más personas que litigan o contienden sobre alguna cosa", o también "el instrumento jurídico mandado expedir por el Juez y autorizado en debida forma por Escribano o Notario, en el qual consta y se contiene lo tratado y convenido entre las partes". 8.- P. Diarte, en la nota 709 (pág. 368.) cita la fuente de este dato: A. H. P. Z., Real Acuerdo, Daroca, 1716-35. 9.- P. Diarte, ilustra este punto (véase pág. 368 de la obra citada). "Para evitar abusos, las instituciones de la Comunidad intentaron regular y dificultar la carga de censales. En las Ordinaciones de 1475 se prohibía a los lugares cargar censales sin licencia de los Oficiales de la Comunidad, imponiendo, por cada vez que se incumpliera la orden, una sanción de 100 florines sobre los bienes del concejo o de los propios jurados y oficiales del lugar. Las Ordenanzas de 1676, en un nuevo intento por controlar los censos municipales, facultaban al Asistente y al Consejo de la Comunidad para nombrar a dos o más personas que investigaran los censales de los pueblos y establecían que el Asistente y los sesmeros no debían dar licencia a los lugares mientras no fuera por «necesidades urgentes». En la misma línea, las Ordenanzas del siglo XVIII prohibían a las villas y lugares de la Comunidad cargar censales, a no ser que fuera por mandato de Su Majestad o de su Real Servicio, bajo pena de 500 ducados de plata y la privación de Oficios a los responsables. A pesar de todas estas medidas, en el siglo XVIII las haciendas de muchos lugares continuaban atadas a pesadas cargas censales". 10.- En esta transcripción hemos mantenido muchas palabras originales aunque ya contuviesen faltas ortográficas, como testimonio de la escritura antigua. En cambio, hemos colocado diversos puntos y comas para articular el discurso, así como acentuado las palabras. 11.- Prestación de frutos y ganados que además del diezmo se daba a la Iglesia. 12.- La etimología de nombre de Carboneras puede provenir (según S. Covarrubias) de ser el lugar donde antiguamente hicieran en Blesa el carbón vegetal, quemando las carrascas, pinos y otros árboles, que en vano trataron de proteger las ordenanzas de la Comunidad de Daroca. Esta situación de deterioro de los montes de nuestro partido ya fue denunciada por Ignacio de Asso en 1798 quien la achacaba a la impericia de los carboneros (pág. 91). 13.- P. Diarte, obra citada, pág. 132. 14.- Manuel Ferrer Regales, "El Campo Romanos". Estudios Geográficos, 66. 1957, p.64. 15.- Guillermo Pérez Sarrión, "Agua, agricultura..." , pág. 75. Y este a su vez de H. Kamen "La Guerra de Sucesión en España 1700-1715", Grijalvo, Barcelona, 1974, p. 272. 16.- G. Pérez Sarrión, "Agua, agricultura...", pág. 75 17.- P. Diarte. Obra citada. Pág. 151. 18.- Pascual Diarte, obra citada, pág. 151-152. 19.- Pascual Diarte, obra citada, pág. 172. También
nos descubre que "la mayor información disponible del siglo XVIII
(libros de Cuartaciones del Arzobispado de Zaragoza) nos permite conocer algo
mejor la producción media anual de los lugares con más arraigo en
el cultivo del azafrán". Otros de los documentos que deberíamos
estudiar.
Última actualización: 22 de abril de 2002
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