![]() José Oto y Felisa Galé en Blesa (1934) |
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Domingo, 5 de agosto de 1934 |
Heraldo de Aragón |
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Las fiestas El día veinticinco del pasado mes, dieron comienzo las fiestas que este pueblo celebra anualmente en honor de su patrona Santa Ana.
El día veintiséis, la música referida nos despertó con una bonita diana. Después hubo solemnísimas funciones religiosas con sermón a cargo del cura párroco de Huesa del Común y procesión por las calles. Tarde y noche de este día volvieron a cantar jotas, como ellos solos saben hacerlo, la Galé y Oto, y por tener necesidad de trabajar al día siguiente en el Frontón Cinema de Zaragoza regresaron a esa ciudad por la noche del mismo día. También el mismo día veintiséis tuvieron lugar las típicas carreras pedestres, de entalegados y de ciclistas, ganando premios Gerardo Aznar Lafuente, de Moyuela, José María Burillo Allueva, de este pueblo, y José Luño, también de Moyuela. De los ciclistas ganaron premios Vicente Ruiz Gil, de Casetas, y Manuel Artigas Mercadal, de esta localidad. El de los entalegados lo ganó Miguel Pérez Plou, y también hubo premios para los mayores de cuarenta años Generoso Sanz Martín, Cosme Mercadal Arnal y Mateo Nuez Salas, y para los niños menores de trece años Juan Sanz, Vicencio Celma y Ricardo Pérez. Durante las fiestas ha habido animadísimos bailes públicos y particulares y no hemos tenido que lamentar el menor incidente, habiéndose preocupado el público solamente de divertirse a más y mejor y de dar buen recaudo a los pollos tiernos y buenas tortas. Muchísimos han sido los forasteros que durante las fiestas nos han honrando
con su compañía, y con el fin de evitar olvidos involuntarios,
no los menciono, pero para todos envío un saludo afectuoso de este pueblo
y de este corresponsal.
Evaristo Lou. |
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Las bandas de Aguarón y Encinacorba eran famosas porque rondaban por muchos lugares de Aragón, según me cuenta mi padre que los recuerda, (aun siendo de Zaragoza, "del barrio de las Delicias", como le gusta decir). Como muchos otros mayores de cincuenta, recuerda el Frontón Cinema, al que iban a cantar al día siguiente Felisa Galé y José Oto, según la noticia, y que estaba en el solar de la calle Cinco de Marzo de Zaragoza, donde ahora están los almacenes Galerías Primero. También recuerdan los blesinos la presencia de los Gaiteros de la Hoz (con gaiteros y un tamborilero), y de los músicos de Encinacorba me contaban que llevaban clarinetes y bajos, y Ricardo Salas nos dijo que cuando pusieron la luz por primera vez, cuando él tenía cuatro o cinco años (y nació en 1913), vinieron "Los pajareros de Belchite". Toda una historia sin escribir la de estas bandas. Pero hablemos de los auténticos protagonistas de esta noticia: Felisa Galé (1912-1948), la jotera que honró las fiestas de Blesa con su presencia, fue una cantadora de jota famosísima y, por lo que cuentan, de portentosa voz, que interpretaba los cantos más difíciles. Había ganado el certamen oficial de jota en 1931. El paréntesis de la guerra civil y la enfermedad coartaron su carrera. José Oto (1906-1961) fue calificado de colosal y símbolo aragonés entre 1930 y 1960. Había ganado el certamen oficial de jota en 1927. Siempre figuran los más grandes calificativos para describir su voz, y su popularidad "era infinita", como demuestra que a su entierro en Zaragoza acudieran más de cien mil personas. Galé y Oto fueron novios hasta la muerte de aquella, lo que afectó mucho a Oto. Todo ello nos dará la medida de lo que debieron sentir los blesinos de 1934 ante la presencia de estos personajes en nuestro pueblo, y que se congregasen incluso fuera del Centro Radical (del que hablaremos largo y tendido en otra ocasión), para escucharles. Por supuesto, los testigos directos de aquellas fiestas los recuerdan, así como hijos de quienes ya no están presentes, y así nos han contado varias anécdotas.
Tampoco hay que dejar pasar por alto ninguna frase de la noticia. Evaristo escribe que durante las fiestas "no hemos tenido que lamentar el menor incidente, habiéndose preocupado el público solamente de divertirse..." y creemos saber porque lo dice. Corrían los tiempos de la Segunda República y esas procesiones por las calles estaban poco menos que prohibidas salvo en las fiestas patronales, y algún año habían sido fuente de conflictos, tema que también posponemos para otra publicación. En cuanto a los juegos populares de las fiestas comprobamos la afluencia de corredores forasteros, que posiblemente debían hacer la ronda por muchas fiestas, seguros de conseguir aquí un pollo, allí otra cosa. F.J.L.A. |
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Nuestro agracimiento a Rafael Castillejo por su álbum de recuerdos digital por recopilar y difundir fotografías tan valiosas (www.rafaelcastillejo.com) |
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Última actualización: 10 de diciembre de 2002 | |