Blesa, un lugar en el mundo

«En dos palabras»


Blesa es un tranquilo municipio situado al norte de Teruel (Aragón), en las estribaciones de la Cordillera Ibérica, a 771 m de altitud.  Goza de un clima continental mediterráneo, con lluvias escasas.


En nuestros montes crecen el matorral y los pinares de repoblación, y en los campos se cultivan cereales, almendros y vides.  El río Aguasvivas, que vertebra el término municipal y ampara mucha huerta, es un afluente del Ebro de escasa importancia, jalonado de atractivos estrechos horadados en las calizas, conocidos como hoces u hocinos, y espectaculares azudes de sillería que ya forman parte del paisaje.


Actualmente cuenta con 156 habitantes más o menos fijos (básicamente agricultores y jubilados), pero la mayoría de su población es flotante, y regresa durante el verano para disfrutar de su segunda residencia, del clima, (que es menos riguroso que en el valle del Ebro), y de las animadas fiestas patronales que se celebran a finales de julio.

 

El símbolo que mejor identifica al pueblo es la gran torre de la  iglesia de la Santa Cruz, que data del siglo XVIII y se descubre desde lejos, ejerciendo de faro en un mar de ondulantes y suaves montes.

En el pasado geológico nuestras tierras pertenecían al señor de los mares y conservamos decenas de parajes donde aparecen estratos mesozoicos y fósiles de organismos marinos, además de diversos minerales.

Ahora se puede visitar parte del pasado de los pueblos en el Museo de la Carpintería, y recorrer los senderos marcados para ver las presas renacentistas, los molinos, los miradores y merenderos.

Torre de la iglesia de la Santa Cruz


Blesa, durante el prolongado periplo histórico de esta comarca, permaneció en un segundo plano, no exento de prosperidad si la comparamos con otros pueblos, pero siempre en el contexto de la sociedad rural, apenas autosuficiente.
Antigua presa del Galindo

Existen restos que atestiguan la presencia de sociedades humanas en la Edad de Bronce.  Traspasó la Edad Media de mano del cercano pueblo de Huesa del Común y su honor de aldeas, para integrarse en la Comunidad de Daroca en el siglo XVII.

Más recientemente sufrió los conflictos civiles de los dos últimos siglos.  Durante la última guerra civil se estableció una colectividad y tuvimos billetes propios.  Desde las décadas del desarrollismo acusó una fuerte emigración.

 


Quizá la mayor parte del patrimonio artístico acumulado durante los siglos de amplio protagonismo religioso, se ha perdido para siempre.  Nuestra actual iglesia conserva poco de su esplendoroso pasado.

Calvario. Tabla del retablo gótico de la Santa Cruz (de Blesa)

El tesoro que nos une al pasado de forma más directa es el gran retablo gótico de la Santa Cruz, realizado en 1487, de gran valor artístico, que se puede admirar en el Museo de Zaragoza

En nuestras páginas (www.blesa.info) podrás conocer a algunas de sus gentes, la vitalidad todavía poco explotada de sus habitantes, muestras de su vocabulario, contemplar fotogramas de la película inacabada que es la historia de Blesa, sus monumentos religiosos y civiles (protagonizados por su iglesia, sus azudes centenarios y molinos, o el museo) y muchas más curiosidades.


Antigua rondalla

 


Y para evitar caer en la trampa de un inexistente etnocentrismo, aquí hallarás información, noticias culturales, bibliografía, enlaces y excursiones que tienen un ámbito intercomarcal, sólo limitados por la distancia al centro de nuestra ilusión.

Nuestro empeño es difundir la información dispersa de este lugar disimulado entre las tierras despobladas y arcaicas del norte de Teruel que ahora bullen por dar a conocer sus parques culturales y museos, sus senderos y barrancos, sus vitales asociaciones culturales y divulgar sus valores y virtudes.


Blesa, un lugar en el mundo
Blesa, un lugar en el mundo
Última actualización: 17 de septiembre de 1999